Bendito charco
Bueno queridas lectoras, espero que esteis preparadas para escuchar mi historia, una historia que no pasa despercibida para nadie. Amor, traicion, deslealtad, pasión.. espero que se pongais cómodas, lo vais a necesitar.
Mi nombre es Alejandra Rodriguez, tengo 26 años y vivo en un pueblo de Andalucía, mi historia se remonta hace 11 años, cuando apenas era una adolescente con las hormonas revolucionadas y con muchas cosas que aprender, Yo siempre fuí un espiritu libre, nunca me habia gustado tener relaciones serias, ya sea de pareja o de amistad, me gustaba conocer gente y nunca estaba quieta en el mísmo sitio, supongo que algunos traumas infantiles ayudó en eso. Me tomaba la vida como un juego, no se podía esperar más de una niña de 15 años, a esa edad te diviertes, sales, experimentas.. Pero un dia se jodió todo.
Mi padre, llevaba divorciado de mi madre 7 años, yo nunca tuve una relación buena con el hombre que mi madre escogió despues de mi padre. Peleas, gritos.. era lo normal en mi casa, un día me cansé, me cansé tanto, que a pesar de no querer abandonar a mi madre, decidí irme con mi padre a vivir, era verano, acababa de terminar las clases y ya empezaba la mejor época del año. Mi madre no quería por nada en el mundo que yo me fuese con mi padre a vivir, supongo que el sentimiento de culpabilidad le atormentaba, o quizás fué su experiencia con mi padre. La decisión final era de ella, puesto que tenía nuestra custodia, mía y de mi hermano Andrés, y me ofreció un trato, yo pasaría el verano con mi padre, y si la convivencia había ido bien, ella no se negaría a firmar los papeles para que todo fuera definitivo, y yo sin más opciones, acepté.
Pasé todo el verano con mi padre, allí conocí a Claudia y a Chintia, Claudia era la novia de mi padre, no vivían juntos pero nos veíamos todos los días, y de vez en cuando se quedaban a dormir a casa ella y su hija, Chintia. Yo tenía buena relación con su hija, además sólo nos llevábamos 1 año de diferencia de edad, yo no conocía a nadie de la zona y ella se encargó de presentarme a sus amigos y amigas, pensar que toda esta historía comenzó por ella me resulta increible ahora..
Chintia y yo salíamos todos los días juntas, al principio yo iba con mucha ilusión por que me encantaba conocer gente, ella era un poco sueltecilla, vamos a llamarlo así, le encantaba hablar de chicos, verse con chicos, incluso pensaba perder la virginidad, yo claro que no era ninguna santa, pero eso quedaba muy por encima de mis intenciones, a pesar de todo yo siempre eh sido una romántica y para que yo le entregara mi virginidad a alguien, lo primero tenía que quererlo muchisimo y despues me tenía que demostrar que me quería enserio y que después de eso, se seguiría quedando conmigo.
El verano terminó, y con el mis ganas de irme a vivir con mi padre, me di cuenta de cuanto echaba de menos a mi madre y de el por qué se divorció de mi padre, y a pesar de mi fátidica relación con Manuel, su pareja, preferí regresar con ella. Después de eso, segui teniendo relación con Chintia, y cada fin de semana que subía para estar con mi padre, estaba con ella y seguiamos saliendo como habíamos echo todo el verano, pero empezé a sentirme desplazada del grupo, ellos se veían todos los días, y cada fín de semana, me perdía en conversaciones y anecdotas que ellos vivían en un día a día, y claro, al pasar todo el verano sin ver a mis amigas, todo estaba raro, habian cambiado cosas y sentía que no eramos las mismas. Y ahí me encontraba yo, sin terminar de encajar en ningún sitio. Tenía problemas familiares y llevába una temporada sintiendome sola y vacía.
