Piano x Forte x Scandal

Summary

Cuando Minho roba una joyería, es atrapado por tres policías, a quienes les ofrece su coño a cambio de dejarlo ir →Smut →Boypussy and Boytits →Hyunjin, Jeongin y Seungmin Tops | Minho Bottom Créditos de la historia original a @cherime

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Unique

Minho tarareaba suavemente para sí mismo, conduciendo hacia la joyería Pianoforte Scandal.

A Minho le gustaban las cosas lindas y brillantes, cosas como las joyas. Así que era común que robara joyerías, para así obtener esas lindas joyas que no podía permitirse con su miserable trabajo.

Pianoforte era la única joyería en el área que no había robado, y era probablemente la mejor de todas, con joyas que se alejaban de lo simple e iban a lo excéntrico. Minho de verdad había guardado lo mejor para el final.

Aunque, había un pequeño problema, no tenía idea de cómo entrar, o de cuáles eran sus medidas de seguridad. Así que, cuando estacionó su auto a espaldas de la joyería, sonrió cuando vió una escalera de emergencia, parecía su perfecta respuesta.

Se bajó del auto, un antiguo convertible de un brillante color rojo, y se dirigió a la escalera, ya formando un plan en su cabeza. Comenzó a subir por la escalera, observando lo que ocurría dentro de Pianoforte gracias a las ventanas. No parecía haber nadie, así que, fue por la entrada fácil, aprovechando que las ventanas estaban lo suficientemente cerca de la escalera, y pateó la ventana, el delgado tacón de su zapato rompiéndola.

El cristal de la ventana parecía ser muy delgado... incluso a Minho le sorprendió haberlo roto tan fácilmente. Suspiró, e intentando no pensarlo mucho, saltó al interior de la joyería. Una vez adentro, y antes de que pudiera comenzar a explorar, escuchó algo que lo puso alerta:

—¿Escucharon eso...? —preguntó una voz a la distancia —Parecía cristal rompiéndose...una ventana.

Mierda, fue lo único que pudo pensar Minho. Debía apresurarse, pues parecía que tenía compañía.

Era una pena, pero tendría que conformarse con solo robar un poco, quizá solo una cosa, lo que su apuro le permitiera. Podría ir por la opción segura y simplemente escapar en ese momento, pero Minho no iba a irse con las manos vacías, sí o sí iba a salir de ahí con una linda y brillante joya.

Así que, apresuró su paso, ya sin preocuparle el ser silencioso. Sus ojos paseaban de un lado a otro, buscando algo que fuera suficiente, porque si iba a llevarse solo una cosa, debía ser la más preciosa que encontrara.

Y fue ahí cuando lo vió, un hermoso collar, la cadena de plata, con una enorme esmeralda en el centro, rodeada de pequeños diamantes.

Minho había hecho su elección.

Tomó el collar, con una sonrisa de satisfacción en su rostro, y lo abrochó alrededor de su cuello, apreciando la hermosa joya en el centro.

Escuchó voces cada vez más cerca de él, el sonido de pasos volviéndose más fuerte con cada segundo que pasaba. Era hora de irse. Así que, volvió a la ventana, y se fue tal y como entró, con apoyo de esa escalera.

—¡El collar! —gritó alguien a la distancia, Minho pudiendo ver la luz de una linterna adentro de la joyería —Mierda...

Parecía que Minho había robado algo importante... era una pena.

Corrió hasta su auto, y lo encendió sin dudarlo. Comenzó con su huida, conduciendo con las luces neón del letrero de Pianoforte reflejándose sobre él. Su lindo collar tenía el mejor brillo de todos, reflejando aquellas luces de una manera preciosa.

Escuchó las sirenas de un auto de policía a la distancia, y chasqueó la lengua, acelerando. Pero no pasó mucho cuando luces rojas y azules destellaban detrás de él, el espejo retrovisor revelando tres autos de policía persiguiéndolo.

Oh, mierda. Minho aceleró aún más, intentando perderlos, sintiendo ciertos nervios llegar a él. Nunca lo habían atrapado antes, y no estaba seguro de que ocurriría si lo hacían, aunque estaba seguro de que no sería nada bueno.

Intentó meterse por calles aleatorias dando vueltas bruscas, sin saber muy bien que hacía, tan solo queriendo escapar de aquellos autos que lo perseguían. Mierda, mierda, mierda, era lo único que podía pensar, acelerando hasta el límite.

