El amor y el arte del desastre...(Mewgulf)

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Summary

Dos actores que tienen una pequeña rivalidad deberán trabajar juntos para un proyecto donde ambos descubrirán que no son como pensaban.... El amor los va a cambiar y ambos vivirán sus vidas diferentes ahora. Aviso Historia propia Contenido maduro Portada realizada por kellyanahi23

Status
Complete
Chapters
5
Rating
5.0 1 review
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18+

Capítulo 1: El desastre de los fideos y la guerra

Mew Suppasit era un hombre de hábitos. Su vida, tan meticulosamente planificada como sus horarios de filmación, era una sinfonía de orden y disciplina. Se levantaba a las 6 am, revisaba sus correos, hacía ejercicio, y su desayuno de rigor consistía en un plato de avena con frutas, preparado a la perfección.

Hasta que, un martes por la mañana, la sinfonía se convirtió en una cacofonía.

Todo comenzó con un simple paquete de fideos instantáneos, un regalo de su gerente para "cuando el alma pida comodidad". Mew, en un raro arrebato de espontaneidad (o lo que él consideraba tal), decidió que ese era el día. Puso el agua a hervir, abrió el paquete y, en un movimiento que desafió toda lógica, resbaló con el aceite que había salpicado del guiso de la noche anterior.

El resultado fue un desastre épico. El agua hirviendo se desparramó por toda la cocina, los fideos volaron como confeti y, para colmo, Mew terminó con la cara, el pijama y el orgullo empapados en una sopa grasosa.

Mientras intentaba limpiar el desastre, su teléfono vibró con una notificación. Era un tweet.

@GulfKanawut: "Hoy me levanté con ganas de fideos. El universo me escuchó. Ahora tengo un plato de fideos con todo, y saben a victoria. ¿A qué saben tus fideos hoy, p'Mew?"

Mew miró la pantalla. Gulf Kanawut, la estrella en ascenso, conocido por su sonrisa desarmante y su inagotable energía, tenía un talento especial para aparecer en el momento más inoportuno. No es que se llevaran mal, pero había una rivalidad latente, una broma constante que existía entre ellos, alimentada por sus fans y sus propias personalidades opuestas.

Mew, que se sentía como un naufrago en su propia cocina, no pudo resistirse. Con las manos todavía pegajosas, tomó una foto del desastre, con los fideos esparcidos y el vapor saliendo del suelo, y la subió a Twitter.

@Mewsuppasit: "Mis fideos saben a derrota, nong'Gulf. Y también a desastre. ¿Quieres venir a limpiar?"

La respuesta fue instantánea.

@GulfKanawut: "¿Qué es esa foto, p'Mew? ¿Le pediste a tu manager que haría un desorden para que la gente pensara que cocinas? No me lo creo. La próxima vez, pídeme una lección de cocina."

Mew irritante. La guerra de los tweets había comenzado. Y aunque la guerra era de broma, había algo en las provocaciones de Gulf que lo hacía sentir extrañamente vivo.

Justo cuando Mew se disponía a responder, sonó su teléfono. Era su manager, y su voz sonaba alarmada.

"Mew, ¿qué es ese tweet? ¡Tu cara en esa foto! ¡Los fideos por toda la cocina! La gente está especulando si te caíste, si te peleaste con alguien... ¡Gulf te está troleando en sus respuestas!"

Mew se río. "Tranquilo, Phi. Es solo una broma. Estamos jugando".

Pero su manager no estaba tan convencido. "Mew, necesito que me escuches. Tenemos una reunión con los ejecutivos de la compañía de moda para la que vamos a modelar. Necesitan que haya buena química entre tú y Gulf para la campaña. ¡Es una campaña de dos años! ¡Tenemos que asegurarnos de que se lleven bien!"

Mew suspira. "Estamos bien. Es solo que... somos nosotros. Es así como nos llevamos."

Mientras tanto, en su apartamento, Gulf se moría de la risa. Ver la foto de Mew, tan perfecto siempre, tan impoluto, con el pelo alborotado y el pijama salpicado, era la imagen más hilarante que había visto en mucho tiempo.

"¡P'Mew se veía tan gracioso!" le dijo a su manager, Mild, que lo miraba con cara de preocupación.

"Gulf, sabes que tienen esa reunión mañana, ¿verdad? Y que esa campaña es enorme. ¿No crees que tus tweets son un poco...?"

"¿Un poco qué, Phi? ¿Un poco divertidos? Es solo una broma. Es la forma en que nos comunicamos. A él le gusta. Estoy seguro."

Pero la sonrisa de Gulf se desvaneció un poco. En el fondo, sabía que sus bromas a veces podían ser un poco pesadas. No podía evitarlo. Mew era tan serio, tan compuesto, que provocarlo se había vuelto una especie de deporte para él.

A la mañana siguiente, Mew y Gulf se encontraron en las oficinas de la compañía de moda. La tensión en el aire era palpable, aunque solo fuera para sus respectivos managers. Mew, impecablemente vestido y con su expresión profesional, saludó a Gulf con una sonrisa que no llegó a sus ojos. Gulf, por su parte, le guiñó un ojo.

"Vaya, p'Mew. Parece que tus fideos no te dejaron secuelas. Estás más guapo que de costumbre", dijo Gulf con una voz que era una mezcla de burla y... algo más que Mew no pudo descifrar.

Mew le devolvió una mirada de hielo. "Y tú estás más molesto de lo normal, nong'Gulf. A ver si los ejecutivos no te regañan por ser tan infantil."

La reunión comenzó. Los ejecutivos, dos señoras mayores con trajes de diseñador, los miraban con una sonrisa.

"Chicos, estamos muy emocionados con esta colaboración", dijo una de ellas. "La campaña se llama 'Dúo Dinámico', y se basa en la idea de dos personalidades opuestas que se complementan. Queremos que la química entre ustedes sea palpable."

Mew y Gulf se miraron. En ese momento, no había ninguna química, solo una rivalidad silenciosa.

"Hemos notado su... particular relación en las redes sociales", continuó la otra ejecutiva. "Es muy divertido, y a los fans les encanta. Queremos que esa energía se traslade a la campaña. Que se vean como amigos, como hermanos, como... un equipo. Que la gente los vea y piense: 'Estos dos están hechos el uno para el otro'."

La última frase hizo que Mew y Gulf se pusieran un poco incómodos. ¿Hechos el uno para el otro? Era una idea extraña, considerando la guerra de tweets que acababa de librarse.

"Para ayudarles a conocerse mejor, hemos planeado una serie de actividades", continuó la ejecutiva. "Y la primera es... una clase de cocina. Queremos que aprendan a trabajar juntos en algo que no sea la actuación o el modelaje."

Mew y Gulf se miraron. Sus ojos se abrieron de par en par. ¿Una clase de cocina? El desastre de los fideos se repitió en la mente de Mew. La lección que Gulf le había ofrecido en Twitter resonó en sus oídos.

Gulf irritante, una sonrisa de malicia. "P'Mew, parece que voy a tener que enseñarte a cocinar después de todo. A ver si esta vez no terminas en el piso."

Mew, con una mirada desafiante, le susurró: "No cantes victoria todavía, nong'Gulf. Tal vez te sorprendas".

Y así, el universo, en su infinita sabiduría (o crueldad), había decidido que dos polos opuestos, un experto en orden y un maestro del caos, tendrían que aprender a cocinar juntos. Y tal vez, solo tal vez, descubre que la receta para una buena relación no siempre requiere seguir las reglas al pie de la letra.