Cap 01
-¡Maldición!
No puedo evitar maldecir. Me e quedado dormida y justo hoy tengo que ir a la universidad para revisar todas mis calificaciones y también para saber si mi proyecto fue aprobado y así poder graduarme con honores de la universidad.
Me cambio lo mas rápido que puedo, aunque en el intento no puedo evitar tropezarme con algunas de las tantas cosas que se encuentran en mi habitación. Si, soy un desastre y lo peor es que me quiero independizar de mis padres.
Ya eh tomando todo lo que necesito. Salgo de la habitación y corro por mi vida, esperando que en el camino no me atrape mi madre y me comience a exigir que me siente en la mesa y desayune antes de irme.
Afortunadamente para mi, no la encuentro en mi rápida huida y ya estoy en la calle corriendo a toda prisa hacia la parada del autobús. Si, soy patética, soy casi, casi, una Ingeniera Industrial y no tengo auto, no tengo casa, no tengo trabajo.
Lo que si tengo y me sobra es un circulo social enorme y no es por desconocidos en las redes sociales, literal conozco a todas y cada una de las personas que integran mis redes sociales y no puedo evitarlo, el pertenecer a una familia en extremo religiosa, hace que el servir a Dios y a los demás, te hace una persona bastante conocida, aunque en ocasiones no muy popular.
Afortunadamente para mi, e logrado alcanzar el autobús, me siento y es en ese momento en que me asalta el hambre. ¡¡¡Genial!!! creo que debí de haber pasado de rápido por el comedor o la cocina para tomar algo pero el riesgo era demasiado alto. Me mentalizo en que es mejor haber salido así y que una vez que este en la universidad podre ir a la cafetería e ingerir algo rápido.
Sonrió de lado al pensar en la comida de la cafetería. A palabras de mi familia, comer comida chatarra y que no tienes idea de si la persona que lo preparo sea impía, es un alto riesgo de atraer a tu vida malos augurios.
Si, desafortunadamente, mi familia, aparte de religiosa es por demás supersticiosa. Es algo con lo que e aprendido a vivir y aun así, en ocasiones no puedo evitar sentir que me ahogo.
Tengo diez años ocultándoles a todo mi circulo social que soy lesbiana. La sola mención de algo que no sea "Normal" implica no solo la expulsión de la iglesia, implica un exorcismo obligatorio y el destierro de la familia.
Siempre me e preguntado, ¿Por que piensan así? Al final, sigo siendo la misma persona, que simplemente se siente atraída sexualmente por una mujer, no es que vaya a tener sexo con ella enfrente de todos y aun así, aquí estoy, a mis veintidós años, siendo una lesbiana de closet.
Llego a mi parada y bajo, reviso la hora y me relajo un poco. Llegue a tiempo, así que camino primero hacia la cafetería y compro un sándwich y un café, algo rápido que comer y así no llegare tarde con mi tutora.
Me siento en una de las mesas de la cafetería, que no tarda en llenarse por todos mis amigos y compañeros de clases, la platica es inmediata y se dirige hacia el tema que tomamos hace unos meses y aun no hemos podido dejar. ¿Qué haremos después de graduarnos?
La realidad es que algunos ya tienen ofertas de trabajo, otros piensan seguir estudiando una especialidad, yo por mi parte espero la respuesta de mi tutora, ella pertenece a una enorme empresa automotriz y es la CEO, por lo que me dijo que si mi proyecto era bueno me contrataría en su empresa.
Al terminar mi ligero y rápido desayuno, me levanto y me despido de todos, camino tranquilamente por los pasillos de la universidad y me es imposible no voltear a ver hacia la enorme cancha de fútbol americano, donde ya se comienzan a ver vestigios de la organización del evento de graduación de mi generación.
Una sonrisa se pinta en mi rostro, han sido cuatro largos años de carrera y me siento contenta con lo que e logrado, aunque no voy a mentir en decir que tengo otra pasión, otro sueño que se jamás se haría realidad, pero ¿Quién no a soñado con ser famoso? ¿Ser un futbolista? Actriz, Modelo y otras cosas mas.
Mi pasión son las letras y si, se que es raro que estudiara una ingeniera pero... era el sueño de papa y quise cumplírselo. Unos meses antes de elegir la carrera, mi padre enfermo de cáncer, las posibilidades de recuperación eran buenas y aun así, uso su enfermedad para convencerme de estudiar esta carrera.
