Capítulo 1 🌱
¡CUIDADO!: Rocas en el camino.
El doncel Izuku Shinso prestó escasa atención al letrero, a pesar de que con frecuencia caían al camino rocas del tamaño de un edificio. Estaba concentrado, rezando para que su viejo jeep consiguiera llevarlo a su destino una vez más. El coche se resintió, así que disminuyó la velocidad.
-Sé bueno y pronto recibirás todos los arreglos que necesites- dijo Izuku, preguntándose si no sería una mala política mentirle a un jeep.
Francamente, él no podía permitirse llevar el coche al taller. De hecho, podría considerarse afortunado si reunía el dinero suficiente para pagar la hipoteca del albergue, para ello necesitaba que el negocio registrara mayores beneficios en las próximas semanas.
Se inclinó hacia adelante, como si con ese gesto ayudara al jeep a cobrar fuerza, ignorando de paso al hombre alto que hacía auto-stop a la orilla del camino. Llevaba una mochila a la espalda y una guitarra en la mano, por el maltrecho sombrero estilo tejano y las botas, Izuku dedujo que se trataba de un vaquero sin trabajo. Lo miró por el retrovisor.
El sombrero le ocultaba la mayor parte del rostro, sólo se le veían los labios y su mandíbula fuerte, que debía llevar varios días sin afeitar.
Suspiró pensando que quizá era algún despistado que buscaba trabajo en el negocio maderero, ya que muchos hombres llegaban en busca de fortuna a ” Montaña Verde” en el norte de Musutaru. Era sobrecogedor caminar entre aquellos pinos, tan alto que hacían que los hombres y sus máquinas parecieran pequeños como hormigas. Pocos hombres se quedaban. El negocio maderero no era para los débiles ni para los que preferían apoyarse en un árbol a tocar la guitarra y a cantar. Había algo en la postura de aquel sujeto, a pesar de la gran mochila, que le hacía parecer un artista orgulloso de su fuerza física.
Izuku esbozó una sonrisa de amargura. Allí estaba, haciendo un análisis completo del carácter de un extraño, cuando sabía perfectamente lo desatinado que podía llegar a ser su juicio. Había hecho lo mismo con Hitoshi Shinso y no había tardado en darse cuenta de su error.
Hitoshi tenía el aspecto de un caballero, pero cuando decidió que Izuku era el doncel que necesitaba, intentó dominarlo igual que el pirata que somete a su dama.
Si Hitoshi hubiese sido menos decidido, todavía estaría a su lado. Pero su sentido del deber era tan fuerte, que había tomado demasiado en serio su papel de bombero voluntario. No había servido de nada que él insistiera, aquel fatal día, dos años atrás, en que el fuego del bosque se dirigía hacia la propiedad de la ’“Compañía maderera Bakugo”, empresa que podía permitirse el lujo de perder unos cuantos árboles que al fin y al cabo acabarían por tirar.
-”Por la manera en que ha caído ese rayo y con lo secos que están los bosques, puede iniciarse un incendio en cualquier parte”- había contestado Hitoshi con calma. -”Buscaremos ayuda si el fuego llega a nuestra propiedad”- le había dado un beso de despedida como si fuera un día cualquiera. Pero aquella tarde le cayó un árbol encima y...
El dolor de la pérdida llenó de nuevo el corazón de Izuku. ¿Por qué? ¿Por qué Hitoshi de entre todos los demás hombres?. Tenía motivos por los que vivir: un esposo, un hijo y la vieja casa que habían comprado y arreglado con ilusión depositando en ella todas las esperanzas para el futuro.
El dinero del seguro había sido insuficiente para pagar la hipoteca, y el matrimonio Bakugo, en vez de mostrarte comprensivo, había intentado aprovecharse del infortunio, sin importarles siquiera que en aquellos días sus hijos hubieran desaparecido de su casa en Aisu. Desde luego, aquella noticia había causado revuelo, mientras que apenas se había prestado atención a la muerte de Hitoshi.
Una semana después del incendio, Neito, otro de los jóvenes Bakugo, había ido a visitarle al albergue y le había ofrecido comprárselo a un precio que a Izuku le había parecido ridículo. ¡Hasta había tenido el descaro de molestarse porque él quería conservar el albergue y mantenerlo funcionando!. Sólo pensar en la forma despectiva con que le había mirado, aún enfurecía a Izuku.
Fue en aquel momento cuando decidió que antes haría volar a los cerdos que vender a los Bakugo el albergue, sin importarle que los negocios no marcharan bien y que en algunas ocasiones sintiera sobre su cabeza sombras amenazadoras como buitres volando en círculos sobre su presa.
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¡Hola mis estrellitas!
¡Aquí tenéis una nueva historia para vosotros! No estaba muy segura de publicarlo, ya que la historia se trata de un libro antiguo que me dejaron y que leí hace muchos años. Pero como acabé enamorada de esa hermosa historia, decidí hacer un esfuerzo en hacerla a mi manera. 🥰
Obviamente tenía que hacerlo al estilo *¡KATSUDEKU HERMOSO Y PRECIOSO!* 🧡💚
¡Por cierto! He visto que el evento de Inkitt que para conseguir la insignia, tengo que publicar cada día, da igual si es nueva historia o no, como 1.100 palabras en cada capítulo.
Y yo en plan: ¡mis capítulos salen con 6.000 palabras! jajajajaja y hasta en alguna como en mi historia “Te necesitaba” llegaba hasta casi las 10.000 palabras escritas.
Lo que no sé, es si te permiten terminar las 15.000 palabras en menos de 14 días, o todos los días publicar sin falta con capítulos de entre 1.500 a 2.500. Ya eso me interesa saberlo. 🤔
Lo sé, estoy loca, pero es que no sé si pueda publicar TODOS los días. Pero haré el intento. 😭
¡En fin, que disfrutéis mucho y apoyadlo por favor!.