Onahole | +18
⚠ ADVERTENCIA ⚠
La siguiente lectura contiene lenguaje sexual explícito, con relación al género homoerotico chico con chico, donde todo es completamente ficticio. Esta historia no tiene nada que ver con la realidad.
[ MIMI TOP ; KOO BOTTOM ]
Si no es de tu agrado por favor evita los malos comentarios y las denuncias innecesarias. Gracias.
Jimin miró discretamente por todas partes mientras llevaba una pequeña caja en sus manos. Sospechó que Jungkook se encontraría en su clase de pintura de las tardes, por lo que sin demora, fue hasta su habitación para abrir su paquete.
Había esperado por meses la llegada de su onahole*, el cual se trataba de una edición especial que le había costado el doble que uno normal, prometiendo en el anuncio del sitio web horas de placer surrealista.
Jimin sacó por fin el dichoso juguete, sintiéndose como si fuera virgen por primera vez en diez años. Él sabía que era atractivo, por lo que nunca había tenido que recurrir a un trozo de goma para satisfacerse, sin embargo, dos años atrás había quedado profundamente enamorado de su compañero de departamento, Jungkook, por lo que para evitar malentendidos, se mantuvo lejos de otros chicos.
Para él, Jungkook merecía lo mejor, por lo que planeaba confesarle sus sentimientos de manera que el menor no pudiera resistir a decir que sí. Sólo que aún no encontraba el momento para hacer la maravillosa confesión.
El pelinegro era dos años menor que Jimin, con un cuerpo más grande y marcado, el cual le daba apariencia de ser un chico rudo, sin embargo, Jungkook era completamente torpe, gentil e inocente, haciendo que para un hombre tan corrompido como Jimin, le tomara el triple de esfuerzo evitar empotrar al chico cada que lo tenía enfrente.
El dulce chico no era consciente de las múltiples veces que el rubio se había masturbado pensando en él, creyendo que Jimin era otro chico con voz de ángel, delicado y dulce, pero de todo eso, solo tenía la apariencia.
Sacó el tubo de silicon suave que simulaba una entrada anal en uno de sus extremos y se encontraba sellado del otro lado. Pensó en lo estúpido que se sentía por haberse burlado junto a su mejor amigo cuando ambos concluyeron que los juguetes sexuales eran solo para los perdedores y vírgenes inadaptados.
Sin dar marcha atrás, leyó las instrucciones, las cuales pedían lubricar y preparar el orificio como si se tratara de una persona real cada vez que se utilizara, pues el juguete había sido creado con el propósito de dar la experiencia más realista posible.
El rubio no se permitió darle muchas vueltas al asunto, por lo que agarró el tubo de silicona y tal como decían las instrucciones, comenzó llenando su mano con abundante lubricante, para después, lentamente, meter uno de sus dedos.
La sensación de estiramiento y contracción se sintió tan real que eso comenzó a excitarle. Se imaginó al pelinegro quejándose bajo su cuerpo mientras lentamente él lo preparaba con mucho cuidado. Cuando sintió que el juguete se había relajado lo suficiente, metió otro dedo, volviendo a sentir la reconocida sensación. Jugó durante unos minutos con sus dedos dentro del juguete, haciendo movimientos de tijera. El interior se sentía caliente y húmedo por culpa del lubricante, fascinando al rubio por la sensación tan realista que tenía, ansiando reemplazar sus dedos por su ya hinchado miembro. No obstante, se contuvo, recordando las instrucciones y sintiendo que aún no se encontraba lo suficientemente dilatado, por lo que metió un tercer dedo y siguió con su jugueteo.
Sin poder aguantar más, sacó su duro y caliente miembro de sus pantalones, le llenó de lubricante, sacó sus mojados dedos y metió su pene de golpe dentro del juguete, sintiéndose en el cielo cuando éste le apretó con fuerza, impidiéndole salir por un momento. Cerró sus ojos y se imaginó que era su primera vez con el pelinegro, imaginando su rostro lloroso mientras gemía con fuerza y le pedía que espere un momento mientras intenta acostumbrarse a su tamaño. Esa simple imagen mental y la sensación tan real que le envolvía, casi le hace venirse sin quererlo.
Una vez que el juguete se acostumbró a su tamaño, sin esperar ser cuidadoso, se imaginó penetrando ferozmente al menor, metiendo y sacando con fuerza su pene del agujero húmedo y caliente durante unos buenos minutos hasta que llegó a un punto que hizo al juguete contraerse. Imaginó que se trataba de un sistema que simulaba la próstata, por lo que queriendo repetir la sensación, golpeó múltiples veces ese lugar, hasta que no pudo más y vació todo su esperma dentro del pedazo de silicona.
