Épsilon《VKookMin》+21 O.S

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Summary

En la ciudad de Busan, anualmente se hace el Épsilon que son las 12 horas sin restricciones donde el gobierno se encarga de darle la libertad a sus ciudadanos de explorar sus fantacias sexuales y exóticas sin ningún tipo de restricción en ese limite de tiempo. Los bares, clubes nocturnos, templos, piscinas, avenidas, toda la ciudad puede ser el lugar perfecto para explorar tus fetiches y nadie te puede decir nada, ni denunciarte. La infidelidad, trios, orgias, relaciones entre personas del mismo sexo, todo esta permitido. Las personas que participen deben ser mayores de 18 años y se les entrega un brazalete que se activa con sensor y GPS para que el gobierno pueda monitoriarte y todos aquellos que participen recibirán su recomendación monetaria. El fin de esto es para propagar enfermedades de transmisión sexual y acabar con la población de manera lenta y dolorosa, solo que ellos no lo saben y participan creyendo que es un regalo del gobierno. #VKookMin #Jimin #Jungkook #Taehyung #Trio

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

ÚNICO:

El sol comenzaba a esconderse detrás de los edificios, pintando el cielo de tonos naranjas y morados, en el aula de música, Jimin intentaba concentrarse en su partitura, pero le resultaba imposible.

No podía evitar lanzar miradas furtivas hacía Jungkook, quien estaba sentado dos filas más adelante. El pelinegro lo tenía hipnotizado, el cómo su cabello caía sobre su frente, cómo sus hombros llenaban perfectamente su camisa, cómo sus manos, fuertes y venosas, sostenían el lápiz.

— ¿Otro día soñando despierto? — La voz de Taehyung lo sacó de su ensoñación.

Jimin se sonrojó al encontrarse con la mirada cómplice de Taehyung, él siempre parecía saber demasiado.

— Es que... — Comentó en un murmullo, buscando justificarse, pero fue interrumpido cuando las pantallas del aula se encendieron simultáneamente.

Un silencio cargado de anticipación llenó la habitación. El emblema dorado del gobierno giraba sobre fondo negro antes de que una voz metálica y distorsionada llenara el espacio.

— ¡Ciudadanos! — Comenzó la transmisión — En treinta minutos exactos dará inicio el período anual de doce horas conocido como la Noche Épsilon.

Jimin sintió un escalofrío recorrer su espina dorsal al escuchar las palabras, su mirada rapidamente viajo y se encontró con la de Jungkook, quien se había vuelto para mirarlo.

En sus ojos oscuros, Jimin pudo ver la misma mezcla de nerviosismo y excitación que él sentía.

— Durante este tiempo... — Continuó la voz — Desde las 7:00PM hasta las 7:00AM, todas las restricciones legales sobre actos sexuales entre adultos mayores de edad quedan suspendidas.

Un murmullo recorrió el aula.

Jimin vio cómo varios estudiantes se sonrojaban, cómo otros intercambiaban miradas cargadas de significado.

— Las reglas son simples. — La voz parecía hacerse más grave. — Primera: La participación es estrictamente voluntaria y debe confirmarse activando su pulsera de consentimiento. — En la pantalla se vio el dispositivo que debían usar. — Segunda: Una vez activada la pulsera, esta no podrá desactivarse hasta el amanecer. — Aseguró. — Tercera: Todas las actividades deben realizarse entre adultos que hayan activado sus pulseras de manera voluntaria, cualquiera que no tenga el brazalete e intente participar será arrestado inmediatamente.

Jimin notó cómo Jungkook se mordía el labio inferior, cómo sus dedos jugueteaban nerviosos con el borde de su cuaderno.

Él sabía, como todos lo sabían, lo que realmente significaba la Noche Épsilon. No se trataba solo de sexo, se trataba de libertad, de exploración, de rendirse a deseos que durante el resto del año permanecían ocultos.

— La Noche Épsilon es un sacramento de liberación. — Concluyó la voz — Aprovéchenla.

Las pantallas se apagaron.

Por un momento, el silencio fue absoluto, luego el aula estalló en conversaciones excitadas. El pelirosa apenas podía oírlos, su atención estaba completamente enfocada en el apuesto pelinegro, que se acercaba a su escritorio.

