ONE SHOT
Narra Babe
Charlie y yo habiamos retomado nuestra relación nuevamente.
Era lo que más queria realmente.
No me gustaba estar distanciado de él.
Llevabamos unos meses desde que volvimos como antes.
La situación estaba mejorando para ambos.
Habia más comunicación y confianza entre nosotros.
El amor siempre estuvo ahi, solo que la falta de comunicación y malentendidos casi nos llevo a una ruptura.
Agradezco que no haya sido asi.
Pudimos arreglar nuestras indiferencias.
Eso si, notaba un poco raro a Charlie.
Pero supongo yo que es por el laboratorio.
Últimamente andaba muy ocupado con eso.
Apesar del regreso de Tony, no ha habido incidentes hasta el momento.
Pero eso no quita el peligro, siempre estamos en alerta ante todo.
No debiamos bajar la guardia mucho menos ante alguien como Tony.
Nunca se sabe cómo volveria atacar y además aún no habiamos dado con su ubicación.
Realmente sabia como esconderse. Al igual que una rata de alcantarilla.
Era digno eso de él.
Realmente queria que todo esto se termine.
No soportaba esto de Tony y lo otro.
Era totalmente fastidioso y agotador hasta cierto punto.
El equipo mismo también se había fortalecido.
Nos volvimos más unidos que antes.
Más fuerte que nunca.
Estaba en la cocina habia preparado el desayuno para Charlie.
Una vez hecho, me dirijo hasta nuestra habitación.
Lo veo despierto, se que recién nomas se había despertado.
Me acerco a él con su desayuno.
Dejo un beso en sus labios.
Comia en silencio total.
Como si estuviera perdido en sus pensamientos. Lo que me pareció raro. Su comportamiento se me hacía extraño.
Jamás quise decirle algo no sabría si me lo diría o se lo tomaría a mal. Tampoco queria comenzar una discusión, es lo que menos quería.
Pero eso no quitaba mi preocupación.
Y más con los pensamientos e inseguridades en mi.
Mi mente me taladra con ello. Y era muy jodido.
Porqué no sabia que hacer.
Él deja de comer de repente.
—¿Está todo bien?— pregunto preocupado.
Suspira y me mira directamente a los ojos.
No me gustaba la seriedad en los mismos.
Me daba una sensación mala.
No veía nada bueno en ello.
Estaba temiendo lo peor.
—Babe, lo he estado pensando y creo que lo mejor sería que terminemos.— suelta fríamente.
Y yo sentí como si un balde de agua fria cayera encima de mi cabeza.
Golpeando con la realidad.
¿Qué hice mal? ¿Acaso fue algo qué lo molesto o dije? Habia estado teniendo mucho cuidado con ello.
Porque tampoco queria comenzar una discusión o algo por estilo.
Jamás he hecho algo que lo moleste o lo lleve a tomar está decisión.
Al contrario, he puesto todo de mi para que nuestra relación mejore.
Y lo habia hecho.
Y ahora nose qué realmente paso para que llegué a tomar está decisión.
—¿Cómo dices? ¿Acaso hice algo malo para qué tomes esa decisión?— interrogó con un susurro.
Él niega con la mirada.
—No has hecho nada, Babe. Al contrario, yo soy el maldito problema. No me siento igual estando contigo. Ya no es lo mismo.— confiesa con melancolía.
Yo bajo la cabeza al escuchar sus palabras.
Tratando de entender lo qué estaba pasando.
¿Acaso solo yo tenia la idea equivocada?
¿Solo me ilusione con lo que estaba viendo?
¿Qué nada era como realmente parecía?
¿Tan equivocado estaba?
¿Tan así me equivoqué?
Asiento con la cabeza y lo miro nuevamente con los ojos cristalizados.
—Está bien, si es lo que quieres respetaré tú decisión.— respondí con seguridad. Veo algo de sorpresa en su mirada.— ¿Pensabas qué no aceptaría? ¿Qué te rogaría? Lamento decirte que yo también cambie, Charlie. No esta en mis planes rogarte. El Babe de antes lo hubiera hecho. El que tienes aqui en frente no lo hará. Eres libre de irte cuando gustes, no te detendre.— admito con sinceridad.
