Mas Limites

All Rights Reserved ©

Summary

Un hipnotista recuenta mas sesiones que tuvo con su hermana. Secuela de Limites Historia original: https://mcstories.com/MoreLimits/index.html

Genre
Erotica
Author
hypnolara
Status
Complete
Chapters
8
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Lamida. Lamida. Lamida.

Sonreí mientras miraba la mirada hacia mi hermana, quien estaba fervientemente de rodillas, lamiendo mi verga. Por alguna razón, tomar mi verga en su boca cruzaba la línea...pero estaba bien lamiéndola.

La pura vista probablemente hubiera sido suficiente para venirme, pero la sensación de su suave y húmeda lengua moviéndose por mi tronco, la forma en que se retorcía alrededor de mi punta y estimulada ese pequeño espacio entre la base y la punta...

“Ahora,” gemí, y ella levanto la mirada con una sonrisa, abriendo su boca para atrapar mi semen.

“Gracias,” dijo ella suavemente después de tragar mi carga, y asentí antes de guardar mi verga, dándole algo de agua (para lavar el sabor de su boca) y despertarla.

Sesión 23:

Hubieran pensado que finalmente estaba viviendo mi fantasía, finalmente me había venido en las tetas de mi hermana—no de forma hipotética, no de forma abstracta, sino realmente viniéndome—pensarían que eso hubiera sido suficiente para saciarme por un tiempo.

Pero solo me puso hambriento por más.

No me malentiendan, venirme en las enormes y suaves bubis de Lucy era un sueño hecho realidad. Amaba cada segundo de esto, y no podía esperar hasta que pudiéramos repetir la experiencia, pero quería más. Quería cogérmelas. Quería cogérmela—su cara, su vagina, su culo. Quería convertir a mi hermana en mi esclava sexual personal, húmeda y deseosa de hacer lo que sea que pidiera.

Y, más y más, y estaba empezando a creer que era posible. Ya había llegado muy lejos...en solo 22 sesiones había convencido a mi hermana de hablarme mientras me masturbaba, de masturbarme frente a mi mientras yo hacía lo mío, e incluso había empezado a controlar sus sueños y fantasías sexuales. Había seducido a su mejor amiga, y me había encargado de plantar recuerdos en el cerebro de mi hermana—recuerdos de ella masturbándome mientras yacía en el hospital, e incluso cuando llegue a casa.

En la mente de mi hermana, ella me había visto venirme de 34 a 37 veces.

En la vida real? Solo dos. Pero sabía lo que había hecho ahora. Había pasado más límites de los que nunca había imaginado posibles, y había muchas formas de hacerlo—aun no me había encargado de tocar a mi hermana, o de convencerla para tocarme. Y no importa lo que hiciera, no había sido capaz de afectar su vida despierta—excepto por dejarme decirle “gracias” después de masturbarme, nuestra relación era la misma que siempre había sido (siquiera un poco más abierta en cuanto al sexo).

Así que cuando senté a mi hermana para otra sesión, después de haberme finalmente venido en esos gloriosos pechos suyos, no repetí la experiencia. Ni siquiera la puse en topless.

Fui directo a trabajar.

“Hipotéticamente—nos estamos masturbando mutuamente en la sala, Mama llega a casa, y dejas que me venga en tus tetas.”

Asintió.

“Que se siente?”

“Se siente cálido. Caliente, supongo. Y pegajoso.”

“Te excit—...me dirías si eso te excita?”

“No.”

Un cálido rubor empezó a aparecer en la cara de mi hermana. Una parte de mi quería reírse—ella se había masturbado frente a mí, se había venido mientras eyaculaba en sus tetas...pero no me hablaría si lo encontraba o no excitante, incluso por lo obvio que parecía.

Como había dicho antes, todos tienen límites. No sé de dónde vienen, pero entre más los entiendes, más fáciles son de mover.

“Me dirías si te excitara que me venga en tu boca?”

Una oración confusa, pero Lucy era muy brillante, y ella casi inmediatamente me respondió.

“No.”

“Me dirías si te excitara pensar en masturbarme?”

“No.”

Estaba bastante seguro de que un “no” en este escenario significaba que sí, la excitaba, pero pensé que valía la pena revisar. Quería continuar con toda la información posible.

“Me dirías si...no lo sé, si mi culo te excitara?”

“Si.”

“Mi culo te excita?”

“No.”

“Me dirías si mi verga te excitara?”

No hubo ni siquiera la más mínima pausa antes de que respondiera.

“No.”

Incluso en su estado hipnótico, mientras mi hermana monótona y fijamente me miraba, su cara tembló, como si hubiera querido bajar la mirada a mi pantalón, y ese rubor familiar apareció en sus oídos. Si, estaba bastante seguro de que sus negaciones eran realmente confirmaciones.

