01. Clandestino
“He estado buscando a un conductor calificado, así que, si crees que eres el indicado, es hora de que entres en mi camino”
El aire nocturno en Suzuka, Mie, estaba cargado de electricidad. El rugido de los motores resonaba en las calles desiertas, mezclándose con el murmullo de la multitud que se juntaban para ver el espectáculo.
Las luces de los faroles proyectaban sombras alargadas sobre el asfalto, y el olor a gasolina quemada flotaba en el ambiente. No era una noche cualquiera en esta ciudad conocida por su famoso circuito de Fórmula 1.
Lejos de las pistas profesionales, se celebraba una carrera clandestina, un evento que Yuta Okkotsu nunca había imaginado presenciar, mucho menos pensó participar.
Yuta, quien recién se había convertido en piloto de Fórmula 1 y que apenas iba en ascenso, pero con un nombre poco conocido aun, estaba allí, oculto bajo la capucha de su sudadera y vestido de un pans cualquiera, observando desde el borde de la multitud.
No Sabía exactamente qué lo había llevado a ese lugar. O quizás si lo sabía pero se hacía el desentendido en aquel momento.
Quizás era la presión que tenía por convertirse en uno de los mejores pilotos del mundo y no decepcionar a la marca que lo estaba patrocinando, o tal vez, era la curiosidad de experimentar el lado salvaje del automovilismo en su propio país lo que lo había llevado hasta ahí.
Lo que sí sabía, era que no podía correr el riesgo de ser reconocido y más que apenas su nombre empezaba a sonar en aquel mundo de la fórmula 1.
Si su equipo o la prensa se enteraban de su presencia allí, sería un escándalo mayúsculo.
Camuflajeado desde la multitud, observó cómo los autos se alineaban en aquella clandestina la salida.
Aquellos autos no eran como los autos de marca que él solía manejar.
Esos eran máquinas modificadas, con pinturas brillantes y luces neón que iluminaban la oscuridad. Los conductores, algunos con cascos personalizados, otros con gorras y gafas, y otros más con extravagantes vestuarios, se preparaban para la carrera. El ambiente era eléctrico, lleno de adrenalina y peligro palpable.
Fue entonces cuando Okkotsu la vio.
Ella estaba de pie junto a un Nissan Skyline GT-R negro con unas líneas rojas, el cual traía el capó abierto.
Ella estaba ajustando algo en el motor de aquel auto. Vestía un mono de mecánico en color café, se notaba que estaba arreglando ese auto, ya que no solo en la ropa traía algunas manchas de grasa, sino algunas gotas en la cara, pero aun así eso no opacaba su belleza.
Su cabello verde estaba amarrando en una alta cola de caballo, y sus ojos, detrás de aquellos anteojos, brillaban con una intensidad que Yuta no podía ignorar.
En aquel momento, noto que esa chica no estaba sola, sino que hablaba con un sujeto, un tipo alto y muy musculoso que parecía demasiado interesado en el auto.
Yuta sintió una punzada de curiosidad. ¿Quién era ella? ¿Una mecánica? ¿Una piloto? No podía apartarle la mirada. Estaba completamente hipnotizado con ella.
Quizas era algo en su actitud lo que le llamaba la atención, en la forma en que se movía con confianza entre los autos, lo atraía como un imán.
Sin pensarlo dos veces, se acercó. No tenía un plan, solo había seguido el impulso de hablar con ella. Pero antes de que pudiera llegar, el sujeto que estaba un momento atrás hablando con ella, lo interceptó haciendo que incluso la capucha de su sudadera resbalara mostrando su cabeza.
—¡Hey! ¿Qué haces aquí, amigo? —preguntó el hombre, con una voz gruesa y una mirada desafiante.
Yuta se detuvo, consciente de que no podía revelar su identidad. —Yo... Yo Solo estoy mirando —respondió, tratando de sonar casual.
Aun así, aquel gran sujeto el intimidaba.
Toji lo estudió por un momento, como si intentara decidir si era una amenaza o un simple aficionado.
Finalmente, este se encogió de hombros. —Mantente alejado de mi auto ¿Entendiste?— dijo, caminando y golpeándolo con su hombro, haciéndolo retroceder un paso— estúpido brazo de 35—dijo antes de volver a ocuparse de los últimos preparativos para la carrera que estaba a punto de comenzar.
Yuta tomo un respiro. Nunca pensó que tendría una situación similar.
