Capítulo 1
Sesión 22:
“Si,” dijo mi hermana. “Dejare que te corras en mis tetas.”
Todo sobre la situación me estaba excitando en ese momento, pero nada como la confesión que acaba de hacer. Sus ojos estaban blancos, su voz era simple y monótona, y estaba sentada frente a mí, completamente bajo mi control...
Bueno, no completamente. Es verdad lo que dicen—la hipnosis no es un botón mágico que hace que la gente haga exactamente lo que dices. Mientras estén en trance, no puedes hacer que la gente haga cualquier cosa que normalmente no harían—algo que había descubierto hace unas semanas, la primera vez que hipnotice a Lucy.
Sesión 1:
“Quítate el top,” dije, e inmediatamente despertó. Afortunadamente para mí, Lucy no podía recordar de que estábamos hablando—en lo que a ella concierne, estaba por despertarla en ese momento.
“Gracias por eso,” dijo ella con una sonrisa, no pareciendo notar la mirada de terror en mi cara. Inmediatamente me encontré sonriéndole de vuelta, intentando parecer lo más inocente posible. “Tienes razón; es muy relajante.”
La observe cuidadosamente durante los próximos días (bueno, más cuidadosamente de lo que normalmente la observo) y una vez que estaba seguro de que no estaba actuando extraño, le pregunte si quería hacerlo de nuevo.
No fue difícil después de eso hacerlo algo regular—dos o tres veces a la semana, la ponía en trance. Ella dijo que era realmente relajante, y genuinamente parecía no tener idea de lo que estaba tramando, sin recuerdos de ningún tipo de lo que hablábamos mientras estaba hipnotizada.
La hipnosis, como dije, no puede ser usada para hacer que la gente haga cualquier cosa que no quieran hacer. La clásica solución es hacer creer a la persona que están solos y listos para bañarse o algo así, pero eso tampoco funciona. Cuando alguien es hipnotizado, no puedes hacer que la gente haga algo que no quieren hacer, y no puedes hacerles creer algo que realmente no pensarían.
Si no se quitan la ropa mientras los estás viendo, diciéndoles que no estás ahí no funcionara—probablemente podría haber hecho que Lucy se quitara la ropa...al estar en el cuarto de a lado, gritándole las órdenes a través de la pared, pero que hay de divertido en eso?
(También, si hiciera algo que la hiciera despertar, no puedo verla ignorando el hecho de que está completamente desnuda al igual que ignoro mi expresión de impresión.)
El primer paso es encontrar los límites de la persona—todos tienen diferentes límites. Los de mi hermana, por ejemplo, son completamente diferentes a los de Mama.
El segundo paso es, poco a poco, quitar esos límites.
Si eres paciente, si eres cuidadoso, puedes eventualmente hacer lo que sea con quien sea. Hay algunos limites que nunca cambiaran, pero como una regla, la gente no está programada. Solía pensar que nunca haría nada más que una fantasía con mi hermana, pero cuando las circunstancias correctas aparecieron, aquí estaba, poniéndola en trance y haciendo todo lo que podía para manipular su mente.
Después de un tiempo, ya ni siquiera me sentía culpable.
Sesión 6:
“Me dirías cuál es tu NIP?” pregunte. No porque realmente quisiera saberlo, por supuesto—solo me estaba frustrando, e intentaba cualquier cosa que pudiera pensar.
Si solo dijera “dime tu NIP”, ella despertaría. pero había descubierto que preguntar en el sentido abstracto le hacía verlo menos invasivo—ella podía responder si quería responder o no antes de responder, si saben a qué me refiero.
“No,” respondió simplemente. No estaba sorprendido—la mayoría de las preguntas que le había hecho llevaban a caminos sin salida, a menos que fuera información que ella libremente diría si estuviera despierta.
“Ok,” dije, con mi mente pensando lentamente. “Qué pasaría si fuera una emergencia? Osea...que pasaría si dejaras tu cartera en mi mochila, y quisieras que comprara un vestido para ti?”
Hubo una pausa mientras ella pensaba, lo cual vi como una buena señal.
