One
¿A quién no le gusta el sexo? Estoy seguro que eso es en lo que más piensan. Más cuando somos jóvenes curiosos, con un hambre voraz de explorar y devorar el mundo. Más cuando la vida adulta nos estresa tanto. Específicamente cuando tengo que lidiar con muchos adolescentes, bendiciones que el ser profesor de inglés en una secundaria me regala. Lidio con estrés todos los días, planificaciones de evaluaciones, el alboroto de mis alumnos, la exigencia del sistema educativo. Que verdaderamente es una mierda, pero es el único que puede hacerme ganar dinero mientras obtengo mi título en idiomas.
Camino por los pasillos con un montón de papeles importantes, me dirijo a la sala de profesores y riego todo a mi alrededor en la mesa, para evaluar las calificaciones y llevar el registro en la planilla que será entregada a la zona educativa. Un verdadero estrés, porque hay alumnos que al parecer no les importa su futuro y no cumplen con las pruebas.
— Ahí estás. Te he estado buscando — me dice Jin, profesor de matemáticas y mi mejor amigo.
— ¿Qué sucede? — pregunto sin verlo, concentrado en corregir las evaluaciones.
— Hay una fiesta el sábado. Con temática de Halloween — es muy fiestero, todos los fines de semana sale de fiestas y a pasarla bien. Y aún así es responsable con sus actividades.
— Sabes que no me gusta asistir a esas fiestas.
— Vamos, te la pasas estudiando. ¿Desde cuándo no tienes sexo? — ya estoy acostumbrado a ese tipo de preguntas. No soy muy activo en el sexo, pero por supuesto que lo he hecho.
— Meses, pero no parezco una perra en celo.
— Voy a ignorar tu comentario. Necesitas ir a divertirte, eres muy amargado y por eso es que te estresas mucho. No tienes sexo desde tu ruptura con Taehyung.
— Estoy muy ocupado — me miró con los ojos entrecerrados.
— Tú haces todo rápido y te quedas en tu casa sin hacer nada — detengo mi acción y lo veo, pues no hay mentira en sus palabras — Vamos, Jimin. Te acompañaré en todo momento.
¿No estaría mal divertirme solo un fin de semana? Termino mis responsabilidades rápido, así que...
— De acuerdo, pero solo esta vez. Explícame.
— La fiesta va a ser en la casa de un conocido mío. Tienes que llevar un disfraz de Halloween. Solo alcohol, baile y posible follada — lo miro con una ceja enarcada por lo último y asiento. Supongo que no está mal relajarme un poco y despejarme de las actividades.
Mi día transcurre con normalidad. Termino con un dolor de cabeza, me dirijo a mi departamento y al llegar me tiro en el sofá donde tomo una gran siesta hasta el día siguiente.
Termino de llenar mi planilla con todas las calificaciones de los alumnos, dejando los espacios en blanco de quienes no han cumplido con su deber. El día Sábado llega, 31 de Octubre y Jin me visita emocionado con algunos disfraces que compró recientemente.
— Este te quedaría perfecto.
— Por Dios, Jin. Es muy escotado.
— No lo es, solo mostrará tus perfecta piernas.
— También mi abdomen y mi pecho, estúpido. Es una maldita lencería.
— Pero solo un poco. Te quedará genial. Confía en mi, pruébatelo — entro al baño y con un poco de dificultad me coloco el disfraz, que realmente es una lencería. Demasiado reveladora para mi gusto.
El traje es de un maestro de ceremonias de circo, bastante reconceptualizado. Consta de un body de encaje negro con líneas amarillas y negras y escote en mi pecho. Medias de malla del color anterior con un liguero que ajusta mis muslos, una chaqueta con hombreras doradas y algunos adornos del mismo color y por último botas de tacón alto. Me veo al espejo, mis curvas resaltan bastante, pero no quita que parezco una prostituta. Salgo y tal como me lo imaginé, Jin grita de la emoción al verme.
— Te ves divino, amigo. ¡Me fascina! Estoy seguro de que vas a llamar la atención de toda la fiesta.
— Pues eso, no me gusta llamar mucho la atención. Además es muy revelador.
— Te ves fantástico, solo vamos a divertirnos, ¿Quién sabe? Tal vez puedas conseguir a alguien con quien follar.
— No me gusta tener sexo con desconocidos, Jin — se encoge de hombros.
