El show de los vampiros

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Summary

En un futuro dominado por vampiros altamente evolucionados, la sabiduría ancestral sobre su vulnerabilidad al sol se pone en duda debido a la falta de pruebas. La curiosidad de un niño desata un debate global que obliga al gobierno vampírico a tomar una decisión política sin precedentes. Para confirmar si la luz solar sigue siendo una amenaza mortal, se organiza un evento mediático mundial con un sujeto de prueba. Lo que comienza como una búsqueda de la verdad culmina en una revelación catastrófica que reescribe la historia de la raza. ¿Te gustaría que te diera algunas ideas sobre qué personajes o escenarios podrías desarrollar a continuación?

Genre
Scifi
Author
Paco
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

El show de los vampiros


En un futuro bastante lejano, los vampiros se habían adueñado de la Tierra, y ya no quedaban seres humanos. Durante este largo periodo, evolucionaron hasta extremos impensables. Al principio, obtuvieron conocimientos de seres humanos especializados en diversas materias a cambio de dejarlos vivir. Pero donde el avance fue trascendental fue en la medicina, hasta que un médico humano, el doctor Jorel, logró que los corazones vampíricos volvieran a latir.

Jorel se convirtió en un mito para ellos y vivió entre los vampiros una vida plena. Cuando murió, le erigieron una estatua en el centro de Alicante, la ciudad que servía de sede unitaria, algo similar a lo que la OTAN fue en su momento para los estados vampíricos.

Sin embargo, los vampiros aún no habían alcanzado la inmortalidad. Seguían sin poder ver la luz del sol ni soportar la visión de una cruz.

Nuestra historia comienza en una ciudad cualquiera de un estado cualquiera de la Tierra de los vampiros. Allí se encuentra un colegio al que asisten los niños más inteligentes. Un día, un niño llamado Jorel (un nombre muy común en la raza), hablando sobre la inmortalidad, le preguntó a uno de sus profesores:

—¿Cuál fue el primer vampiro que murió quemado por el sol?

El profesor no supo qué contestar.

Se convocó una reunión de profesores para intentar encontrar el nombre del primer vampiro, pero ninguno dio con él. El problema escaló a las altas esferas académicas, y en poco tiempo, se extendió la preocupación.

La gente en las calles empezó a preguntarse: si no existía ninguna referencia escrita sobre un vampiro quemado por el sol, ¿cómo podían saber que su raza era tan vulnerable a ese astro? Los periodistas y sus tertulianos dividieron a la población.

Unos sostenían que sería lógico utilizar a un vampiro ya anciano para realizar el experimento. Otros consideraban que eso estaba fuera de toda lógica, pues cada vampiro tenía derecho a vivir plenamente su vida.

También surgieron corrientes más extremas que proponían que sería magnífico que, después de tantos milenios, los vampiros pudieran disfrutar del sol y las playas en verano, abriendo un abanico de nuevas posibilidades. Otros, más tradicionalistas, querían mantenerse en la costumbre de vivir exclusivamente de noche.

Esta discusión se convirtió en un tema político clave para la raza. El gobierno investigó si existía algún antecedente, pero tampoco encontró ninguno. Al final, optaron por convocar un referéndum mundial para actuar conforme a las preferencias de la gente.

Dicho referéndum se celebró en la fecha indicada y la participación fue extraordinaria, rozando el 90%. Los resultados dieron la victoria a la idea de someter a un vampiro a la luz del sol.

Hubo mucho debate sobre cómo seleccionar al espécimen: ¿debía ser una persona muy mayor, un bebé, o alguien sentenciado por crímenes depravados? Finalmente, se impuso esta última propuesta. Un reo condenado a mil años por homicidio (la delincuencia existía también entre los vampiros) fue el elegido para el experimento.

El día llegó. Fue un evento global impresionante, con una audiencia que los seres humanos jamás habrían alcanzado. Acreditados de todo el mundo, famosos y miles de personas viajaron al lugar. Básicamente, todo el planeta estaba allí o lo seguía a través de las televisiones.

Se acercaba el amanecer y todos los vampiros estaban inquietos y nerviosos ante la posibilidad de que una nueva era amaneciera en su historia. Ya llegaba la hora, el momento cumbre, cuando un vampiro perspicaz exclamó:

—¡Si es el amanecer, estamos todos al descubierto!

Este pensamiento se propagó. La gente empezó a gritar y a salir corriendo, pero no pudieron evitarlo. Ese día, entre dos y tres mil millones de vampiros murieron. Solo unos pocos, los más despistados o los que se habían desentendido de todo, quedaron vivos.

Pasaron miles de años. Los vampiros modernos, por fin, tenían una prueba irrefutable de su vulnerabilidad al sol, a través de una catástrofe que fue reconocida como la Extinción.