“El vestido está en oferta,” añadí unos segundos después. Entre más detalles le diera, más vivida era la imagen en su mente, y era más probable que ella aceptara con mis suposiciones. “Y es el último.”
“Si...” dijo eventualmente. “Supongo que te lo daría entonces.”
“Así que me darías tu NIP?”
“Si,” respondió ella, igual de confiada como cuando me había dicho “no” anteriormente.
Intentaba no tenerla en trance por más de media hora—no quería que se preguntara sobre los detales de lo que pasaba mientras estaba hipnotizada, y nos estábamos acercando al límite de la media hora, decidí arriesgarme. En el peor de los casos, despertaría. En el mejor...
Bueno, ni siquiera quería pensar en que seria “lo mejor.”
“Cuál es tu NIP?” pregunte, y sin un momento de duda, me lo dijo.
Las últimas semanas habían sido simultáneamente las fascinantes y frustrantes en mi vida, pero repentinamente tuve esperanza—me estaba acercando. No sé porque funciono y no sé cómo funciono, pero por alguna razón si había una situación—cualquier situación—donde ella accediera a hacer algo, ella no tendría problema en hacerlo mientras estuviera en trance.
Se que está mal, pero desde que puedo recordar, siempre me han gustado mi hermana y mi madre. Incluso desde que aprendí sobre la masturbación, había sido con ellas con quien fantaseaba—durante los últimos cinco años, habían estado en mi cabeza, realizando los actos más perversos conmigo y entre ellas.
Eso fue lo que me llevo a la hipnosis en primer lugar—por un capricho, había buscado “incesto” un día, y después de la definición técnica y los foros de abuso, había encontrado un mundo de gente como yo, gente que fantasea con miembros de su familia.
Y, lo mejor de todo, había descubierto un sitio para gente que quería hacerlo con ellos.
Hay otro ejemplo del cambio de límites con el tiempo. La primera vez que me masturbe, me sentía exageradamente culpable por hacerlo—intente abstenerme, intente pensar en otras personas, otros escenarios...pero no importa lo que hiciera, todo volvía a los únicos dos miembros de mi familia que tengo. Con el tiempo, la culpa lentamente desapareció, hasta que ya ni siquiera pensaba en eso. Me masturbaba pensando en mi madre y hermana alrededor de mi verga, así como suena.
Similarmente, cuando encontré un sitio que decía que te enseñaba a hipnotizar a tu propia familia para dormir contigo, estaba horrorizado. Increíblemente excitado, por supuesto, pero horrorizado.
Sin embargo, con el paso de los meses, me encontraba regresando una y otra vez. Paso de ser algo que me asqueaba a algo que me fascinaba, hasta que finalmente, se volvió algo que sabía que podría hacer. Algo que sabía que tenía que hacer.
Y así le pregunte a mi hermana si le importaba practicar algunas técnicas de relajación conmigo, y comenzó.
Estoy seguro de lo que pueden imaginar—una de las personas con las que me había estado masturbando toda mi vida, sentada frente a mí, con su cara completamente en blanco...no era de sorprender que la primera vez me volví codicioso. Preguntando por desnudez demasiado pronto...error de novato.
Pero rápidamente me volví mejor.
Sesión 9:
“Si te dijera que creo que Mama esta buena. Como reaccionarias?”
“Estaría realmente asustada. El incesto es grotesco.”
Bueno saberlo.
Sesión 10:
“Irías a una playa nudista?”
“No,” respondió ella, sin un momento de duda.
“Que tal ir a la playa en topless? Irías a la playa en topless?”
“Si,” dijo ella—mejor, pero no lo suficientemente bueno.
“Irías a la playa en topless...conmigo?”
Una pausa más larga, pero la respuesta que esperaba. “No.”
No estaba completamente dentro, pero había encontrado una entrada. Era todo lo que necesitaba.
