heavenly' (in) hell ♡ chanhee

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Summary

“baekhee y chanyeol siempre fueron inseparables, haciendo todo juntos, asistiendo a la misma escuela y creando muchos recuerdos. el tiempo, la edad o el ambiente, quizás fue eso lo que sesgó a ambos cuando decidieron ir a su primera experiencia nocturna. nadie tenía idea de que una noche en el icarus club cambiaría tantas cosas en ambos, sobre todo en baekhee, al darse cuenta que los ángeles caídos no siempre provenían del cielo: algunos, por ejemplo, descendían en la tierra, para arrastrarte hacia el infierno.” 🖋️ (au! baekhyun gb x yeol) — © wusjeol 2025.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

YOU CAN SEE ME WHEN I PUNCH YOUR FACE.

Todos creían imposible que 2 personas tan distintas fuesen amigos, al menos eso comentaban en las aulas y personas ajenas a la profunda conexión entre Chanyeol con Baekhee.

Los habían visto en múltiples ocasiones rodeados de círculos sociales diferentes, pero muy rara vez juntos, sólo en eventos grandes o en fiestas de cumpleaños. El bajista de Shut!Up tenía una reputación variable, sobre todo con las chicas: esa era la razón por la que casi no mostraba interés en hablarles, ellas eran quienes lo buscaban, ya fuera por un trago, un manoseo o terminar en algún cuarto de hotel con ese muchacho de 1,90 haciendo de todo, menos hablar sobre música.

Por otro lado, estaba Baekhee.

Una chica de estatura mediana, cabello oscuro y espeso, hasta la mitad de la espalda. Su actitud por lo general, era el temor de varios chicos, pero no porque fuera grosera ni mal educada, ella sabía cómo imponer presencia en todo lo que hacía. Como toda etapa de adolescente, muchos se habían atrevido a pedirle una cita antes de cada término de grado, pero cuando se enteraban sobre la existencia de Chanyeol, la oportunidad se esfumaba así como llegaba.

Aunque Hee insistía en que podía defenderse sin ayuda, no faltaba un motivo contundente para darle la razón a su mejor amigo del por qué cuidaba tanto de ella, ya fuera dentro de la escuela o en su vecindario.

Había muchos pervertidos esperando que Baekhee cumpliera 21 para ser anunciada como "legal" en todos los sentidos, incluyendo a algunos amigos del círculo de Chanyeol; el tiempo había dado sus frutos en cuanto a la espera, no sólo porque fuera una chica de facciones finas, tuviera un estilo de la moda muy pronunciado o poseyera un cuerpo envidiable, era sencillamente porque estaba de muy buen ver, lo suficiente para no querer ligársela.

Eso a Chanyeol le molestaba mucho, porque a sus ojos, Baekhee era como una diosa encarnada y cada vez le era más complicado ocultarlo.

Sobre todo, cuando salía de casa con esas poleras que marcaban su silueta e iba a su casa, entraba a su habitación y se tumbaba en su cama, moviendo las piernas de forma inquieta, mientras él terminaba sus ensayos con la banda.

Ella no tenía ni idea de cuántas veces Chanyeol se mordía el labio para no soltar un comentario desinhibido, en cambio, prefería llegar y traer otro tema como pretexto.

— ¿Otra vez robándome galletas? – bufó, acercándose al borde de la cama y notando que ya casi se las acababa. —Hey, ¡ya te dije que necesito estas calorías! – arrebató el paquete de las manos de su mejor amiga, tomando la última y mordiéndola en el proceso.

Seguido, fue en búsqueda de una nueva camisa de resaque. Había sudado mucho durante la práctica y afuera el calor tampoco favorecía.

Baekhee resopló, dándole un manotazo en el bícep cuando terminó de masticar.

Aún de espaldas a Chanyeol, aprovechó la distracción para tomar el paquete vacío, depositándolo en el bote de basura.

