Dependence | HYUNHO

Summary

Minho simplemente era un tímido omega muy apegado a su alfa. →Omegaverse →Smut →Boypussy and Boytits →Hyunjin Top | Minho Bottom Créditos de la historia original a @jakehoonluvs en Wattpad.

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n/a
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18+

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Hyunjin y Minho se conocen desde que son unos niños.

Minho siempre fue una persona tímida y desconfiada, nunca tuvo muchos amigos y odiaba ser el centro de atención. Pero cuándo conoció a Hyunjin, unos pocos años mayor que él, conoció también la frase: "un lugar seguro".

Hyunjin lo hacía sentir así, desde el primer día que se conocieron hasta ahora, dónde ya llevaban 4 años de matrimonio y una larga historia de amor de años atrás, enlazados y viviendo prácticamente una vida perfecta.

Hyunjin era todo lo que Minho necesitaba y sabía que para su alfa también era así. Hyunjin lo hacía sentir seguro, amado y protegido, era todo lo que tenía y lo que más amaba. Sabía que en ningún otro lado se sentiría tan bien, cómodo y feliz cómo lo estaba al lado del mayor. Y ambos sabían que haberse encontrado, fue la coincidencia más bonita de sus vidas.

[...]

La tarde en casa estaba tranquila, salvo por el leve murmullo de la ciudad que se filtraba a través de las ventanas insonorizadas. Hyunjin, como el alfa dominante y multimillonario que era, tenía una agenda apretada, pero ese día había decidido trabajar desde casa. No porque tuviera flojera de ir a la oficina, sino porque Minho, su omega, había estado particularmente necesitado esa mañana, aferrándose a él con esos ojitos suplicantes que Hyunjin no podía ignorar. Dejarlo solo no era una opción; su omega solía depender de él, y Hyunjin no tenía intención de decepcionarlo.

En la oficina de la gran casa, Hyunjin se preparaba para una videollamada importante con varios socios internacionales de su empresa. La pantalla de su laptop estaba lista, el traje impecable que llevaba le daba esa aura de autoridad que intimidaba a cualquiera, pero en su regazo estaba Minho, acurrucado como un verdadero cachorrito, con las piernas alrededor de la cintura de Hyunjin y el rostro escondido en el cuello de su alfa. Llevaba otra de las camisetas oversized de Hyunjin, que le quedaba casi como un vestido, pues llegaba hasta la mitad de sus muslos, y sus manos delicadas se aferraban a la camisa de su alfa, buscando su calor y seguridad.

—Alfa, ¿vas a estar mucho tiempo en la llamada? —preguntó Minho con voz bajita, casi temerosa, mientras frotaba su nariz contra la piel de Hyunjin, absorbiendo su aroma como si fuera su única fuente de calma.

Hyunjin acarició su cabello con una mano, su expresión fría suavizándose solo para él.

—No te preocupes, amor. No será tan largo, y tú te quedas aquí conmigo, ¿sí?. —respondió, su voz grave y tranquilizadora. No le importaba en lo más mínimo que Minho estuviera en su regazo durante la reunión; de hecho, le gustaba tenerlo cerca, sentir su dependencia y saber que era el centro de su mundo.

Minho asintió, un pequeño suspiro de alivio escapando de sus labios mientras se acurrucaba aún más, sus brazos rodeando el torso de Hyunjin como si temiera que lo soltara.

—Está bien... pero no me dejes solo después, por favor. —murmuró, sus ojos grandes mirándolo con adoración antes de cerrar los ojos y apoyar la mejilla contra el pecho de su alfa.

Hyunjin sonrió ligeramente, dejando un beso dulce en la frente de Minho, una expresión que nadie en la reunión vería, y ajustó la cámara de la laptop para que solo se viera su rostro y parte de su pecho, manteniendo a Minho fuera de cuadro, solamente se alcanzaba a ver una parte de su cabello y ojitos. No es que le importara si alguien notaba a su omega; todos en su círculo sabían que Hyunjin era ferozmente protector con Minho, y nadie se atrevería a hacer un comentario al respecto. Pero por ahora, quería mantener la privacidad de su bebé.

La videollamada comenzó, y la pantalla se llenó con los rostros serios de los socios comerciales, discutiendo cifras, estrategias y proyecciones. Hyunjin, con su tono frío y autoritario, lideraba la conversación como siempre, su presencia imponente incluso a través de la pantalla. Pero mientras hablaba de números y contratos, su mano libre seguía acariciando la espalda de Minho, un movimiento lento y rítmico que mantenía a su omega calmado. Minho, por su parte, permanecía en silencio, su respiración suave y sus pequeños movimientos ocasionales indicando que estaba completamente relajado en el regazo de su alfa.

En un momento, uno de los socios hizo una pausa, como si hubiera notado algo.

—¿Todo bien por ahí, señor Hwang? —preguntó con cautela, probablemente captando el leve movimiento de Minho o el sonido de un suspiro apenas audible

Hyunjin ni siquiera parpadeó, su expresión neutra mientras respondía con su tono habitual.

—Todo perfecto. —dijo, su voz cortante dejando claro que no había espacio para preguntas. Pero bajo la mesa, su mano apretó ligeramente la cintura de Minho, una caricia posesiva que hizo que el omega soltara un pequeño gemido, tan bajo que solo Hyunjin pudo escucharlo. Minho se sonrojó, escondiendo su rostro aún más en el cuello de Hyunjin, avergonzado pero incapaz de evitar reaccionar a su toque.

