El Libro del Origen

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Summary

Antes de la primera estrella, antes del primer latido del tiempo... había silencio. Y en medio de ese silencio, una Voz se alzó: la Palabra. De esa Palabra brotaron luces vivientes, mundos palpitantes, criaturas colosales que dieron forma al cosmos. Pero la creación no estaba completa. Porque aún faltaba un ser que pudiera sentir, elegir, errar y amar. Así nacieron Tarel y Sariel, no como reyes ni como amos, sino como guardianes capaces de sostener y abrazar lo que vendría. En ellos el Creador depositó un regalo único: la libertad. Una libertad que sería la mayor bendición... y también la mayor prueba. "El Libro de los Orígenes" es el inicio de una historia monumental que abarca desde el Génesis de un mundo hasta su Apocalipsis. Un relato donde la luz y la oscuridad no son enemigas, sino parte de un mismo ritmo eterno; donde los gigantes se convierten en montañas, los mares en memoria, y los humanos en portadores de esperanza. No es un mito antiguo. Es la crónica de la creación, el eco de una voz que nunca dejó de hablar.

Status
Ongoing
Chapters
80
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

1 Nada... Vacío interminable... Silencio...

Pero allí, en ese vasto vacío… había algo. ¿Alguien?

Y una voz —no de trueno, no de viento, no de pensamiento— resonó en la nada:

“SOY LA PALABRA. SOY EL ALPHA Y EL OMEGA.”

2 Y entonces… la luz brilló. No como explosión. Como despertar.

Y en ese despertar, el caos se inclinó. El vacío se ordenó.

3 Y surgieron las primeras luces con vida —no estrellas aún, sino presencias conscientes—, miríadas de seres majestuosos.

4 Y entre ellos, el Primogénito —la primera expresión viva de la Palabra—, eco perfecto de Su intención.

5 Y las primeras estrellas prendieron —no como lámparas, sino como semillas de tiempo.

6 Y entonces… el mundo. La luz y la oscuridad, no enemigas, sino ritmo sagrado.

7 La tierra palpitante dio paso a gigantes de fuerza inconmensurable, modeladores de continentes.

8 El agua guardó criaturas misteriosas, equilibrio de lo que la tierra no podía sostener sola.

9 Cuando cumplieron su labor, se durmieron. Se hicieron montañas. Raíces. Memoria en la piedra.

10 De su descanso surgieron seres más pequeños, frágiles, capaces de ternura.

11 Y la Palabra sabía que faltaba algo: una encarnación.

12 Formó a Tarel —el que Sostiene—, y a Sariel —la que Abraza—.

13 Y cuando abrieron los ojos, no conocían culpa, solo asombro.

14 Y así, sin templos ni leyes, comenzaron a caminar. Y la Palabra los miró… y sonrió por lo que ellos crearían.