Confianza

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Summary

La confianza de Anita en su esposo no conoce limites.

Genre
Erotica
Author
hypnolara
Status
Ongoing
Chapters
12
Rating
n/a
Age Rating
18+

Familia

Cuando Anita llego a casa del trabajo, la primera cosa que noto era que el auto de su hermana estacionado en el frente.

Ella nunca había sido particularmente cercana a su hermana, pero desde que se casó con Ted hace tres meses, se sentía como si Bianca siempre los visitaba. Mas a menudo cuando Anita estaba fuera, extrañamente.

Mientras ella se acercaba a la casa, ella noto que la puerta del frente estaba abierta. No es bueno para el ambiente, se dijo a sí misma—a Ted le gustaba mantener el aire acondicionado encendido. Dejando la puerta así de abierta era un desperdicio.

Cerrando la puerta detrás de ella, la siguiente cosa que noto era la ropa tirada por todo el pasillo. Ella reconoció el traje y corbata de su esposo, por supuesto——era la corbata que le había regalado por su primer aniversario—pero el vestido en el piso no era suyo, y el sostén tirado a solo unos centímetros era demasiado grande para ser de Anita.

Que extraño, pensó para sí misma, intentando descifrar porque estaba el sostén de otra mujer en el piso.

Muchas mujeres hubieran estado sospechosas inmediatamente, pero Anita conocía a su esposo. Ella confiaba en él.

La amaba. Él nunca la engañaría.

Incluso mientras caminaba hacia la sala y encontraba a Ted sentado desnudo en el sillón, con una igualmente desvestida mujer acostada a su lado, ella aun sabia—ella sabía—que tenía que haber una explicación razonable para esto.

Siempre la había.

“Ahem,” dijo ella, y ante el sonido de su voz, Ted levanto la mirada, con su cara roja. Es gracioso, pensó para sí misma. Eso parece como un condón usado en su mano.

Pero por supuesto, eso no podía ser lo que era.

Ted nunca le haría eso a ella.

“Anita!” dijo el. “Llegaste temprano.”

“La reunión termino antes,” dijo ella, rascando su cuello. Suficientemente clara, esa era su hermana, acostada desnuda a lado de Ted en el sillón. De ella debía ser el sostén—la hermana de Anita era mucho más bustona que ella. Mas joven, también, por media década. Nunca se había sentido justo, teniendo una hermana menor quien era varios tamaños de copa que tu...pero, Anita pensó con superioridad, ella tenía a Ted, mientras que Bianca aún estaba soltera.

“Hola, hermanita,” dijo Bianca tímidamente, y Anita le dio un pequeño saludo.

“Sospecho que te preguntas que estamos haciendo...” dijo Ted, pasando su mano por su cabeza. Él estaba sudando, como lo hacía después de tener sexo. No es que esto fuera ‘después de tener sexo’, por supuesto—ella había estado trabajando todo el día, y Ted nunca la engañaría.

Él nunca la engañaría.

“Estaba un poco curiosa,” admitió Anita, esperando que no sonara muy posesiva o celosa. Ella amaba a su esposo, y él amaba a ella—tenían una gran vida sexual, haciendo el amor tres o cuatro veces a la semana. Ella nunca había sido tan feliz en una relación antes.

Ella confiaba en el completamente.

“Tu hermana, uh, vino porque le dolía la espalda.”

“Así es,” asintió Bianca, causando que su gran pecho rebotara. “Necesitaba a tu esposo.”

Mientras ella hablaba, movió su mano por la pierna desnuda de Ted. Anita no pudo evitar sonreír—era tan bueno ver a su hermana y esposo llevarse tan bien.

“Así que, um...” dijo Ted, sonriendo nerviosamente.

“Le diste uno de tus famosos masajes,” interrumpió Anita. “No digas más.”

“Así es,” grito Ted, y Anita sintió el alivio recorriendo su cuerpo.

No, por supuesto, que no había sospechado nada.

Ted nunca le haría eso.

Ella confiaba en él.

“Debió haber sido urgente,” continuo Anita pensativamente. “Si te desnudaste por el pasillo, Bianca.”

“Oh, lo necesitaba tanto,” dijo su hermana, y Anita asintió. Eso tenía sentido. Excepto...

“Pero porque estabas desnudo, cariño?” pregunto ella, haciendo una mueca con la boca.

La pareja en el sillón—bueno, no pareja—se miraron mutuamente con una expresión que casi parecía pánico. Después de una larga pausa, Ted se giró hacia ella.

“Yo estaba vestido,” explico él. “Y si iba a dar un...masaje...a tu hermana, no podía arriesgarme a manchar de aceite mi traje.”

“Por supuesto,” dijo Anita asintiendo. Eso explicaba todo.

“De hecho, hermanita,” dijo Bianca, con una mirada en su cara—una que Anita no había visto en años, del tipo ‘no puedo creer que me estoy saliendo con la mía’ que solía usar de niña—“mi espalda aún se siente un poco adolorida, te importaría si tu esposo me da...otro masaje?”

“Por supuesto que no,” respondió Anita inmediatamente, levantándose del sillón. “Les daré algo de espacio.