Aun asi, decido aprovechar la distracción para acercarse a la chica. Quién lo miró con curiosidad, pero no con hostilidad.
—¿Necesitas algo? —preguntó ella, secándose las manos con un trapo.
—Solo quería ver cómo te preparas —respondió Yuta, tratando de sonar interesado en el auto y no en ella.
Ella sonrió, era como si supiera que no era del todo sincero. —¿Te gustan los autos?
—Mucho, y este debo decir es bastante hermoso— Halago Yuta.
—Bueno, pues este es mi bebé —dijo la chica, acariciando el capó del Skyline —Lo he estado preparando toda la semana para esta carrera.
—¿Es tuyo? Pensé que era de ese sujeto — Dijo Yuta con sorpresa.
La chica de cabellos verdes soltó una carcajada. —Asi es. Este auto es mío— con el pulgar apunto hacia atrás y sobre su hombro —Ese sujeto únicamente se encarga de mover el dinero de estas carreras. Si quieres entrar aquí a él es a quien debes pagar tu apuesta.
—Ya veo... ¿Asi que tú eres la piloto? —preguntó Yuta, sorprendido.
Ella asintió —Sí. Y tú, ¿qué haces aquí? No pareces ser de aquí. No te había visto antes.
Yuta dudó por un momento, pero aun así decidió contestar esa pregunta —Yo... yo solo soy… un fanático de los autos —dijo finalmente —Y únicamente vine aquí porque quería ver cómo es una carrera de verdad.
—¿Una carrera de verdad? — Maki elevo una ceja —Para esas están las de la fórmula 1.
—Lo sé, pero yo ya estoy cansado de esas por el momento...— dijo Yuta sin pensar.
—¿Cansado?— Maki le miró con curiosidad.
Yuta cayó en cuenta de su error, se mordió la lengua y quiso arreglar lo que dijo.—Si ya sabes, de verlas por TV.
Maki soltó una risa —Pero si esas son carreras de verdad, estas son más del pueblo para el pueblo.
—Y es por eso mismo que quiero vivir una de cerca— contesto Yuta con firmeza.
Maki lo miró con escepticismo, pero no hizo más preguntas. En ese momento, el sonido de un silbato cortó el aire, señalando que la carrera estaba por comenzar.
—Bueno, si eres tan fanático, ¿por qué no te unes? ¿Sabes conducir?—dijo Maki, con una sonrisa traviesa.
Yuta hizo un sí con la cabeza.
—Bueno, pues hay un auto disponible. Un viejo Toyota Supra. Nadie lo ha reclamado todavía y está en buenas condiciones para esta carrera— explicó Maki.
Yuta sintió que el corazón le latía más rápido de lo normal. No sabía si había sido aquella propuesta de conducir ilegalmente o por la sonrisa de aquella bella chica.
Yuta sabía que no podía competir. Era demasiado arriesgado. Pero la mirada de Maki, llena de desafío y diversión, lo tentó.
—¿Crees que puedo manejar este auto? —preguntó, tratando de sonar más seguro de lo que se sentía pero apuntando al auto de Maki.
Ella se encogió de hombros. —Depende de ti. Pero si quieres impresionarme, tendrás que demostrar que eres más que un simple espectador. Además — Maki acaricio el capó de su auto —Este solo lo puedes conducir si me demuestras que eres capaz— su tono de voz era una mezcla entre retador y provocador.
Esa fue la gota que colmó el vaso. Yuta no podía retroceder ahora. Con una sonrisa, asintió.
—Está bien. Lo haré. Conduciré el Toyota.
—De acuerdo— Maki le hizo un gesto con la mano —Por aquí novato.
Maki lo guio hasta el Supra. El cual un auto viejo pero que estaba en buenas condiciones, parecía haber sido arreglado recientemente ya que su pintura se veía uniforme y brillosa en aquel tono naranja.
—Adelante, lo acabo de pintar— dijo Maki con una gran sonrisa, estaba orgullosa de su trabajo.
—Wow...
Yuta estaba sorprendido, aun así se subió al asiento del conductor, sintiendo la emoción mezclada con el miedo. Sus manos tomaron el volante, sus manos se aferraron al volante, realmente sentía ya la adrenalina.
—¿Qué te parece?— pregunto Maki recargando sus brazos en la ventana, mirando a Yuta con curiosidad.
—¡Es magnífico!
—Me alegra oír eso, hace poco termine de arreglarlo, así que no debería tener problema alguno— dijo Maki acomodando uno de sus espejos.