—Alfa... —susurró Minho, tan bajito que apenas se escuchó, sus manos apretando la camisa de Hyunjin mientras se removía ligeramente, buscando más contacto. Estaba tan dependiente de él que incluso durante una reunión importante, no podía evitar querer su atención.

Hyunjin, sin perder el hilo de la conversación en la videollamada, inclinó la cabeza lo suficiente para murmurar contra el oído de Minho, su voz un susurro grave y privado.

—Shh, bebé... quédate quieto. Cuándo termine esto, te daré todos los mimos que quieras. —sus palabras eran una promesa suave pero firme, y Minho asintió rápidamente, sus mejillas ardiendo mientras se esforzaba por obedecer, aunque su cuerpo temblaba ligeramente por la necesidad de estar aún más cerca de su alfa.

La reunión continuó, con Hyunjin manejando cada pregunta y decisión con su precisión habitual, sin que nadie en la llamada viera demasiado que tenía a su omega acurrucado en su regazo, vistiendo de tal forma y dependiendo de él para sentirse seguro.

Minho, por su parte, se contentaba con estar allí, envuelto en el calor de Hyunjin, su aroma y su presencia calmando cada fibra de su ser. Cada caricia de Hyunjin, cada palabra susurrada, reforzaba su dependencia y amor, y Minho sabía que, sin importar lo ocupado que estuviera su alfa, siempre lo pondría primero.

La videollamada seguía su curso, con Hyunjin manteniendo su fachada de alfa frío y controlador mientras discutía puntos clave con sus socios internacionales. Su tono era firme, su presencia imponente, pero en su regazo, Minho era un torbellino de emociones. El omega, acurrucado contra el pecho de Hyunjin, estaba cada vez más inquieto. Aunque el calor y el aroma de su alfa lo calmaban, su dependencia hacia él lo hacía anhelar más, mucho más. Sus pequeños suspiros y movimientos sutiles eran prueba de esa necesidad que crecía en su interior, una mezcla de timidez y deseo que lo hacía temblar.

Minho, con las mejillas sonrojadas y los ojitos brillantes, levantó la cabeza ligeramente, buscando la mirada de Hyunjin.

—Alfa... —susurró, su voz tan baja que apenas se escuchó por encima del murmullo de la reunión. Sus manitos, temblorosas por la timidez, comenzaron a descender lentamente desde el pecho de Hyunjin, deslizándose por su camisa hasta llegar al cinturón de su traje. Sus dedos vacilaron, jugueteando nerviosamente con la hebilla mientras sus ojos suplicantes se fijaban en los de Hyunjin. —Por favor... solo quiero sentirte. —rogó, su voz quebrándose en un tono lloroso que hizo que el corazón de Hyunjin diera un vuelco.

Hyunjin, sin perder el hilo de la conversación en la videollamada, bajó la mirada hacia su omega, sus ojos oscureciéndose con una mezcla de posesividad y ternura. La súplica de Minho, tan vulnerable y dependiente, era suficiente para tentar incluso su control de hierro.

—Amor... —murmuró en un susurro apenas audible, inclinándose lo suficiente para que sus labios rozaran la oreja de Minho, asegurándose de que nadie en la llamada notara su interacción. —Estamos en una reunión. ¿No puedes esperar un poco?

Minho negó con la cabeza, sus labios formando un puchero mientras una lágrima solitaria se deslizaba por su mejilla, evidencia de lo abrumado que estaba por su necesidad.

—No puedo, alfa... te necesito ahora —suplicó, sus manos torpes intentando desabrochar el cinturón de Hyunjin, sus movimientos tímidos pero decididos —Solo quiero sentirte dentro... no quiero nada más, lo prometo. —añadió, su voz temblorosa y cargada de esa dependencia absoluta que lo definía. Sus ojos brillaban con adoración, pero también con una urgencia que Hyunjin no podía ignorar.

El alfa gruñó suavemente, un sonido que vibró en su pecho e hizo que Minho se estremeciera de anticipación. Aunque estaba en medio de una videollamada, la vista de su omega tan necesitado, lloriqueando y rogando, era demasiado para resistir. Con un movimiento rápido y discreto, Hyunjin ajustó su posición y la cámara, asegurándose de que la cámara solo captara su rostro.

—Quédate quieto, bebé. —ordenó en un susurro autoritario, mientras una de sus manos guiaba las caderas de Minho para mantenerlo en su lugar.

Con la otra mano, Hyunjin desabrochó su cinturón y abrió sus pantalones lo suficiente para liberar su polla, ya endurecida por la pura presencia de su omega. Minho soltó un pequeño gemido, sus ojos abriéndose con una mezcla de alivio y excitación al ver a su alfa complacerlo. Hyunjin, con un control absoluto, levantó ligeramente a Minho, deslizando la camiseta hacia arriba y apartando con cuidado la braga de su omega.

Con un movimiento lento y preciso, guió su polla hacia el coño de Minho, penetrándolo con facilidad gracias a la lubricación natural del omega. Minho dejó escapar un gemido ahogado, sus manos aferrándose a los hombros de Hyunjin mientras su cuerpo se ajustaba a la sensación de estar lleno.

—A-alfa... —gimoteo. —Ngh, gracias.... —susurró, sus lágrimas ahora mezclándose con una expresión de pura felicidad y satisfacción. Se quedó quieto, como Hyunjin le había ordenado, simplemente disfrutando de la plenitud de tener a su alfa dentro de él, su cuerpo temblando ligeramente por la emoción.

