ÚNICO:
Bajo la luna llena, en un tramo abandonado de la antigua carretera, el aire se cargaba con una mezcla de gasolina quemada, sudor fresco y la electricidad estática por la anticipación. Vehículos, entre autos y motocicletas, modificados, con sus pinturas relucientes bajo la luz artificial, formaban un corredor improvisado que se perdía en la oscuridad.
Sus faros creaban un túnel de luz blanca que cortaba la noche, iluminando el escenario donde se desarrollaría el drama. Entre la multitud expectante, una mujer con ropas mínimas, un brazier de tiras de seda negra, una falda de jeans que cubría justo debajo de su intimidad y unos grandes tacones de punta, agitaba una bandera, mientras su voz elevaba por encima del murmullo constante.
— ¡Tres...! — Gritó, y los primeros motores respondieron con gruñidos sordos.
En la primera línea, dos figuras lideraban polos opuestos del mismo mundo.
A la izquierda, Park Jimin, conocido como Kitty, con su melena rosa asomando bajo el casco entreabierto. Su chaqueta de cuero, desabrochada, revelaba una camiseta ajustada de color magenta que parecía absorber la luz. Sus ojos, perfectamente delineados, reflejaban una combinación de diversión genuina y desafío, cada movimiento suyo era fluido, como si la pista fuera su escenario personal.
— ¡Dos...! — Continuó la voz femenina y más motores se unieron al coro metálico.
A la derecha, Jeon Jungkook, el Lobo solitario.
Todo en él proclamaba oscuridad, usaba un casco integral negro que ocultaba cualquier expresión de su rostro, chaqueta de cuero gastada por incontables carreras, botas pesadas que parecían fundidas con el asfalto.
Donde Jimin era color y movimiento, Jungkook era sutileza y quietud.
Donde Jimin desprendía energía expansiva, Jungkook irradiaba intensidad concentrada.
— ¡Uno...! — Sonó la cuenta final y el rugido se volvió ensordecedor.
La bandera cayó en un arco y doce proyectiles se lanzaron hacia la noche.
Pero desde el primer instante, todos los ojos se fijaron en los dos que encabezaban el pelotón. Kitty partió como un relámpago rosado, aprovechando cada centímetro de la pista con una agilidad que parecía sobrenatural.
Wolf lo siguió como su sombra, determinada, pegado a su rueda trasera con la persistencia de un depredador que conoce la paciencia.
En la primera curva cerrada, Jimin ejecutó una maniobra que hizo contener el aliento a los espectadores: Rozó deliberadamente la moto de Jungkook, un gesto de provocación que desafió todas las convenciones tácitas de seguridad.
La respuesta de Jungkook fue inmediata, un acelerón controlado que los puso nuevamente lado a lado, invadiendo el espacio de Jimin sin llegar al contacto peligroso.
La carrera se transformó en un duelo personal, una danza coreografiada por la rivalidad y el respeto.
En las curvas más comprometidas, donde el asfalto mostraba las cicatrices de derrapes anteriores, el rubio demostraba su naturaleza felina, inclinándose hasta casi rozar el suelo con su hombro, desafiando las leyes de la física con su gracia audaz. El azabache, en cambio, elegía trayectorias más amplias pero poderosas, usando la potencia bruta de su motor para compensar lo que perdía en elegancia.
Cuando llegaron a la recta final, bajo el túnel de luz formado por los faros de los espectadores, sus siluetas se fundieron en una sola. Cruzaron la meta en perfecta sincronización, sus ruedas delanteras cortando la línea imaginaria en el mismo instante preciso.
Un silencio incómodo se apoderó del lugar durante exactamente tres segundos.
Luego, el caos estalló con la violencia de una explosión contenida.
— ¡Fue un empate! — Gritó una voz desde la multitud.
— ¡Imposible! — Grito otra. — ¡Wolf ganó por centímetros!
— ¡Kitty llegó primero, lo vi con mis propios ojos! — Insistió una tercera voz.
— ¡Que revisen la grabación! — Exclamo el último. — ¡Alguien tiene que haber grabado!
Jimin fue el primero en apagar su motor y bajarse de la moto, su desmontaje fue tan teatral como su personalidad, se quitó el casco y su cabello rosa cayó desordenado sobre su frente perlada de sudor. Su sonrisa característica había desaparecido, reemplazada por una expresión de genuina irritación que carecía de su encanto habitual.
— Parece que tu lobo necesita afilar los colmillos. — Comentó hacia la multitud en general, pero manteniendo la mirada fija en Jungkook. — O quizás simplemente está viejo y lento para este juego.
Jungkook apagó su motor con una calma que resultaba casi provocativa. Cada uno de sus movimientos era deliberado, pausado, como si el tiempo se moviera a su ritmo, al quitarse el casco, su rostro mostraba serenidad, aunque sus ojos oscuros revelaban la intensidad de quien no acepta fácilmente los empates.
— Tu suerte tiene límites, Kitty... — Respondió el pelinegro en un murmullo grave, que cortó el alboroto. — Hoy simplemente se pospuso lo inevitable.
La tensión entre ellos se espesó hasta volverse casi tangible.