— Entonces solo vamos a beber y a bailar un rato.
— ¿No me vas a dejar solo en ningún momento?
— Te lo aseguro, te lo prometo y te lo garantizo, mi amor — asiento y aunque me siento un poco incómodo con el disfraz, decido usarlo para ir a la fiesta.
Jin alborota un poco mi cabello rosado, porque dice que me queda mejor. Me coloco un poco de maquillaje y ambos salimos de mi departamento. Me entrega unos antifaces y aunque no me responde el por qué, decido colocarlo en mi rostro porque combina con mi vestuario.
Tomamos un taxi, Jin le dio al chófer la dirección exacta y en media hora ya estábamos ahí. En una gran mansión tétrica y completamente de color negro, que siguió perfectamente la temática del día. Pero había algo extraño, solo estábamos nosotros afuera y unos guardias en la puerta principal. La calle estaba llena de autos, la música se escuchaba, pero todo me parecía algo raro.
— Jin...¿No te parece extraño?
— ¿Qué? Para nada, ya he asistido a estas fiestas. No hay nada fuera de lo común — me dice y no sé si creerlo. Porque tengo un presentimiento extraño y reconozco cuando mi mejor amigo me miente. Me toma de la mano y nos dirigimos hacia el guardia.
— Apodos — nos pide y solo miro a Jin sin saber qué responder.
— Kitty y Sweet — dice y quedo en el aire. El guardia musculoso y de dos metros anota algo en un pequeño cuaderno, el otro nos coloca unas pulseras de color fucsia fosforescente en nuestras muñecas y nos deja entrar después de decir:
— Escoja su fantasía y disfrute la noche — no entiendo a qué se refiere, pero cuando nos abren la puerta, Jin nos empuja a ambos. Hay más guardias adentro.
¿Dónde estamos?
Los guardias nos guían a un pasillo, que nos lleva hacia el interior de la mansión de tres magníficos pisos. Cuando nos llevan al otro pasillo, me sorprendo al ver a algunas parejas besándose y acariciándose de una manera sexual. Algunos se me quedan viendo y no sé cómo reaccionar. Cuando llegamos a lo que seguramente es la sala, jadeo de la conmoción. Porque literalmente hay algunas personas teniendo sexo sin pudor alguno, e incluso hay un minibar. Fulmino a Jin con la mirada, mientras me guía a la barra y me sonrojo por captar la mirada de algunas personas.
— Voy a matarte, Kim Seokjin. ¡Es una jodida fiesta sexual, desgraciado! — grito para que me escuche aun con la música alta.
— ¡No me culpes! — Si te decía que era de este tipo no habrías venido.
— ¡Pues con más razón! ¡Están teniendo sexo al aire libre!
— Es una fiesta sexual, puedes follar con quien sea y pasarla bien sin compromisos — golpeo su hombro levemente, no puedo mirar a ningún lado porque se están devorando. Dios mío, que verguenza. ¿Cómo no les molesta que los vean? ¿No tienen pena?
Me dirijo a la barra con mucha molestia. Incluso el bartender está en poca ropa y no deja de mirarme lujuriosamente. Me tomo mi vaso de alcohol de un solo sorbo y pido otro.
— Jimin, perdóname. Solo quería que te divirtieras un poco — me dijo. Respiro hondo y me dispongo a visualizar el ambiente, oscuro, con luces neones y obviamente las actividades sexuales.
— Al menos me hubieras dicho que habría sexo — no me molesta, es un poco incomodo y sé que voy a irme pronto, pero no sin tomar algo de alcohol antes — ¿Entonces, has venido aquí antes? — pregunto intentando no prestarle atención a los que me observan como si me estuviesen devorando.
— Si, ya sabes. Para tener sexo. El segundo y el tercer piso son habitaciones y salas privadas para follar. Mantenemos ocultas nuestra identidad, son muy confidenciales con ese tema y solo disfrutamos sin compromisos.
— Que locura...— susurro y me concentro en el líquido ámbar de mi vaso. Siento una fija mirada sobre mí, tan potente que la busco con mis ojos para ver de quién se trata.
Un hombre fornido disfrazado del guasón, con el maquillaje del mismo en su rostro. Lleva un traje de color rojo, pero con su torso descubierto y pantalones ajustados que resaltan su intimidad. Es atractivo, no voy a negar y tampoco el pulso acelerado de mi corazón. Me guiña un ojo con una sonrisa ladina y regreso la mirada a mi vaso. Pido otro trago, uno detrás de otro. No me embriago gracias a que tengo mucha resistencia, pero siento la adrenalina que viaja por mi cuerpo.