Hyunjin, manteniendo su compostura en la videollamada, continuó hablando con sus socios, su voz firme y sin titubeos, como si no estuviera profundamente enterrado en su omega en ese momento. Pero su mano libre acariciaba la espalda de Minho, un gesto posesivo que lo mantenía calmado.

—Shh, bebé, quédate así. —murmuraba contra su oído, asegurándose de que nadie en la llamada lo escuchara. —Solo quédate conmigo, sintiéndome... Cuando termine esto, te prometo que te daré todo lo que necesitas.

Minho asintió, sus pequeñas lágrimas secándose mientras se acurrucaba aún más contra Hyunjin, su rostro escondido en el cuello de su alfa. La sensación de tenerlo dentro, sin moverse, era suficiente para calmar su necesidad por el momento, aunque sabía que la promesa de Hyunjin lo haría esperar con ansias el final de la reunión.

Completamente dependiente, Minho se quedó allí, en el regazo de su alfa, sintiendo su presencia en cada fibra de su ser, mientras Hyunjin manejaba la reunión con la misma autoridad de siempre, sin importarle que su omega estuviera allí, rogando por él en medio de todo.

Luego de un rato, la videollamada estaba llegando a su fin, con los socios de Hyunjin discutiendo los últimos detalles de un acuerdo multimillonario. Hyunjin, como siempre, mantenía su fachada de alfa dominante e imperturbable, respondiendo con precisión y autoridad mientras su rostro en la pantalla no dejaba traslucir nada más allá de su profesionalismo. Sin embargo, bajo la mesa, la escena era completamente distinta. Minho seguía en su regazo, con la polla de Hyunjin profundamente enterrada en él, llenándolo por completo. El omega estaba quieto, obedeciendo las órdenes de su alfa, pero su cuerpo temblaba ligeramente, su respiración entrecortada evidenciando lo mucho que lo afectaba la conexión íntima.

Minho, con su rostro escondido en el cuello de Hyunjin, dejaba escapar pequeños suspiros, su timidez haciéndolo contener cualquier sonido más fuerte para no interrumpir la reunión. Pero Hyunjin, perfectamente consciente de lo necesitado que estaba su bebé, decidió tentarlo aún más. Mientras respondía a una pregunta sobre proyecciones financieras, su mano libre, grande y posesiva, se deslizó discretamente bajo la camiseta oversized que Minho llevaba, subiendo lentamente por su piel suave hasta encontrar uno de sus pechitos descubiertos, aprovechándose de saber que su omega nunca portaba sostén estando en casa.

Minho jadeó suavemente, un sonido apenas audible que se ahogó contra el pecho de Hyunjin. Los dedos de Hyunjin, cálidos y firmes, comenzaron a jugar con el pezón sensible, apretándolo ligeramente antes de masajearlo con movimientos lentos y deliberados. El omega tembló, sus manos aferrándose con más fuerza a la camisa de Hyunjin mientras un gemido lastimero escapaba de sus labios.

—A-Alfa... —susurró, su voz temblorosa y tímida, cargada de una mezcla de vergüenza y placer. Intentó mantenerse quieto, pero la sensación de Hyunjin dentro de él, combinada con el toque en sus tetas, era abrumadora.

Hyunjin, sin romper el ritmo de la conversación en la videollamada, inclinó la cabeza lo suficiente para murmurar contra el oído de Minho, su voz baja y autoritaria.

—Shh, amor, quédate calladito. No quieres que escuchen a mi omega necesitado, ¿verdad? —sus palabras eran una advertencia juguetona, pero el tono posesivo hizo que Minho se estremeciera aún más, sus mejillas ardiendo de timidez.

La mano de Hyunjin continuó su juego, alternando entre apretar suavemente los pechitos de Minho mientras sobaba y pellizcaba con fuerza controlada, cada movimiento provocando pequeños gemidos lastimeros que el omega intentaba desesperadamente reprimir. Los sonidos eran dulces, casi como lloriqueos, y aunque eran bajos, resonaban en el espacio íntimo entre ellos. Minho se mordió el labio, sus ojos brillando con lágrimas de placer mientras su cuerpo reaccionaba instintivamente, apretándose alrededor de la polla de Hyunjin, que seguía enterrada en lo más profundo de su coñito.

Hyunjin gruñó suavemente, un sonido que solo Minho pudo sentir vibrar en su pecho, mientras mantenía su compostura en la pantalla.

—Bien, entonces cerraremos el trato con esas condiciones. —dijo de repente a los socios, su voz firme y sin titubeos, como si no estuviera al borde de perder el control por los gemidos tímidos de su omega. Pero sus dedos no se detuvieron, apretando con un poco más de fuerza, haciendo que Minho arqueara la espalda ligeramente y soltara otro gemido ahogado, su rostro enterrándose aún más en el cuello de Hyunjin para ocultar su vergüenza.

—Jin... por favor... es demasiado. —susurró Minho, su voz rota y apenas audible, sus manos temblando mientras se aferraban a Hyunjin.

Estaba tan dependiente de su alfa que incluso en medio de una reunión, no podía evitar suplicar por más, aunque sabía que debía quedarse quieto. La sensación de Hyunjin dentro de él, combinada con el toque en sus pechitos, lo tenía al borde de la desesperación, su cuerpo temblando por el placer y la necesidad.