Llegó Noviembre, y junto a el, mi cumpleaños. Cumplía 15 años, estaba preciosa, tenia un par de kilitos de más pero no me sentaba nada mal, me hacía tener un culazo super bonito y a mi me encantaba mi cuerpo. Mi pelo negro y largo y mis facciones latinas ayudaban a que fuera una chica llamativa, pero interiormente yo me sentía super mal y tenía demasiada inseguridad por los estándares que te sobreponen la sociedad. Ese día lloré hasta vaciarme, era una fecha especial y no lo estaba pasando bien realmente, ese año, calló en fin de semana, por lo tanto estuve con mi padre, Chintia, me vió mal y quiso que me despejara, en principio me negué, porque, en ese momento lo veía todo negro, pero alfinal acabé aceptando salir con ella.
Chintia, había quedado con 5 amigos suyos porque quería darle celos a Ezequiel, un chico con el que ella estaba líandose y no se decidía a tener nada serio con ella, claro que yo no lo sabía y sólo estaba ahí sin ganas de existir. Estábamos en la plazoleta dónde vivía mi padre, con nosotras estaban Juan, Javier, Fernando, Cristobal y Fran. Juan era ancho, Javier era rellenito y ‘agitanao’, Fernando iba en muletas por que tenía un esguince en el pie y tenía una nariz muy particular, Cristobal era muy blanco y con una nari bastante grande y fran era muy delgado y muy poco agraciado, en ese momento pensé en si Chintia me estaba tomando el pelo por que ninguno de ellos haría que Ezequiel se pusiera celoso, pero para mi sorpresa faltaba otro integrante más, y despues de 2 horas que estuvimos todos esperándolo, apareció el, Samuel García, era precioso, tenía unas facciones muy llamativas y unos ojos verdes que quitaban el sentido, si tuviera que elegir alguna nacionalidad, yo hubiera dicho que parecía gringo, pero uno de esos que son muy muy guapos y sexy, su pelo era castaño oscuro y a pesar de la poca edad que teniamos, ya tenía algo de barbita, fué ahí dónde empezó a cuadrarme las cosas.
Fuimos a un sitio abandonado, era un banco que justo enfrente había una casa abandonada cubierta de campo a su alrededor y una piscina llena de escombro, agua estancada y verdín, pero yo solo podía observarlo a el. Todo el tiempo intentaba coincidir con su mirada, pero había muy poca luz y estabamos colocados en una posición que era casi imposible, mientras, Javier, no paraba de tirarme ficha, una a una sin parar, y yo solo me quedaba riendole las gracias, por que a pesar de no gustarme nada, me pareció majo y estaba haciendo que dejara de pensar en mis problemas, pero por supuesto que no iba a liarme con el, no era para nada mi tipo, y la verdad, yo hubiese querido que en su lugar, hubiese echo Samuel, el que hubiera estado así de pendiente de mi. Pasamos el rato y ya se había echo de noche y Samuel se tenía que ir, y los demas iban a otro sitio, yo tambien me fuese ido ya, pero Cinthía insistió en quedarse, al salir de alli, estuve tan cerca de el que mis sentidos empezaron a colapsarse, empezé actuar super torpe y no hubo momento más oportuno de caérse mi móvil a un charco, Samuel me miró directamente a los ojos y fué en ese momento dónde coincidió con los míos, era tan hermoso que me paralizé, hasta que me dijo: S- Chiquilla, coje el móvil. Acto seguido miré hacia el charco y ya estaba Fernando dandole con la muleta para sacarlo de ahí, luego Samuel se agachó, lo cogió, lo secó un poco y me lo dió, luego, se despidió de sus amigos y se fué. El se fué, pero sólo lo hizo su cuerpo físico, porque yo no pude dejar de pensar en el todo el rato, y eso para mi, era lo más raro del mundo por que nadie nunca jamás me había puesto así. Llegó la hora de irme a casa y para mi sorpresa, Samuel me había escrito preguntandome por el estado de mi teléfono, yo estaba super emocionada y la conversación se volvió super fluida y cómoda, claro que empezamos a tontear y justo en la mejor parte… ¿adivinais? Me dejó de funcionar el móvil.