— ¿Pero qué dices? ¡Si estás intacto, mírate! ¿Para qué quieres esa chatarra? – retó la castaña, con los brazos cruzados por encima del pecho. — Mi madre dice que tu ausencia de ejercicio puede ser mala en un futuro, puedes tener alguna enfermedad y tú ni te enterarías.

El muchacho tomó asiento en el borde de la cama, observandola con vehemencia.

Su nariz tenía esa manía de encogerse cuando lo regañaba o le levantaba alguna queja, le parecía gracioso y adorable.

Se limitó a levantar el dedo pulgar, como una seña de que había entendido el mensaje.

Procedió a revisar sus notificaciones, en su mayoría, comentarios sobre la tocada que habían hecho en un bar club hace 2 noches.

Como siempre, todo fue un éxito, la gente no paraba de hablar de ellos ni de sus integrantes, aunque como todo el tiempo, muchas admiradoras le llenaban de spam las publicaciones que colgaba en la cuenta oficial de la banda.

Admitía que notaba el esfuerzo de algunas por lograr ser notadas entre todo el mar de gente en comentarios, pero por muy lindas que estuvieran o le escribieran, no despertaban nada en él.

Se había quedado ensimismado reaccionando y viendo los vídeos que circulaban por otras partes de internet casi por inercia.

— Oye, Yeol.

Ni una respuesta.

— Yeoooool.

Ni se había inmutado a quitar la vista del celular, eso la hacía sentirse ignorada.

Tomó uno de sus lápices viejos del escritorio y se lo lanzó al pecho, queriendo captar su atención.

Bingo.

— ¡Ouch! – se quejó, frotándose el golpe con la palma de la mano. — ¿Me quieres atravesar el pulmón con eso?

— No, pero te hablé en 2 ocasiones y ni siquiera volteaste a verme, tonto. – se quejó Baekhee, saltando al otro lado de la cama. Chanyeol tuvo que dejar su celular de nuevo en el bolsillo del pantalón, al paso que iban, terminaría roto. — Te decía, Ah-yeon festejará su cumpleaños en un club el fin de semana, pero no es cualquier club de los que conocemos y me preguntaba, ¿vendrías conmigo?

— ¿A qué te refieres con "no es cualquier club"? Con que no sea un sitio de dudosa procedencia, de esos que venden bebidas raras...

A Chanyeol ya le había tocado ir a uno de esos lugares nocturnos, Jongin se las había averiguado para tener una oportunidad de demostrar su potencial y aunque al dueño le había fascinado tenerlos de anfitriones, no faltaba algún idiota ebrio que provocara alguna pelea.

Esa noche salieron vivos, como por obra del cielo. Si no fuera por Baekho, les habrían roto hasta los codos.

— Es en el Icarus Club, a las afueras de la ciudad. Me dijo que tiene todo arreglado con seguridad, no van a decirme nada por lo de la edad. Pero sí recalcó que es muy exclusivo y van a tener buen ambiente, incluso se pueden unir tus otros amigos.

Chanyeol se pasó la mano libre por la mata de pelo crespo, tirándolo hacia atrás.

Tenía planeado no salir el fin de semana, necesitaba componer nuevas canciones para la banda y afinar unos detalles con Shownu, pues era el encargado de la batería.

Significaba que forzosamente tenía que salir de compras, visitar 10 tiendas diferentes, en lo que su ropa de ocasión era elegida. Porque sí, Baekhee tenía un control absoluto con el código de vestimenta en cada fiesta que asistían, gracias a eso, había ganado mucha atención inesperada y a palabras de la de baja estatura, ya no tenía aspecto de pordiosero con su antigua ropa.

— ¿Tenemos que ir a tocar o...? – preguntó, con un gesto dudoso.

— No, yo le pedí que asistieran como invitados. Ah-yeon consiguió que un grupo nuevo tocara en su fiesta, ¿te haces una idea de quiénes van a ser? – articuló Baekhee, palmeando sus piernas. — Ni yo me lo puedo creer, ¡Virtual Angelz van a estar ahí! – chilló emocionada, zarandeándolo por los hombros.