Hyunjin, sabiendo exactamente el efecto que tenía en su omega, sonrió para sí mismo, una sonrisa posesiva que nadie en la videollamada pudo ver.

—Solo un poco más, bebé. —murmuró, su mano libre acariciando la espalda de Minho para calmarlo mientras su mano libre seguía jugando con su pecho, asegurándose de mantenerlo al límite sin empujarlo demasiado lejos. —Sé un buen chico y espera. Cuando termine esto, te daré todo lo que estás rogando.

Minho asintió débilmente, sus gemidos convirtiéndose en pequeños lloriqueos mientras se esforzaba por obedecer. La reunión terminó minutos después, con Hyunjin cerrando la laptop con un movimiento rápido.

Sin perder un segundo, envolvió a Minho en sus brazos, sus manos aún bajo la camiseta, apretando su cinturita mientras lo besaba con una intensidad que hizo que el omega gimiera contra su boca.

—Buen omega... —susurró Hyunjin, su voz cargada de posesión y promesas. —Ahora, vamos a hacer que valga la pena tu espera. —Minho, temblando y completamente rendido, solo pudo aferrarse a su alfa, sabiendo que Hyunjin cumpliría cada palabra.

Y es que apenas Hyunjin cerró la laptop, finalizando la videollamada con un clic decisivo, el aire en la oficina de la gran casa se cargó de una tensión diferente. La fachada de profesionalismo frío que Hyunjin había mantenido durante la reunión se desvaneció, reemplazada por una mirada oscura y posesiva dirigida a Minho, quien seguía temblando en su regazo. El omega, incapaz de contener su necesidad por más tiempo, estaba al borde de la desesperación. La sensación de tener a Hyunjin dentro de él, combinada con el juego de sus manos en sus pechitos y cintura, había encendido un fuego que no podía apagar. Su dependencia hacia su alfa lo consumía, y ahora que la reunión había terminado, Minho no podía esperar ni un segundo más.

—Alfa... por favor... —susurró Minho, su voz aguda y temblorosa, cargada de una mezcla de timidez y urgencia.

Sin esperar una respuesta, sus manos pequeñas se aferraron a los hombros de Hyunjin, y sus caderas comenzaron a moverse instintivamente, levantándose apenas unos centímetros antes de bajar de nuevo, autopenetrándose con la polla de Hyunjin. Los pequeños brinquitos eran rápidos, casi frenéticos, y cada movimiento hacía que un gemido agudo y obscenamente tierno escapara de sus labios.

—¡Alfa...! —gimió, su voz resonando en la habitación, un sonido dulce pero cargado de deseo que habría hecho enrojecer a cualquiera que lo escuchara

Hyunjin gruñó, sus manos grandes y posesivas aferrándose a las caderas de Minho, no para detenerlo, sino para guiarlo, asegurándose de que cada movimiento fuera profundo y deliberado. La vista de su omega, tan impaciente y necesitado, moviéndose sobre su polla con esa mezcla de timidez y descaro, era suficiente para hacer que su control alfa se tambaleara.

—Mira cómo te pones, bebé. —dijo, su voz grave y cargada de lujuria, mientras observaba el rostro sonrojado de Minho, sus labios entreabiertos y sus ojos brillando con lágrimas de placer. —Tan desesperado por tu alfa que no puedes ni esperar un segundo, ¿verdad?

Minho asintió frenéticamente, sus gemidos volviéndose más altos y agudos, cada uno más obsceno y tierno que el anterior.

—¡S-Sí, alfa... te necesito tanto!. —sollozó, sus caderas moviéndose con más ímpetu, los sonidos húmedos y pegajosos de su cuerpo llenando el aire mientras se autopenetraba con la polla de Hyunjin. Cada brinquito hacía que su cuerpo temblara, sus pechitos rebotando ligeramente bajo la camiseta oversized, y la sensación de estar tan lleno lo llevaba al borde de la locura. —P-por favor, Jinnie... no me hagas parar. —rogó, sus manos deslizándose al pecho de Hyunjin, aferrándose como si temiera que su alfa lo detuviera.

Hyunjin, completamente cautivado por la imagen de su omega tan necesitado, dejó escapar un gruñido profundo, sus manos apretando las caderas de Minho con más fuerza.

—No voy a detenerte, bebé. —prometió, inclinándose para capturar los labios de Minho en un beso hambriento, tragándose sus gemidos mientras lo ayudaba a mantener el ritmo. —Sigue así, muéstrame cuánto me quieres. —solto, dando un azote juguetón en su glúteo que hizo chillar al castaño. —Pero no creas que esto termina aquí... te dije que te follaría hasta el cansancio, y lo voy a hacer. —finalizo.

Minho gimió contra la boca de Hyunjin, sus brinquitos volviéndose más erráticos mientras el placer lo consumía. Sus gemidos agudos y tiernos llenaban la habitación, cada uno más obsceno que el anterior, resonando con una mezcla de inocencia y lujuria que era exclusivamente suya.

—¡A-alfa... Hyun, por favor!. —sollozó, sus lágrimas deslizándose por sus mejillas mientras su coñito se apretaba alrededor de Hyunjin, buscando más de esa conexión que tanto anhelaba. La camiseta se deslizó aún más, dejando al descubierto su piel suave, pálida y sensible, y Hyunjin no pudo resistirse a bajar una mano para apretar uno de sus pechitos de nuevo, arrancando otro gemido lastimero de su omega.

