EL LOCO
Estaba recordando la universidad, de la cual acababa de salir, mientras veía mi álbum, cuando vi en una de las fotos que un niño me miraba con envidia. Max me había hecho bullying desde preparatoria, por fin me iba a librar de él. O eso creía.
Me decía que terminaría en la calle y no viviría bien. Pero hasta ahora nada de eso ha pasado.
Me fui a dormir, sin embargo no desperté en mi casa con mi familia, sino en una pequeña cama llena de polvo, me levanté y la casa estaba muy sucia con montones de ropa y basura de hace meses, parecía que en ella vivía un loco. Escuché que tocaban y cuando abrí, los policías me arrestaron, pero no me llamaban por mi nombre, sino por el de Max.
Supuse que, aunque no se cómo pasó, me arrestaron por meterme a una casa, pero cuando empecé a hablar me interrumpieron para preguntarme si conocía a unas personas de las cuales me mostraron fotos. Me asusté porque eso siempre significa una cosa, me mostraron una cámara de vigilancia con Max matando a esa familia.
Cuando les dije que yo no era ese ellos se rieron de mi y me mostraron un espejo, era idéntico a él.
Antes del juicio, me visitó alguien idéntico a mí, mi yo real, me dijo que todos esos años tuvo razón, nunca iba a tener una buena vida. En el juicio les dije que yo no era ese, que estaba en el cuerpo de otra persona, que quien me visito había cometido el asesinato, según ellos nadie me visitó.
No me creyeron, a causa de ello sustituyeron los 20 años de cárcel a un manicomio, ahí conocí a Andrés, él tenía el mismo problema que yo. Había despertado en el cuerpo del hombre que le arruinó la vida y terminó ahí al contarlo a su amigo, sin embargo él sí tenía un problema, siempre hablaba con sí mismo argumentando que hablaba con otros como él. Todos eran iguales, yo era el único que no era como ellos, yo decía la verdad.
Un día desperté en el mismo manicomio, pero estaba solo, se veía como un edificio abandonado lleno de plantas, salí del ahí y vi que no había nada cerca, luego de caminar unas horas encontré a una persona, le pregunté qué había pasado.
Al llevarme a una estación de policía me explicaron que cuando me dieron cadena perpetua yo enloquecí, me escapé y no volvieron a saber de mí.
Todos los años en ese manicomio habían sido mi imaginación, yo realmente estaba loco. En ese momento lo entendí, todo lo que me pasó desde la preparatoria fue mi imaginación. La persona con la que estaba me mostró un espejo y me dijo "siempre fuiste tu"