“Ok...” comencé. Me estaba volviendo bueno en esto. “Digamos que te ganas la lotería. 12 millones de dólares. Decides llevar a Mama y a mí a Europa. Estamos en un hotel 5 estrellas en Francia—estamos en la playa, y después de un buen descanso, despertamos y decidimos ir a caminar. Es un día caluroso, y después de unos cuantos metros, notamos a más personas.”
“Todas están en topless. Es una playa topless. No queríamos ir a una playa topless, pero aquí estamos—estas en la cima del mundo, quieres encajar. Te quitarías el top frente a tu hermano?”
“No.”
De alguna forma deje ver sus cortos y monótonos rechazos como frustrantes. En su lugar se volvía un reto.
Todos tienen limites, yo incluido. Desde que había descubierto lo fácil que se podían cambiar, había intentado ser más consciente de los míos, más conscientes de lo que pensaba que estaba bien.
Hubiera sido fácil darle una situación donde Mama fue secuestrada, o que hay un hombre amenazándola con un cuchillo o algo así. Dudo que se negara a quitarse el top si su vida corría peligro...pero ese era el límite que me había impuesto, no iba a obligarla a nada.
Quería que ella quisiera a estar en topless frente a mí. Así que intente de nuevo.
“Ok. Que tal esto—gane boletos para la premier de Piratas del Caribe 5, y te llevo conmigo. Conocemos a Johnny Depp, y nos invita a una fiesta en su casa. Te pido que no le digas que eres mi hermana, porque no quiero sonar como un perdedor...”
Después de una breve pausa, me da una ligera sonrisa y continue. Las suposiciones no funcionan si incluyen algo poco realista, o fuera de personaje. “Repentinamente te sientes atraída hacia mí.” “Un hechizo cayó sobre ti y estas realmente caliente.” “Mama dice que el incesto es genial y le crees.” Eso no solo no funcionaria, sino probablemente la despierte.
“Así que vamos con Johnny Depp y somos solos tú, yo y el en el jacuzzi. Realmente le gustas...“otra ligera sonrisa—me hubiera reído del ego de mi hermana si ella no estuviera lo suficientemente buena para que tuviera sentido—“...y te pregunta si estamos saliendo.”
“En vez de admitir que mentimos, le decimos que no...“—una pausa más larga esta vez, pero finalmente accede. A Lucy realmente le gusta Johnny Depp. “...y él se quita la camisa y te pregunta si eres lo suficientemente genial para hacer lo mismo.”
Hubo un largo silencio. Había aprendido que esas pausas significaban que estaba en el límite, y pocos detalles podrían empujarla a una decisión u otra, así que intente apelar a la naturaleza generosa de mi hermana.
“También, hay una chica sexy que me ha estado viendo. Si sales con Johnny Depp, probablemente yo tenga oportunidad, porque ella no pensara que te estoy engañando.”
Mi hermana frunció el ceño, y continue mirándola a los ojos. Si eso no funcionaba, no sé qué lo haría.
“No hemos estado bebiendo,” añadí, después de unos segundos de silencio. Otro limite que me había impuesto. “Y le gusto a la chica porque...a ella realmente le gusta Battlestar Galáctica.”
Quizás era la sangre dejando mi cabeza mientras esperaba la respuesta de Lucy, pero no podía pensar en que más añadir. Y así nos quedamos sentados por cerca de cinco minutos, mirándonos fijamente, respirando el aire del otro.
Intente mantener el contacto visual, pero no podía evitar mirar al pecho de mi hermana. No sé nada sobre tamaño de bras, pero sé que el de Lucy está muy bien llenado. Definitivamente lo saco de Mama.
Sabia, que sus próximas palabras, determinarían si realmente podría ver esas nenas, o si estaba destinado a una vida de solo imaginármelas en mi cabeza. Si esto no funcionaba, tendría que contratar a un escritor o algo así, porque definitivamente había llegado al límite de mi propia imaginación.
Finalmente, ella respondió, y me acomode de anticipación.
“...sí.” dijo ella, y casi me caigo de la silla de la emoción. Revisando el reloj, me di cuenta de que solo tenía unos cuantos minutos, y no quería desperdiciar ninguno de ellos.