Hasta que, frenó de repente, uno de los autos de policía apareció de repente frente a él, bloqueando su camino. Aún sin rendirse, Minho se bajó de su auto, doliéndole un poco el abandonarlo, pero sintiendo que era su última opción. Y chasqueó la lengua cuando se dió la vuelta y vió que del otro lado no había uno, sino dos autos de policía, bloqueando su posible ruta de escape.

—Te atrapamos —dijo uno de ellos, sonriéndole con burla.

Tomándolo por sorpresa, alguien lo tomó de las muñecas, juntándolas y dejándolas a sus espaldas. Minho había olvidado por un segundo que le estaba dando la espalda a otro policía, y ahora realmente estaba jodido.

—Buen trabajo, Seungmin —felicitó otro policía, revelándole a Minho el nombre del hijo de puta que lo tenía atrapado.

Hizo el intento de soltarse, removiendo su cuerpo, pero fue completamente inútil, pues aquel hombre, Seungmin, era mucho más fuerte que él e inmediatamente apretó su agarre, dejando completamente fuera de su alcance la opción de escapar.

Minho de verdad estaba jodido.

Seungmin lo empujó, provocando que su estómago terminara apoyado sobre el capó de su propio auto. Minho suspiró, rindiéndose en intentar escapar con la fuerza bruta que no tenía, y dejó caer su rostro, su mejilla quedando aplastada contra el frío metal del capó.

—Hyunjin —llamó uno de ellos, revelándole a Minho otro nombre —Pásame las esposas.

Minho no iba a olvidar el nombre de ninguno de esos cabrones.

Entonces, sintió algo frío rodear sus muñecas, y Minho comenzó a entrar en pánico.

—E-esperen —dijo cuando escuchó el clic de las esposas —Que tal si... —intentó pensar, desesperado por salir de eso —¡Hagamos un trato!

—No hay tratos —respondió Seungmin.

—¡Devolveré la joya!

—La devolverás de cualquier manera —canturreó el único policía del que Minho no sabía el nombre aún.

—Eh... —Minho se estaba quedando sin opciones —¡Les puedo pagar! —ofreció —¡Un soborno y nada de esto habrá ocurrido!

—No —fue lo único que respondió Hyunjin —Deja de perder tu tiempo intentando convencernos, bombón, no llegarás a nada.

—Solo déjenme ir —lloriqueó con un puchero —Por favor...

La única idea que le quedaba era actuar como un bebé llorón, quizá así le tendrían pena.

—Deja de fingir —lo acusó Seungmin —No hay manera de que realmente vayas a llorar.

¿Lo estaba retando?

Las lágrimas se comenzaron a acumular en los ojos de Minho, siguiendo su comando automáticamente.

—Por favor... —rogó una vez más —No volveré a hacerlo —mintió, una lagrimita escapándose de sus ojos.

—Está desesperado —rio Hyunjin —Me das pena... Así que —Se acercó a él, tomando su mentón y levantándolo —tienes una última oportunidad, ofrece algo que realmente valga la pena.

Minho lo miró, intentando leer en sus ojos que es lo que realmente serviría para convencerlo.

—El gato le comió la lengua... —dijo Seungmin cuando Minho no respondió nada

—Bueno, y entonces-

—¡Mi coño! —exclamó desesperadamente Minho, yendo por su última y más desesperada opción —¡Les ofrezco follar mi coño!

—¿Tu coño? —preguntó el sin-nombre, frunciendo el ceño —¿Te refieres a...?

—Exactamente lo que estoy diciendo —bufó —Tengo un coño, y dejaré que lo follen, ¿sí?

Hyunjin lo miró con inmediato interés, y, debido a que él era quien sostenía sus muñecas (Minho suponía que comenzó a hacerlo cuando le puso las esposas), soltó su agarre, y Minho inmediatamente se enderezó como pudo.

Ahora con Minho recargado sobre el capó de su auto, Hyunjin apoyó su mano sobre su muslo.

—¿Me permitirías verlo?

—Sí, sí, claro — Minho asintió apresurado.

La mano de Hyunjin subió por su muslo, metiéndose debajo de su falda, y finalmente levantando la tela, revelando sus bragas, de un simple color negro, decoradas con un pequeño lazo al frente.