— ¿Lo haremos? — Preguntó Jungkook, su voz más baja de lo usual.

Taehyung se acercó inmediatamente, con una sonrisa juguetona en sus labios.

— Tengo las pulseras. — Murmuró en voz baja, mostrando discretamente los tres brazaletes plateados. — Y los pases para el Templo.

Jimin sintió que el corazón se le aceleraba.

El Templo era el lugar más exclusivo de la ciudad durante la Noche Épsilon solo accesible para aquellos con invitaciones especiales.

— ¿Estás seguro? — Preguntó el pelirosa, dirigiéndose a Jungkook. — ¿De verdad quieres hacer esto conmigo?

Jungkook tomó su mano con una suavidad que contrastaba con la intensidad de su mirada.

— He esperado todo el año para esto... — Confesó — Para estar contigo. — Se sonrojó desviando la mirada. — Pa-para... — Hizo una pausa, buscando las palabras correctas — Para explorar esto que hay entre nosotros.

Taehyung deslizó una pulsera alrededor de la muñeca de Jimin, el metal frío choco contra su suave piel.

— Una vez que active esto. — Dijo Taehyung. — No habrá vuelta atrás. — Sonrió. — Doce horas de libertad absoluta.

Jimin miró a Jungkook, luego a Taehyung y finalmente, asintió.

— Contigo... — Se dirigió a Jungkook — Haría lo que fuera.

El pelinegro sonrió, una sonrisa genuina y rara que hizo que el corazón de Jimin diera un vuelco y presionó el botón de activación en la pulsera del pelirosa.

El dispositivo emitió un tono suave y se tornó de un rojo intenso, como sangre recién derramada, luego, Jungkook activó la suya, seguido por Taehyung.

— No hay vuelta atrás... — Murmuró Taehyung — Hasta el amanecer, somos libres.

Sí, esa noche se liberarian mucho.





Las calles se habían transformado en algo salido de un sueño, mientras los tres caminaban hacia el templo, Jimin no podía creer lo que veía.

Parejas se besaban apasionadamente contra las paredes, grupos de personas se tocaban descaradamente en los callejones y por todas partes se escuchaban gemidos y jadeos que se mezclaban con la música que salía de los clubes.

— Es increíble... — Susurró, sintiendo cómo su propio cuerpo respondía al espectáculo.

Jungkook tomó su mano con fuerza.

— No tengas miedo... — Murmuró, dulce. — Te protegeré. — Hizo una mueca. — Los dos te protegeremos.

Taehyung asintió, deslizando un brazo alrededor de la cintura de Jimin.

— Esta noche es para que explores todo lo que deseas... — murmuró cerca de su oído — Para que descubras partes de ti que ni siquiera sabías que existían.

Al acercarse al templo, la multitud se hacía más densa.

El edificio era imponente, una estructura moderna de cristal y acero que se elevaba hacia el cielo nocturno, en la entrada, guardias con uniformes negros verificaban las pulseras rojas de los asistentes.

— ¿Listos? — Preguntó el pelinegro, apretando la mano de Jimin.

Jimin asintió, sintiendo una mezcla de nerviosismo y excitación que lo mareaba.

Al traspasar las puertas de bronce, el mundo exterior desapareció por completo.

El vestíbulo principal era una caverna de mármol negro iluminada por luces ultravioleta que hacían brillar los fluidos corporales como constelaciones efímeras.

Cuerpos desnudos o semidesnudos se retorcían en todas partes, en las fuentes centrales, grupos de personas se exploraban con las manos y las bocas, el agua salpicando sobre pieles ardientes; en los divanes de terciopelo rojo, tríos y orgias se entregaban al placer sin ningún tipo de pudor.

— Dios mío... — Susurró Jimin, sintiendo cómo su cuerpo respondía instantáneamente a aquel espectáculo.

Jungkook lo atrajo más cerca, protegiéndolo de la multitud.

— ¿Estás bien? — Preguntó, su aliento caliente en el oído del pelirosa.

Jimin asintió, aunque estaba temblando, nk de miedo, sino de anticipación.

— Esto es solo el vestíbulo... — Susurró el castaño, deslizando una mano posesiva por la espalda de Jimin. — Nuestra suite privada está arriba. — Señalo con la cabeza. — Allí tendremos privacidad.