Unas luces se encienden de repente y muestran una pequeña tarima a la distancia. La música cambia por una más suave y sale un bailarín con capa, disfrazado de vampiro, con su cabello peinado hacia atrás y con su torso lleno de tatuajes al aire libre. Comienza a bailar seductora y masculinamente. Me enloquecen sus movimientos y quedó hipnotizado con ellos y sus expresiones tan calientes. Mis mejillas arden, no solo siento un fuego en mis mejillas si no también en todo mi cuerpo. Fornido, musculoso, visiblemente con un gran paquete. Nunca he sido caprichoso a la hora del sexo, mis encuentros sexuales han sido pocos y me considero una persona de mucho autocontrol, pero...Joder, sus gestos, su mirada, tan seductora. Hicimos contacto visual y me dedicó una sonrisa ladina que me hizo voltear rápidamente la mirada hacia otro lado.
— ¿Es atractivo, no? — me pregunta Jin con una sonrisa y niego con la cabeza.
— No, ¿Quién? ¿Él? Para nada — acabo mi trago y cuando planeo irme, veo que dicho bailarín camina hacia mí y me quedo estático sin saber qué hacer. Observo la sonrisa pícara de Jin y me entran las ganas inmensas de quebrarle el vaso por la cabeza. Todo esto es su culpa. Yo no debería estar aquí.
Siento la respiración abandonar mi cuerpo cuando el bailarín se acerca hasta mí, justo al frente de mí. Entro en pánico, no sé a dónde mirar. Estira su mano y sostiene mi mentón para fijar mi mirada en él y siento como toda mi piel se eriza por ese sencillo toque. Nos están viendo, algunas personas nos están viendo, pero a él no parece importarle. Tiene ojos seductores y penetrantes, siento que me desnudan con la mirada. Una sonrisa tan lujuriosa que despierta mis deseos más ocultos y oscuros. La música continúa y comienza a bailar...para mí. Tan cerca que me siento nervioso.
Su pelvis se mueve sensual y hábilmente, sus pantalones ajustados hacen resaltar su muy buen paquete que ni siquiera me deja imaginar. Delinea mis labios con sus dedos y toma mi mano para besarla, se detiene y toma la misma para llevarla a sus músculos. No puedo estar más sonrojado al sentir lo firmes que son. Sin pena alguna, la baja hasta el bulto en sus pantalones que permanece calmado. No deja de mirarme tan deseoso y mi pulso acelerado no disimula lo nervioso que estoy. La música se detiene y espero que se vaya, pero me guiña un ojo y toma asiento a mi lado.
— Te invito un trago, bonito — ¿Por qué de entre todas las personas, yo? Fulmino a Jin con la mirada.
— Bueno, yo sobro aquí. Voy a bailar un rato — lo sostengo de la mano.
— ¿Estás loco? Dijiste que no me ibas a dejar solo — le susurro.
— Voy a estar vigilándote, pero aprovecha y diviértete. Tienes semejante oportunidad — está loco, de eso no hay duda. Yo no voy a tener sexo con un desconocido...Tan sexy y caliente.
Giro a verlo, justamente cuando llega el bartender con el trago de ambos.
— Me llaman JK ¿Y a ti? — miro la pulsera en mi muñeca.
— Kitty..
— Kitty... ¿Te gustó mi baile, bonito? No dejabas de verme — me susurra con una sonrisa socarrona que me mantiene ruborizado.
Mantén el control, Park Jimin. No lo pierdas.
Tomo una gran bocanada de aire y lo miro con una sonrisa. No soy inocente, sé muy bien lo que quiere y es extraño porque yo también lo quiero. Lo deseo.
— Fue bueno, sí — respondo cortante. Pero me es imposible no admirar su cuerpo que prácticamente tiene al aire libre.
Me escanea con la mirada. Puedo ver la chispa en sus ojos que me impulsa a querer más.
— Te ves tan hermoso sonrojado, me pregunto cómo te verás lleno de semen — es que no tiene pudor alguno, pero me excita.
— ¿No tienes vergüenza? — suelta una risa baja y toma un trago.