Unos minutos más tarde, mientras acomodaba sus pantalones, miró como por el orificio del juguete escurría el espeso líquido blanco, dándole un escalofrío, pensando que ese agujero podría ser el del pelinegro.
Cuando su estómago gruñó por culpa del hambre, hizo caso a su cuerpo y fue hasta la cocina, escuchó unos ligeros sonidos, por lo que pensó que Jungkook había vuelto de su clase. Al entrar en la cocina, observó la silueta de espaldas de su menor, por lo que cuando lo planeaba saludar de frente, terminó encontrándose con un muy avergonzado y tembloroso Jungkook.
—¿Jungkookie?, ¿estás bien?— preguntó Jimin algo preocupado al ver como las piernas del menor parecían fallarle en cualquier momento.
—E-Estoy bien...— dijo Jungkook, dándose la vuelta y corriendo lo mejor que pudo hasta encerrarse en su habitación.
Jimin miró el extraño comportamiento del menor, no obstante, no le dió tanta importancia, pensando que si era un problema, quizá más tarde el mismo Jungkook le contaría.
Por otra parte, Jungkook no entendía lo que acababa de pasar.
Él había regresado de su clase de pintura minutos atrás, por lo que cuando iba a abrir la entrada del departamento, sintió una especie de objeto delgado y húmedo penetrar suavemente su entrada, haciéndole gemir por la sorpresa y asustarse al ver que no había nadie con él. La sensación de incomodidad y miedo que sintió le hizo entrar rápidamente al departamento.
Cuando intentó buscar a Jimin, la sensación de estiramiento por un segundo objeto igual de delgado le hizo volver a gemir. No sabía qué era esa sensación de placer que poco a poco se instalaba en su interior, haciéndole sentir como su miembro comenzaba a endurecerse y mojarse, haciendo que le diera vergüenza que Jimin le fuera a ver en ese estado.
Al cabo de unos segundos más, un tercer objeto se unió y Jungkook solo había aceptado que un hombre invisible se había apoderado de su cuerpo, al no poder hallar otra posible explicación para la situación que estaba viviendo.
Cuando la sensación de vacío le llegó, pensó que sería todo, por lo que se permitió respirar un momento, siendo en ese instante cuando algo duro y caliente le atravesó por completo, sacando un vergonzoso gemido por la sorpresa y logrando que sus piernas fallaran, haciéndole caer de rodillas.
Llevo rápidamente su mano hasta su boca, asustado y mirando hacia la puerta de la habitación de Jimin, nervioso de ser encontrado en esa situación.
La sensación de esa cosa palpitante dentro de él le hizo soltar algunas lágrimas placenteras. Intento acomodarse un poco mejor, inclinando el pecho y apoyándose sobre sus codos, levantando el trasero, sin dejar de cubrir su boca.
Ya pensaría que excusa daría si Jimin salía de su habitación.
Cuando su cuerpo pareció relajarse, sintió como el hombre invisible comenzó a salir lentamente de él, para seguidamente entrar de golpe y comenzar a embestirle como si de un animal se tratase, volviendo a subir su lujuria y endureciendo su hombría nuevamente.
Las embestidas le hacían querer gritar por el placer que inundaba todo su ser, obligándolo a morder su labio inferior y seguir cubriendo su boca con sus manos, soltando algunas lágrimas y emitiendo algunos cuando gemidos que se le escapaban de vez en cuando, tirado en el suelo con su trasero al aire, siendo sometido completamente sin poder saber por quién. Todo eso fue lo que le llevó al climax cuando el hombre invisible le golpeó en un lugar que le hizo ver las estrellas, una y otra vez.
Jungkook terminó por correrse una segunda vez, pero ese hombre no dejó de golpear su punto dulce, prolongando su placer hasta el punto de volverse casi doloroso, siendo la sensación de algo caliente y espeso llenar su interior lo que le dejó respirar nuevamente.
Duró unos cuantos minutos tirado en la entrada del departamento mientras asimilaba todo lo que su cuerpo sentía. Algunos espasmos aún eran sentidos mientras intentaba levantarse e ir a la cocina por algo de agua. Observó sus pantalones, los cuales se sentían húmedos y la sensación de que ese líquido escurría lentamente por su entrada, le hizo avergonzarse.
Cuando Jimin llegó a la cocina, le dio un pequeño susto, por lo que prefirió ir y esconderse en su habitación. Después de todo, jamás podría creerle lo que acababa de ocurrir…
[...]
Varios días pasaron después de esos sucesos, Jimin arrepentido de sus palabras sobre qué los juguetes eran para los inadaptados, de alguna forma, se volvió adicto a ese onahole, masturbándose con él cada que se le antojaba, sin importarle la hora o el día.
