Cuando nadie ve | DKBK

Summary

Izuku solía salir con Katsuki, si, en tiempo pasado. "Solía". Habían dejado de salir de forma oficial desde unos problemas de sus amigos, aunque la forma correcta de decirlo es, «un problema que ellos ocasionaron». Así que si bien, no salían oficialmente, él aún podía verla.

Status
Complete
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

Os

Izuku solía salir con Katsuki, si, en tiempo pasado. Solía.

Habían dejado de salir de forma oficial después de unos problemas entre sus amigos, aunque la forma correcta de decirlo esa frase es, «un problema que ellos ocasionaron». Los amigos de Izuku más específicamente.

Así que si bien, no salían oficialmente frente a ellos, y si les preguntabas, ellos se ignoraban completamente, sólo se soportaban porque Izuku y Denki eran mejores amigos. No era algo tan fuera de la realidad, pero los amigos de Katsuki los cubrían, querían a a Izuku en su grupo de amigos, él hacía que Katsuki mostrara expresiones cariñosas que antes no habían visto.

Y eso les agradaba.

Pero lo que no sabían los amigos de Izuku, es que él aún podía verla. No de la forma amable, no, el podía ir a su casa, comer con ella, hablarle y sobre todo, podía tocarla. Katsuki le permitía tocar su cuerpo a su antojo donde sea y cuando sea, y estaba enamorado de ello, del sexo, y también de Katsuki.

Es lo que lo lleva al ahora, en un bar con el grupo de amigos de la rubia, donde mientras los demás bebían, él le metía los dedos a su esposa bajo la mesa, el gran sonrojo en el rostro de Katsuki podía hacerse pasar por la embriaguez, sin embargo, eran los dedos hábiles de Izuku que masajeaban su clitoris la que lo tenía así, en ese estado de sumisión. Podía sentir como el dedo medio acariciaba sus labios mayores y entraba cada cierto tiempo, mientras el índice estaba en forma de gancho acariciando su clitoris, y Santa María, ella estaba tan húmeda, que solo meter sus dedos ya no se sentía correcto, tenía una ereccion en sus pantalones que le clamaba enterrarse en ella y llenarla de semen.

Pero no iba a hacerlo, claro, amenos que su Kacchan se lo pidiera, y a este punto, iba a hacerlo.

— Izuku, necesito que me lleves al baño y me folles, lo necesito urgente — reclamo, susurrando en su oído, a lo que no pudo evitar sonreír.

Se levantó, excusándose con sus amigos con llevar a Katsuki a tomar algo de aire.

...

Probablemente iba a quedarle una buena marca en el hombro, aunque por la presión que Katsuki ponía sabía que esa era la idea, estaba reclamandolo, marcandolo de una forma visible para que todo y toda aquel que se le acercara, supiera que ya estaba ocupado.

Sonrió mientras seguía sosteniendo a Katsuki de sus muslos, follandola mientras la tenía contra la sucia pared de unos de los cubículos del baño. Con un poco de esfuerzo extra, se safo una mano de los muslos ajenos para llevarla al clitoris de la Diosa del sexo frente a él, masajeandolo con sabía que a Katsuki le gustaba, porque quería hacerla correrse y tener un buen orgasmos, porque con orgullo podía decir que nunca había dejado a su chica privada de uno de los placeres que él sexo ofrecía.

Siempre trataba de llevar a Katsuki a lo más alto. Como justo ahora, que la sentía temblar contra su cuerpo mientras gemia desesperada. Luego, sabiendo que había podido complacerla, pudo enfocarse en sí mismo, corriendose dentro Katsuki y escuchándola decir algo sobre mantener su útero lleno.

Debía llevarsela, parecía tener el cerebro fundido ahora.

...

Al otro día, despertó con Katsuki en sus brazos, y él no podía evitar sonreír de tenerla consigo. Le importaba poco si lastimaba los sentimientos de Uraraka, ya que por ello sus amigos habían despreciado a Katsuki como si se hubiera metido con un hombre casado.

Él simple hecho de ensar estar casado con Uraraka le mandaba mil escalofríos por la espalda, no quería imaginar la vida tan sosa y aburrida que podría tener a su lado.

Se levantó con ánimos, como siempre amanecía desde que formalizo con su chica, para preparar café y algo para desayunar. Sus clases empezaban más temprano que las de Katsuki, así que le dejaría el desayuno hecho junto a una nota.

Cuando terminó con su tarea, se metió a la ducha para refrescarse, saliendo cinco minutos después con una toalla atada a su cintura mientras se dirigia a la habitación para buscar algo que ponerse.

— Buenos días, guapeton — escucho a Katsuki, asique volteo a verla, sentada en la cama mientras sus pechos quedaban al aire porque la sabana no alcanzaba a cubrirla — ¿Te gusta lo que ves?

— Me gusta mucho — admitió, terminando de vestirse para acercarse a Katsuki y dejar un beso de buenos días en sus labios — ¿Dormiste bien?

— Siempre desde que te quedas a dormir — dijo cariñosamente, haciendolo sonreír.

— Te prepare el desayuno, y café, pero puedes dormir un poco más si quieres, es bastante temprano — sugirió en tono suave.

— Te tomaré la palabra, voy a dormir un poco más, cuando me levante comeré ese desayuno — habló, acostandose de nuevo.

— Que pases un buen día, Kacchan — deseo mientras dejaba un beso en su frente.

— Cuidate allá con esas víboras

Río divertido — No te preocupes, soy todo tuyo.

Y con eso, salió del departamento.

Volviendo a pasar su día en la universidad como si nada, y fingiendo que no soportaba a Katsuki cuando él y sus amigos se la topaban.

Aunque ese teatro tal vez no dure mucho tiempo, porque él también quiere marcar a Katsuki como suya. Y que lo sepan todos, pero por ahora, se verían a escondidas, cuando nadie los veía.