Jungkook cerró la distancia en tres pasos largos y decididos, hasta quedar a solo centímetros de Jimin. La multitud contuvo colectivamente la respiración, anticipando la confrontación física que parecía inevitable.
— ¿Crees que esto es un juego? — Preguntó el azabache en voz baja pero perfectamente clara.
— Todo es un juego... — Replicó Jimin con una sonrisa que no llegaba a sus ojos. — La diferencia está en saber jugar.
— Los juegos tienen consecuencias... — Murmuró Jungkook, su mirada recorriendo el rostro del rubio como si buscara algo específico. — Y los jugadores imprudentes suelen salir lastimados.
— ¿Eso es una amenaza? — Espeto el rubio arqueando una ceja, desafiante. — Porque suena más a frustración. ¿No puedes soportar que alguien como yo con mi color y mi alegría te iguale en tu propio terreno sombrío?
— ¡Tu color es un disfraz! — Le corto el pelinegro, esbozando una amarga sonrisa. — Y tu alegría, una fachada. — Se encogió de hombros. — Debajo de todo eso, somos más parecidos de lo que quieres admitir.
— ¡No me compares contigo! — Gruñó, perdiendo por un instante su tono juguetón. — Yo no juego a ser el lobo solitario y misterioso. — Le aclaró. — Soy exactamente quien aparento ser.
— Eso... — Murmuró el pelinegro y dio un paso aún más cerca. — Es la mentira más grande que has dicho esta noche.
El aire entre ellos vibraba con una energía que trascendía la simple rivalidad.
Para los espectadores, era el clímax de años de competición y desacuerdos.
Pero en el espacio íntimo que separaba sus cuerpos, se desarrollaba un diálogo mucho más complejo, un reconocimiento mutuo de que su conexión iba más allá de la pista de carreras.
— ¿Y qué piensas hacer al respecto? — Susurro el rubio, de manera que solo Jungkook podía escuchar. — ¿Golpearme aquí delante de todos? — Pregunro. — ¿Demostrar tu superioridad con violencia? Ambos sabemos que eso no resolvería nada entre nosotros.
Jungkook lo miró fijamente, como si estuviera evaluando múltiples posibilidades simultáneamente y finalmente, extendió la mano tomando a Jimin del brazo con firmeza.
— ¡Esto no termina aquí! — Declaró en voz lo suficientemente alta para que los más cercanos lo escucharan. — Vamos a resolver esto en privado.
La multitud vitoreó, interpretando la acción como el preludio de una pelea, algunos lanzaron comentarios jocosos, otros hicieron apuestas sobre el posible resultado.
Nadie captó la ambigüedad en la mirada de Jimin, nadie notó cómo la mano de Jungkook, aunque firme, no ejercía la presión que habría esperado de alguien que arrastraba a un enemigo hacia una confrontación violenta.
Mientras se alejaban de las luces y los ojos curiosos, hacia la zona oscura que bordeaba el lugar de la carrera, llevaban consigo no solo su rivalidad no resuelta, si no también la promesa de que sea que ocurriera a continuación, marcaría un punto en su relación cargada de tensiones no dichas.
Entre sombras profundas, lejos de las miradas curiosas, Jungkook empujó a Jimin contra la pared de ladrillos ásperos de un edificio abandonado.
El contraste era brutalmente poético, el cuero negro de Jungkook contra la chaqueta abierta de Jimin, la respiración agitada de ambos mezclándose en la noche como una oración compartido.
— ¿Esto es lo que querías, gatito? — Murmuró el pelinegro contra su oído, la voz ronca por la adrenalina y el deseo reprimido. — ¿Buscabas esto cada vez que te me acercabas con tu sonrisa de burla? — Le preguntó.
El rubio respondió con una risa baja y seductora, pero sus ojos, ahora vulnerables en la penumbra, delataban su entrega total.
— Solo si puedes manejarlo, lobo. — Le desafío. — Siempre dudé de tu capacidad para seguirme el ritmo. — Murmuró.
El pelinegro lo giró bruscamente, pegando su pecho contra la pared fría y con una mano, inmovilizó sus muñecas a la espalda.
Con la otra, desabrochó su propio pantalón y luego el de Jimin con movimientos expertos pero urgentes.
— ¿Tienes condón? — Preguntó Jimin, la voz entrecortada por la presión contra la pared.
Jungkook asintió en la oscuridad, sacando un preservativo de su bolsillo, le soltó las muecas y con los dedos temblarosos ll desenvolvió para colocárselo con práctica y velocidad.
Jimin arqueó la espalda de manera instintiva, ofreciéndose sin necesidad de palabras, levanto un brazo y lo puso delante de su frente y enterró su rostro, levantando su trasero en una invitación a ser profanado por el azabache.
La preparación fue rápida y desesperada. Jungkook usó su propia saliva para empapar sus largos dedos y llevarlos a la entrada del rubio, comenzando a prepararlo de forma suave, primero adentro el índice haciendo círculos con este, arrancando suspiros de entre los labios de Jimin, luego agrego otro, haciendo forma se tijeras para estirarlo y por último un tercero que hizo al rubio arquearse, para empujar contra estos y sentirlo más profundo.