Me admiraba a mi mismo por no romperme a llorar ante él.
Era verdad todo lo que decía, pero eso no quitaba el dolor en mi corazón.
Ese dolor que me estaba desgarrando totalmente.
Pero lo estaba disimulando. Ya podria llorar luego. Ahora no era el momento.
Me levanto de la cama y salgo de la habitación dejándolo solo.
Estaba en la mesada tranquilamente tomando un jugo.
Escuchando los movimientos de Charlie arriba.
Que jodida la situación.
Entonces siento sus pasos y se detienen detrás mio.
Me volteo a verlo y tiene su maleta a lado suyo.
—Babe, lamento todo esto créeme.— dice ante mi.
Lo miro con curiosidad.
—Si, lo mismo digo.— mi voz sonó totalmente sarcástica.
Aunque no queria que suene asi, maldita sea.
En parte lo decía en serio.
—Babe, lo digo en serio.— contesta Charlie con seriedad.
Suelto un suspiro.
—Te creo, no te preocupes. Adios, Charlie y cuidate.— me despido de él.
A lo que él asiente con la cabeza.
Nose si fue imaginación mía, pero creí haber visto algo de duda en sus ojos.
Lo más seguro es que me lo imagine.
—Adios, Babe.— dice y se va.
Desaparece totalmente de mi campo de visión.
Mientras yo me quedo solo.
Mejor dicho, nos quedamos solos.
Toco mi panza sin poder evitarlo y observó el papel con el resultado del análisis de sangre que me hice hace unas semanas atrás.
Tengo un mes de embarazo.
Tenía planeado decirselo a Charlie hace unos momentos.
Quería darle esta sorpresa, pero al final el sorprendido fui yo.
Irónico.
Pero en el momento que dijo esas palabras, quise no decirle nada.
No queria escuchar palabras diciendo que lo estaba chantajeando con ello o manipulando.
Que usaria un embarazo para retenerlo y yo no soy ese tipo de persona.
Es por eso que decidí no decirle nada.
Puedo con mi embarazo solo, no lo necesito a él y a nadie para ello.
Puedo criar a mi bebé solo.
Puedo con esto solo.
Siempre lo hecho, esta no será la excepción.
Por mi bebé estoy dispuesto a todo.
Estoy dispuesto a soportar cualquier situación.
Voy a darle todo el amor que se merece.
Ese amor que me arrebataron cuando era un niño.
Le dare ese amor de padre.
Estaba yendo muy bien.
Iba a las citas médicas para saber el estado de mi bebé.
Lo tenia controlado, no queria que nada malo le pase.
De Charlie no he vuelto a saber y a decir verdad, tampoco quiero verlo.
No me interesa en lo más mínimo.
En este momento solo me interesa mi bebé y su bienestar.
Me había tomado unas vacaciones también de las carreras.
No iba a exponer a mi bebé al peligro.
Ninguno de los chicos sabía sobre el bebé.
Solo yo y obviamente quien me atiende en mis citas médicas.
Cabe aclarar que conseguí a alguien de confianza y le pagó por su silencio.
No quiero que nadie lo sepa. Prefiero mantenerlo oculto.
No quería que la noticia se esparciera y que lo peor sucediera, eso sería que Tony se entere de ello.
Si él lo supiera sería un peligro para mi bebé y es lo que menos quería.
Estaba manejando para llegar a casa.
Tenía bastante sueño y quería descansar.
El embarazo me cansa también.
Además me cuido bastante, como lo necesario y descanso lo suficiente.
También trato de no abusar de mis antojos.
Estoy haciendo todo lo posible en cuidarme a mi mismo y a mi bebé.
Eso si, a veces las hormonas del embarazo son de lo peor y me desespera.
Especialmente en el ámbito sexual.
A veces mi celo y mi deseo sexual busca saciar su hambre.
Charlie en ciertas ocasiones aparecía en mi mente. Tenía ganas de mandar todo a la mierda, buscarlo y decirle la verdad.