— Me gusta arriesgarme y experimentar cosas nuevas. Tú...las restringes y te privas de ellas — soy yo quien suelta una risa ahora — ¿O por qué estás aquí, niño bonito? Se ve que no tienes experiencia en estas fiestas.
— Primero todos ustedes son raros, tienen sexo al aire libre sin importar que los demás los vean.
— Porque nos gusta. Dime qué te gusta a ti. Esta fiesta es para cumplir nuestras fantasías — se acerca hasta mi oído y susurra: — Déjame descubrir las tuyas.
Me quedo sin habla por unos segundos. Soy el primero en acabar mi vaso de alcohol y él me pide otro. ¿Me estará drogando? No lo creo.
— No sé qué me gusta específicamente — confieso — Tengo una vida ocupada y no tengo sexo desde hace mucho. Aunque estoy seguro que no me gustaría ninguna de estas cosas.
— Yo no estaría tan seguro de eso. Lo sientes...en tus ojos puedo ver tu curiosidad latente. ¿Por qué mientes, bonito? — vuelve a llamarme así, hace tanto efecto en mí. Es demasiado caliente y su atrevimiento y descaro están calentándome. Está muy cerca de mi rostro, me embriaga con su perfume.
Ondas de calor viajan por mi cuerpo, parecen querer empujarme por un precipicio. Sus labios rozan con los míos, su mirada me analiza y no lo pienso dos veces cuando me encuentro besando sus labios. Me responde de vuelta y nos encontramos luchando por ver quién explora más al otro en un beso ansioso y lujurioso. Tomo el atrevimiento de tocar su pecho mientras me besa con un dominio que se siente tan maravilloso. Es algo nuevo, algo que quiero experimentar. Cuando nos separamos, lame mis belfos y no abandona su sonrisa burlona.
— Mira eso, te acabas de besar con un desconocido. ¿Eso te gusta, pequeño? — acaricia mi mejilla y asiento encantado. Mi mano se desliza y acaricio levemente su miembro que responde a mi toque — Tan inocente como descarado. Sé que tienes una verdadera puta en tu interior.
Su lenguaje tan soez me excita, es extraño, pero lo hace. Presiona en mí los botones correctos, me hace querer experimentar. Arriesgarme.
— ¿Qué te parece si vamos a un lugar más privado? Yo me voy a encargar de que descubras tus fantasías.
— Quiero, por favor...
— Mírame a los ojos y vuelve a repetirlo.
— Quiero descubrir mis fantasías...— puedo echarle la culpa a Jin o al alcohol, pero no lo haré porque nunca he estado más consciente.
Con solo verlo, despertó esa parte en mi que desconocía. Un placer intenso que puede sobrepasar mis deseos y llevarme al éxtasis. Besa de nuevo mis labios, otra confirmación de que no quiero detenerme, a pesar de mi nerviosismo. Me toma de la mano y me guía por un pasillo que lleva a un ascensor. Somos los únicos en subir a él, me activa la curiosidad y llena mi cabeza de preguntas.
— ¿A dónde vamos?
— Al tercer piso para tener más privacidad — no parezco arrepentirme de mi desición, pero me siento nervioso. Voy a tener sexo, con un desconocido. Su mano se posa en mi cintura y me acaricia suavemente — Calma, pequeño. No voy a hacer nada que tú no permitas.
Me calma un poco. Cuando llegamos al tercer piso, me guía hacia una puerta que da a una gran habitación...llena de artículos de tortura sexual. Tampoco soy ajeno al tema, pero es sorprendente y llama mi atención.
Me recuesta de una mesa y ataca mis labios con suavidad. Desciende a mi cuello y me encuentro con los ojos cerrados, disfrutando de sus caricias y toques sutiles. Aprieta mis muslos, sin dejar de besarme. Acaricio su pecho y bajo a su leve erección. Quiero más. Retira mi chaqueta, desata los tirones y deja expuesto mis pezones. Los envuelve con su boca y dejo salir de mis labios sonidos bajos de excitación. Escucho el sonido de la puerta y me sobre salto al que ver que entra un hombre. El mismo disfrazado de guasón que estaba cerca de la barra. Subo mi body para tapar mi desnudez, nervioso y ruborizado. Pero él solo se siente en un sofá a una larga distancia de nosotros.
Giro a ver a JK. Vuelve a besar mi cuello y me deshago en gemidos, pero no dejo de ver al guasón que nos mira fijamente.