Jungkook por su parte, ya no podía sentirse tranquilo, pues después de esa experiencia, el hombre invisible se aprovechó de él sin parar, causándole problemas mientras se encontraba en el comedor de la universidad, en clase de pintura, cuando salía a correr o cuando salía con sus amigos.
Taehyung fue el primero que notó algo extraño en el menor, pues se encontraba paranoico y se avergonzaba mucho más que antes.
—¿Te encuentras bien?— le preguntó, mientras observaba como Jungkook parecía retorcerse como si tuviera dolor de estómago.
—N-no...— confesó el menor. Quería decirle a Taehyung sobre cómo era acosado por un hombre invisible, pero de loco no lo bajaría, por lo que simplemente le mintió. —Últimamente me duele mucho el estómago.
Taehyung quién le miró, le creyó de inmediato, diciéndole que debía de hablar con Jimin y decirle, quizá se trataba de algún alimento que estaban consumiendo últimamente, a lo que Jungkook asintió.
Jimin podría ayudarle, si le explicaba lo que sucedía, y posiblemente le demostraba, podrían encontrar alguna solución juntos.
Finalmente, después de ser acosado una vez más frente a su amigo y compañero de clase de pintura, fue hasta el departamento, donde sin poder evitarlo, tocó la puerta de la habitación de Jimin mientras se soltaba a llorar.
Cuando el mayor le vio llorar sin parar, rápidamente le hizo pasar y sentarse en su cama, pidiendo una explicación.
—Ha-hay un... un hombre que está aco-cosandome últimamente— dijo mientras se le cortaba el aire por las lágrimas.
Lo primero que Jimin quiso hacer era exigir que el pelinegro le diera el nombre y la dirección del bastardo que había hosado meterse con su hermoso amor platónico, pero ver sus lágrimas caer, le hizo abrazarlo y hablarle con el más sumo cuidado.
—Hermosura... ¿Sabes quién es el que te ha acosado?, ¿De dónde lo conoces?— preguntó acariciando suavemente el rostro del pelinegro, limpiando sus lágrimas y logrando que Jungkook se tranquilizara. —Sabes que si me lo pides, puedo ir en este momento y partirle la cara al desgraciado.
La sonrisa que contenían la furia del rubio hizo a Jungkook recordar un pequeño pero importante detalle.
—E-espera... es... un hombre invi... invisible— terminó de decir, avergonzandose de lo ridículo que sonaba y el rostro del mayor que parecía no entender lo que decía.
Jungkook terminó por confesarle todo lo que le había sucedido en esos días. El mayor seguía sin creer del todo lo que escuchaba de la boca del pelinegro. Solo algo pareció hacer click cuando recordó todas las veces que él había utilizado su juguete y que curiosamente coincidian con el tiempo y la hora en la que el dichoso hombre invisible había acosado a Jungkook, por lo que discretamente miró su mochila, donde escondió su onahole.
Sin que el menor se diera cuenta, comenzó a acariciar con suavidad alrededor de la entrada del juguete y Jungkook se sobresaltó.
—E-e-está aquí— fue todo lo que pudo decir mientras tomaba el brazo del mayor y buscaba con la mirada a alguien que estuviera detrás de él.
Jimin tragó en seco en ese momento mientras metía uno de sus dedos y pudo escuchar un sonoro y claro gemido salir de la boca de Jungkook. El juguete se encontraba algo húmedo aún por la última vez que lo utilizó, por lo que estaba algo resbaloso y pegajoso.
—¿Estás seguro que se encuentra aquí ahora?— preguntó Jimin, mientras sentía como su pene comenzaba a despertar bajo sus pantalones.
—S-si, ¡ah!— gritó cuando un segundo dedo entró en él.
Se mordió los labios avergonzado de los sonidos tan obscenos que buscaban escapar de él.
—¿Podrías mostrarme que es lo que te está haciendo?— pidió mientras que metía un tercer dedo y Jungkook le miró avergonzado.
—N-no... Es muy... Muy vergonzoso— chilló escondiendo su rostro entre sus manos, intentando evitar la mirada del mayor.
—No tienes nada de que avergonzarte Jungkookie, solo estamos tu, yo y el aparente hombre invisible— bromeó a lo que Jungkook le dió un golpecito. —¿No confías en mí?— pregunto con una mirada tranquila y cariñosa, que ocultaba su lujuria con astucia.
Los dedos dentro del juguete no dejaron de moverse en ningún momento, al contrario, los movimientos se volvieron más insistentes y Jungkook, sin nada que perder, miró nuevamente completamente sonrojado al rubio.