Pero descartaba ese pensamiento en cuestión de segundos.
Dije que haría esto solo y lo haré.
Traeré a mi bebé a este mundo solo, comenzaré una vida con él solo y lo criare yo solo.
No necesito de nadie para lograr eso. Me aseguraré de que a mi bebé no le falte nada.
Le dare todo el amor que puedo brindarle.
Lo cuidaré y protegeré siempre. No importa de quien se trate, siempre lo protegeré.
Estoy dispuesto a todo con tal de protegerlo e incluido matar por mi bebé.
Ya lo he hecho antes, hacerlo otra vez no sería un impedimento para mi.
Eso sería lo de menos.
Iba tranquilamente en la autopista, que siento un impacto hacia mi auto. Logrando que pierda el control del mismo.
Por reflejo protegí mi panza, a mi bebé.
Y vi todo oscuro.
Me removi en mi lugar con dificultad. Sentía mi cuerpo adolorido.
Con dificultad abri mis ojos y trataba de acostumbrarme a la luz del lugar.
Hasta que finalmente lo hice y vi a dos personas ante mi.
¿Qué paso?
¿Qué demonios sucedió?
—¿Quiénes son?— pregunto con la voz ronca.
A lo que ellos sonríen con calidez.
—No te preocupes, hijo. Soy tú papá Tony y el hombre a mi lado es tú pareja, se llama Willy. Tuviste un accidente.— informa ante mi.
Niego con la mirada.
No recuerdo nada.
—No logró recordarlos, lo siento.— me disculpo apenado.
A lo que él acaricia mi cabeza.
—No te preocupes por eso. Lo importante es que tú y mi nieto estén bien.— aclara él con cautela.
Lo miro sorprendido.
—¿Nieto? ¿Acaso estoy embarazado?— suelto aturdido ante esa noticia.
Ellos asienten.
Entonces el hombre que dijo que es mi pareja habla.
—Si, así es Babe. Nuestro bebé está bien. Lo importante es que ambos estén bien.— yo me quedo procesando sus palabras.
CARAJO.
¿Qué demonios está pasando?
Tengo muchas dudas y preguntas ante lo que esta pasando.
Lo que me molesta es que no recuerdo nada, maldita sea.
Esto será malditamente difícil.
Narra Charlie
Que difícil fue tomar la decisión de terminar mi relación con Babe.
En parte lo hice, porque mi cuerpo se estaba deteriorando con los poderes que he estado tomando de las demás personas.
Como siempre trato de ayudarlos y mi única manera es tomando sus poderes, para que ellos no tengan que lidiar con ello.
Estaba haciendo todo lo posible con Chris y Pete para dar con la posion de disolvente de habilidades.
Estábamos muy cerca de lograrlo.
Los poderes estaban afectando mi cuerpo.
Cada vez era peor. Es por eso que decidí terminar con Babe, para que él no tenga que lidiar con mis decisiones impulsivas y las consecuencias de las mismas.
No quería hundirlo en mis problemas.
No cuando él me había dicho muchas veces que no debía arriesgarme de esta manera.
Babe me regañaba mucho debido a ello.
Se sentía mal cada vez que me veía haciendo eso y lo de las pruebas.
Es por eso que llegamos a discutir mucho sobre este asunto.
Sé que soy un egoísta de lo peor, especialmente cuando se trata de Babe.
No mido lo que hago y tengo que atenerme a las consecuencias de mis acciones.
Razón porque al terminar mi relación con él, no quería verlo sufrir por mis estúpidas decisiones egoístas e impulsivas.
Babe lo es todo para mi, estaba dispuesto a todo por él.
Cosa que a Babe no le gustaba. Porque decía que no valoraba lo suficiente mi vida.
Tal vez tenga razón.
Pero así soy y más por él.
Se que está mal.
Y a decir verdad me arrepiento de ello.
Si tan solo lo hubiera escuchado, no estaría pasando por esto.
Pero era demasiado tarde, ya estaba hecho.
2 años había pasado y no he sabido nada de Babe.