— Espera... Él...— susurro.
— ¿Él? Solo va a mirar nuestro espectáculo. Y participar si tú lo permites.
— Pero...Es vergonzoso.
— ¿Por qué? Tienes un cuerpo maravilloso, deja que se deleite con una maravillosa vista. Voy a hacerte disfrutar como nunca, bonito. Solo déjate llevar — sigo indeciso, pero vuelve a besar mis labios con esmero y pasión. Baja mis manos y seguidamente mi body para volver a atender mis pezones que se hinchan cada vez más.
Sostengo sus hombros y gimo por el cosquilleo que causa en mi. Es una locura cómo me hace sentir con solo unas caricias y besos, me vuelve loco. Me hace querer descubrir cada una de mis fantasías, de destapar mis deseos ocultos. El hombre nos sigue observando, con una erección. Le excita. Y a mí me excita las caricias de ese hombre.
— Mira lo duro que estás — aprieta mi pene y jadeo alto — ¿Duele, bebé? — asiento desesperadamente. Muerde mi labio inferior — Quitemos esto...y dejemos las medias y las botas ¿Te parece?
— Si, por favor...— sonríe ante mí súplica.
Dije que no me gustaría nada de esto, pero es como si con decirlo hubiese sido una sentencia. Porque solo pienso en mi placer, en liberarme de mi dolorosa erección, en lo rico que me puede follar el hombre frente a mí.
Ha despertado mi lado atrevido y solo puedo decir que quiero que me folle desesperadamente.
Baja los cierres de mi prenda y en segundos estoy sin ella. Acaricia con su pulgar mi erección sobre mis bragas de color carne y sonríe al ver lo mojado que estoy. Me sube más sobre la mesa, me apoyo de ellas y sujeta los bordes de mi ropa interior para deslizarlos hacia abajo. Abro mis piernas y jadea por la vista.
— Delicioso — tantea mi entrada húmeda — Esto es maravilloso, Yoon — dijo refiriéndose al hombre que nos mira — ¿Puedes mostrarle? — me pregunta, veo al guasón con un semejante bulto. Me sumerge en un estado de placer y ni siquiera me ha follado.
El placer puede sacar nuestro lado atrevido. Porque obedezco su orden y subo un poco más sobre la mesa para que el guasón pueda ver mi sexo. Sus ojos lujuriosos me detallan y el fuego crece en mí, como una presa rodeada de depredadores...estoy siendo deseado.
— Mírame a mí, bebé — me ordena y se arrodilla para tomar mi polla con sus manos y luego introducirla en su boca hasta el final.
— Santo cielo...— gimo. Se concentra en mi glande, aprieta mi sexo y me encuentro abierto de piernas sobre la mesa.
— Estás mojando la mesa, Kitty — en vez de darme verguenza, me enloquece más. Su lengua explora mi entrada y llega el momento en que no puedo silenciar mis gemidos.
Me hala hasta el borde y me da la vuelta, haciéndome pegar el pecho de la superficie.
— Maldita sea, mejor de lo que imaginé — las aprieta y las hace rebotar. Inesperadamente me nalguea y chillo por el ardor — ¿Eso te gustó? —asiento con la cabeza y vuelve a azotarme — Respóndeme con palabras.
— Si...— susurro bajo.
— Este hermosos chico de aquí no sabe lo que le gusta, Yoon. Vamos a ayudarlo a que lo descubra de la mejor manera — me sonrojo aún más al ver al guasón con su verga entre su puño.
Siento que pierdo el oxígeno. Mis gemidos se hacen más altos cuando el vampiro baja a lamer mi entrada húmeda. Gruñe y chupa como un desesperado, es tan morboso. Y el placer que siento tan inmenso. Me escupe y sigue succionando, se toma su tiempo para lamer todo mi lubricante natural. Y sin esperarlo, ingresa dos dedos en mi interior.
— Es tan estrecho, delicioso bebé. ¿Cómo se siente?
— M-muy bien.
— Y se va a sentir mejor todavía — ¿Puede sentirse mejor? Me siento en el cielo con solo sus dedos y su lengua, con el guasón de compañía, devorándome con la mirada. Me quejo cuando JK se detiene y saca sus dedos de mi interior.
— No...por favor.