Mientras se abrían paso entre la multitud, Jimin no podía apartar la vista de las escenas que se desarrollaban a su alrededor.

Vio a un hombre siendo penetrado por dos mujeres con arnés simultáneamente, sus gemidos mezclándose en una sinfonía de placer.

Vio a una mujer atada a una columna mientras varias personas la tocaban y besaban. Vió grupos de cinco o más personas explorando cada centímetro de sus cuerpos, sin vergüenza, sin restricciones.

— ¿Te gusta lo que ves? — Preguntó Taehyung, notando su fascinación.

Jimin asintió, sin poder formar palabras.

— Espera hasta que estemos solos... — Murmuró Jungkook. — Te haré cosas que harán que esas sensaciones de tu cuerpo exploten.

Al llegar al ascensor privado que los llevaría a su suite, Jimin sintió que el corazón le latía con fuerza, el pelinegro lo tomó del mentón suavemente.

— Confía en mí... — Murmuró. — Cada momento de esta noche será perfecto. — Se relamió los labios. — Te lo prometo.

Las puertas del ascensor se cerraron, aislando el sonido de la fiesta, en el silencio repentino, Jimin pudo escuchar su propia respiración entrecortada. Taehyung y Jungkook lo miraban con una intensidad que hacía que le faltara el aire.

— Estás seguro... — Dijo Jimin, más una afirmación que una pregunta.

— Nunca estuve más seguro de nada en mi vida... — Respondió el pelinegro.

Las puertas se abrieron revelando el corredor que llevaba a su suite, la noche apenas comenzaba.

Jimin sabía que su vida estaba a punto de cambiar para siempre .







Las puertas de la suite se cerraron con un golpe sordo, aislando el mundo exterior.

Jimin apenas podía respirar, con el corazón latiéndole tan fuerte que sentía que se saldría de su pecho, Jungkook lo miró con esa intensidad que siempre le derretía las rodillas, mientras Taehyung observaba desde atrás con una sonrisa llena de promesas lascivas.

— ¿Nervioso? — Preguntó el pelinegro, su voz más grave de lo usual, cargada de deseo.

— Un poco. — Admitió Jimin, sintiendo cómo las palmas de sus manos sudaban.

Taehyung se acercó por detrás, rodeándolo con sus brazos.

— No te preocupes... — Murmuró Taehyung contra su nuca — Los dos vamos a cuidarte. — Prometió. — Y vamos a hacerte sentir como nunca antes.

Jungkook comenzó a desabrochar la camisa de Jimin con movimientos lentos y deliberados, cada dedo que rozaba su piel le provocaba escalofríos de anticipación, cuando la camisa cayó al suelo, Jimin sintió el aire fresco en su torso desnudo.

— Siempre supe que estarías increíble así. — Aseguró, admirando su cuerpo con ojos hambrientos — Completamente expuesto para nosotros dos.

Taehyung, mientras tanto, desabrochaba su pantalón, dejando besos en sus hombros.

El pelirosa cerró los ojos, permitiéndose sentir, el pantalón cayó a sus tobillos junto con su ropa interior y derrepente, estaba completamente desnudo frente a ellos, vulnerable pero excitado más allá de lo que creía posible.

Su miembro erecto, ya goteaba de anticipación.

— Míranos. — Ordenó Jungkook.

Jimin abrió los ojos y vio el deseo puro reflejado en ambos rostros.

Jungkook se quitó su propia ropa con movimientos seguros, revelando ese cuerpo atlético que Jimin había admirado en secreto por tanto tiempo.

Taehyung hizo lo mismo, mostrando una complexión más esbelta pero igualmente impresionante.

— A la cama. — Indicó el pelinegro con suavidad pero firmeza.

Jimin se recostó sobre las sábanas de seda negra, sintiendo cómo su piel reaccionaba al contacto.

Jungkook se colocó sobre él, apoyándose en sus brazos para no aplastarlo, su mirada era tan intensa que Jimin sintió que podía perder el alma en esos ojos oscuros.

— He esperado tanto para esto... — Confesó, bajando su cabeza para capturar sus labios en un beso.

No fue un beso apresurado.