—Eso definitivamente se ve plano —murmuró, refiriéndose a la clara falta de un bulto —Así que de verdad tienes un coño...

—Espera, Hyunjin —lo detuvo Seungmin, tomando su brazo y alejando su toque de Minho —¿Qué crees que haces?

—Un trato con este lindo ladrón —respondió —¿Por qué?

—No puedes —reclamó, sin creer que Hyunjin estuviera hablando en serio —Esto... esto está mal.

—Oh, vamos... ¿Qué acaso no lo has visto? —Señaló a Minho —Es bonito, no puedes negarlo, y se está ofreciendo... ¿acaso vas a decirle que no?

—Sí, porque soy un policía decente que no se deja sobornar por estas cosas —respondió, frunciendo el ceño —¿Y qué hay de ti? Creí que no aceptabas sobornos.

—Esto es distinto —excusó Hyunjin —El dinero solo es dinero y no me interesa...pero si un chico bonito viene a ofrecerme su coño, es otra historia.

Minho se removió, incómodo de estar atrapado en medio de su discusión.

—¡Jeongin! —Seungmin lo llamó —Haz que Hyunjin entre en razón, dile lo mal que está esto.

—Pero yo también quiero aceptar —reclamó Jeongin —Igual, solo es un ladrón, no es tan malo que lo dejemos ir.

—¿Tú también...? —Seungmin suspiró, incrédulo —Bueno, ya que —se rindió —Hagan lo que quieran, ¡pero yo no seré parte de esto!

—¿Entonces te quedarás a ver? Parece ser que tendremos un voyeur... —se burló Hyunjin.

—¡No veré nada! —exclamó, su rostro rojo como una fresa —¡Solo me quedaré aquí para asegurarme de que él no escape!

No es como si Minho tuviera manera de escapar estando esposado, con dos hombres mucho más grandes que él a su lado, pero bueno, la excusa dejaría dormir tranquilo a Seungmin...

—Ahora, chico bonito... —Hyunjin miró a Minho, lamiéndose los labios —Quiero ver tu coño.

Minho abrió sus piernas, facilitándole a Hyunjin meter su mano debajo de su falda. Él acunó con su mano su coño, y Minho sintió como comenzaba a mojarse, ese ligero toque siendo suficiente. Hyunjin movió ligeramente su mano, una pequeña caricia que fue suficiente para que Minho se diera cuenta de algo.

Mierda, se sentía como una puta, disfrutando de estarle ofreciendo su coño a esos policías.

Jeongin lo tomó de la cintura, colocándose detrás de él, sentándose sobre el capó de su auto y dejando a Minho sobre su regazo. Minho se podría haber quejado sobre no hacer eso ahí, casi prefiriendo el suelo antes que maltratar su preciado auto, pero se mantuvo callado, sintiendo que no podía quejarse, pues apenas había logrado hacer ese trato con los policías.

—Yo pido su coño —dijo Hyunjin de inmediato —Tu puedes follar su culo.

Jeongin aceptó de inmediato, murmurando un "bien".

Ellos tan solo discutían sobre como usar el cuerpo de Minho como si fuera un simple juguete que ellos iban a usar, y a Minho no debería gustarle tanto eso.

Hyunjin desabrochó sus pantalones, dejándolos caer, haciendo lo mismo con su ropa interior, dejando su polla libre. Minho no pudo evitar lamerse los labios, ya dejando la culpa y vergüenza de lado, simplemente aceptando que era una puta que le ofrecía su coño a cualquiera.

Mientras tanto, Seungmin estaba recargado en una pared detrás de ellos, mientras intentaba forzarse a sí mismo a no mirar, aun si realmente quería hacerlo.

Hyunjin tomó la cintura de Minho con una de sus manos, mientras con la otra levantó su falda y apoyó su polla sobre su coño. Y, entonces metió su polla, haciéndolo en un solo movimiento, sin esperar a que Minho se acostumbrara a como su pobre coñito se estaba estirando.

—Mierda —susurró —No creí que tu coño estuviera tan apretado.

Aún sin poder acostumbrarse a la polla en su coño, Minho sintió algo presionar contra su culo. Y, Jeongin no dudó en meter su dedo, sacándole un gemido de sorpresa a Minho, quién así ya se sentía tan lleno.

Hyunjin sonrió para sí mismo.