No voy a negar que me gusto la carrera y es muy buena, aunque por algún tiempo deje mi pasión. Las letras. Ya había escrito un libro sobre romance prohibido, aunque siendo realista, creo solo plasmaba lo que yo era, lo que yo sentía en esas letras.
¿Lo termine? Si, lo hice y quedo olvidado en una memoria, porque ese documento no podía estar en ningún otro lugar, sabia que mis hermanos, mi madre y mi padre revisaban mi laptop cada cierto tiempo, por ello, ese libro lleno de mis fantasías y amor prohibido (Chica-Chica) se quedo en una memoria.
Que... ahora que lo recuerdo, creo hasta termine borrando la historia, ocupaba la memoria para entregar algunos trabajos y me era imposible dejar semejante documento en la memoria. Me arrepentí enormemente, pero al final fue lo mejor, nadie se tiene que enterar de mis gustos.
Al fin estoy afuera de la oficina de mi tutora, no voy a mentir, siento que mi corazón late a mil por hora, por los nervios y la expectativa de aquello que me pueda decir, porque se que en mas de una ocasión me mando corregir mi proyecto y justo hoy, seria mi ultima oportunidad, si lo entregaba mal, seria el fin de mi oportunidad para trabajar en aquella increíble empresa.
Estoy a punto de tocar y una notificación en mi teléfono me hace detenerme, si, no puedo evitar verlo, no me gusta que mi teléfono este lleno de notificaciones, de alguna manera, siempre creo que puede ser importante y también creo que es de mala educación no contestar a la brevedad posible.
Solo me toma un minuto, vuelvo a acomodar mi teléfono en uno de los bolsillos de mis pantalones y es cuando me animo a tocar aquella puerta, se que mis esperanzas y sueños hechos realidad, están justo al otro lado.
Escucho la voz de la maestra Camila claramente pidiendo que pase, yo giro el pomo de la puerta y abro, de inmediato veo a la maestra dentro, esta sentada en su silla y enfrente tiene su escritorio. Si, su despacho es el típico cliché que todos imaginamos. Un escritorio con una silla donde esta sentada la maestra, dos sillas enfrente de su escritorio y estantes llenos de libros y documentos.
Me hace una señal con la mano pidiendo que me siente. Ella aun tiene su mirada fija en su computadora y no despega la vista de ella, ni aunque yo haya hecho ruido al remover la silla.
Toma un enorme suspiro y no puedo evitar sentirme algo inquieta. Algo en mi cerebro se activa y comienza a provocar que mis manos suden y también están sudando otras partes de mi cuerpo que prefiero no nombrar.
La maestra entrelaza sus dedos y apoya sus codos en el escritorio, en esos momentos es que mi cuerpo comienza a entrar en pánico y por puro instinto y para evitar querer salir corriendo del lugar comienzo a mover una de mis piernas hacia arriba y hacia abajo.
La maestra me mira y después relaja un poco su posición, recargándose en su silla reclinable y poniendo sus manos aun entrelazadas sobre su vientre, no se porque, pero tengo la seguridad de que esta buscando la manera de decirme algo y lo malo es que solo estoy pensando en cosas malas, que comienzan a provocar mis ganas de vomitar y maldecir la hora en la que decidí probar alimento.
-Tu proyecto es muy bueno. -Dice al fin.
Sus palabras en vez de causarme algo de calma, no lo hacen. No se porque pero se que existe un pero... un pero que no me va a gustar, un pero, que estoy segura que pone en riesgo mi trabajo en aquella increíble empresa y lo malo de ello es que no tengo un plan B, no tengo un plan de respaldo.
Me maldigo a mi misma un sinfín de veces, mientras intento seguir manteniendo el contacto visual con la maestra. Se que debí de haber pensado en algo mas, pero en eso viene a mi memoria las palabras de mi familia, dándome ánimos, asegurándome que soy muy buena y que lograre entrar y aun así, aquí estoy sentada, pensando que les diré a mis familia cuando se enteren de que existe un pero...
La maestra parece querer torturarme con su silencio y mi ansiedad comienza a hacer estragos en mi cuerpo, haciéndome sentir que me falta el aire, aunque intento no comenzar a inhalar y exhalar como pez fuera del agua.