Fue lento, profundo, como si estuvieran saboreando cada momento. Jimin respondió con igual intensidad, sus manos viajando por la espalda musculosa de Jungkook.

Taehyung se unió, acariciando los costados de Jimin mientras besaba su hombro.

— Qué bien se ven juntos... — Comentó.— Como si estuvieran hechos el uno para el otro.

— Lo estamos... — Afirmó el pelinegro, soltando los labios carnosos del pelirosa y Jimin supo que no solo hablaba de esa noche.

Las manos de Taehyung encontraron los suaves pezones del pelirosa, pellizcándolos suavemente, Jimin arqueó la espalda, un gemido escapandose de sus labios con suavidad.

— Más — suplicó — Por favor.

Jungkook sonrió, esa sonrisa rara y genuina que solo Jimin parecía poder provocar.

— Todo lo que quieras... — Prometió — Esta noche te daremos todo.

Mientras Jungkook bajaba para tomar uno de sus pezones en la boca, Taehyung guió la mano de Jimin hacía su propia erección.

— Tócame. — Pidió. — Quiero sentir tus manos en mí.

Jimin obedeció, maravillándose de la textura suave pero firme bajo sus dedos. Era surrealista tener a Jungkook chupando y mordiendo su pecho mientras él masturbaba a Taehyung, todo al mismo tiempo.

— Prepáralo. — Le pidió Jungkook al castaño, sin apartar la boca del pezon erecto del pelirosa.

Taehyung asintió y alcanzó el lubricante de la mesa de noche.

Jimin contuvo la respiración cuando sintió los dedos de Taehyung en su entrada.

Jungkook finalmente soltó su pecho y lo besó profundamente.

— Relájate... — Murmuró contra sus labios — Confía en nosotros.

El primer dedo de Taehyung entró lentamente, Jimin gimió en la boca de Jungkook, las sensaciones siendo casi demasiado para procesar, un segundo dedo se unió al primero, estirándolo cuidadosamente.

— Está tan apretado... — Comentó el castaño — Pero tan receptivo a abrirse.

Jungkook rompió el beso para mirar a Jimin a los ojos.

— ¿Estás listo para mí? — Preguntó, su voz cargada de emoción.

Jimin solo pudo asentir, las palabras fallándole, el castaño saco sus dedos y Jungkook se colocó entre sus piernas, la punta de su erección dura y palpitante presionando contra la entrada ahora preparada y dilatada.

— Esto podría doler... — Advirtió.

— No me importa. — Badeó Jimin — Te quiero a ti. — Suplicó. — Te he querido siempre.

Esas palabras parecieron romper algo en el pelinegro y con una mirada de pura adoración, empujó hacía dentro con una estocada fuerte y certera.

Jimin gritó, pero no de dolor.

Era una sensación de plenitud, de finalmente estar donde siempre debió estar, Jungkook se detuvo, permitiéndole adaptarse, acariciando su rostro con ternura.

— Eres todo para mí... — Confesó el pelinegro y Jimin supo que era verdad.

Comenzó a moverse, lentamente al principio, cada embestida una promesa. Jimin se aferró a sus hombros, permitiéndose sentir cada centímetro de Jungkook dentro de él.

Taehyung, que había estado observando con evidente excitación, se acercó.

— Abre la boca, precioso. — Ordeno, colocando su miembro delante del rostro del pelirosa, Jimin obedientemente la abrió para recibir la erección de Taehyung.

La sensación de estar lleno en ambos extremos era abrumadora.

Jimin se dejó llevar, disfrutando cada embestida de Jungkook mientras usaba su boca en Taehyung.

Las lágrimas corrieron por sus mejillas, no de dolor, si no de la abrumadora emoción del momento.

— Más rápido. — Suplicó Jimin, aunque las palabras salieron distorsionadas alrededor de la polla del castaño.

Jungkook gruñó y aumentó el ritmo.

Una de sus manos se deslizó hacia las nalgas de Jimin, dando una palmada firme, tomándolo de los hombros para ir más profundo.

— ¡Así! — Jadeó Jimin, sacando la erección de su boca. — ¡Que rico, así es como me gusta! — Confesó, antes de volver a meterse el grueso trozo de carne.