“Genial,” dijo Bianca agradecidamente. “Quizás no vuelvas en.…cuarenta minutos maso menos?”

“Mejor que sea una hora,” añadió Ted. “Quizás necesite darle dos masajes.”

“No digan más,” se rio Anita. Su hermana realmente amaba los masajes de Ted. Ella bajo para juntar su ropa y empezar a cocinar—quizás Bianca se quedaría para cenar.

No fue hasta que termino de cortar los vegetales que algo se le ocurrió.

Ninguno de ellos tenía aceite encima?

Antes de que pudiera terminar el pensamiento, el sonido del obvio placer de su hermana viniendo de arriba, la distrajeron.

Ted realmente era muy buen masajista.


“Puedes conducir?” pregunto Ted. “Voy a sentarme atrás con tu madre.”

“Oh!” respondió Anita. El viaje a la casa de playa era casi de una hora, y ella había asumido que...bueno, su esposo se sentaría a su lado mientras viajaban.

Tan pronto como la palabra salió de su boca, se dio cuenta de lo egoísta que estaba siendo. Ted estaba siendo un caballero, como siempre. Ella no quería quedarse sola por...un viaje tan largo así que obviamente su madre se sentiría igual.

“Por supuesto,” dijo ella, forzando una brillante sonrisa en su cara. Realmente, ella debería considerarse afortunada de que a su esposo le guste pasar tiempo con su familia. Muchas de sus amigas matarían por casarse con un hombre quien voluntariamente iba y visitaba a su suegra, algunas veces varias veces a la semana.

“Gracias, cariño,” dijo su madre, apretando su brazo gentilmente. “Tienes un buen hombre.”

“Lo se.”

Mientras empezaban el largo viaje a la costa, Anita intento—varias veces—hacer conversación, pero...bueno, el sonido viajaba sorprendentemente mal entre el frente y el detrás del auto. Y a pesar de la altura de su esposo, ella ni siquiera podía verlo por el retrovisor; era como si se estuviera inclinando directamente por encima de su madre, susurrándole al oído.

Unos cuantos sonidos llegaron desde el asiento trasero...casi sonaban como gentiles gemidos de placer.

“Estas bien, Mama?” pregunto Anita, y pasaron varios momentos antes de que su madre respondiera.

“Mmm—hmm,” gimió ella. “Solo, um...solo hablo con tu esposo.”

“Oh.”

Por un momento, Anita se preguntó si debería sentirse dolida. Ella pudo haber sido fácilmente incluida en la conversación, pero su esposo y madre estaban...se sentía casi como si estuvieran deliberadamente excluyéndola.

No, se dijo a sí misma. Ellos tienen su propia relación, separada de la tuya. Por supuesto que tienen cosas de que hablar que no te incluyen.

Para distraerse, puso algo de música.

“Oh!” lloro su madre, unos minutos después. “Oh, Dios."

Anita no pudo evitar sonreír. Ella realmente conocía a su Mama—ella había puesto un álbum de David Bowie, el artista favorito de su madre. Y sonaba como si amabilidad hubiera rendido frutos; su madre estaba disfrutando la música a todo volumen desde el asiento trasero.

“Oh, carajo,” lloro su madre, y Anita se sonrojo. Ella había subestimado el amor de su madre por Bowie, aparentemente.

En unos segundos de silencio entre canciones, ella escucho un largo y satisfecho suspiro de su madre.

“Se están divirtiendo allá atrás?” bromeo ella, pero no se encontró con nada más que silencio.

Silencio, y un ocasional gemido de placer de su madre.

Una mujer menos confiada hubiera encontrado toda la situación algo sospechosa. Pero Anita conocía a su esposo, y ella conocía a su Mama. Cuando él iba a su casa, ella sabía que solo estaban poniéndose al corriente. Incluso la vez que ella llego a casa de su madre después del trabajo y se sorprendió de encontrar a Ted ahí.

Ella había estado aún más sorprendido de encontrar a su madre frente a él de rodillas, ambos desnudos...pero ella espero por una explicación antes de saltar a conclusiones.

Y se alegró de haberlo hecho. La explicación, cuando llego vacilantemente, había sido tan simple que debería haberse sentido avergonzada si hubiera asumido lo peor. Ted había derramado algo de sopa en su pantalón (y se lo había quitado, por supuesto)— y cuando la madre de Anita le había quitado el pantalón, ella derramo sopa en su ropa. Luego, cuando se desnudó y la doblo, Ted tenía sopa en su camisa...y por supuesto, una vez que ambos estaban desnudos, la madre de Anita se dio cuenta que la sopa podría haber quemado la entrepierna de Ted, y se puso de rodillas para revisar.

Incluso ahora, Anita se reía pensando en eso. Que par de tontos, pensó ella afectuosamente.

Eventualmente, ella llego al final del álbum de Bowie—la última canción era una lenta y melancólica balada que le permitió escuchar algunos de los extraños ruidos viniendo del asiento trasero—un tipo de ruido húmedo y de succión.

Mirando por el retrovisor, se dio cuenta que su esposo estaba sentado una vez más...pero debía estar cansado, porque sus ojos estaban cerrados.