— Tranquilo, bebé. Esta noche es solo para ti, para que retuerzas del placer y te corras deliciosamente — me atrae hacia él, de manera que siento su dura erección — Hagamos algo. Yoon, ven acá — el hombre se acerca a nosotros y no puedo sentirme más nervioso — No sabrás qué te gusta si no lo pruebas, bebé. Si te sientes incómodo, solo habla.
El guasón se acercó y me besó. Beso que después de segundos, seguí perfectamente su ritmo. Su mano se desliza para masturbar mi pene, al mismo tiempo que baja a mi cuello. Y luego a mis pezones duros. Se siente tan bien, tener a dos hombres atractivos besándome. Porque uno toca mi pene y lame mis tetillas, otro juego con mi entrada y besa mi hombro. Me siento tan perdido que permito en el placer, en lo rico que se siente que lo hagan y echo mi cabeza hacia atrás, mientras ellos me sujetan.
— Ah...Por Dios...
— ¿Te gusta, Kitty? — pregunta esta vez el guasón.
— Si, si, mucho — expulsa su aliento en una sonrisa. Soy empujado levemente hacia atrás, hacia un sofá largo. El vampiro retira su capa y desabrocha su pantalón para sentarme sobre él de espaldas, sin introducirlo. Quieren matarme de la desesperación. Muevo mis caderas para frotarme contra él y ambos ríen.
— El chico bonito está desesperado — soy abierto de piernas por el vampiro y el guasón se arrodilla para devorar mi culo.
—¡Dios mío! — grito. JK hala mi polla mientras el otro me devora el culo y joder, que estoy a punto de correrme. Mi pecho sube y baja, buscando oxígeno. El ritmo de ambos aumenta y no puedo evitarlo — ¡Mmmgh! — me corro a chorros gruesos y aún así ninguno de los dos se detiene — L-lo siento.
— ¿Por qué te disculpas, bonito? — pregunta el guasón, con su maquillaje intacto, perfectamente a prueba de agua — Esto no ha terminado.
— ¿Quieres que los dos follemos ese lindo trasero que tienes, bebé? — pregunta en un susurro en mi oído.
— Por favor...si quiero — mi palabra les da permiso a ambos de continuar. El guasón se desnuda completamente, acaricia su polla y busca una hilera de condones. Se coloca uno y en la misma posición, presiona para sumergirse en mi culo — Joder, si — me quejo del dolor, pero el mismo pasa a ser placer en unos minutos.
JK sujeta mis piernas para un mejor acceso y yo estrujo mis pezones. Es lento al principio, pero luego llega más profundo y aumenta su ritmo. Y el mismo que dijo que no le gustaría ninguna de estas cosas, terminó justo así:
— ¡Maldición! ¡Sí! — grito alto. El guasón aprieta mi mandíbula y acaricia mis labios, sin dejar de arremeter en mi interior. Aprieta mi cintura y me deja saber que ha terminado, sale lentamente y me ayuda a levantarme.
— Es mi turno, bebé. Colócate en cuatro para mí, para admirar ese hermoso culo — me arrodillo en el sofá y apoyo mis manos en el espaldar del mismo. El vampiro se coloca su preservativo y pronto me invade. Su tamaño es casi igual al del guasón, gruñe y me nalguea — Sigues apretado, Kitty. Podrías volverme loco — giro un poco para verlo — Mírate, una linda putita sonrojada. ¿Quieres que te de duro?
— Si, Jk...
— Jungkook. Quiero que gimas mi nombre — toma impulso y comienza las embestidas, profundas y lentas, que aumentan en cada roce con mi próstata. El guasón le da la vuelta al sofá y se coloca frente a mí, aún sigue duro.
— ¿Quieres ayudarme, bonito? — sujeto su verga entre mis manos — Solo con las manos, quiero escucharte gritar.
El ritmo aumenta, el sonido del impacto contra mí y el chapoteo de igual forma. Remueve mi próstata, me hace virar los ojos. Azota mis nalgas y me vengo por segunda vez.
— ¡Oh, Jungkook!
— Así me gusta, precioso.
Es una puta locura, me encuentro gritando como una gata en celo o peor que eso. Siento mi garganta seca, el ardor en mis nalgas y el sentimiento que no querer terminar. Sale abruptamente de mi y toma asiento a mi lado, me sujeta con suavidad y me sienta sobre él, esta vez dejándome caer por todo su tronco. Aprieto mis ojos al sentir su sexo más grande dentro de mí, pero desesperadamente empiezo a moverme y a saltar. El guasón se coloca detrás de nosotros, justo cuando mis pezones son mordidos por el vampiro.