Taehyung, sintiendo la excitación creciente, comenzó a moverse más rápido en su boca.

— Eres una puta. — Gruñó, follandole la garganta. — Nuestra putita personal.

Jungkook cambió el ángulo, golpeando su próstata con precisión, Jimin gritó alrededor del miembro de Taehyung, su cuerpo convulsionándose con el placer.

— Me voy a venir... — Anunció Taehyung, sin dejar de profanarle la garganta al pelirosa.

— Yo también. — Concordo Jungkook. — Jimin, vente con nosotros. — Le ordenó.

Esas palabras fueron el detonante final.

El pelirosa llegó al orgasmo con un grito ahogado, su semilla manchando ambos vientres en chorros blancos y espesos, el espasmo de su interior provocó que Jungkook llegara también al clímax, llenándolo por completo de su semilla caliente y Taehyung, al ver la escena, no pudo contenerse por más tiempo y también llegó al clímax, con Jimin tragando obedientemente cada gota.

Durante lo que pareció una eternidad, los tres permanecieron inmóviles, jadeando y cubiertos de sudor.

Jungkook finalmente se desplomó sobre Jimin, pero inmediatamente rodó a un lado para no aplastarlo, sin soltar su cadera.

— Me gustas Jimin. — Murmuró Jungkook en su oído, tan bajo que solo Jimin podía oírlo. — No solo por esta noche.

Jimin giró el rostro con una suave sonrisa en sus labios y se inclinó para besarlo, un beso lento y lleno de promesas.

— También me gustas... — Confesó — Desde hace tanto tiempo...

Taehyung se acostó al otro lado, acariciándole el cabello al pelirosa.

— Eso fue hermoso. — Dijo con sinceridad — Verlos juntos es como presenciar algo sagrado.

Jimin extendió un brazo hacía Taehyung, incluyéndolo en el abrazo, el aire en la suite todavía cargaba el aroma del sexo y la intimidad compartida entre Jimin y Jungkook.






Mientras yacían los tres entrelazados, Jungkook acariciaba el cabello húmedo de Jimin y miró a Taehyung sobre su cabeza.

— Es tu turno. — Le comentó, su voz ronca por el deseo recién saciado. — Pero sé bueno con él. — Le pidió.

Taehyung sonrió. — Siempre soy bueno — Respondió, deslizándose de la cama y extendiendo una mano hacia Jimin. — ¿Listo para algo diferente precioso?

Jimin asintió, sintiendo una excitación renovada recorriendo sus venas. Había algo en la manera en que Taehyung lo miraba menos romántico que Jungkook, pero igual de intenso, más carnal, más primal.

— Ponte en cuatro. — Indicó el castaño, su tono suave pero firme.

Jimin obedeció inmediatamente, posicionándose sobre manos y rodillas en la cama, se sentía vulnerable en esa posición, expuesto completamente a Taehyung, y eso lo excitaba más de lo que quería admitir.

— Qué vista... — Murmuró el castaño, admirando su cuerpo. — Jungkook, míralo. — Lo señaló. — Está temblando de anticipación.

Jungkook se acercó, acariciando la espalda de Jimin.

— Hermoso... — Concordó — Absolutamente hermoso.

Taehyung tomó el lubricante y aplicó una generosa cantidad en sus dedos antes de posarlos en la entrada de Jimin. Donde Jungkook había sido metódico en su preparación, Taehyung fue directo dos dedos inmediatamente, estirándolo con una presión firme que hizo gritar a Jimin.

— Relájate. — Ordenó, moviendo sus dedos con experiencia — Ya estás abierto para mí, solo debes déjame entrar.

Jimin gimió, empujando hacía atrás contra los dedos, quería más, necesitaba más. Jungkook, viendo su desesperación, se colocó frente a él.

— Chupa. — Ordenó, guiando su miembro semierecto hacia la boca del pelirosa.

Jimin obedientemente abrió la boca y sacó su lengua tomando a Jungkook mientras sentía cómo Taehyung retiraba sus dedos, el sonido del lubricante siendo aplicado en el miembro de Taehyung era obsceno en la quietud de la habitación.

— Listo. — Anunció el castaño, posicionando su polla erecta en la entrada dilatada de Jimin.

Y sin más preámbulos, entró.