—En serio eres buena— dijo Yuta mirando a Maki, podía ver ese talento en sus ojos.
—Gracias, aunque sea Tu si estas valorando mi trabajo— dijo está acomodando el espejo retrovisor.
Ambos intercambiaron una sonrisa más, una que fue interrumpida por el sujeto musculoso de hace rato.
—¡Hey! ¿Qué crees que estás haciendo? Si quieres competir debes ya sabes cooperar, aquí no la hacemos de gratis— dijo este sujeto parándose a lado de Maki y elevando la mano, frotando su dedo índice con el pulgar en señal de dinero.
—No seas tan rudo Toji...— Maki llevo una mano a su cintura.
—¿Y si me destroza ese auto? ¿Tú pagaras por el Maki?— pregunto Toji con molestia.
—No, pero ya te ibas a desacher de este auto ¿No? Déjalo que corra sin pagar. Además, este auto tampoco es tuyo.
—Sabes las reglas Maki, si quieres correr debes pagar por ello y más que las apuestas están altas esta noche— dijo Toji con rudeza.—Así que si no vas a pagar, fuera de mi auto.
Maki dijo algo muy en bajo a regañadientes.
—Pagare por competir— dijo Yuta con firmeza. Ni siquiera sabía de dónde había sacado valor para decir aquello ante un hombre de casi dos metros de altura.
—No tienes porque novato — dijo Maki mirándolo.
—¿Crees que podrás llegar al precio? Porque Hay una apuesta muy alta por uno de mis competidores — comento Toji mirándolo con intimidación, recargando su mano sobre la puesta —Y la apuesta esta arriba en 10mil yenes.
—Los pagaré. Dime la cantidad que debo darte por correr aunque sea una vuelta y la pagare— repitió Yuta con firmeza.
Toji pudo ver ese brillo en los ojos de ese desconocido. Parecía que aquella noche podría sacar una buena cantidad de dinero—De acuerdo— dio unos golpes al techo del auto —Ponte en línea, que la carrera va a comenzar novato y trata de no descomponerlo porque si no, tu tendrás que arreglarlo. Ya una vez llegues a línea te cobraré cada yen. Igual es una carrera de ver quien llega de nuevo a este lugar en poco tiempo.
—Lo haré bien— dijo Yuta sin inmutarse ni un poco.
—De acuerdo y anda tú también— dijo Toji a Maki con brusquedad en sus palabras —Tu metiste al novato en esto, te toca guiarlo a la salida.
Maki gruño. —De acuerdo. Voy a competir también— dijo maldiciendo su mala suerte.
—¡Bien! ¡A sus opciones que la noche apenas comienza!— dijo Toji alzando la mano para que todos fueran a sus posiciones.
La peliverde se asomó por la ventana—¿Seguro que puedes seguirme el ritmo?
—Te seguiré de cerca. ¿Hay alguna ruta en particular que seguir?— pregunto Yuta.
—La hay, solo debes seguir las luces neón. De todos modos, lo mejor que puedes hacer es seguirme a mí en el camino— dijo Maki con una sonrisa. — espero puedas seguirme el ritmo.
—Tranquila, puedo seguirte el paso, de eso estoy seguro.
Maki entrecerró los ojos ante tales palabras. Para ser un novato estaba bastante confiado.
—OK, te veo en la línea— dijo Maki yendo a su auto.
Antes de subir, se despojó del mono de mecánico, dejando ver que bajo esa ropa traía un short negro, unas medias de red y una camiseta de tirantes gruesos blancos. Había algo en ese novato que le llamaba la atención. Pero lo dejo pasar, tenía que cuidarlo.
Y así, con las personas con la euforia a flor de piel, los competidores se pusieron en posición.
Yuta tomo un respiro profundo, estaba analizando lo que estaba a punto de hacer. No había competido nunca en un ambiente tan peligroso. Pero aun así quería sentir aquella experiencia. Aquello no era nada parecido a lo que hacía normalmente para la fórmula 1. Era algo el doble de peligroso.
Encendió el auto y se puso en línea, realmente no sabía en qué se había metido, pero sentía que era algo que debía hacer.
La multitud rugió cuando los autos se alinearon en la salida. Maki estaba a su lado izquierdo, en el Skyline, con una sonrisa de complicidad. Mientras otros dos competidores se alinearon en diferentes autos a su derecha.