—Puedo sentir tu dedo —le dijo a Jeongin —Y la verdad, no se siente mal.

—¿Eso significa que vas a poder sentir mi polla? —preguntó en un murmuro —Mierda, eso suena jodidamente caliente.

Y ahí iban otra vez, tratando a Minho como un simple par de agujeros que estaban usando. Y así, Minho confirmó que de verdad era una puta, deseando que ellos lo siguieran tratando de esa manera.

Jeongin metió otro dedo en su culo, moviéndolos cómo tijeras, lentamente estirando su agujero. Minho no tenía idea de cómo iba a ser posible que dos pollas estuvieran en él al mismo tiempo, pero mentiría si dijera que no quería descubrir como se sentía.

—¿Quién se viste tan lindo para robar? —soltó Hyunjin con burla, acariciando sus piernas, cubiertas hasta el muslo por calcetas negras —Usando un lindo vestido y tacones... ¿Acaso era tu plan desde el inicio venir a provocar a unos policías?

Minho bajó la mirada, sintiéndose acusado. Él siempre se vestía bonito, aun si era para el evento más informal, o para los momentos más innecesarios, como ir a robar una joyería.

—En lo personal, no me quejo —murmuró Jeongin —Ese vestido hace que sus tetas se vean muy lindas.

—Tienes razón —dijo Hyunjin sonriendo mientras miraba su pecho —Pero me pregunto cómo se verán sin él...

Y, sin dudarlo, Hyunjin desabrochó los botones de su vestido, y eran tan pocos, apenas llegando hasta su cintura, así que lo único que revelaron debajo fue su pecho, su cinturón manteniendo la falda en su lugar. Minho miró hacía abajo, de repente siendo auto-consciente de lo grande que eran sus tetas.

Jeongin tomó una de sus tetas, cabiendo perfectamente en una de sus enormes manos. Y comenzó a jugar con ella, aún con sus dedos estirando su agujero, apretándola y pellizcando su sensible pezón.

—Ni siquiera está usando un sostén —resaltó Hyunjin —Creo que el lindo ladrón que encontramos solo es una puta que estaba esperando este momento.

—No... —Minho se quejó —No soy una puta.

Lo era, y lo sabía perfectamente, solo quería escuchar a Hyunjin llamarlo de esa manera.

—No mientas, eres una puta —declaró —Tan solo mírate, abriendo las piernas para safarte de ser arrestado, dejando que un completo desconocido toque tus tetas.

Minho se sonrojó aún más, disfrutando tanto el ser llamado de esa manera.

—Hyunjin —lo llamó Jeongin —Creo que ya fue suficiente —dijo, refiriéndose a los cuatro dedos en su culo —Ya perdí mi paciencia, solo quiero follar su culo.

Minho casi soltó un "por favor", pero se contuvo, mordiéndose la lengua.

—Adelante —Hyunjin lo motivó —Estoy seguro de que la puta quiere rogarte porque lo hagas.

Hyunjin tenía razón.

—Bien —canturreó Jeongin —Pobre putita...no la haré esperar más.

Y fue así que Minho sintió algo más presionar contra su culo, mucho más grande que simples dedos. Jeongin no dudó en meter su polla, sacándole un gemido a Minho.

Se sentía tan bien, era lo único que Minho podía pensar. Su coño estaba tan lleno, y su culo también estaba siendo llenado, lentamente, cada segundo que pasaba la polla de Jeongin entraba un poco más profundo, sacándole lágrimas a los ojitos de Minho.

Y, cuando finalmente Jeongin metió toda su polla, Minho sintió como si pudiera tirarse a llorar en cualquier momento.

Se sentía tan lleno.

Su cuerpo estaba en su límite, y quería llorar de lo bien que se sentía. Su coño y su culo, los dos tan llenos, doliendo tan bien. Sus ojos estaban tan llorosos, y sentía como si fuera a soltar un sollozo en cualquier momento.

Minho se quedó con la mirada perdida, su expresión revelando lo embobado que estaba, sus ojos llorosos mirando a ningún lugar en específico, sus mejillas tan rojas, y sus labios ligeramente abiertos, pareciendo una "o".

