The Bathroom - No puedes salir. El no se irá

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Summary

Después de un día agotador, Ruth solo quiere descansar en su pequeño departamento. Pero esa noche algo rompe la calma, un desconocido irrumpe en su hogar. Sin entender lo que está pasando, queda atrapada en su baño... ahora su único refugio. Atrapada entre cuatro paredes, sin armas, sin salida y con la ansiedad creciendo como otra presencia más, Ruth escucha cómo el intruso camina por la casa, golpea, arrastra objetos y susurra su nombre. Él no se irá. La está cazando lentamente. Y, peor aún, está destruyendo todo lo que ella ama, sin importar qué o quiénes sean, todo al otro lado de la puerta. Mientras el tiempo se agota y la cordura comienza a quebrarse, Ruth enfrenta una decisión imposible. ¿quedarse inmóvil esperando el final... o arriesgarlo todo en un intento desesperado por sobrevivir?

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

𝙰̷𝚗̷𝚝̷𝚎̷𝚜̷ 𝚍̷𝚎̷ 𝚝̷𝚘̷𝚍̷𝚘̷

Unos ojos amarillos relucían en la penumbra. Brillaban fijos en dirección a ella, inmóviles, como si esperaran un solo movimiento. Una brisa tensa le movía el cabello de lado a lado, pero lo único que realmente podía sentir era la oscuridad retumbando a su alrededor.

Ruth estaba atrapada en un sueño pesado, observando a esa figura de ojos amarillos y orejas puntiagudas. No parpadeaba. Solo la miraba, como si estuviera contemplando algo dentro de ella.

Ella, confundida, dio un paso hacia la criatura. Al acercarse, notó la forma de un gato atigrado. Eso la tranquilizó por un momento... pero algo no encajaba. ¿Por qué un gato aparecería en un lugar tan vacío y tan oscuro?

De pronto, el felino se giró y corrió hacia la oscuridad más profunda, rápido, demasiado rápido. Ruth lo siguió, sin querer quedarse sola entre tanta penumbra, corrió como pudo entre tanta negrura, pero no logró alcanzarlo, giro a todos lados pero nada.

Terminó en medio de una negrura absoluta. No veía ni su propio reflejo. La ansiedad le oprimió el pecho, pero aun así intentó avanzar.

Hasta que lo vio otra vez, al gato atigrado, se sintió aliviada de nuevo. Pero esta vez no estaba solo.

A su lado se erguía una figura alta, completamente rígida. No había luz en todo ese lugar, y aun así, esa silueta parecía emitir un brillo tenue, suficiente para revelar lo peor, no su rostro, sino una sonrisa de un rojo carmesí. Una sonrisa imposible.

Se sobresalto, dio unos pasos atrás con el sonido de sus pies sonando en como ecos, sin dejar de mirar a esa extraña silueta.

Cuando bajó la mirada, vio al felino destrozado, mutilado como si lo hubieran abierto con rabia. La figura alta se reía en silencio, su sonrisa aun más amplia y abierta, sin sonido... pero con una presencia que aplastaba todo.

Ruth sintió su mirada maniaca clavarse en ella, quería gritar, pero la voz se le corto.

Sus piernas se paralizaron. No sabía qué hacer, qué decir, no podía reaccionar.

"Es un sueño... es un sueño..." se repetía con los ojos llenándose de lágrimas.

La silueta se inclinó un poco, hundiendo más esa sonrisa brillante, y extendió una mano larga y delgada hacia su rostro.

La agarró con fuerza.

Y entonces despertó.

Se levantó sobresaltada, respirando agitada. Su gato real se acercó y se acomodó sobre su pecho, enroscándose en una bolita. Ruth lo miró con ternura, pero la imagen del sueño fue tan horrenda que no pudo evitar romper en lágrimas. Lo acarició con desesperación, tocándolo una y otra vez, su pulso temblando, como si así confirmara que no era él el que había visto destrozado en la oscuridad.

Solo era una pesadilla, nada más.

Una pesadilla que no quería volver a recordar.