“Quítate el top,” dije, y despertó.
Sesión 4:
“Háblame de tu primer beso.”
“Fue a los nueve años. Con Julián Dawes, durante un juego de besos.”
“Dime la primera vez que te fajaste con un chico.”
“Tenía 15. Fue con un chico llamado Paul—no se su apellido—en un closet en una fiesta. Estábamos jugando a la botella.”
“Dime la primera vez que tuviste sexo.”
“Wow! Muchas gracias por eso, Jack; me siento mucho mejor.”
Sesión 7:
“Hablarías de sexo conmigo?”
“No.”
“Hablarías de masturbación conmigo?”
“...si.”
Había estado esperando un no a eso, como pueden imaginar, estaba muy intrigado. Estaba casi tentado a preguntarle de masturbación mientras estaba despierta, pero sin saber las condiciones, no quería arriesgarme a asustarla.
“En qué circunstancias hablarías de masturbación conmigo?”
“Si nos quedáramos en una casa rodante, y accediéramos a darnos un tiempo a solas. O si hubiera algún tipo de problema médico.”
No entendía bien a que se refería con lo último, pero el primer escenario era demasiado emocionante para insistir mucho en él. El año pasado nos fuimos de vacaciones a Florida, a visitar a los padres de Mama, y los tres tuvimos que compartir una caravana.
Supongo que ella lo encontró igual de frustrante que yo. No importa lo callado que te masturbes, cuando tu familia está a solo unos metros de distancia, no hay forma de que no lo noten.
Pensándolo bien, todo lo que tenía que hacer era mencionarlo...probablemente era demasiado tarde para hablar de ello, así que tomé la ventaja del permiso implícito que me había dado, y le hice unas cuantas preguntas.
“Que tan seguido te masturbas?”
“Tres o cuatro veces a la semana.”
“En que piensas cu...—” me detuve justo a tiempo. “Hablarías conmigo sobre lo que piensas cuando lo haces?”
“No.”
Lo imagine.
“Cuando fue la última vez que te masturbaste.”
“Anoche.”
Podría estar hablando de esto por horas, pero decidí tomar una diferente táctica.
“Hipotéticamente hablando—estamos jugando verdad o reto en una fiesta. Hay otra gente alrededor, incluyendo a Harry, el vecino.” Sabía que a ella le gustaba. “Acabo de lamer la suela de un zapato.” No es poco creíble. “Harry te dice que cuentes una historia de tu vida sexual. Incluso si yo estoy ahí, lo harías?”
“Si,” dijo ella, apenas pausándose.
Fui más cuidadoso entonces, más preocupado de que si despertaba, recordaría todo.
“Hablarías de tu vida sexual conmigo?”
“Si,” dijo ella, y mi sonrisa se cayó cuando añadió “si hubiera más gente presente.”
Gaste muchos de mis preciados minutos pensando antes de finalmente tener un plan.
“Después de que cuentas tu historia sobre tu vida sexual, alguien más me reta a hacer lo mismo. Cuento una historia detallada sobre Mama casi atrapándome mientras me masturbaba. Unos días después, tú y yo salimos a pasear, solo nosotros dos, y me preguntas que tanto de la historia es cierto.”
Otra pausa. Otra sonrisa.
“Te digo que todo, y te pregunto qué tanto de tu historia es verdad. Me lo dirías?”
“...si.”
“Te cuento otra gracias historia sexual. Hay muchos detalles. Como reaccionarias?”
“Supongo que está bien...”
“Empezamos a hablar de sexo más seguido, como lo hacen los amigos.” Sonríe. “Te cuento sobre las chicas que me gustan y porque me gustan.” Sonríe. “Hablarías de sexo conmigo?”
“Claro,” dice ella después de una breve pausa. “Pero, osea, no todo. Sin...detalles.”
Eso me derribo por un segundo, hasta que recordé que (a diferencia de mi) Lucy no paso su último año en español.
“Los detalles hacen las historias mejores. Entre más detalles des, mejores son las historias. Las historias sexuales especialmente necesitan detalles porque el sexo involucra todos los sentidos. Aprendí esto en clase. Quieres ser una buena narradora?”