Cuando finalmente volvió a enfocar su mirada, los ojos de Minho se encontraron con los de Seungmin, quién lo miraba fijamente. Minho bajó la mirada de inmediato, sintiéndose intimidado e incómodo, pero se encontró con aquel bulto en los pantalones de Seungmin. Parecía que...su voyeur estaba disfrutando lo que veía.

—Seungmin nos está observando —susurró Jeongin, dándose cuenta al mismo tiempo que Minho.

—¿En serio? —susurró de vuelta, sin querer que Seungmin se enterara de que ellos ya se habían dado cuenta —Creí que decía que no quería ser parte por culpa de su moral...pero parece que solo es un voyeur.

Jeongin no pudo evitar su pequeña risa.

—Creo que tienes razón, puedo ver un bulto en sus pantalones...

—Parece que realmente le gusta vernos jugar con este lindo ladrón, ¿eh?

Hyunjin tomó el mentón de Minho, metiendo su pulgar entre sus labios, y Minho inmediatamente lo chupó, mirándolo directamente a los ojos mientras lo hacía.

—También debería usar tu boca —pensó en voz alta —estoy seguro de que te gustaría que follara tu garganta.

Por favor, Minho quería que arruinaran todos sus agujeros.

Y, sin siquiera avisarle, ambos comenzaron a moverse, follando sus dos agujeros. Minho inmediatamente se rompió entre gemidos, aún sin acostumbrarse a la sensación, pero amando cada segundo. Jeongin seguía tocando sus tetas, tan solo añadiéndole a todas las sensaciones que atacaban el pobre cuerpo de Minho, y, como si aquello no fuera suficiente, Hyunjin pellizcó su clítoris, sorprendiendo por completo a Minho.

Hyunjin continuó jugueteando con su clítoris, acariciándolo y pellizcándolo, dejando a Minho sintiéndose tan abrumado por el placer, completamente seguro de que estaba babeando de lo bien que se sentía.

Estaba aplastado entre esos dos hombres, sus manos esposadas a sus espaldas, dos pollas follándolo, llenándolo hasta su límite, sus tetas y su clítoris siendo igualmente abusados. Era demasiado, sentía como si fuera a romperse, y Minho estaba adorando cada segundo de ello, completamente embobado por el placer.

E, incluso tomándose a sí mismo por sorpresa, se corrió, sintiendo que ese había sido el mejor orgasmo que había tenido en toda su vida.

Pero claro que Hyunjin y Jeongin continuaron usando su cuerpo, torturándolo con la sobreestimulación. Minho lloriqueó, sintiendo su cuerpo tan abusado y cansado.

—Mierda —murmuró Jeongin —Voy a correrme.

Por favor, Minho anhelaba el mínimo descanso para su cuerpo.

—Yo también —le respondió Hyunjin con la respiración agitada.

Y ellos lo hicieron, se corrieron, llenando a Minho de su semen, quién no creía posible que todo eso cupiera en su interior.

—Oh —soltó Hyunjin con sorpresa —Hay un bulto en su estómago...

Minho bajó la mirada, y se encontró con justo lo que dijo Hyunjin, un pequeño bulto en su pancita. No había manera de que tanto semen cupiera en su pequeño cuerpo, así que su pobre pancita se había hinchado, siendo obligada hasta su límite.

—¿En serio? —Jeongin apoyó su mentón sobre el hombro de Minho, asomándose para ver aquel bulto —Oh, es cierto —murmuró cuando lo vió, inmediatamente bajando sus manos del pecho de Minho hasta su abdomen.

Minho tenía su mirada fija en aquel bulto, por una parte asustado de que su cuerpo estuviera haciendo eso, y por otra encontrándolo tan caliente.

—Todavía quiero usar su boca —le dijo Hyunjin a Jeongin —Tú puedes tener tu turno con su coño.

—Por supuesto —respondió de inmediato —Quiero ver qué tan grande puedo hacer ese bulto.

Minho también quería verlo, quería saber cuánto semen podía aguantar su cuerpo antes de simplemente romperse.

—Ven aquí —dijo Hyunjin, tomándolo de los muslos y levantándolo, para simplemente dejarlo en el suelo.

Minho se quedó parado con sus piernas temblorosas, recordando en ese momento sus manos esposadas, y tan solo miró con ojos expectantes a Hyunjin y Jeongin.