La última vez que lo vi fue en nuestra casa cuando terminé con él.
Los chicos apenas lo veían, me habían dicho que se había tomado un descanso.
Lo que se me hace extraño. Ya que Babe ama estar en la pista para seguir mejorando sus habilidades como corredor.
Es por eso que me llamó tanto la atención su renuncia. Realmente debe tener algún motivo muy importante para ello.
Y por alguna razón siento que esto debe ser obra de Tony.
No quiero creerlo, pero algo en mi corazón me dice que es verdad eso.
Y si fuera cierto, Babe no se dejaría llevar tan fácilmente. Realmente tuvo que haber una manera de hacerlo.
Porque conociendo la personalidad de Babe, lucharía hasta no dar más.
No se rendiría tan fácilmente.
Y en cuanto a Tony ya me había encargado de él. Costo obviamente, pero lo hice.
Con mi plan y ayuda de los chicos emboscamos de sorpresa a Tony.
No lo mate rápidamente, al contrario lo mantuve en cautiverio.
Torturandolo, claro esta.
Realmente disfrutaba haciéndolo, después de todo él nos hizo mucho daño a mi y a Babe.
No se iba a ir de este mundo tan fácilmente.
Le haría pagar por cada cosa que hizo.
Los hombres de Pete se encargan de la tortura. Yo de vez en cuando me uno a ello.
Realmente mi prioridad ahora mismo es ir por Babe.
Me costo mucho sacarle información a ese cabron. Es decir, 2 años llevo sin saber de él y por fin se donde esta.
No iba a rendirme tan fácilmente.
Ya estábamos en el lugar.
Me bajo con los demás chicos y los hombres de Pete.
Ellos saben muy bien lo que tienen que hacer.
Me adentro al edificio abandonado y para hacerlo, lo tiene muy bien cuidado por dentro Tony.
Acababa con cualquiera que se me cruzaba en el camino.
Como había dicho anteriormente, mi prioridad es dar con Babe y llevármelo de aquí.
Realmente tenia muchas ganas de verlo y explicarle muchas cosas. Se perfectamente bien que le debo unas disculpas y una explicación por lo sucedido con nuestra relación.
Estoy dispuesto a aceptar insultos y golpes de parte suya. Me lo merezco totalmente.
Pero se que Babe no me golpearía, capaz me insulte.
Hasta que ese hijo de puta dio conmigo y ese es Willy.
Quiso luchar contra mi, pero no tuvo oportunidad. Nuestra diferencia de rangos es abismal.
Y finalmente acabe con su vida. No me importa en lo más mínimo.
No voy a desperdiciar mi tiempo con él, no sé lo merece.
Hasta que sentí que todo se detuvo para mi cuando vi hacia adelante.
Mis ojos se encontraron con Babe.
Y lo que más me sorprendía era la niña que tenia con él en sus brazos.
Era una mini versión suya.
La niña estaba durmiendo.
Entonces se acerco a mi y me apunto con su arma.
—¿Eres enemigo?— pregunta hacia mi con seriedad.
A lo que yo lo mire con confusión.
—Babe, no estoy para bromas.— respondo con seriedad.
A lo que él me analiza con sus ojos.
—¿Me conoces? Perdí la memoria, así que no se cuál es el tipo de relación que tenemos.— informa ante mi.
Baja el arma.
Sentí como si una piedra hubiera caído en mi.
¿Perdió la memoria?
¿Pero cómo?
¿Acaso Tony tuvo qué ver en esto?
¿Qué realmente le hizo Tony a Babe?
¿Qué paso exactamente con Babe?
—Eramos novios, pero terminé contigo.— me mira sorprendido.
Suelta un suspiro.
—Ya no entiendo nada. Yo estaba contigo, pero terminé estando con este tipo y al final le di una hija.— mira hacia Willy.
Un dolor agudo se hizo presente en mi pecho.
¿Babe tuvo una niña con Willy?
¿Cómo es eso posible?
Siendo que Willy es un Alfa al igual que Babe.
—Eso es imposible, Babe. Willy es un Alfa como tú.— niego ante lo que acaba de decir.