Una mujer se puso en medio de dos de los autos, era aquella que daría la señal de salida.
—¡Ya saben muchachos! ¡Quién llegue de regreso primero gana! Eso sí, no dejen que la policía los atrape— dijo en una coqueta sonrisa. Haciendo que el público se emocionara.
—¿Estan listos?— pregunto la misma mujer ahora quitándose de su cintura una tela roja y elevando la en alto.
—En sus marcas...— movió aquella tela sobre su cabeza —Fuera— bajo el brazo en un rápido movimiento, dando la señal de que era momento de arrancar.
Y así los autos salieron disparados.
El Supra revivió bajo el control de Yuta, sus neumáticos chirriando contra el asfalto mientras aceleraba. La primera curva se acercaba rápidamente, Yuta gracias casi por instinto podía notar porque camino debía ir, aunque también por cómo había dicho Maki, las luces neones que algunas personas llevaban, decían por donde debía ir.
Yuta sintió la familiar sensación de adrenalina que siempre lo había impulsado en la pista. Pero esto era diferente. No había barreras de seguridad, ni equipos de rescate, no había boxes, solo era él compitiendo contra unos desconocidos en la oscuridad y el peligro latente de las calles desnudas de la ciudad.
Maki, en su Skyline, tomó la delantera desde el principio. Su manejo era agresivo pero preciso, cortando las curvas con una destreza que dejaba claro que no era su primera carrera.
Yuta la siguió de cerca, sintiendo cómo el Supra respondía a cada movimiento que hacía en aquel volante. El auto no era tan ágil como su Fórmula 1, pero tenía un poder bruto que lo hacía emocionante de manejar.
Maki notó como Yuta decía la verdad, le seguía el paso muy de cerca, lo vio varias veces acercándose en sus espejos. Aquello le causó una sensación inexplicable, y más que no había nadie más hasta el momento que pudiera seguirle así el ritmo. Sentía la adrenalina correr por todo su ser mientras sus manos se aferraban al volante.
La carrera se desarrolló a lo largo de un circuito improvisado en las calles de Suzuka. Las curvas cerradas y las rectas estrechas ponían a prueba las habilidades de los conductores.
Yuta tuvo que confiar en sus reflejos y en su reciente experiencia para mantenerse en la competencia.
En una curva particularmente cerrada, el auto patinó ligeramente, pero Yuta logró recuperar el control justo a tiempo para evitar chocar contra un poste de luz.
Maki, por su parte, parecía estar en su elemento. Su Skyline se deslizaba por las curvas con una gracia que dejo a los otros dos competidores muy atrás. Yuta no podía evitar admirarla, incluso mientras luchaba por mantenerse a su altura e intercambiar miradas por la ventana de ambos autos.
En la recta final, Yuta decidió arriesgarse. Apretó el acelerador a fondo, sintiendo cómo el Supra respondía con un rugido ensordecedor. Se acercó a Maki, pero ella no iba a dejarse superar tan fácilmente. Con una maniobra audaz, bloqueó su camino, obligándolo a frenar ligeramente. Haciéndolo atrasar se por unos segundos, los cuales recupero en un rápido movimiento.
El público rugió de emoción mientras los dos autos se acercaban peligrosamente a la línea de meta casi al mismo tiempo.
Pero era obvio el resultado, Maki había ganado por un pelo, pero Yuta no podía evitar sonreír. Había sido una carrera intensa, y había disfrutado cada segundo.
El público se llenó de emoción que enseguida se acercaron a esos dos.
—¡Bravo! Como siempre mi prima ganando — dijo Toji muy feliz una vez Maki salió del auto.
—Cállate idiota, aun así me debes mucho a mi— contesto ella buscando al novato con la mirada.
Cuando Yuta salió del auto, Maki se acercó a él, con una sonrisa triunfal en su rostro.
—No está mal para un novato —dijo, con una mirada que lo hizo sentir como si hubiera ganado algo más importante que una carrera.
Yuta sonrió. —Tal vez necesite unas cuantas lecciones más.
Ella rio, y en ese momento, supo que esta noche sería el comienzo de algo que cambiaría su vida.
—¡A los Autos! ¡Ya vienen las patrullas!— grito un hombre, haciendo que todos los ahí presentes empezaran a escapar.
—Mierda.
—¡Mierda!
Tanto Yuta como Maki gritaron esa palabra. Él porque no debía ser descubierto y ella, porque no quería meterse de nuevo en líos con la policía.