Jeongin puso sus manos sobre su culo, acariciando su piel, apretándolo y jugando con él. Minho empujó sus caderas hacía atrás, y Hyunjin lo tomó del mentón, quién forzosamente lo jaló, provocando que Minho dramatizará aquella pose, quedando con sus caderas completamente hacia atrás, su rostro agachado hasta la altura de la entrepierna de Hyunjin.

Sin mínimo aviso o advertencia, Hyunjin empujó su polla entre los labios de Minho, dejándolo sin aire por un segundo. Minho intentó acostumbrarse rápidamente a eso, pero era difícil cuando fue distraído por Jeongin metiendo sus dedos en su coño.

Hyunjin metió su polla un poco más profundo, hasta rozar con su garganta, cuando comenzó a moverse sus caderas en un vaivén, follando la boca de Minho. La sensación era tan incómoda, y los ojos de Minho ya no podían retener sus lágrimas ante lo tosco que era Hyunjin, pero amaba el ser usado de esa manera.

Jeongin sacó sus dedos, pero pronto los remplazó por su polla, llenando el coñito de Minho una vez más, follándolo sin piedad alguna.

Minho se sentía tan sucio, tan solo pensando en que era una puta, babeando alrededor de la polla de Hyunjin, la saliva escapándose entre sus labios, mientras Jeongin follaba su coño ya lleno de semen, sus tetas se movían de arriba a abajo, al ritmo del tosco vaivén con el que abusaban su cuerpo.

Y cuando Hyunjin se corrió en su garganta, Minho se lo tragó sin dudarlo, amándolo, tan solo alimentando su fantasía sobre estar lleno de semen hasta su límite.

Y cuando Jeongin llenó su coño de aún más semen, Minho lloriqueó al sentir una vez más aquel caliente líquido, imaginando a su pobre pancita hinchándose un poco más.

—No puedo creer que Seungmin decida perderse de esto —dijo Jeongin, sonriendo mientras intentaba calmar su agitada respiración.

—¡Puedo escucharlos! —reclamó él, pues en realidad solo estaba a sus espaldas, ridículamente cerca de aquel acto en el que tanto se negó a participar.

—Deberías mandar todo a la mierda y solo venir a follar al ladrón —aconsejó Hyunjin —Su coño está tan apretado y tan mojado...¿Acaso no quieres probarlo?

—No —se negó de inmediato —No hay manera de que me convenzan de esto.

—Vamos... —lo motivó Jeongin —Te aseguro que no te arrepentirás.

—Él es tan lindo —dijo Hyunjin, apoyando su mano sobre la cabeza de Minho, quién aún seguía con su polla enterrada hasta su garganta —Puedes follar su coño, su culo o su boca, todos sus agujeros se sienten tan bien...y sus tetas son tan lindas, podrías jugar con ellas, chuparlas y-

—Cállate —lo interrumpió Seungmin, ridículamente sonrojado.

Hyunjin se rio, entretenido con las reacciones que le daba Seungmin. Luego, jaló a Minho del cabello, obligándolo a que se enderezara, sacándole un pequeño quejido. Y entonces, Hyunjin lo cargó, levantándolo por los muslos, y lo dejó encima del capó de su brillante auto rojo.

—Ey, ladrón —lo llamó —¿Por qué no intentas convencerlo, eh? —dijo, ladeando ligeramente la cabeza —Rúegale porque use tu cuerpo como la puta que eres.

Minho bajó la mirada, mordiéndose el labio, dudando por unos segundos sobre si realmente hacerlo. Pero era imposible negarse, se escuchaba tan tentador el humillarse de esa manera.

—Por favor... —susurró Minho —Por favor fóllame, usa mi cuerpo... —lloriqueó —Solo soy una puta que necesita tu polla.

Y, parece que eso era lo único que Seungmin necesitaba para caer en la tentación.

—Mierda —Seungmin chasqueó la lengua —Me rindo, que se jodan la ley y la moral.

Jeongin soltó una carcajada.

—¡Bienvenido al club de policías corruptos y calenturientos!

—Cállate —soltó Seungmin —No quiero que le cuenten de esto a nadie.

Hyunjin palmó el muslo de Minho, sonriéndole a Seungmin.

—Adelante —lo invitó —La putita es toda tuya.

Seungmin solo ignoró a Hyunjin, y se acercó a Minho. Cuando estuvo frente a él, solo suspiró y apoyó sus manos sobre sus muslos, subiéndolas hasta que estuvieron debajo de su falda.