Al igual que Shut!Up, existía un pequeño grupo de chicas en el territorio muy poco conocido, al menos, hasta hace unos días. La popularidad comenzó a tomar su furor cuando alguien decidió grabar el solo de guitarra de una de las integrantes, fue así que se dieron cuenta que contaban con un canal de Youtube donde subían semanalmente sus covers.

Oficialmente iban a debutar en la fiesta de Ah-yeon, su primer evento público.

Baekhee ya les había echado un vistazo y fueron totalmente de su gusto, no paraba de hablar de ellas.

Cuando se metía a la ducha, lo primero que se escuchaba de fondo era su voz junto a unos acordes de guitarra, una vibración de una segunda persona en el coro y los toques rockeros que las chicas le daban a los estribillos; incluso uno de sus amigos había buscado colaborar con ellas, le habían parecido bastante buenas.

Pero en palabras de la bajista, todavía no se sentían lo suficientemente seguras para salir de lo local.

Aún así, le agradecían por el interés.

Entonces si eso significaba que Baekhee disfrutaría del momento, no tenía del qué preocuparse –de momento–.

— Bien, iremos a esa fiesta. – declaró minutos después, estirando las piernas a lo largo de su cama. — Pero no vas a aceptar ningún trago. Nunca has ido a un night bar clandestino y sabrá a qué tipo de personas nos encontremos por allá.

— ¡¿A dónde nos vamos?!

Se les unió una tercera voz, irrumpiendo el espacio en la cama y la habitación del más alto.

Chanyeol tuvo que empujarlo lejos de su cuerpo, estaba comenzando a aplastarlo.

— A ti ni quién te mire, entrometido.

La carcajada del moreno azabache fue lo único que se escuchó, ya tenía los pies fuera de su amigo por el empujón que recibió y en cambio, se dirigía a la chica.

Baekhee lo recriminó con la mirada.

— No le hagas caso, Hee. Igual termino yendo con ustedes, no tengo más amigos. – habló despreocupado.

La menor se acomodó mejor en la cama, ahora compartida por los 3: ella a los pies, Chanyeol en una esquina pegado al respaldo viendo algo en su móvil y Jongin intrigado por saber de la fiesta, pero del lado de la pared.

— Mi amiga Ah-yeon me dejó invitarlos a su cumpleaños, ¿quieres venir?

— Algo escuché de Shownu, ahora tiene sentido que le haya ayudado a buscar un corte de cabello "cool". – reveló. — No sé si fui solamente yo, pero parece bastante interesado en llamar la atención de una chica de la banda que nos recomendaste.

Entonces no es sólo por el buen ambiente, ¿cierto?

— ¿Al menos sabe si Choerry está soltera? Va en mi clase de Álgebra, pero nunca le he hablado. – cruzó las piernas sobre la cama, tratando de recordar algún dato relevante. — Se ve que es tímida, no habla mucho. Si no actúa como un animal desesperado por afecto femenino, quizás tenga suerte.

Normalmente, Chanyeol no prestaba atención a esos temas.

Pero mirar de reojo a Baekhee, le era imposible, no cuando tenía sobre él ese efecto de imán tan atrayente con esa aterciopelada voz.

Despegó su mirada del celular, sólo para encontrarse a su mejor amiga hablando animadamente: el cabello le caía como cascada al lado de los hombros, su espalda inclinada asentuaba la forma de sus caderas y sus labios, tan pequeños pero carnosos, daban la sensación de ser suaves al tacto. Después, reparó en ese par de ojos avellanas.

Siempre que hablaba de algo que le gustaba o sabía al respecto, brillaban y se engrandecían, era realmente lindo apreciar esa faceta suya.

Si tan sólo supiera lo jodido que estaba por ella.