“Si.”
“Incluso cuando hablamos de sexo?”
“Si...”
“Hablarías de sexo conmigo, y darías muchos detalles?”
“Si.”
“Dime la última vez que tuviste sexo.”
“Bueno,” dijo ella, con su voz aun monótona. “Recuerdas a ese chico con el tatuaje que vino una vez? Era 23 de julio, el clima era realmente cálido, y los dos estábamos en mi cuarto. Estaba usando una falda amarilla con esa blusa de botones blanca, y él estaba usando unos pantalones de mezclilla negros y una camiseta negra con un auto en llamas...”
Sesión 11:
Paso una semana después de que le pidiera que se quitara el top y, por segunda vez, la había despertado. Mi error había sido tan obvio para mi desde el segundo en que la desperté—había estado tan cerca que no estaba pensando correctamente, no había aplicado la lección que había aprendido en nuestra séptima sesión—solo porque ella haría algo cuando haya otras personas alrededor no significa que lo hará cuando estemos solos.
“Misma situación de la última vez,” dije. “Premier de Piratas, Johnny Depp, jacuzzi, chica sexy...te quitarías el top?”
“Si,” dijo ella.
“Te quitarías el top si Johnny Depp no estuviera ahí?” pregunte, solo para confirmar que mi error era correcto.
“No,” dijo ella. “Por supuesto que no.”
“Así que, hipotéticamente—si te hubiera visto en topless en el jacuzzi, y luego cuando llegáramos a casa te dijera que estoy preocupado por haber visto un bulto.”
Ella asintió. No era imposible—había pasado un tiempo preparando una razón creíble para que me mostrara sus tetas.
Una vez que lograba que Lucy accediera a hacer algo hipotético, era como si fuera real, como si las circunstancias realmente hubieran pasado. No estábamos en el jacuzzi de Johnny Depp, justo como no habíamos jugado verdad o reto con Harry, el vecino y luego empezamos a hablar de sexo como si fuéramos amigos cercanos, pero una vez que “pasaba” en su mente, una vez que admitía que era hipotéticamente posible, era carta abierta.
Estaba por ver que tan lejos podía llegar con eso.
“Me dejarías verte en topless entonces?”
“No,” dijo ella. “Iría al doctor.”
“Cuando llegamos a casa, hay una ventisca.” Sonrisa. No hemos tenido una en décadas, pero todos en la ciudad cuentan historias de la última. “Estamos atrapados por la nieve, y no puedes ir al doctor. Me dejarías verte en topless entonces?”
“No. Se lo pediría a Mama.”
“Y qué tal si Mama no está?”
“Sentiría el bulto yo misma.”
“Qué tal si no puedes ver nada?”
“Esperaría hasta que la ventisca se vaya. Hasta que vea un doctor, no puedo hacer nada de todas formas.”
Probablemente podría haber continuado por ese camino hasta que hipotéticamente haya matado a toda la raza humana y me hubiera dado un diploma médico, pero ya me estaba incomodando. Estaba muy cerca de mis propios límites—quería que ella lo quisiera, no espantarla para hacerlo. Considere abandonar toda la línea de pensamiento, pero sabía que me estaba acercando.
Podía sentirlo.
Sesión 8:
“Me dirías que tipo de cosas te excitan sexualmente?”
“No,” dijo Lucy, después de pensarlo por unos segundos.
“No tus fantasías,” aclare. “Además de tus fantasías, me dirías que tipo de cosas te excitan sexualmente?”
“Si.”
Hubo una pausa, antes de darme cuenta de mi oración.
“...dime qué tipo de cosas te excitan.”
“Ser tocada por un chico que me guste. Ver porno. Leer porno. Hablar de sexo. Tocarme. Cuando un chico sexy no deja de verme.”
“Espera, te excita hablar de sexo?”
“Si.”
“Que hay sobre cuando hablaste de sexo conmigo?”
“Si. Supongo.”
“Yo te excito?”
“No.” No hubo duda ahí.