Maki tomo la mano de Yuta y le obligó a subir en el copiloto de su Skyline. Ella se subió al piloto y arranco.
En seguida, todos los autos ahí empezaron a salir disparados, como almas que se lleva el diablo.
Maki encendió el motor y enseguida, esos dos huyeron de ahí.
Aquella chica empezó a conducir por una ruta sabia los llevaría lo más lejos de ahí sin ser vistos por esos policías.
—¡Wow! Nunca pensé vivir algo asi— dijo Yuta con una gran sonrisa.
—Supongo que para ser tu primera carrera debe ser una agradable experiencia — dijo Maki manejando con maestría.
—Para ser mi primera carrera clandestina sí, pero no es la primera carrera en la que compito — confesó.
Aquello extraño a Maki, incluso lo miro con escepticismo. Pero decidió no preguntar, no hasta que estuvieran en una zona segura.
Maki condujo por un poco más, esto hasta que ambos llegaron a un pequeño mirador, desde el cual, se podía ver el circuito Suzuka oficial de la fórmula 1 al igual que podía verse la rueda de la fortuna que decoraba el lugar a lo lejos.
Ambos bajaron del auto.
—Listo, aquí podemos tomar un respiro— dijo Maki desde la puerta del conductor.
Yuta admiro desde la puerta del copiloto el circuito donde conduciría mañana. Parecía muy pensativo.
—¿Pasa algo Novato?— pregunto Maki recargándose en el capo de su auto.
—No, como dije para ser mi primera carrera clandestina no estuvo nada mal, pero no esperaba que acabara con la policía.
—Esto es algo común que sucede mucho en este mundo de los ”mortales" conductores de autos modificados — dijo Maki ahora apuntando al circuito bajo ellos.—Pero nada se compara al mundo de “todos ellos” los que están en el ”olimpo" de las carreras.
Yuta suspiro— En eso te doy la razón, no se compara en nada — se recargo al lado de ella en aquel capo, viendo a ese circuito.
Ambos admiraron en silencio por unos minutos, los cuales fueron rotos por Yuta.
—¿Y dónde aprendiste a conducir así? Digo, lo haces bastante bien que incluso a mí me pusiste en aprietos— exclamó Yuta.
Maki soltó una risita. —Lo aprendí en las calles como todos los que estábamos ahí.
—¿También así aprendiste a arreglarlos?— pregunto Yuta acariciando el capó de aquel Skyline.
—Eso viene de familia en realidad. La mayoría de los hombres de mi familia son mecánicos y también hacen hojalatería. Así que ahí aprendí todo esto — dijo con orgullo.
—Haces un gran trabajo— Halago Yuta.
—Gracias ¿Y tú? ¿Dónde diablos aprendiste a conducir ahí? Digo, por poco y me ganas — cuestionó Maki haciendo una seña con sus dedos. —Tienes buenos reflejos para ser novato.
Yuta rasco su nuca con gran nerviosismo. —Bueno... es que yo— dudo en que decir.
—Habla ya, no le diré a nadie en caso de ser algo ilegal y más que como pudiste ver, también nosotros hacemos cosas ilegales haciendo estas carreras donde mi primo lleva las cuentas– dijo Maki.
—De acuerdo. Bueno, yo prácticamente aprendí en eso— apunto al circuito — Practique desde niño en circuitos como estos.
Maki entrecerró los ojos— Y si puedes costearse ese tipo de carreras ¿Qué demonios hacías acá, en una carrera clandestina?
—Andaba simplemente abrumado por la carrera que tendré mañana y bueno, necesitaba algo de acción y escuche de una carrera clandestina y no lo dude. Esto de verdad me ayudó con mi ansiedad y de paso, me ayudó a entrenar para la carrera que mañana se llevara al anochecer.
—¡Espera un momento!— Maki elevo la voz y soltó una risa nerviosa –¿Acaso eres un corredor de la F1?— pregunto con escepticismo.
Yuta afirmó con la cabeza. —Lo soy.
—¿Y por qué tu cara no se me hace conocida?
Yuta rasco su nuca —Bueno, eso es porque mañana haré mi debut oficial en la carrera de mañana.
—¿Para qué equipo?
—McLaren.
—No te creo.
—¿Por qué no lo compruebas tu misma? Ven mañana a verme. Te daré un pase exclusivo donde podrás estar en un balcón— dijo Yuta con una sonrisa.