—Eres tan perfecto, mi amor. —murmuró Hyunjin, su voz ronca mientras observaba a Minho deshacerse en su regazo. Sin moverse aún, dejó que su omega tomara el control por un momento, disfrutando de la desesperación y la devoción que mostraba con cada brinquito.

Pero su paciencia tenía un límite, y la forma en que Minho gemía, tan alto y obscenamente tierno, estaba encendiendo cada instinto en él.

—Sigue, bebé... —dijo, con la voz ronca que erizo la piel del menor. —Pero cuando decida moverme... no vas a poder ni hablar. —advirtió, sus ojos oscuros brillando con una promesa que hizo que Minho temblara de anticipación, completamente rendido a su alfa y a la necesidad que lo consumía.

Minho estaba completamente perdido en su desesperación, sus brinquitos sobre la polla de Hyunjin cada vez más frenéticos, sus gemidos agudos y tiernos resonando en la oficina como una melodía obscena que solo su alfa podía apreciar. Cada movimiento hacía que su cuerpo temblara, su piel sonrojada brillando bajo la luz tenue, la camiseta oversized de Hyunjin deslizándose aún más por sus hombros, dejando al descubierto sus pechitos sensibles y su clavícula delicada. Sus manos pequeñas se aferraban al pecho de Hyunjin, sus uñas clavándose ligeramente en la tela de la camisa mientras sollozaba de placer.

—¡J-Jinnie... alfa, te necesito tanto!. —gimió, su voz quebrándose en un tono agudo y lastimero, cargado de esa dependencia absoluta que definía su relación.

Hyunjin, cuya paciencia alfa estaba al borde de romperse, gruñó profundamente, el sonido vibrando en su pecho mientras sus manos apretaban las caderas de Minho con una fuerza posesiva. La vista de su omega, tan necesitado y entregado, moviéndose sobre él con esa mezcla de timidez y descaro, era más de lo que podía soportar.

—Maldita sea, bebé... eres demasiado. —murmuró, su voz ronca y cargada de deseo. Sus ojos oscuros brillaban con una intensidad que prometía que la espera de Minho pronto sería recompensada.

Sin previo aviso, Hyunjin tomó el control. Con un movimiento firme, levantó a Minho lo suficiente para ajustar su posición, asegurándose de que cada embestida que diera fuera profunda y precisa. Comenzó a moverse, empujando hacia arriba con un ritmo lento pero implacable, cada embestida haciendo que Minho soltara un grito agudo y obsceno, sus gemidos resonando más fuerte en la habitación.

—A-alfa!. —grito, tirando su cabeza hacia atrás. —¡P-por favor, más! —suplicó, sus lágrimas deslizándose por sus mejillas mientras su cuerpo se rendía completamente al placer, dejando que el mayor dirigiera sus saltitos, sus caderas siguiendo instintivamente el ritmo que su alfa imponía.

Los sonidos húmedos y pegajosos de su coño y la polla de Hyunjin llenaban el aire, mezclándose con los gemidos tiernos y desesperados de Minho y los gruñidos bajos de Hyunjin. El alfa, manteniendo una mano en la cadera de Minho para guiarlo, deslizó la otra bajo la camiseta, volviendo a jugar con los pechitos de su omega, apretándolos y pellizcando sus pezones sensibles. Cada toque arrancaba un gemido más alto, más agudo, y Minho arqueaba la espalda, su cuerpo temblando por la sobrecarga de sensaciones.

—¡A-alfa... es m-mucho!. —sollozó, su voz rota mientras se aferraba a Hyunjin como si fuera su único ancla en el mundo. —¡N-no pares, por favor!

—Eres mío, cariño. —gruñó Hyunjin, su tono cargado de posesividad mientras aceleraba sus embestidas, cada una más profunda que la anterior, asegurándose de llenar a Minho hasta el borde. —Voy a darte todo lo que quieres, bebé. No vas a poder caminar cuando termine contigo. —sus palabras eran una promesa oscura, y Minho solo pudo asentir, sus gemidos volviéndose más obscenos, más desesperados, mientras su cuerpo se apretaba alrededor de Hyunjin, acercándose peligrosamente al clímax.

El omega no pudo contenerse más. Con un grito agudo, obsceno y tierno, su cuerpo convulsionó, su squirt atravesándolo como una ola mientras se derrumbaba contra el pecho de Hyunjin, temblando violentamente. Chorros calientes y desordenados de su squirt caían cómo una cascada, mojando sus muslos, el regazo y polla de Hyunjin.

—¡A-ALFA! —gimió, su voz resonando en la habitación mientras su liberación lo dejaba jadeando, sus manos aferrándose débilmente a Hyunjin.

El alfa, sintiendo los espasmos de Minho apretándolo, gruñó con fuerza y se dejó ir a los pocos segundos, liberándose profundamente dentro de su omega, llenándolo hasta el borde con su semen tibio y abundante, marcándolo una vez más como suyo. El nudo comenzó a formarse y Hyunjin rápidamente renovó la marca de su omega, quién dió un sollozo de puro placer y dolor, temblando y balbuceando en brazos de su alfa.

Hyunjin no salió de él, manteniendo su polla dentro mientras abrazaba a Minho y curaba la reciente herida, quien seguía temblando en su regazo, sus gemidos ahora reducidos a pequeños lloriqueos de satisfacción.