— Escucha, bebé — me detiene — Queremos entrar los dos, ¿Crees que puedas soportar?
— Nunca lo he hecho...— susurro casi sin voz — No lo sé.
— ¿Nos permites hacerlo? Si te duele mucho, vamos a parar ¿De acuerdo? — asiento, asustado y nervioso. Nunca he recibido doble penetración, nunca había follado con dos hombres en una sola noche.
Y sus vergas no son muy pequeñas que digamos, me van a romper el culo. Dios, santo. Me sujeto con fuerza de Jungkook, como si fuese a caerme. Su verga permanece adentro, con sus manos abre mis nalgas y el guasón entra lentamente. Mi vista se nubla de lágrimas, entierro mis uñas en los hombros del vampiro y grito tan alto que hasta yo me sorprendo. Estoy siendo estirado a un nivel que nunca imaginé que podría. Me dejo caer en el hombro de Jungkook y cierro mis ojos, mientras respiro hondo. Esperan mi permiso y permanecen quietos dentro de mí, luego de unos minutos les doy el permiso y se mueven lentamente. Grito con cada embestida. Pequeñas gotas de semen salen de mi pene y por sus palpitaciones, sé que también han llegado a su clímax. Me han dejado totalmente seco y débil, no creo que tenga la fuerza para regresar a casa.
— ¿Te encargas tú? — le pregunta el guasón a Jungkook y él asiente. Yoon se viste y sale de la habitación, dejándonos solos.
— ¿Te sientes bien, bebé?
— Muy estirado — ambos reímos — Pero me gustó — acaricia mi espalda y sale lentamente de mí. Me levanta un poco para retirar el condón lleno de semen y lo tira a un lado.
Sus ojos se encuentran con los míos y me deja un beso suave en los labios.
— Te dije que tenías a una puta en tu interior — río bajo por su comentario.
— No creo que pueda levantarme.
— Definitivamente no lo harás. Voy a llevarte a casa.
— No es necesario, yo voy a llevarte.
— ¿Es una clase de favor? — pregunto con una ceja enarcada y él levanta sus hombros, juguetón. Sus ojos tienen un extraño poder de atracción, maravillosos. Me permito visualizar la sala a totalidad por primera vez y la curiosidad me gana — ¿Cualquiera puede follar aquí si lo desea?
— No pueden, en mi sala privada.
— ¿Qué?
— Yo soy el dueño de esta mansión — un millonario, he cogido con un millonario. Increíble — Y Yoon es mi hermano — asiento un poco sonrojado —¿Te arrepientes de lo que pasó?
— Eso es lo raro, que no lo hago. Pero sin duda he cometido una locura.
— ¿No quieres volverla a cometer? — me pregunta y lo pienso seriamente.
— Puede ser. Tal vez. Podría hacerlo. ¿Qué tienes en mente, Jungkook? — sonríe ladino.
— Tu nombre.
— Mmm, me informaron que aquí mantienen en secreto su identidad. Así que solo es Kitty.
— Kitty — me hace a un lado con suavidad y se levanta para ponerse su ropa. Desaparece por unos minutos y llega con su celular en la mano — Tu número.
Un juego. Desde esa noche supe que me encanta jugar. Anoto mi número en su celular con una sonrisa seductora que es correspondida de igual forma.
— Intenta averiguar mi nombre — lo reto.
— Sin duda lo haré, pequeño. Ven, voy a limpiarte.
Me limpia con delicadeza y luego me ayuda a vestirme, me tambaleo estando de pie, pero él me sostiene.
— Ven, vamos a casa.
— Espera, mi amigo. Vine con él. ¿Puedes llevarnos a ambos? Ya debe estar ebrio.
— Vamos por él, entonces.
Debería dejarlo en esa fiesta y no llevarlo a casa, pero gracias a él, me han follado maravillosamente y dejado con un rico dolor en mi trasero. Por culpa de mi mejor amigo terminé en una fiesta sexual, donde inicié aquel juego en el que descubro cada una de mis fantasías y en cada una de ellas está el hombre que me dio el mejor halloween de mi vida.
JK.
¡Hola, mis amores! Esta historia había sido publicada en Wattpad, pero ya sabrán lo que pasó. Pueden seguirme allá como moon7sunshin