SECRETOS BAJO LA LUNA

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Summary

Jonathan, un joven granjero de veinte años, creía llevar una vida sencilla: su tierra, su soledad... y su gato, Bigotes. Pero lo que parecía normal escondía un secreto imposible: aquel gato no era un gato cualquiera, y el destino estaba a punto de darle un giro que ni él mismo podría controlar. Entre la rutina del campo, el peso de un pasado oscuro y un amor que no se atreve a confesar, Jonathan descubrirá que hasta la noche más tranquila puede encerrar el mayor de los secretos. - Mucho gusto, somos cuatro escritoras aburridas que decidieron crear una historia ficticia entre dos hombres enamorados pero se niegan a acéptarlo. Por favor disfruten si gustan leerla <3. Autoras: - KiaraKim - Kai - ... - Bunminsung

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1


Érase una vez un joven campesino que era muy feliz porque tenía la compañía de su gato llamado Bigotes. Lo que no sabía era que, por las noches, Bigotes se convertía en un humano: guapo, de cabello largo, con unos ojos verdes que hipnotizaban con un brillo precioso.

Mientras tanto, el joven de campo, de cabello negro como la noche, cejas espesas y piel trigueña por su trabajo al sol, revisaba las cuentas, preocupado por no tener suficiente dinero para el mes siguiente. Estaba tan estresado que casi no dormía ni descansaba, pasaba sus días trabajando sin parar y apenas tenía tiempo para jugar o pasar el rato con su gato.

Bigotes notó el estrés de su dueño, así que, en secreto, decidió ayudarlo durante las noches con el huerto. A Jonathan (el joven campesino) le parecía muy extraño que alguien lo ayudara sin decir nada. Incluso pensó que podía ser alguno de sus vecinos... aunque, si era una forma de ligar, era una bastante rara. ¿No sería más fácil simplemente hablar?

Sin pensarlo más, fue a la casa de cada uno de sus vecinos para encontrar al misterioso ayudante y poder agradecerle. Pero no encontró a nadie. Pensó y pensó... incluso llegó a creer que podía tratarse de un duende. Como último recurso, decidió esperarlo una noche en el cobertizo, con un arma en mano, por si acaso.

Antes de que pasara siquiera una hora, escuchó ruidos extraños. Levantó el arma con cuidado, y antes de que quien sea que estuviera ahí saliera, disparó al aire.

-¡Sal o el próximo va a tu cabeza! -gritó, nervioso.

Con miedo, su gato salió sigilosamente del cobertizo. Jonathan bajó el arma enseguida y se agachó para que Bigotes se acercara.

-Bigotes... casi te disparo. ¿Qué haces aquí?

-Miau -ronroneó el gato, entrando a la cabaña, aliviado de no haber salido herido.

El joven se tranquilizó al saber que su gato estaba bien, aunque se sentía mal por haberlo asustado. Bigotes, por su parte, se escondió en una habitación para volver a su forma humana. Había gastado mucha energía, así que se recostó a descansar. No podía transformarse a voluntad si no era de noche.

En los días siguientes, Jonathan, aún confundido por lo que pasaba en su huerto, decidió dormir allí, esta vez sin ser agresivo, con la esperanza de encontrar al misterioso ayudante.

Esa noche, entre sueños, escuchó un suave tarareo. Abrió los ojos e intentó moverse para ver de quién se trataba, pero su cuerpo se sentía pesado, como si algo lo sujetara al suelo. Al mirar, se quedó paralizado.

Un rostro cincelado, de cabello largo como la noche y el día, y piel blanca como la nieve, con manchas de vitiligo bajo la luz de la luna... ¿acaso era él?

El misterioso ayudante tenía unos ojos únicos, tan parecidos a los de un gato. Jonathan intentó decir algo, pero el cansancio acumulado por tantas noches sin dormir lo venció. Se desmayó antes de pronunciar una palabra.

A la mañana siguiente, despertó confundido, sin saber si lo que había visto había sido un sueño o si realmente había pasado. Miró a su alrededor y solo encontró a Bigotes durmiendo a su lado. Se levantó y buscó con la mirada aquel rostro tan hermoso, pero no encontró rastro de él.

Le molestaba que ese muchacho -o lo que fuera- ni siquiera le hubiera dirigido la palabra. Y, con más razón, si se trataba de un vecino nuevo. Así que fue preguntando si alguien se había mudado recientemente al pueblo, pero no obtuvo respuestas.

Frustrado, decidió seguir con su vida, concentrándose en su huerto... hasta que un día, un torrencial lo arruinó todo. Su cosecha quedó completamente inundada.

No pudo hacer más que abrazar a su gato, mientras las lágrimas caían por sus mejillas. Pensaba en todo el dinero y las horas que había perdido. Bigotes, sintiendo su tristeza, no podía hacer nada en su forma de gato, más que lamerle las mejillas y darle consuelo con su cariño.

Jonathan esbozó una pequeña sonrisa, más calmado, y acarició su lomo con cuidado.

-Eres el único que me hace sentir bien, Bigotes. Eres lo único que necesito para estar bien.

La compañía de Bigotes era su mejor consuelo. Casi como una medicina para una enfermedad interminable, como esa luz en medio de la oscuridad. Era la calma después de la tormenta. Su compañía era todo lo que tenía, lo único que deseaba y necesitaba. Era su única familia, y se sentía feliz de tenerlo. No permitiría que nadie lo lastimara, ni tampoco quería lastimarlo a él. Bigotes era lo más preciado que tenía, y no quería perderlo nunca.

Ellos dos... iban a estar juntos siempre.














—Mucho gusto, soy Kiara una de las escritoras, es un placer conocer al lector que le dió una oportunidad a esta linda historia, soy la encargada de subir los capítulos después de ser redactados, mis compañeras también estarán al tanto, espero lo disfruten si lo llegan a leer <3