No lentamente como Jungkook, si no con una embestida firme que hizo que Jimin gritara alrededor del miembro de Jungkook, fue una sensación diferente, más áspera, menos romántica, pero increíblemente placentera.

— ¡Así! — Jadeó Jimin, liberando por un momento el miembro de Jungkook. — Más duro, por favor...

Taehyung gruñó en respuesta y comenzó a establecer un ritmo rápido y profundo, sus manos se aferraron a las caderas de Jimin, marcando la piel con sus dedos, cada embestida era una afirmación de posesión, de deseo puro sin los adornos del romance.

Jungkook, mientras tanto, no era un mero espectador.

Con una mano acariciaba el pecho de Jimin, pellizcando sus pezones hasta endurecerlos y con la otra, guiaba su cabeza hacia su miembro, que se había endurecido completamente nuevamente.

— Tómalo todo. — Ordenó el pelinegro. — Quiero sentir tu garganta.

Jimin obedeció, relajando su garganta para permitir que Jungkook penetrara más profundamente. Las sensaciones eran abrumadoras, Taehyung martillando su interior por detrás, Jungkook llenando su boca por delante, las manos de ambos recorriendo su cuerpo.

— ¡Más rápido! — Suplicó Jimin, aunque las palabras salieron distorsionadas alrededor de la polla Jungkook.

Taehyung respondió aumentando el ritmo, sus caderas chocando contra las nalgas de Jimin con una fuerza que reverberaba por todo su cuerpo, una de sus manos se deslizó hacia adelante, tomando el miembro de Jimin y masturbándolo al compás de sus embestidas.

El pelirosa no podía con tanto placer, saco el miembro de Jungkook de su boca para poder gemir con fuerza, las lágrimas se desbordaban por sus ojos.

— ¡Joder, ahí, justo ahí! — Sollozo.

— ¿Quién es nuestra puta? — Preguntó el castaño.

— ¡Yo! — Gimoteo. — Dios, me encanta...

El castaño le propinó un fuerte azote en sus nalgas, el pelinegro volvió a guiar su erección a la boca de Jimin que la tomó sin dudarlo.

— Te vas a venir... — Afirmó, no como una pregunta sino como un hecho. — Yo lo sé. — Gruñó. — Lo siento en cómo te aprietas alrededor de mí.

Jimin no podía negarlo.

El placer se acumulaba en su abdomen, una presión creciente que amenazaba con explotar. Jungkook, sintiendo su inminente clímax, se retiró de su boca.

— Vente — Le ordenó el pelinegro. — Déjalo salir.

Esas palabras fueron el permiso que Jimin necesitaba.

Con un grito desgarrador, llegó al orgasmo, su semilla manchando las sábanas debajo de él, los espasmos de su cuerpo provocaron que Taehyung llegara también al clímax, llenándolo por segunda vez esa noche.

Mientras ambos recuperaban el aliento, Jungkook tomó el lugar de Taehyung.

— Mi turno otra vez. — Anunció, y sin más preparación entró en Jimin, que todavía estaba sensible por el sexo con Taehyung.

Jimin gimió, la sensación siendo casi demasiado intensa después de su orgasmo. Pero Jungkook no mostró piedad, moviéndose dentro de él con una urgencia renovada.

— Eres nuestro... — Declaró Jungkook, mirando a Taehyung por encima del cuerpo de Jimin. — De los dos.

Taehyung asintió, acariciando la espalda de Jimin mientras Jungkook lo poseía, el pelirosa atrapado entre ellos, se sintió más deseado que nunca.

— ¡Ah, ah, ah! — Gimoteo, apretando las sábanas bajo sus manos. — ¡Joooder! — Gritó, ahogado.

El pelinegro le propinó una última y dura estocada, haciendo que Jimin se derramará en fluidos, mezclados con semen, una vez más, mientras él se vaciaba por completo por dentro de su culo dilatado.

Cuando Jungkook finalmente llegó al clímax, los tres colapsaron en la cama, exhaustos pero completamente satisfechos.

Descansarian solo unos minutos.






La suite estaba sumergida en una penumbra dorada, con las últimas luces de la n oche Épsilon filtrándose por las ventanas.