—Buen chico... —murmuró Hyunjin, besando la frente de Minho mientras lo envolvía en sus brazos, asegurándose de que se sintiera seguro y protegido. —Siempre tan necesitado, mi bebé... Pero no te preocupes, estoy aquí para ti... Siempre.

Minho, exhausto pero completamente satisfecho, se acurrucó contra el pecho de Hyunjin, sus ojos cerrados mientras suspiraba, todavía lleno de su alfa.

—Te amo, J-Jinnie... Por favor, no me dejes nunca. —susurró, su voz suave y cargada de devoción, su dependencia hacia Hyunjin más evidente que nunca.

Hyunjin sonrió, acariciando su espalda con ternura.

—Nunca, mi vida. Eres mío para siempre. —prometió, manteniéndolo cerca mientras ambos se recuperaban, la oficina silenciosa ahora, salvo por los suaves suspiros de Minho, completamente rendido a su alfa.

Luego de varios minutos, el castaño seguía temblando en el regazo de Hyunjin, su cuerpo exhausto pero aún vibrando con la intensidad de su orgasmo y la sensación de tener a su alfa profundamente dentro de él, sintiendo toda su esperma en su útero. Sus gemidos agudos se habían reducido a pequeños suspiros y lloriqueos, su rostro enterrado en el cuello de Hyunjin mientras sus manos se aferraban débilmente a la camisa de su alfa. La conexión entre ellos, con Hyunjin aún enterrado en su coñito, era todo lo que Minho necesitaba para sentirse completo, pero su dependencia hacia su alfa lo hacía anhelar más, incluso en su estado de agotamiento.

Hyunjin, con su instinto alfa rugiendo ante la vista de su omega tan rendido y necesitado, acarició la espalda de Minho con una mano posesiva, su otra mano sosteniendo firmemente su cadera para mantenerlo en su lugar.

—Mi pequeño... tan perfecto, tan mío. —murmuró, su voz grave y cargada de afecto mientras besaba la frente y mejillas de Minho.

Pero la calma duró poco. La mirada de Hyunjin se oscureció con un deseo renovado, y una sonrisa traviesa se dibujó en sus labios.

—No creas que hemos terminado, bebé. —dijo, su tono prometiendo más de lo que Minho ya había experimentado.

Sin previo aviso, Hyunjin se puso de pie, levantando a Minho con facilidad en sus brazos sin salir de su interior. El omega soltó un gemido agudo y sorprendido, sus piernas temblando mientras se aferraba al cuello de Hyunjin, sus ojos abriéndose con una mezcla de timidez y excitación.

—Hyunnie... —jadeó, sintiendo cada movimiento de Hyunjin dentro de él mientras lo cargaba, la fricción haciéndolo estremecer. La sensación de estar tan lleno, combinada con la fuerza de Hyunjin al sostenerlo como si no pesara nada, lo hacía sentirse aún más dependiente y protegido.

—Shh, quédate quieto, amor. —ordenó Hyunjin, su voz autoritaria pero suave mientras caminaba con pasos seguros hacia su habitación. Cada paso hacía que su polla se moviera ligeramente dentro de Minho, arrancándole pequeños gemidos lastimeros que resonaban en el pasillo silencioso.

Minho, con las mejillas ardiendo, escondió su rostro en el pecho de Hyunjin, incapaz de contener los sonidos tiernos y obscenos que escapaban de sus labios.

—J-Jinnie... es m-mucho... —balbuceo, aunque su tono dejaba claro que no quería que se detuviera.

Hyunjin gruñó, el sonido vibrando en su pecho mientras apretaba más a Minho contra él.

—No es demasiado, bebé. Apenas estamos empezando. —respondió, su voz cargada de una promesa oscura mientras llegaba a la habitación. La puerta se cerró tras ellos con un suave clic, y Hyunjin depositó a Minho en la cama matrimonial con cuidado, pero sin salir de su coñito, mojado y cremoso, asegurándose de mantenerlo lleno y conectado.

El omega gimió de nuevo, sus manos aferrándose a las sábanas mientras sus piernas se abrían instintivamente, invitando a su alfa a tomar el control.

Hyunjin se inclinó sobre él, sus manos yendo a ambos lados de la cabeza de Minho, atrapándolo bajo su cuerpo fuerte y dominante.

—Te dije que te follaría hasta el cansancio, bebé. —murmuró, sus labios rozando los de Minho antes de capturarlos en un beso profundo y posesivo. —Y eso es lo que voy a hacer. —finalizo. Minho gimió contra su boca, sus caderas moviéndose ligeramente, buscando más fricción, más de su alfa.

Sin romper el beso, Hyunjin comenzó a moverse, sus embestidas lentas pero profundas, cada una diseñada para hacer que Minho sintiera cada centímetro de él. Los gemidos del omega volvieron a llenar la habitación, agudos y tiernos, pero ahora más desesperados, mientras su cuerpo se arqueaba bajo Hyunjin, completamente entregado.

—¡Alfa... por favor, m-más! —suplicó, sus lágrimas de placer deslizándose por sus mejillas mientras sus manos buscaban a Hyunjin, necesitando tocarlo, sentirlo en cada forma posible.

Hyunjin gruñó, acelerando el ritmo, sus manos deslizándose bajo la camisa desordenada para apretar los pechitos de Minho, arrancándole más gemidos obscenos.