Él me mira aturdido.
—Debes estar de joda.— niega con la mirada.— Podemos irnos, necesito salir de este lugar con mi hija.— pide ante mi y yo solo asiento a sus palabras.
Nos vamos de aquí y sigo pensando lo que había pasado.
Todo esto es tan confuso.
¿Acaso seré yo el padre?
Si es así, Babe me lo hubiera dicho.
Le dije a los chicos que di con Babe y que podíamos irnos cuanto antes.
Babe estaba a lado mío con su hija.
Lo miraba de vez en cuando, disimuladamente.
Tampoco quería incomodarlo.
Es lo que menos quiero.
Después de todo él no me recuerda.
Habíamos llegado a nuestra casa.
Le dije que esta era su casa, se adentra a la misma.
Dejo que se vaya a la habitación con la niña.
Entonces miro hacia la cocina y veo un papel envuelto cerca de la cocina. Nunca había notado eso ahí. Se veía bien escondido también.
Me acerco a la misma y agarro el papel para ver que es.
Era una prueba de análisis de sangre de Babe.
Seguí leyendo la misma y decía el resultado de un embarazo.
Me fije en la fecha y me di cuenta que se lo hizo unas semanas antes de que yo lo terminará.
MALDITA SEA.
Todo este tiempo Babe estuvo esperando un bebé mio.
Él lo sabía y me lo oculto.
Jamás se le ocurrió decírmelo.
Agarro con fuerza el papel. Siento enojo y a la vez tristeza por esto. Porque nunca me lo dijo.
Me prohibió de esto.
Yo merecía saber la verdad. Merecía saber que iba ser papá.
Voy hacia Babe y lo veo con nuestra hija.
La mirada en sus ojos cambió totalmente.
Me acerco a él.
—¿Ya recuperaste la memoria?— pregunto detrás suyo.
Babe ni se inmuta.
—Si, lo hice.— contesta con frialdad.
Le muestro el papel.
—¿Jamás me lo ibas a decir?— preguntó con calma.
Pero el enojo en mi voz era notoria.
Suelta un suspiro.
Y la niña se despierta.
—Hola, mi amor. Ya estamos en casa.— dice Babe con cariño.
Ella se acerca más a Babe al verme.
Babe sonríe al ver su reacción.
—Oye, no te preocupes. Estamos a salvo con él. Debo presentarterlo después de todo. Malee, cariño él es tú papá. Se llama Charlie.— le explica con cuidado Babe.
A lo que sus ojitos me miran con atención.
—¿Mi…papá?— suelta esas palabras con dificultad.
Sentí un revoltijo de emociones al escuchar su voz y más diciendo esas dos palabras.
Una calidez enorme me envolvió.
Me acerque a ella con cuidado.
—Si, tú papá princesa.— una sonrisa se dibujo en sus labios.
Babe puso una mano en mi hombro.
—La agradaste, ella solo suele sonreír conmigo. Te dejo a solas con ella.— informa ante mi y deja un beso en la frente de Malee.
De nuestra hija, nuestra y de nadie más.
—Disfruta tú tiempo con papá, mi amor.— dice con cariño Babe.
Malee mira con admiración a Babe.
Lo mira totalmente embobada.
Se nota que Babe es su mundo.
Realmente Babe hizo un buen trabajo con cuidar, proteger y criar a Malee.
Estoy orgulloso de él, de ambos.
—¿Puedo darte un abrazo?— pregunto hacia ella.
A lo que ella asiente con la cabeza.
La acercó a mí y la abrazó con fuerza sin llegar a lastimarla.
Ella me envuelve con sus bracitos y no puedo evitar sonreír ante ello.
Una lágrima se desliza por mi mejilla.
Tengo una hija.
JODER.
Tengo una hija hermosa.
Una hija con Babe, con el amor de mi vida.
La separó de mí y ella con timidez acaricia mi mejilla.
—Papá…Papá….— repite ella con una sonrisa encantadora.
Se tira en mis brazos y la sostengo con entusiasmo.