Jimin yacía entre Jungkook y Taehyung, sus cuerpos brillando con una capa de sudor que testimoniaba sus encuentros anteriores, fue el castaño quien rompió el silencio, su voz cargada de una lujuria cruda y desinhibida.

— Quiero poseerte como nadie lo ha hecho antes... — Propuso Taehyung, sus dedos recorriendo agresivamente el torso de Jimin — Quiero que sientas cada centímetro de nosotros dentro de ti al mismo tiempo.

Jungkook asintió lentamente, sus ojos oscuros brillando con una mezcla de amor posesivo y dominio absoluto.

— Vas a ser nuestro completamente. — Declaró el castaño, su voz grave y cargada de intensidad. — Te vamos a llenar hasta el punto que no sabrás dónde terminas tú y comenzamos nosotros. — Aseguró.

Jimin sintió un escalofrío de excitación pura, recorrerle todo el cuerpo, la intensidad en sus voces, la promesa de ser penetrado por ambos simultáneamente, lo hizo endurecerse instantáneamente.

— ¡Háganlo! — Jadeó, su voz temblorosa pero llena de entrega total. — Quiero sentirme tan lleno que me olvide de mi propio nombre.

Y no hizo falta más palabras, eso fue suficiente para que ambos hombres se pusieran en acción.

El pelinegro se posicionó delante, tomándolo con delicadeza, mientras Taehyung desde atrás, era rudo.

La preparación fue intensa y meticulosa, Taehyung tomó el lubricante y sin ceremonias comenzó a trabajar en su entrada, sus 4 dedos entrando y saliendo con rudeza.

— Relájate, puta... — Gruñó el castaño mientras sus dedos lo estiraban sin piedad. — Vas a tomar dos pollas a la vez como la zorra que eres.

Jungkook, mientras tanto, preparaba su propio miembro, acariciando el rostro de Jimin con sorprendente ternura.

— Eres tan valiente... — Susurró. — Nuestro, muy hermoso, hecho especialmente para nosotros.

Cuando Taehyung consideró que estaba lo suficientemente preparado, se acostó y lo colocó sobre él, boca arriba, levantando sus piernas, donde Jungkook se posicionó entre estas, colocandolas sobre sus hombros.

— ¡Ahora!— Ordenó Taehyung — Los dos al mismo tiempo.

Jimin contuvo la respiración cuando sintió ambas puntas presionando su entradas.

Jungkook por delante, Taehyung por detrás, el contraste era electrizante, la calidez amorosa de Jungkook contra la crudeza lasciva de Taehyung.

— Uno... — Contó Jungkook, tomando las manos de Jimin.

Jimin cerró los ojos, preparándose para ser estirado como nunca antes.

— Dos... — Continuó Jungkook, apretando sus manos.

— ¡Tres! — Gruñó Taehyung.

Y entraron simultáneamente Jungkook de forma lenta y Taehyung de una fuerte estocada.

El grito de Jimin rasgó el aire de la suite, un sonido desgarrador de dolor y éxtasis mezclados. La sensación de estar completamente lleno, de ser penetrado por ambos al mismo tiempo, era tan abrumadora que las lágrimas brotaron instantáneamente por sus ojos.

— Shhh, mi amor... — Susurró el pelinegro, besando sus lágrimas. — Lo estás haciendo perfecto.

— Es una puta. — Le dijo el castaño, llevando sus manos a los pezones erecto de Jimin, pellizcandolos. — Esto no es nada para ti. — Murmuró Taehyung, comenzando a moverse con embestidas fuertes y certeras. — Mira cómo nos recibes, como si tu cuerpo estuviera hecho para esto.

Jimin apenas podía formar palabras.

Cada embestida de Taehyung lo empujaba contra Jungkook, y cada movimiento de Jungkook lo forzaba contra Taehyung, era un ciclo infinito de placer y dolor, de posesión y entrega.

— ¡Ah, más! — Suplicó Jimin, sus uñas clavándose en los brazos de Jungkook — Por favor, no paren...

— ¿Oyes eso? — Murmuró Taehyung con una risa burlona. — Nuestra perrita pide más.

Jungkook capturó los labios de Jimin en un beso profundo mientras sus caderas mantenían el ritmo.

