Prólogo
“Rezan las escrituras de Azhuacan, señor del mundo conocido, que los pies de los hombres no hollarán las junglas negras de Kythal para evitar la furia de los demonios que allí moran desde antes de la llegada a este mundo de los hijos del jaguar”
Dictado por el soberano a sus escribas durante el duodécimo año de su reinado.