—¿Por qué debería confiar en ti? ¿Quién me dice que no estás mintiendo?— pregunto Maki cruzando los brazos.
—Bueno, yo literalmente me acerqué a ti en una zona peligrosa durante una carrera clandestina y de paso, subí a TU auto, siendo TU una completa desconocida mientras huimos. Simplemente confié en ti— explicó Yuta con una sonrisa —¿Puedes tu confiar en mí?
Maki apretó los labios, analizando todo aquello. Pensó en poco en aquello.
—¿Qué te hizo confiar en mí?
—En primer lugar, tu mirada— dijo Yuta con las mejillas teñidas de rojo.
—¿Mi mirada? Uso lentes por si no te has dado cuenta— dijo está ajustando sus anteojos.
—Me refiero al como veías los autos. Los ves con tal pasión que eso me hizo confiar en ti — dijo Yuta con una sonrisa —Y esa seguridad con la que condujiste tu auto, dios mío, ya quisiera ser como tú en la pista— exclamó mirando el circuito —Realmente quisiera ser como tu detrás del volante.
Maki sintió como su ser se movía ante tales palabras. Por un momento, sentía que podía confiar en aquel hombre.
Suspiro —De acuerdo. Vendré a verte mañana. Aunque aún podría verte por TV ¿Sabes?
—Déjame enseñarte mi mundo— contesto Yuta rápidamente.
—¿Tu mundo lleno de gente rica, niños de “papi” y presumida? — dijo Maki con molestia —Porque de eso está lleno “Tu mundo”
—Bueno, aunque sea déjame enseñarte mi lado de ese mundo. El lado donde no todos somos así... y menos yo que aún no me hago de un nombre como tal.
Maki hizo un leve puchero. —¿Cuál es tu nombre? Me refiero a tu nombre completo.
—Yuta Okkotsu ¿Y tú eres?
—Maki.
—¿Maki que?
Esta sonrió levemente. —Solo te diré mi apellido si logras demostrarme que lo que dices es cierto, novato ¿Trato?— Le extendió la mano.
Yuta le extendió la mano. —De acuerdo. Es un trato.
—Bien Yuta Okkotsu, espero oír tu nombre más seguido— dijo está prestándole la mano.
Yuta sonrió por eso. —Y yo espero oír el tuyo.
Ambos no querían soltar sus manos. Aquel magnetismo era único en aquel momento. Sus miradas, sus sonrisas, todo era perfecto, como si hubieran encontrado algo que les faltaba a sus vidas.
—¿Y bien?— Maki fue la primera en reaccionar, despegando su mano de la de Yuta —¿A qué hora es tu carrera?
—Será al anochecer.
—Suena a que será todo un reto.
—Lo será, pero la carrera de esta noche me ayudo a darme una idea de lo que se viene mañana.
—Entiendo y bueno ¿Como voy a entrar a verte? — se cruzó esta de brazos.
—Qué te parece si paso por ti— sugirió Yuta.
—¿Pasar por mí? ¿A dónde?— pregunto esta con curiosidad.—Si se nota que no eres de esta ciudad.
—No seré de esta ciudad, pero tengo buena memoria con los caminos. Vi por donde condujiste y puedo llegar aquí.— Yuta rasco su mejilla —Claro, solo si aceptas.
—¿Y A qué hora seria eso? Digo porque también el horario es importante ¿Sabes?
—Lo se. Bueno la carrera comenzará a las 8 de la noche... — llevo una mano a su barbilla —¿Qué te parece si paso por ti como a las 5?
—¿Por qué tan temprano?
—Porque tengo que prepararme antes de la carrera. Yo te vi preparándote antes de esta carrera clandestina, así que creo que es justo. O ¿Acaso estas ocupada a esa hora? Perdón, no lo pregunte antes, pero ¿Tienes novio? O ¿Familia con quién estar?
Maki lo pensó por un leve instante. Al ser domingo es obvio que no tendría trabajo que hacer. No tenía novio en aquel momento y menos quería estar con su familia así que si aquella oportunidad le ayudaba a estar fuera de casa, la tomaria.
—De acuerdo. Quiero irte a ver competir.
—¿Lo dices en serio?— preguntó Yuta con sorpresa en la voz.
—Lo digo en serio. Quiero que me muestres un poco de tu mundo en el olimpo del automovilismo.
Yuta sonrió enorme por esas palabras. —Muy bien. Espero te guste la experiencia.