— Eres tan hermoso así... — Murmuró entre besos — Completamente nuestro. — Le tomo las caderas con fuerza. — Vamos bebé, gime más fuerte. — Le ordenó.

— ¡Ah, ah, ah! — Gimoteo, sollozando. — ¡Sí, así! — Ronroneo al sentir como acariciaban su próstata. — ¡Que rico!

Taehyung aumentó la velocidad, sus manos agarrando las caderas de Jimin con fuerza.

— Di lo que eres. — Ordenó Taehyung — Di que eres nuestra puta.

— Soy... — Sollozo. — Soy su puta. — Jadeó Jimin, las lágrimas bajando por sus sienes — Dios, me me siento demasiado llenó.

— ¿Te gusta? — Le preguntó el castaño.

— Me encanta. — Afirmó. — Me gusta ser llenado así.

— ¿Eso como te hace sentir? — Jadeo el pelinegro.

— ¡Como una zorra! — Chilló el pelirosa. — ¡Más, no paren!

— Eso eres. — Afirmó Jungkook, con sorprendente ternura en medio de la crudeza. — Pero eres nuestra zorra Jimin, no lo olvides.

El contraste entre ellos era tan excitante como el acto mismo. Taehyung con sus palabras obscenas y movimientos brutales, Jungkook con sus susurros amorosos y posesión dominante pero cariñosa.

— Me voy a venir. — Anunció Taehyung, su respiración entrecortada, moviéndose con esfuerzo debajo de Jimin. — Esta tan apretado incluso con dos pollas dentro y me va a hacer explotar pronto.

— Espera por mí. — Jadeó Jungkook, inclinándose para tomar un pezon de Jimin en su boca. — Ya me voy a venir también. — Embistió con fuerza, haciendo a Jimin chillar. — Vente con nosotros. — Le ordenó. — Te llenaremos ese rico culo de leche.

Esa fue toda la invitación que Jimin necesitó, con un grito que parecía venir de lo más profundo de su alma, llegó al clímax, su cuerpo convulsionándose violentamente entre ellos dos..

Los espasmos de su interior fueron el detonante para ambos hombres. Taehyung fue el primero, llenándolo con fuerza, con un gruñido gutural saliendo de sus labios, seguido inmediatamente por Jungkook que se derramó dentro de él con un susurro de su nombre, ambos, derramándose hasta desbordarse.

— ¡Joder! — Gritó el pelirosa, extremeciendose al sentir ambas pollas palpitando dentro de él. — ¡Que rico se siente! — Confesó.

— Tu culo se la traga entera. — Le halago Taehyung, haciendolo sonreír.

— Puedo con la de ustedes y muchas más. — Confesó, haciendo sonreír al pelinegro encima de él.

— Joder, eso sonó muy puta. — Admitió, acariciándole el rostro. — El año que viene invitamos a Yoongi y Hoseok. — Los ojos del pelirosa brillaron de emoción. — Los cuatro te vamos a poseer al mismo tiempo.

— ¡Sí! — Gimió. — Si quiero...

— ¿Vieron que fue buena idea venir? — Se burló Taehyung, acariciando las caderas de Jimin. — ¿Estas satisfecho o quieres más?

El pelirosa sonrió y miró el reloj en la pared, aun faltaban unas tres horas par que terminara el Épsilon.

— Aún hay tiempo. — Fue la voz del pelinegro que interrumpió. — ¿Quieres más leche en ese delicioso culo? — Le preguntó, bajando las piernas de Jimin de sus hombros.

— Eso no se pregunta. — Le interrumpió el castaño sin dejar hablar al pelirosa. — Le daremos más, mucha más.

Jimin sonrió, asintiendo, el pelinegro salió de él y se apartó, Jimin se levantó, con el semen escurriendo por sus piernas, tembloroso, puso sus manos contra la cama, levantando el trasero hacía el pelingro.

Jungkook se posicionó detrás de él, abriéndole las nalgas para enterrar su rostro entre estas, para chupar la esencia que caía de su entrada y Taehyung se posicionó frente a él colocando su polla en el rostro de Jimin.






Aun faltaban unas tres horas de fiesta que no iban a desperdiciar.






Fin.











Tenemos por aca el elenco:










Y las inagenes del templo

:







~Bye

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