—Así es, cariño soy Papá.— afirmó a sus palabras y ella solo se abraza más fuerte hacia mi.
Me acuesto con ella en la cama y ella se me queda viendo cuando le hablo.
Le hablo de cosas triviales.
Se que no lo entenderá del todo, ya que aún es muy pequeña.
Solo tiene un año de edad después de todo.
Tampoco espero un milagro.
Entonces de tanto hablarle ella se quedó dormida. Agarraba con fuerza mi remera, acción suya que me provocaba ternura.
Me separó de ella con cuidado y la envuelvo con una frazada. La observó con amor, con un amor infinito y dejó un beso en su mejilla.
Ella sonrió dormida ante ello.
Me alejo de ella y voy junta a Babe.
Bajo por las escaleras y lo veo en la mesada tomando un vaso con agua.
—¿Ya se durmió?— pregunta y yo asiento.
Suelto un suspiro.
—¿Por qué no me dijiste que estabas embarazado de mi?— voy directo al grano.
Él se cruza de brazos.
—Porque no quería que pienses que te estaba mintiendo o manipulando con eso para retenerte. Tú terminaste conmigo de repente, se me quitaron las ganas de decírtelo. Es por eso que decidí seguir con mi embarazo solo y criar a mi hija solo.— explica hacia mi con honestidad.
Me acerco más a él.
—¿Alguna vez pensaste decírmelo?— pregunto hacia él.
Me mira con atención.
—Si, quise decírtelo. Pero lo descarté rápidamente de mi mente.— asiente a sus propias palabras.
Me cruzo de brazos.
—¿Cómo fue que Tony te atrapó?— preguntó curioso.
A lo que él suspira con desdén.
—Choco mi auto. No me lo esperaba, solo sentí el impacto y protegí a mi bebé como pude. Perdí el conocimiento y desperté enfrente de Tony con Willy a su lado. Había perdido la memoria y ellos aprovecharon de eso para decirme mentiras. Diciendo que el bebé era mío junto con Willy.— explica con fastidio.
Ahora que recuerda, es obvio que debe molestarle.
Maldito seas Tony.
Sos un hijo de re mil puta junto con Willy.
Los odio.
—Entonces te debo una explicación.— él me mira extrañado.— La razón por la que terminé contigo hace dos años, fue porque mis poderes estaban dañando mi cuerpo y los resultados no eran muy buenos. No quería arrastrarte conmigo debido a mis decisiones egoístas e impulsivas. Lo siento, Babe. Se que tuve que habértelo dicho en su momento, pero solo quería protegerte.— añado con sinceridad y culpa.
Él se queda en silencio procesando mis palabras.
Entonces me mira fijamente.
—Ya nada me sorprende viniendo de ti. Agradezco todo lo que haces por mi, pero no me gusta ver como no valoras tú vida Charlie. Al menos estás mejor, me alegra verte en buen estado. Y en cuanto a eso, no te preocupes. Ya pasó el tiempo y no tienes nada de que disculparte. Entiendo totalmente. Además lo único que nos une ahora mismo es nuestra hija. Tú y yo no tenemos nada que ver.— responde él con tranquilidad.
A lo que yo alzó una ceja ante lo último.
—¿Estás seguro qué es lo único que nos une?— pregunto hacia él.
A lo que él asiente.
—Si, es lo único.— afirma mis palabras.
Me acerco lo suficiente.
—No te creo.— digo con sinceridad.
Babe me mira con seriedad.
—Pues créelo.— intenta alejarse.
Pero lo detengo y sujetó su cuello con mi mano.
La piel de Babe se estremece al sentir mi tacto en su piel.
—¿Te llegaste acostar con Willy?— preguntó celoso.
Babe alza una ceja ante mi pregunta.
—Eso no te importa.— dice él.
Suelto un gruñido ante ello.
—Responde.— ordenó con seriedad.
Mi posesividad estaba haciendo acto de presencia.
—No, no me acosté con él. Podré haber estado desmemoriado, pero jamás me llamó la atención como hombre ¿contento?— responde con fastidio.