Anita intento concentrarse en el camino, pero era difícil. Ella estaba tan enamorada! Ted y ella tenían una conexión como nunca la había tenido con alguien más, él se llevaba muy bien con su familia, y confiaba en él. Incondicionalmente.

Mientras ella observaba, se dio cuenta que su esposo debió haberse quedado dormido...y en su sueño, debía estar teniendo un muy buen sueño. De vez en cuando, dejaba salir un pequeño suspiro o un gemido, y la sonrisa nunca dejaba su cara.

Su corazón estaba lleno. Él trabajaba tan duro—algunas veces quedándose hasta tarde con su secretaria tres o cuatro veces a la semana—y merecía relajarse. Ella solo esperaba que no se despertara por lo que sea que fuera ese extraño ruido. Sonaba casi como...

Anita se sonrojo mientras se daba cuenta de a que sonaba. Dios, ella esperaba que su madre no tuviera la mente sucia que ella tenía, o de lo contrario estaría pensando lo mismo. Y si había una cosa que Anita nunca, jamás quería considerar, era que su madre pensara en.…bueno, eso.

“Estas bien ahí atrás, Mama?” pregunto ella suavemente, cuando el álbum termino. El extraño ruido de succión se detuvo por un momento, y su madre respondió con un animado “Si, querida.”

“Baja la voz, ok?” susurro Anita. “Creo que Ted está teniendo una pequeña siesta.”

“No te preocupes,” respondió su madre, con un tono agudo en su voz. “Me encargare muy bien de él.”

Por un breve momento Anita pensó que ese sonido, sea lo que sea, había terminado...pero tan pronto como ella dejo de hablarle a su madre, regreso. Afortunadamente, parecía no molestar el sueño de su esposo—de hecho, entre más fuerte se hacia el ruido, más grande era su sonrisa.

“Oh, carajo,” gimió el, y—a pesar de que la madre de Anita había tenido una reacción similar al álbum de Bowie—la joven mujer sintió que tenía que decir algo.

“Lenguaje, cariño,” amonesto ella, y su esposo abrió los ojos, mirándola fijamente por el retrovisor mientras se retorcía y sus pupilas temblaban, casi como si estuviera teniendo una ataque.

Anita estaba casi preocupada, pero unos segundos después se detuvo, y sus ojos volvieron a enfocarse.

“Dormiste bien?” dijo ella, y el solo asintió, sudando de la frente. “Esta es nuestra salida!”

Saliendo de la ruta de la autopista y yendo hacia la playa, pasaron varios minutos antes de que Anita notara que su esposo había desaparecido de la vista del retrovisor una vez más. El sonido había vuelto, excepto...bueno, que este era sutilmente diferente. Era más difícil de escuchar, también, a través de los sonidos de los ligeros gemidos de su madre.

“Aquí estamos!” declaro ella, girándose para encontrar—para su gran sorpresa—la fuente del segundo ruido. Su esposo y su madre estaban besándose en el asiento trasero del auto!

No, Anita se dijo a sí misma. Solo PARECE que se están besando. Estoy segura de que hay una explicación completamente racional para esto.

“Oh, hola, Anita,” dijo su madre, con su voz rasposa mientras se acomodaba y le daba a su hija una sonrisa.

“Ya llegamos?” dijo Ted, como si volviera a la realidad. Lo que sea que estuvieran haciendo aparentemente había atrapado toda su atención durante los últimos minutos.

“Que estaban haciendo?” dijo Anita, y la encantadora sonrisa de Ted inmediatamente la hizo sentirse mejor.

Ella confiaba en él. Completamente.

“Tu madre...nunca aprendió RCP,” explico él.

“Así que pensamos que ya que no estábamos haciendo nada en el asiento trasero...”

“Por supuesto,” dijo Anita, respirando un suspiro de alivio. “Tiempo perfecto para una lección!”

“Ahora que estamos aquí,” dijo Ted, “por qué no vas a caminar por la playa?”

“No vas a venir conmigo?” dijo Anita haciendo pucheros, y Ted sacudió su cabeza.

“Tu Mama está agotada. Ella quiere acostarse, y.…bueno, yo también podría dormir un rato. Quizás...una hora?”

“Es una larga caminata,” objeto Anita, pero Ted movió los labios de forma suplicante, y ella no pudo evitar reír.

“Bien,” dijo ella, alcanzando a revolver su cabello. Aunque ya se veía bastante despeinado. “Iré a caminar, tu duerme con mi Mama.”

Con eso, la madre de Anita exploto en risas. Wow, pensó Anita. Ella realmente necesita dormir. Reírse por una frase ambigua como esa es muy inusual en ella.

Ella estaba a veinte minutos de la casa cuando recordó que el ruido de succión. Tendré que hacer que Ted vea eso, pensó para sí misma. Quizás pueda llevarlo con la vecina. Ella siempre estaba ligando con él, estoy segura de que ella estará feliz de revisarlo por él.

Muchas mujeres estarían reacias a mandar a su esposo a visitar a la vecina bustona quien claramente estaba enamorada de ella. Pero no Anita.

Ella confiaba en él.