Inconscientemente, Minho abrió sus piernas un poco más, y Seungmin levantó su falda, revelando su coño, tan abusado y chorreando semen.

Era tan lindo, y tan jodidamente caliente. Seungmin se mordió el labio, sin poder creer que estaba haciendo eso...y aun así no podía arrepentirse de haber tomado esa decisión. Ese lindo ladrón era una tentación en la que tarde o temprano caería.

Seungmin usó sus dedos para partir los labios del coño de Minho, revelando lo rosado que era, manchando sus dedos con semen. Mierda, Seungmin realmente quería follarlo, y ya no había manera de que fuera a recordar sus morales originales.

Así que, empujó el cuerpo de Minho, provocando que su espalda quedara por completo sobre el capó del auto.

Él se veía tan bonito así, con sus piernas abiertas y su falda levantada, ofreciendo su coño, sobre su brillante auto rojo, las luces neón de las calles reflejándose sobre él, sobre la hermosa joya del collar en su cuello, el collar que había robado.

Seungmin ni siquiera podía enojarse ya con él por haber robado, eso ya no le importaba.

Desabrochó sus pantalones y bajó su ropa interior, dejando libre su polla. Tomó una de las piernas de Minho, envolviendo su mano alrededor de su muslo, y la levantó, forzándola a qué quedara pegada contra su pecho. Así, Seungmin metió su polla en el coñito de aquel lindo ladrón.

Hyunjin tenía razón, estaba tan apretado y tan mojado. Jeongin tenía razón, no se arrepentía de eso.

Comenzó a mover sus caderas, follándolo con un tosco ritmo, inmediatamente sacándole ruidosos gemidos a Minho. Seungmin no podía creer que intentó negarse a eso, que casi se pierde de follar aquel coño.

Y, Jeongin acercó su rostro a las tetas de Minho, y no dudó en comenzar a lamerlas y chuparlas, dejándole mordidas y chupetones. Minho arqueó la espalda, queriendo sentir más de la boca de Jeongin sobre sus pechos.

Minho soltó un pequeño sonido de sorpresa cuando Hyunjin tomó su mano y la guió hasta su polla, obligando a Minho a envolver su mano alrededor de ella. Inmediatamente, Minho comenzó a mover su mano lo mejor que pudo mientras su pobre coño estaba siendo follado y tenía a alguien chupando sus tetas.

Minho estaba ahí, simplemente dejando que esos tres hombres jugaran con su cuerpo como ellos quisieran. Era toda una puta, una de sus manos envuelta alrededor de la polla de Hyunjin mientras Jeongin chupaba sus tetas y Seungmin abusaba de su coñito.

Seungmin, sintiendo que estaba a punto de correrse, sacó su polla. Minho soltó un quejido, avergonzándose el segundo que se dió cuenta de que lo hizo, inconscientemente quejándose de que su coñito estaba vacío. El pene de Seungmin estaba goteando con el semen de Hyunjin y Jeongin mezclado con la humedad de Minho, pero no le importó, tan solo lo usó para facilitar el masturbarse, alimentando su creciente orgasmo.

Apenas pasaron unos pocos segundos hasta que se corrió, y lo hizo sobre el cuerpo de Minho, llenándolo por completo de semen, cayendo en su cara, cubriendo sus tetas, manchando su ropa, y, lo más importante, el collar que había robado.

Seungmin se quedó con la respiración agitada, mirando fijamente a Minho, sintiendo la claridad post-orgasmo apoderarse de él. Y se juró nunca más volver a hacer algo así.

—Nunca me mencionen que hice esto...

—Oh... —Jeongin fingió decepción —¡Pero si sería una gran historia!

—Podríamos llamarla "el escándalo de Pianoforte" —dijo dramáticamente Hyunjin —¡Es un gran titulo!

—Nada sobre contar "el escándalo de Pianoforte" —declaró, haciendo comillas con los dedos —Esto se queda entre nosotros tres.

—Cuatro —lo corrigió Jeongin —Contando al lindo ladrón.

—Tú tampoco tienes permiso de contar esto —le dijo Seungmin a Minho —¿Entendiste?

Minho asintió de inmediato, sin en realidad tener planes de hacerlo, y Seungmin solo suspiró.

El escándalo de Pianoforte se quedaba entre ellos cuatro.