Babe se queda quieto en su lugar cuando siente mis labios en los suyos.
—Te extrañé muchísimo, mi amor.— confieso con necesidad.
Intenta alejarme, pero no le doy chance de hacerlo.
—Charlie, no.— dice ante mí.
Sonrió ante sus palabras.
—¿No?— suelto con burla.
Acercó su boca a la mía y siento la inseguridad cuando me devuelve el beso.
—Mi amor.— dice Babe en un gemido.
Solo necesito eso para poder besarlo con más ganas.
Lo despojo de su ropa y lo subo en la mesada, mientras abro sus piernas.
Hago que se acueste en la misma y devoró su entrada con hambre.
Babe se retuerce ante ello.
Lo extrañaba tanto joder.
Es increíble que después del embarazo, haya conservado su físico de antes. Solo se volvió más bello de lo que ya era.
El embarazo lo sentó de maravilla.
La belleza que desprende es malditamente tentadora.
Como también atractiva al ojo humano.
Disfrutaba de los gemidos de Babe al sentir mi lengua en su entrada. En ese lugar que amo tanto follar.
Babe se sienta con las piernas abiertas para mi, mientras yo me despojo de mi ropa.
Agarró mi pene y lo masturbo un poco.
Estoy durísimo, maldita sea.
Los ojos de Babe se habían dilatado por completo.
Me miraba con deseo y yo con un hambre voraz por él.
El sentimiento era mutuo.
Me acerco a él y tanteo con mi dedo su entrada.
Entonces agarró mi miembro y lo llevó a su entrada, me adentro a él sin problemas.
Lleva dos años sin estar conmigo y me recibe con tanta facilidad.
Babe jadea al sentirme totalmente adentro.
Beso con cariño su cuello y dejó marcas en las mismas.
—Charlie…esto no está bien…— dice con un jadeo Babe.
Muerdo su barbilla.
—Jamás estuvimos bien.— digo divertido y Babe suelta una risa ante mis palabras.
Sujeta mi cintura con sus piernas.
—Te amo, Cachorro.— admite él con sinceridad.
Mis ojos brillan al escuchar sus palabras.
Esas palabras que tanto extrañé estos años.
—Yo también te amo muchísimo, mi amor.— respondo a sus sentimientos.
Babe gritó cuando golpeé con brusquedad su próstata.
Lágrimas se deslizan por sus mejillas.
El placer y la lujuria nos envuelve a ambos.
Estábamos en la habitación de invitados y tenía a Babe encima de mí.
Se estaba dando placer así mismo.
Disfrutaba de la vista y apretaba con fuerza su trasero.
Abría sus nalgas y mi miembro entraba cada vez más en su interior.
Babe baja hasta quedar cerca mío y pasa su lengua por mi cuello.
Siento sus dientes en mi piel y muerde la misma.
Su lengua sube hasta mi mejilla y chupa mi oreja, soltando gemidos debido a ello.
Babe deja de moverse y saca mi miembro de su entrada.
Me observa con una sonrisa y agarra mi pene con su mano.
Llevo mis dos manos detrás de mi cabeza, mientras observo con satisfacción cuando Babe lleva mi falo a su boca.
Suelto un gruñido cuando muerde la misma y empieza a chupar con deseo.
Lo chupa con un maldito profesional.
Cosa que a veces odio de él.
Todo lo hace de maravilla. Y es que la experiencia le sobra.
Me envuelve totalmente con su lengua y chupa como si tuviera un helado en su boca.
Le saco mi miembro de la boca y lo pongo debajo mío.
—Me fascina tú boca.— confieso con voz ronca.
Deja un beso en mi mandíbula.
—A mi tú pene.— añade con diversión y lleva su cabeza para atrás cuando siente mi falo dentro suyo.
Abuso de su próstata con brusquedad y Babe solloza de placer ante mis movimientos en su interior.
—Charlie ... .Charlie…— gime mi nombre.
Sonrió al escuchar sus gemidos.
—Nunca me cansaré de escucharte gemir mi nombre, mi amor.— digo con voz ronca.