“Me dirías que piensas de mí?”

“En qué sentido?”

“Me dirías que piensas de mi sexualmente?”

“No.”

Buena señal.

“Me dirías que piensas de Mama, sexualmente?”

“Si.”

“Que piensas de Mama sexualmente?”

“Creo que es una mujer atractiva para su edad, pero no tengo atracción física hacia ella.”

Por muy tentador que fuera ver si podía jugar con eso, tenía una agenda. Quería hacer que mi hermana durmiera conmigo, antes de ponerle la quizás—imposible tarea de acostarse con Mama.

Oh, carajo. Podía imaginármelo...las enormes bubis de Lucy entrando en contacto con las igualmente monumentales mamarias de Mama. Si moría antes de ver esa imagen volverse real, sabía que había desperdiciado mi vida.

No, concéntrate. Entra en tu hermana antes de que entres en Mama.

“Los hermanos deberían ser honestos entre ellos, no es así?”

“...hasta cierto punto, sí.”

“Hasta cierto punto?”

“Si.”

“A que te refieres?”

“Hay circunstancias cuando los hermanos no deberían ser honestos entre ellos.”

“Me dirías que circunstancias son esas?”

“Si.”

“Cuando no deberían ser honestos los hermanos?”

Hubo un gran silencio, mientras Lucy pensaba. Su increíblemente sexy rubor nunca dejo su cara, y la mire fijamente mientras ella llegaba a una respuesta. Finalmente, justo cuando estaba considerando saltarme el resto de la sesión e ir directamente a venirme en sus tetas en su lugar, ella soltó una respuesta.

“Cuando uno de ellos está haciendo algo malo.”

“Por qué importa eso?”

Hubo otra pausa, ni de cerca tan larga como la anterior.

“Porque ser honestos podría ser vergonzoso, y podría destruir la relación.”

Ah ha. Ella no quería avergonzarse (o a mi)—sabia justo que hacer.

“Lucy, en quien confías más que nadie en el mundo?”

“En ti.”

Ya había labrado la tierra aquí.

Sesión 14:

“Por qué te gusta ser hipnotizada, Lucy?”

“Porque me gusta sentirme libre.”

“Por qué te hace sentir libre?”

“Siento que le di el control a alguien más. Es lindo. Es relajante.”

“Por qué es relajante, Lucy?”

“Porque no tengo que pensar.”

“Así es. Solo tienes que obedecer, no es así?”

“Si.”

“Te gusta obedecer?”

“Si. Algunas veces.”

“Cuando te gusta obedecer, Lucy?”

“Cuando necesito hacerlo, y es a alguien en quien confío.”

“Confías en mí?”

“Si.”

“Te gusta obedecerme porque confías en mí, no es así?”

“Si.”

“Y por eso te gusta ser hipnotizada?”

“Si.”

Considere continuar, pero quería asegurarme de que ese proceso mental estuviera claro.

“Lucy—disfrutas ser hipnotizada porque confías en mí, verdad?”

“Si.”

“Por qué disfrutas ser hipnotizada?”

“Porque confío en ti.”

“Dilo de nuevo.”

“Disfruto ser hipnotizada porque confío en ti.”

Estudie ironía dramática en la preparatoria, y estaba bastante seguro de que había descubierto el ejemplo perfecto de eso.

“Dejarías que alguien más te hipnotice?”

“No.”

“Así que debes confiar en mi más que en cualquiera.”

Pausa.

“No es así?”

“...si.”

“Dilo.”

“Confío en ti más que en cualquiera.”

“Buena chica. Dilo de nuevo.”

“Confío en ti más que en cualquiera.”

“Por qué me dejas hipnotizarte?”

“Porque lo disfruto.”

“Y por qué lo disfrutas?”

“Porque confío en ti.”

Sesión 23:

Sabía que si quería llegar a algún lado, tenía que hacer que Lucy hablara. Entre más pudiera hacer que me dijera, entre más información pudiera sacar de donde estaba, más fácil seria hacer la trama de mis próximos pasos. Estaba tan cerca de afectar su vida real que podía saborearlo, estaba seguro.

Hasta ahora, solo había descubierto una forma de controlar a Lucy en la vida real: dándole una sugestión, despertándola, y haciendo que pensara que realmente había pasado. Así es como me había encargado de convencerla de que me dejara acercarme a ella y empezar a agradecerle cada vez que me masturbaba. Así es como había convertido a Marcie en mi juguete sexual de la vida real, así como también había estado usándola para venirme cuando estaba hipnotizada. Lucy y yo nos habíamos vuelto un poco más abiertos entre nosotros como resultado.