-Sabia que eras muy buena pero... -La maestra se detiene y yo siento que me da un micro infarto al sentir como mi corazón acaba de dar un vuelco.
-¿Pero? -Logro preguntar sin demostrar lo realmente desesperada que me siento.
-La ingeniería no es realmente lo tuyo. -Suelta al fin y yo realmente no se que pensar o que responder ante su comentario.
-Eso quiere decir, que no me dará el trabajo. -No lo digo como pregunta lo digo como una afirmación que me hace sentir que muy probablemente tendré que buscar trabajo en otro lado.
-No y Si. -Me dice y yo, ahora ya no entiendo.
Mi cara de confusión, creo que la maestra la a interpretado tan bien que suelta una pequeña risilla. Hace unos clics en su laptop y antes de que yo pueda mencionar algo ella gira su laptop hacia mi, para que vea lo que hay en la pantalla.
Mis ojos se abren como plato. Si antes estaba en estado de shock, ahora mismo siento que mi cerebro acaba de desconectarse de mi cuerpo y me hace imposible, no solo hablar si no también me hace imposible moverme.
Mi única sensación es la de sentir como las gotas de sudor comienzan a abajar sobre mis sienes, no puede ser verdad esto que me esta mostrando, pero algo en mi se calma y solo pienso que aun puedo salir bien librada de esto.
-¿Como consiguió eso? Estoy segura que lo había borrado. -Logro decir, sin necesidad de mostrar que me esta afectando mas de lo que realmente me afecta.
-Soy Ingeniero en Sistemas. -Dice sin mas.
Claro... pero aun así, aunque siento que mi cerebro trabaja a una mayor velocidad debido al pánico, por eso aun me es difícil conectar los puntos. Que tiene que ver mi novela romántica con el hecho de que no me haya dado el trabajo.
Me remuevo en la silla pensando en las posibilidades. ¿Acaso la maestra será homofóbica? ¿Le habrá molestado que mi novela habla de amor entre dos mujeres? ¿Pensara que no me tome en serio el trabajo que me pidió? Mi mente sigue formulando preguntas e hipótesis.
-Es muy buena. -Me dice, rompiendo mi burbuja de preguntas sin respuesta.
-¿Que? -Eso es todo lo que logro decir.
Escuche bien, no estoy sorda, se que acaba de alabar mi novela, pero aun así no explica lo mas importante, ¿Por qué por esa novela que justamente acaba de decir que es buena me acaba de provocar perder mi mejor oportunidad de trabajo?
-Mar. -Me habla la maestra de forma bastante dulce. -Seamos honestas, la ingeniería no es para ti.
-No entiendo. -Le digo, aun sin saber que esta pasando.
-Lo que pasa es que tu novela es muy buena, lo que significa que, decidí mandarlo a una amiga que es editora y al leerla, no solo le encanto, si no también que ya hizo todos los arreglos y tu novela ya esta publicada.
La noticia me hela la sangre. No... esto no puede estar pasando. Mi novela no puede simplemente publicarse, porque si lo hace, mi tía se va a enterar (Ella es dueña de una revista y parte de su trabajo es revisar las nuevas novelas, para así hacer buenas y malas recomendaciones) y si ella se entera lo hará toda la familia y si toda la familia se entera, quiere decir que mi vida se arruino.
-Maestra Camila, podría hacerme el favor de evitar que mi novela ya no se publique por favor. -Le expreso con la voz mas lastimera que tengo, queriendo que note en mi tono de voz la suplica implícita.
-Claro que no. Mi amiga Regina y yo, estamos seguras que ganaras mucho mas dinero que trabajando para mi. El talento que tienes, la novela que escribiste estamos seguras que será todo un éxito. Escribir es un don que no se debe de ocultar.
Sus palabras no me causan ningún consuelo, al contrario, creo que esto me esta causando mas pánico que el hecho de perder el trabajo. Estoy a punto de explicarle mis motivos cuando su teléfono suena y yo guardo silencio. Espero a que cuelgue su llamada para poder explicarle mis mas oscuros motivos, del porque esa novela debe de dejar de estar publicada.
-Listo. ¡¡¡Felicidades Mar!!! -Dice con mucho entusiasmo. -Acaban de poner a la venta tu novela en casi todas las librerías de la ciudad y ya me dijo mi amiga que esta recibiendo muy buenas ventas.
En ese momento supe que mi vida simplemente se había ido totalmente a la mierda.