Babe se vuelve un desastre de gemidos debido a mi, solo por mi.
Me encanta verlo en este estado solo por mi.
Lo extrañé tanto, joder.
Fueron 2 años sin tenerlo conmigo, a él y a mi hija.
Ahora más que nunca iba a aprovechar el tiempo juntos. Quiero recuperar lo perdido con ello otra vez.
Son mi prioridad ahora mismo.
Siempre lo fueron, pero ahora lo serán más que nunca.
Babe tenía su cabeza recostada en mi pecho, mientras yo acariciaba su espalda.
—Charlie.— me llama.
Lo observó con atención y él hizo lo mismo.
—Dime, mi amor.— lo aliento a que siga.
Acaricia con cariño mi mejilla.
—¿No volverás a dejarme, a dejarnos verdad?— pregunta con inseguridad.
Dejó un beso en sus labios.
—No lo haré.— él se aferra a mi.
—¿Me lo prometes?— acaricia mi pecho.
Sujeto su cuello.
—Te lo prometo. Seremos una familia de 3, como siempre debió ser.— afirmó con seguridad.
Se acerca más a mí.
—Malee se siente bien contigo, Charlie. Se siente segura a tú lado.— sonríe al decir esas palabras.
A lo que yo sonrió ante ello.
—Es una preciosidad, es igualita a ti.— digo ante él.
Niega con la mirada.
—Si, lo es pero tiene tú personalidad. También es muy posesiva conmigo.— cuenta con diversión.
Me río de lo último.
—Digna de mi hija.— suelta una risa.
Habrá recordado algo.
—Las caras que le hacía a Willy cuando se acercaba a mí, debías verla. Ahora que recuperé la memoria, me recordó bastante a ti.— recuerda con una sonrisa divertida.
A lo que yo lo miro con una sonrisa.
—Digna de mi hija, estaba protegiéndote ya que yo no podía.— digo orgulloso.
Babe solo sonríe ante ello.
—La amo tanto, Babe. Malee es lo más bello que tenemos.— me mira con ternura.
Acaricia mi labio inferior.
—Yo también la amo muchísimo, Charlie. Malee es esa alegría que ilumina en nuestras vidas.— dice con sinceridad.
Beso muchas veces su mejilla y él se ríe ante ello.
—Te amo, mi amor. Gracias por darme una hermosa hija.— digo con honestidad.
Babe sonríe al escuchar mis palabras.
—Yo también te amo, Cachorro.— deja un beso en mis labios.— Y gracias por dejarme embarazado.— suelta divertido.
A lo que yo me río con ganas.
—Fue un placer, mi amor.— Babe se ríe con fuerza al escuchar mis palabras.
Beso sus labios con hambre.
Mientras toco su cuerpo a mi antojo.
—¿Quieres más?— pregunta coqueto mientras me subo encima suyo.
Me meto entre sus piernas.
—Dos años sin tenerte, tengo un hambre voraz. Voy a saciarme.— respondo con voz ronca.
Y Babe jadea al sentirme dentro.
Envuelve mi cintura con sus piernas y me acerca más a él.
Deja que haga lo que quiera con su cuerpo.
Y la habitación se llena de sus gemidos.
Sin duda esto fue mejor de lo esperado.
Apesar de los obstáculos, la vida se encargó de ponerme a Babe ante mí otra vez.
Y si así no fuera, yo mismo me encargaría de ello.
Babe y yo nacimos para estar juntos.
Más ahora que lo había marcado.
Es mi pareja destinada.
Merecemos ser felices juntos, después de todo lo que habíamos pasado.
Más con nuestra hija.
Nuestra bella Malee.
Es lo más preciado y hermoso que tenemos juntos.
Nuestro amor por ella es infinito.
Siempre la protegeremos de quien sea, no importa de quien se trate.
Haríamos arder el mundo solo por nuestra hija.
Babe y ella son mi máxima prioridad.
Son lo más sagrado que tengo. Son lo más preciado.
Son mi vida entera. Mi razón de existir.
Los amo muchísimo.
Mi bella familia.
¡FIN!