No importa lo mucho que haga que alguien cambie su mente sobre algo mientras estuviera hipnotizado, no se traducía a la vida real. Me había encargado de convencer a Marcie bajo hipnosis de que ella debería chupármela, pero hasta que altere sus recuerdos, ella no se movía hacia mis pantalones. Claro, nos besamos, pero ya sabía que le gustaba un poco.

PERO—si podía hacer que teóricamente accedieran a cambiar su moralidad, el cambio se mantendría, cada vez que estén en trance. Así es como logre que Lucy accediera a dejarme verla en topless, o la primera vez que hice que Marcie me la chupara. Así es como había persuadido a Lucy que me dejara venirme en sus tetas. Y eso, estaba seguro, de que era la clave para saber lo que estaba pensando.

“Lucy...no es saludable guardar secretos, verdad?”

“No.”

“Me dirías si tuvieras algún secreto?”

“Si.”

“Tienes algún secreto, Lucy?”

“Si.”

Su rubor se intensifico, y estaba bastante seguro de que sabia cuáles eran esos secretos.

“Tienes secretos que no me dirías?”

“Si.”

“Pero es peligroso guardar secretos, no es así?”

No estaba seguro de que tan buenos eran estos ligeros parafraseo—peligrosos, después de todo, no era lo mismo a “no saludables”—pero mi hermana aún tenía el top puesto, y en el peor escenario, so sería una sesión más corta. Había una duda notable antes de que respondiera, e hice una nota mental sobre no llevar el parafraseo muy lejos.

“...si.”

“En quien confías más en el mundo?”

“En ti.”

“Le deberías contar tus secretos a la gente en quien confías, no es así?”

“Si.”

“Quieres guardar tus secretos?”

“No.”

“Así que deberías contárselos a alguien, no es así?”

“Si.”

“Y tiene sentido que me los digas, la persona que más confías en el mundo...no es así?”

“Si.”

“Así que Lucy....me dirías tus secretos?”

“No.”

Maldición. Mi hermana era un huevo duro de romper. Era un esfuerzo constante por abstenerme de desnudarla y observarla masturbarse de nuevo, pero tenía que pensar en lo lejos que había llegado...y lo lejos que aún estaba de llegar.

Sesión 47:

“Quieres que te coja, no es así, Lucy?”

Asintió. Temblor. Estremecimiento.

“Quieres sentir mi verga dentro de ti, no es así?”

Asintió. Estremecimiento.

“Estas buscando que me venga dentro de ti?”

Asintió. Temblor. Estremecimiento.

“Lucy? Que dirías si te pido que me cojas?”

Una serie de cortos jadeos y gemidos eran mi única respuesta, mientras mi hermana se venía, con sus tetas rebotando y su coño apretando repetidamente mis dedos.

Maldición.

Sesión 23:

“Por qué no me dices tus secretos?”

Era una pregunta arriesgada, pero nos estábamos quedando sin tiempo: ya casi pasaba la media hora, y si iba a despertar, era tan buen momento como cualquiera. Solo significaba que no podría correrme en sus tetas, por lo cual—honestamente—realmente lo estaba esperando.

Hubo un largo silencio, antes de que respondiera suavemente.

“Porque no quiero que pienses que soy una pervertida.”

Sonreí. Esa era exactamente la respuesta que estaba esperando.

“Lucy, recuerdas cuando te dije que necesita ayuda masturbándome?”

“Si.”

“Estaba super avergonzado, pero te lo dije porque confiaba en ti. Confías en mí?”

“Si.”

“Crees que era un pervertido?”

“Bueno...no, no realmente.”

“Me arriesgue, no es así?”

“Si.”

“Me arriesgue porque confiaba en ti. Confías en mí?”

“Si.”

“Confías en mi para no juzgarte?”

“...si.”

“No es saludable guardar secretos, verdad Lucy?”

“No.”

“Y en quien confías más en el mundo?”

“En ti.”

“A quien deberías contarle tus secretos, Lucy?”

“A....a alguien en quien confío.”

“Así que fueras a decirle a alguien un secreto, a quien seria?”

“...a ti.”

“A no quieres guardar secretos, o sí?”

“No.”

Pause, y respire profundamente.

“Cuál es tu secreto, Lucy?”

“Yo...”

Definitivamente podía haberle dado más vueltas, pero estaba ansiosos de presionar. Si podía hacer que respondiera esto, aun tendría tiempo para masturbarme con ella antes de tener que acomodar las cosas.

“Cuál es tu secreto, Lucy?”

“Yo...”

Hubo una larga pausa, y sus ojos parpadearon ligeramente. Intente acomodar mi cara a una expresión inocente, en caso de que despertara, pero después de varios segundos de silencio, la respuesta de mi hermana llego con su tono familiar.

“...creo que eres sexy.”