Con su cuerpo tembloroso, se quitó sus pantalones junto a su ropa interior y se inclinó hacia adelante, apoyando sus rodillas y manos contra la cama, arqueando un poco su espalda y levantando sus caderas frente a Jimin, dejando su trasero a la vista del mayor, el cual se deleitó de como parecía que ese pequeño agujero se expandía y contraía cada vez que el metía sus dedos en el juguete.
Los sonidos que Jungkook comenzó a emitir cuando movió con más fuerza su mano, hizo que no pudiera detenerse.
Con algo de dificultad, se quitó sus pantalones una sola mano y acarició suavemente su pene sobre la tela de su ropa interior, sintiendolo completamente duro e hinchado, entusiasta de meterse en ese pecaminoso agujero que parecía succionar sus dedos a través del juguete.
Se posicionó detrás del menor, sobresaltandolo, pero Jimin le acarició con ternura su espalda por debajo de su camisa.
Sacó los dedos del juguete un momento para acomodarse y retirar su ropa interior, mientras que Jungkook sintió su cuerpo estremecerse, ansiando por más, completamente excitado, olvidando un momento la vergüenza, atreviéndose a mirar hacia atrás ligeramente.
El mayor se encontraba masturbandose con una de sus manos y esparciendo algo de su presemen como si se tratase de lubricante.
—No sé cómo terminamos en esta situación... Pero creo que así podríamos detener al hombre invisible— una vez dicho eso, metió por completo su miembro dentro de Jungkook, logrando sacar un sonoro gemido de parte de ambos.
Jimin sin esperar demasiado, tomó las caderas de Jungkook y comenzó un vaivén ni muy lento, ni muy rápido, pero cargado de deseo y dureza, encontrando sin esfuerzo ese punto que hacia delirar y gritar al pelinegro, quien inconscientemente gemía el nombre del mayor, excitando aún más al rubio.
Jungkook, sumergido en el placer, solo se estremecía y sentía que en cualquier momento acabaría al oír los eróticos gruñídos y jadeos de Jimin, mientras que golpeaba sus caderas contra su trasero de manera brusca y sin descanso, apretando con fuerza de sus caderas, las cuales estaba seguro que quedarían marcadas.
En un momento, sin cortar el ritmo de las embestidas, Jimin le obligó a ponerse de rodillas y enderezar su espalda, sacando con facilidad su camisa y llevando sus labios hasta los del menor, devorándolos.
—Kookie, ¿quisieras convertirte en mi onahole?— susurró en su oído mientras mordía suavemente el lóbulo de su oreja. Jungkook no entendía a lo que se refería Jimin en ese momento, solo asintiendo a todo lo que el mayor le pedía, absorto del placer. —Mira lo bien que te hago sentir conejito, mira lo bien que tomas mi pene con ese maravilloso trasero que solo me succiona y me hace querer romperte en dos— murmuró con su voz cargada del deseo contenido por tanto tiempo, sonando intensa y profunda.
Jungkook miró hacia su abdomen, el cual se estiraba y dejaba sobresalir un pequeño bulto cada que el mayor entraba en él.
Eso fue todo para que Jungkook llegara al clímax, cansado y con su mente dando vueltas sin parar. Jimin sintió la reconocida y dulce sensación de contracción que sufría cada que el pelinegro se venía, provocando que sin quererlo, él también llegara al climax dando unas cuantas embestidas más, llenando el interior de Jungkook con ese líquido caliente y pegajoso.
Exhaustos, ambos cayeron sobre la cama, Jimin saliendo del interior cálido y pegajoso de Jungkook y mirando como escurría su semen por entre sus muslos. Definitivamente una asombrosa imagen que guardaría para siempre.
[...]
Finamente la vida de Jungkook volvió a la normalidad, con el hombre invisible que anteriormente le atacaba desprevenido desaparecido, el pelinegro ya no tenía miedo de salir y ser atacado. Lo mejor de todo, se trataba de su nuevo novio, Jimin, quién le ayudaba cada noche a ahuyentarlo entre besos fogosos y caricias ardientes.
Jimin por su parte, decidió ocultar la verdad detrás del hombre invisible y dejar de utilizar el onahole para así evitar volver a asustar al menor.
Jimin jamás hubiera imaginado que Jungkook terminaría confesándole sus sentimientos después de esa acalorada noche, a lo que el rubio también le confesó que lo amaba en secreto desde hacía bastante tiempo, siendo así que ambos se volverían oficialmente novios.
Y aunque su propuesta no haya sido tan maravillosa como había imaginado, ni su primera vez tan romántica y delicada, al menos podía estar feliz de que el chico que amaba, estaba junto a él y nada de lo demás importaba.
[FIN]
*Onahole: Un juguete sexual con un orificio para masturbación masculina.