Prologo

Era una noche bastante fría, debajo de un árbol una niña de ojos gatunos dibujaba una que otra criatura, para distraerse mientras su abuela había terminado de recoger algunas fresas. Para ella era una gran aventura estar en ese lugar sobre todo, porque su imaginación volaba a más no poder y sin parar mayormente pasaba sus días sola porque sus padres nunca estaban en casa, su abuela era ese lugar seguro al que todos vamos cuando necesitamos un respiro.
De pronto mientras la pequeña Jennie dibujaba un gran oso en una isla muy alejada de cualquier situación, o incluso a un león feroz capaz de comerla... Con mucha nieve alrededor.
Una estrella fugaz paso a la velocidad más increíble, su vista quedó nublada ante ella y aparte pidió un gran deseo.
"Oh gran estrella madre, deseo ser amada"
Sin saber que algún día, después de cumplir los 20 años todo cambiaría para siempre por cuestión a ese deseo...
-Mi pequeña Jennie ¿Que has dibujado ahora? No me digas que volviste a hacer animales.
-Hola abuela, si tardaste bastante y si ahora realicé un gran oso de color negro, con unos colmillos muy grandes.- ¡Grhh!
-Uy que miedo muy asombrosa mi vida, debemos regresar adentro y puedes seguir contando tus grandes aventuras.
-Tambien pedí un deseo, el gran deseo de ser amada... Por mi propio destino...
La abuela se agacha en un momento para acariciar la cabeza de su hermosa nieta y entender sus pensamientos tan pronto porque aun es muy pequeña y tan solo tiene 8 años de edad..
-Mi niña, tu ya eres amada y nunca debes olvidar amarte tu misma es lo más importante además.. cuidar tu persona y que jamás te hagan daño.
-¿Entendido?
-Si abuela, eres una super consejera
-¿Tu crees en las almas gemelas?
-Por supuesto mi niña, pero eso el tiempo lo dirá y cuando se encontrará, muchas veces el destino tiene diferentes cosas preparadas...
-Ten paciencia Jen, algún día lo descubrirás solo debes cuidarte y prometerme que seras feliz
-¿Te parece si comemos galletas? Mientras me cuentas más de ese oso y el león feroz
-¡Si! Se me ocurrieron un montón de aventuras para ellos dos
-Bien pequeña, porque estoy ansiosa de saber
-¡Oh sí! Una gran consejera, anda vamos adentro.
Esa noche solo eran una niña y su abuela, disfrutando del bosque en aquella cabaña contando historias tan grandiosas e inimaginables al ojo humano mientras algo a la lejanía las observaba detenidamente.
"Pronto volveremos a encontrarnos Jennie estoy ansiosa por que llegue ese día"