—Eres tan necesitado, mi bebé. —dijo, su voz ronca mientras lo embestia una y otra vez, asegurándose de que Minho estuviera al borde del éxtasis. —Pero no te preocupes, voy a darte todo lo que quieres... hasta que no puedas más. —prometio.

La habitación se llenó de los sonidos de sus cuerpos, los gemidos y lloriqueos agudos de Minho y los gruñidos posesivos de Hyunjin, mientras el alfa cumplía su promesa, llevando a su omega a otra ronda de placer intenso, asegurándose de que Minho sintiera su amor y su dominación en cada momento.

Minho tenía piernas temblorosas abiertas de par en par, su cuerpo completamente rendido a la presencia dominante de su alfa. La camiseta oversized de Hyunjin se había deslizado y abierto casi en su totalidad, dejando al descubierto sus pechitos sensibles y la piel suave de su abdomen, que subía y bajaba con cada respiración agitada junto a un pequeño bulto que aparecía cuando el pelinegro arremetía contra él.

Hyunjin seguía profundamente enterrado en el coñito de Minho, su polla gruesa llenándolo hasta el borde, cada leve movimiento enviando ondas de placer que hacían que el omega soltara gemidos agudos y desesperados. La habitación estaba cargada con el aroma dulce y embriagador de Minho, mezclado con el almizcle alfa de Hyunjin, creando una atmósfera de pura lujuria.

—Alfa... ¡D-dios, sigue... P-por favor! —sollozó, sus ojos brillantes con lágrimas de placer mientras sus manos se aferraban a las sábanas, sus uñas rasgando la tela en un intento de anclarse a algo.

Su coñito, empapado y resbaladizo, se apretaba alrededor de la polla de Hyunjin con cada embestida, los sonidos húmedos y obscenos resonando en la habitación cada vez que Hyunjin se hundía en él. Minho estaba al borde de la locura, su dependencia hacia su alfa llevándolo a rogar sin vergüenza, su voz aguda y tierna rompiéndose con cada súplica. Hyunjin gruñó, sus manos grandes y ásperas apretando los muslos de Minho, manteniéndolos abiertos mientras sus caderas comenzaban a moverse con más fuerza, sus embestidas volviéndose salvajes y despiadadas, siguiendo completamente su insisto.

—Maldita sea, bebé... mira cómo te abres para mí. —rugió, su voz cargada de posesividad mientras observaba cómo su polla desaparecía dentro del coñito apretado de Minho, los labios hinchados y húmedos del omega estirándose para acomodarlo.

Cada embestida era profunda, golpeando ese punto dentro de Minho que lo hacía gritar, sus gemidos agudos y obscenos llenando el aire.

—Eres tan jodidamente perfecto, tan hecho para mi polla. —soltó, mirando atentamente cada reacción contraria.

Minho arqueó la espalda, su cuerpo temblando violentamente mientras las embestidas de Hyunjin lo llevaban al límite.

—¡J-Jinnie! ¡No puedo... es demasiado!. —sollozó, sus lágrimas deslizándose por sus mejillas mientras su coñito se contraía alrededor de Hyunjin, chorreando más lubricación que goteaba por sus muslos y empapaba las sábanas debajo de ellos.

Sus tetas rebotaban con cada embestida, y Hyunjin, incapaz de resistirse, bajó una mano para apretarlos con fuerza, pellizcando los pezones sensibles hasta que Minho gritó, un sonido agudo y desesperado que era puro placer y rendición.

—Oh, sí puedes, bebé. —gruñó Hyunjin, inclinándose para morder el cuello de Minho, dejando marcas rojas que reclamaban a su omega como suyo. Sus caderas no se detuvieron, embistiendo con una fuerza brutal, el sonido de sus pelvis chocando contra la piel de Minho resonando junto a los gemidos del omega. —Vas a tomar todo lo que te dé, cariño. Hasta que estés tan lleno de mi que no puedas pensar en nada más.

Minho estaba más allá de las palabras, sus gemidos ahora una mezcla de gritos agudos y lloriqueos obscenos mientras su cuerpo se rendía completamente. Su coñito se apretaba con tanta fuerza alrededor de la polla de Hyunjin que el alfa gruñó, sus manos deslizándose para levantar las caderas de Minho, ajustando el ángulo para hundirse aún más profundo. Cada embestida hacía que el omega viera estrellas, su cuerpo convulsionando entre dolor y placer mientras otro orgasmo lo atravesaba por sorpresa, su liberación saliendo a chorros y empapando el abdomen de Hyunjin. Minho lloró.

—¡J-Jinnie! ¡D-dios... ALFA! —gritó, su voz rota mientras su coñito palpitaba, chorreando más de sus jugos que goteaban por la polla de Hyunjin.

El mayor, sintiendo los espasmos de Minho, perdió el último rastro de control. Con un rugido salvaje, embistió una última vez, enterrándose hasta la base mientras se liberaba dentro de su omega, su semen caliente llenando el coñito de Minho hasta el borde, llenando su útero una vez más.

La cantidad era abrumadora, goteando fuera de él incluso mientras Hyunjin seguía dentro, marcándolo desde dentro con una posesividad feroz.

—Mío. —gruñó, mordiendo nuevamente la marca y su nudo hinchándose en el interior de su bebé, quien lloriqueo al sentirlo. Curaba la marca mientras sostenía a Minho contra él, asegurándose de que cada gota quedara dentro de su omega.