— ¿Es normal que se quede ido tanto tiempo? – escuchó a la castaña desde la distancia, aún dentro de su propia ensoñación.

Jongin se encogió de hombros, supervisando que su amigo siguiera respirando.

— No me odies por esto, Yeol. – amenazó, trayendo consigo un vaso de agua y arrojándolo directo a su cara.

Tanto Baekhee como el otro chico, saltaron sorprendidos fuera de la cama, sólo para apreciar a un Chanyeol empapado hasta el pecho. Lo único que hizo fue pasarse la mano por la cara, quitando el resto de agua que resbalaba por su cabello mojado.

— ¡¿Pero qué carajo...?!

— ¡En mi defensa, no nos estabas haciendo caso!

La menor los miró a ambos con reprobación, más a Jongin.

Odiaba cuando Chanyeol buscaba peleas.

— ¡Hijo de puta! ¡Voy a matarte! – bramó, tensando la barbilla y levantándose de la cama.

Ahí comenzó una carrera de nunca acabar.

Mientras que Chanyeol bajaba las escaleras sin tropezar gracias a su gran altura y facilidad para brincarse escalones, Jongin por otra parte, trataba de huir lejos de su alcance.

Mientras Baekhee buscaba algo en el armario con el qué controlar la situación, ya los pasillos, la cocina y la sala habían sido recorridos. El último destino era el baño, sabía que podía detener a su mejor amigo antes de que pensara en dejar sin dientes a su propio tecladista, por lo que buscó alguna defensa para usar como amenaza –un bate de béisbol– y lo llevó consigo.

Justo como había imaginado, el moreno luchaba con su vida aferrándose al picaporte del sanitario, con un Chanyeol insistente en jalar de la puerta.

— ¡Eres hombre muerto, Kim Jongin!

— ¡Era eso o jamás ibas a reaccionar!

Gritos y sacudidas se escuchaban al acercarse al segundo piso, Baekhee se armó de valor para agarrar el bate con una de sus manos. Respiró profundo, no le gustaba hacer eso, pero era lo más viable cuando se trataba de ver al alto tan enojado.

— ¡Es suficiente! – gritó, colocándose en el medio de la puerta. — ¡Si no sueltas la puerta, voy a pegarte!

— ¡Sí, hazle caso a Baekhee!

Eso sólo hizo que Chanyeol se enojara de nuevo.

— ¡Tú cállate, tarado! – jaló con furia la manija, logrando ver uno de los pies de su víctima.

Ya casi conseguía entrar y vengarse de ese mono de feria.

— ¡Chanyeol, por amor a Cristo! – exasperó nerviosa, chasqueando los dientes. — Fue una bromita inocente, ¿no puedes dejar de engorilarte por 5 minutos? Suelta esa puerta, YA. – advirtió, aún sin dejar su posición y afirmando su agarre.

No tuvo otro remedio que obedecer.

Derrotado, vió a su mejor amiga darse la espalda, soltar el bate y abrir la puerta, ingresando dentro. Al lado del lavamanos se encontraba Jongin hecho un ovillo, en su papel de víctima y cubriéndose la cabeza.

— Ya, ya está.

Lo calmó, tendiéndole la mano.

— ¡Eres la mejor, Hee! – se apresuró a decir, saliendo del baño y evitando graciosamente a su amigo.

Un suspiro salió de sus labios.

— ¿Ves? No era tan difícil. – le tiró una toalla y Chanyeol por reflejo, la alcanzó en el aire, sin poder articular algo.

Ya con Jongin fuera del espacio, lo supo porque escuchó la puerta principal cerrarse, ambos bajaron en silencio las escaleras. El caminar de Baekhee distraía su intención de secarse el pelo, por la manera en que las puntas de su cabello rozaban su espalda y apreciaba el contoneo de esas caderas tan pequeñas.

Se preguntó si ella era consciente de esas cosas.

Lo más probable era que no.