“Te excitaste después de que me contaras la historia del tipo del tatuaje y tú?”
“Si.”
“Te masturbaste?”
“Si.”
Estaba por el suelo. Después de que me contara sobre la intensa cogida que había tenido con el tipo tatuado (con mucho detalle) me había ido a mi cuarto y me masturbe unas cuantas veces—nunca se me hubiera ocurrido que ella hubiera hecho lo mismo.
Dios, amaría haber podido verlo.
Sesión 11:
Nos estábamos aproximando al final de la media hora, y la única línea de cuestionamiento que había preparado era la historia de la ventisca. Pero después de 5 minutos de pensarlo, llegue a una nueva idea.
“Ok. Tu y Johnny Depp están saliendo ahora. Él sabe que somos hermanos, pero me ve como su mejor amigo...” Nada. Amo a mi hermana, pero algunas veces puede ser toda una perra. “...ok, él te quiere mucho que trata a Mama y a mí como de su familia.” Sonríe. Enserio, Lucy? Supongo que no debería quejarme—me estaba acercando a donde necesitaba estar, después de todo.
“El paga por todos para ir a ese hotel en Francia, el más cercano a la playa topless. Pasamos mucho tiempo ahí, y Johnny Depp quiere ver tus bubis tanto como sea posible.” Hubo una pausa, y luego una sonrisa. Me preocupa el ego de mi hermana algunas veces. “Estamos paseando en la playa. Hay muchas mujeres en topless alrededor, y Johnny Depp sigue viéndolas. Yo estoy ahí. Te quitarías el top?”
“Si.”
“Te quitarías el top frente a mí?”
“Si.”
“Nos quedamos por mucho tiempo, y resulta que el hotel también es topless.” Nada. Si, supongo que eso fue un poco exagerado.
“Ok, estamos en la playa. Estas en topless, y....algunos chicos señalan tus bubis y empiezan a reírse.”
Hubo una larga pausa, y me pregunte si iba a despertar. Finalmente, hubo una sonrisa—supongo que si hay una cosa con la que pueden contar, es una chica con baja autoestima. Incluso las que saben que están buenas.
“Johnny Depp y Mama te dicen que tus bubis están bien. Volvemos al hotel, y decides que quieres mi opinión objetiva. Me invitas a tu cuarto.” Nada. Mierda. “Tu entras a mi cuarto.” Nada. “Estoy viendo la TV en la sala y te unes también.” Sonríe. La tercera es la vencida, supongo. Hice una nota mental de que se siente más cómoda en terreno neutral. Menos íntimo, supongo.
Podía prácticamente sentir la tensión. Sabía que estaba más cerca de lo que había estado. Era todo—era ahora o nunca.
“Me preguntas si creo que eres sexy.” Sonríe. “Te digo que eres mi hermana y no te veo de esa manera.” Sonríe. Siento un poco de culpa en eso. Pobre e ingenua Lucy.
“Esta oscuro, y la única luz del cuarto es la de la TV. Johnny Depp y Mama están dormidos. Te sientes como basura por lo de los chicos, y sabes que esto ayudara...”
“Me preguntas si hay algo malo con tus tetas.”
Sonríe.
“Te digo que están bien, y que no deberías preocuparte. No me crees.”
Sonríe.
“Me preguntas...me preguntas si pudiera verlas.”
Sonríe.
“Me enseñarías tus tetas?”
“Si,” dijo Lucy, con su voz no más alta que un susurro.
“Te digo que no puedo verlas porque está muy oscuro y tu camisa está bloqueando la vista, pero que probablemente están bien y que deberías dejarme solo.”
Sonríe.
“Te quitarías el top con la luz encendida, sola conmigo en el cuarto?”
“Si,” dijo Lucy de nuevo. Mi corazón estaba latiendo tan fuerte que apenas podía escucharla.
“Dilo,” dije, necesitando esa confirmación final.
“Si,” repitió ella. “Me quitaría el top frente a ti.”
“Lucy,” dije, y ella sonrió en respuesta. “Quítate el top.”