Minho, temblando y exhausto, colapsó contra el pecho de Hyunjin, sus gemidos reduciéndose a pequeños sollozos de satisfacción mientras su cuerpo seguía palpitando alrededor de la polla de su alfa.

Hyunjin no salió de él, manteniéndose profundamente enterrado mientras abrazaba a su omega, sus manos acariciando su espalda con una ternura que contrastaba con la brutalidad de momentos antes.

—Buen chico, bebé... —murmuró, besando las lágrimas de las mejillas de Minho. —Siempre tan perfecto para mí

Minho, todavía temblando, levantó la mirada con ojos vidriosos y llenos de adoración.

—A-alfa... Te amo... —susurró, su voz débil pero cargada de devoción mientras se acurrucaba contra Hyunjin, su coñito aún lleno y goteando con la liberación de su alfa. Hyunjin sonrió, una mezcla de posesividad y amor en su mirada, y lo envolvió en sus brazos, prometiendo sin palabras que nunca lo dejaría ir.

La habitación quedó en silencio, salvo por los suaves suspiros de Minho, completamente rendido a su alfa y su dependencia más fuerte que nunca.

[...]

El reloj marcaba las 10 AM, el sol ya había salido en su totalidad y un débil omega recién despertaba. Adolorido, cansado, pero satisfecho.

Visualizo rápidamente dónde estaba: su habitación. Estaba completamente limpio, vestido con una de las camisas de dormir del alfa y unas bragas de encaje color negras.

Hyunjin no estaba a su lado, y eso lo descolocó.

Se sentó en la cama tallando uno de sus ojitos mientras buscaba por la habitación algún rastro de su alfa, pero no lo encontraba.

En ese momento un delicioso aroma llegó: té recién preparado, tostadas y un olor dulce a mermelada de fresa. En ese momento, Hyunjin entro a la habitación con una bandeja en la mano, la cual incluía un delicioso desayuno junto a una rosa en la esquina de la bandeja.

—Buenos días, cariño. —saludó, dejando la bandeja en la mesita de noche y acercándose a su omega. —¿Dormiste bien?

Minho sonrio, estirando sus brazos hasta enrollarlos en el cuello del pelinegro, plantando un beso dulce en sus labios.

—Lo hice... —asintió. —Aunque aún duele un poco... —agregó, haciendo un pequeño puchero que Hyunjin no pudo aguantar morder suavemente con una sonrisa juguetona.

—Lo imagino, bebé. —dijo. —Por eso planeo darte un pequeño masaje después, ¿Sí?. —dijo, acariciando la mejilla del menor, quién inmediatamente se apoyó suavemente en el toque. —Pero primero debes comer algo, ¿Si?

Hyunjin tomó la bandeja y la coloco en la cama frente al omega. Dejando también un besito en su mejilla.

—Alfa... —llamo bajito. —Tú... Vas a desayunar conmigo, ¿Verdad?. —preguntó, sus ojitos brillantes mirándolos expertos.

El corazón de Hyunjin se hinchó de amor y ternura. Jaló a Minho por su pequeña cintura y lo acercó más a él.

—Por supuesto que sí, omega. No me voy a ninguna parte. —aseguró.

El menor, satisfecho con aquella respuesta, sonrío con ternura, acurrucandose más en el pecho de su alfa, mirando cómo este untaba mermelada en uno de los panes tostados, para luego dirigirlos a su propia boca, alimentándolo.

—¿Está rico?. —preguntó el alfa, sonriendo y quitando con su pulgar una migaja de la comisura del menor.

—Demasiado... —sonrio, dando un suave suspiro. —Por favor, Jinnie... No me sueltes. —rogó, cerrando sus ojitos, escondiendo la carita en el cuello del mayor.

Hyunjin, dejando la comida de lado, no tardó en atrapar a su omega en un abrazo apretado, besando repetidamente su mejilla esponjosita, escuchando atentamente los suspiros tiernos y encantados del menor.

—No voy a soltarte nunca, mi vida. —aseguró en un susurro, buscando sus ojitos. —Te amo más que a nada en este mundo.

Los ojitos brillantes y humedecidos del castaño se encontraron con los suyos. Minho dió una sonrisita tímida.

—Te amo demasiado, Hyunjin... —soltó, removiendose buscando aún más contacto, incluso cuándo ya estaban lo más juntos posible. —Sin tí... no sería nada.

El alfa sintió una punzada en su corazón al oírlo. Sabía con certeza los duros momentos que Minho había tenido que pasar a lo largo de toda su vida, siendo consciente también de que, para Minho, él era lo único que tenía.

Y para Hyunjin era igual. Nada ni nadie importaba tanto cómo su omega.

—Ni siquiera tienes que pensar en eso, cielo... —susurro, acariciando su cintura bajo la camisa de dormir, una caricia cálida y suave, cargada de amor. —Estoy aquí, siempre lo estaré y tú nunca vas a atravesar nada sólo. Te lo prometí cuándo sólo eramos unos niños, y voy a cumplirlo hasta el último de mis días.

Minho, ya sin poder evitar las lágrimas que se deslizaban por sus mejillas, sonrío. Acomodándose en su lugar favorito, los brazos de su alfa. Ese lugar cómodo, calentito y tan seguro para él. Aquel que lo ha sostenido desde que era un niño y estaba seguro de que sería así por siempre.

Y es que para ellos, la dependencia mutua no era un problema. Era sólo un reflejo del amor más puro y bonito que existía entre ellos.