Estaba listo para recibirlo, así que los retiro de su interior, antes de posicionarse detrás de él.
Tomo su erección desde la base y comenzó a ingresar de forma suave, sacandole gemidos ahogados al rubio que enterró las uñas de sus manos en la fría pared del callejón.
Cuando por fin entró, fue con un empuje único y profundo que arrancó un grito ahogado de Jimin, un sonido que la pared de ladrillos absorbió.
— ¡Así! — Gimoteo. — Así… — Jadeo, enterrando su rostro contra el brazo que tenía apoyado en la pared. — ¡Que rico! — Empujo más su cuerpo hacia atrás, absorbiendo todo. — Joder…
Jungkook respondió con una gruñido, agarrando sus caderas con fuerza y estableciendo un ritmo duro, rápido y constante. Cada embestida era una afirmación de dominio, una reclamación territorial.
— ¿Te gusta? — Le preguntó, su voz áspera contra la nuca del rubio por el esfuerzo. — Dime si te gusta, gatito. — Insistió. — Quiero escucharte...
— Más… — Suplicó. — Más rápido, Lobo... —Imploró, perdido en la sensación de las fuertes penetraciones golpeando contra su próstata. — Demuestra quién eres de verdad. — Le reto. — No me trates con delicadeza, no soy una puta flor.
Jungkook azotó su nalga con la palma de su mano abierta, un golpe seco que resonó en el callejón, antes de agarrarlo del cuello con suavida, solo lo suficiente para recordarle quién tenía el control.
— ¿Quieres más? — Preguntó, aumentando el ritmo hasta que los jadeos se convirtieron en gemidos agudos. — Te daré más. — Gruñó, lamiendo su nuca sudorosa, probando el agua salada que desprendía su piel. — Hasta que no recuerdes tu propio nombre. — Le prometió, inclinándose para adentrar su mano dentro de la camisetata del rubio y apretar con fuerza pezón derecho, aumentando el tiempo de sus penetraciones.
Jimin gimió, abandonándose al ritmo salvaje, cada embestida lo hacíaver estrellas. La pared áspera raspaba su mejilla, pero el dolor se fundía con el placer hasta volverse indistinguible.
El pelinegro mordió su cuello, marcándolo, luego succionó la herida dejando un suave color violáceo en su cuello, la marca de la pertenencia, era suyo y de nadie más.
— ¡Joder! — Chilló el rubio, intentando levantar más su culo hacía el azabache. — ¡Que rico!
— Lo estas tomando bien gatito... — Le felicitó. — Te la tragas completa, me succionas como una puta.
— ¡Ah, ah, ah! — Gimoteo, arqueando la espalda y colocando los ojos en blanco por el placer, un hilo de saliva bajando por su mentón.
— ¡Dime quién manda! — Exigió Jungkook, deteniéndose por un momento para escuchar su respuesta.
— Tú… — Murmuró. — Tú mandas. — Jadeó, empujando su cuerpo hacia atrás en busca de más contacto. — Pero por que yo te lo permito.
Jungkook rió entre dientes, antes de reanudar el movimiento con ferocidad, el cuerpo del rubio se estremeció con fuerza, retorciéndose entre la fría pared y el cuerpo caliente detrás de él, arqueo su espalda, posicionando su cabeza en el hombre del pelinegro, llevando una mano a su erección olvidada, masturbandose con rapidez, mientras soltaba maldiciones de entre sus labios resecos..
El orgasmo los alcanzó en ese momento,, casi al mismo tiempo, un estallido silencioso que los dejó jadeando, el rubio se vacío en la pared delante de él, en cantidades abundantes, blancas y espesar, mientras el pelinegro lo hizo en el preservativo, ambos pegados al muro, sudorosos y exhaustos.
Cuando Jungkook se separó, lo hizo con la misma brusquedad con que comenzó el encuentro, se quitó el condón, doblando para tirarlo a los contenedores cerca de donde estaban y arregló su ropa con movimientos prácticos y rápidos.
Sin una palabra, se alejó hacia la luz de los faros, dejando atrás a un exhausto rubio.
Jimin permaneció unos instantes más contra la pared, recuperando el aliento, recomponiendo su máscara, mientras se subia los bóxer y se abrochado el pantalón, soltando un pesado suspiró de satisfacción. Cuando regreso a la multitud, su mirada era aún más desafiante, su sonrisa más burlona que nunca.
La gente seguía discutiendo acaloradamente sobre el empate, creyendo haber presenciado una riña entre dos enemigos.
Nadie notó el nuevo brillo en sus ojos, la tensión diferente en sus hombros, los labios ligeramente hinchados de Jimin.
Porque en la oscuridad, entre ladrillos fríos y susurros ahogados, el Lobo y el Gatito habían encontrado otra forma de competición, otro lenguaje para su conflicto eterno.
Y esta batalla, sabían con certeza, estaba lejos de terminar.
Este one shot no duro nada en emision antes que me tiraran la cuenta, espero les guste ♡
Jimin alias Kitty ♡
Jungkook alias Wolf ♡
Por aqui les dejo el grupo y el canal ♡
~Bye.