dulce castidad ── taekook

Summary

taekook xianxia boypussy | finalizado 𖹭 taehyung disfrutaba de la inocencia de su tierno discípulo, cuando finalmente jungkook se convierte en líder del Clan Yeonje-gu, él no desaprovecha la oportunidad que se le presenta cuando su dulce conejito esta en celo. • taekook os omegaverse + boypussy au ! • próximamente pt2 • smutt, celos, koopussy

Genre
Erotica
Author
K.
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

dulce castidad.

Lee la descripción.


¡Esta historia la puedes encontrar en wattpad! El usuario es: @/sweriue, yo solo he decidido subirla aquí. Seguiré subiendo una que otra historia de esa cuenta con permiso previo.

⸜(。˃ ᵕ ˂ )⸝♡


Nota: Ambos son mayores de edad, TaeHyung es inmortal en este universo sin sentido(? Mientras que JungKook tiene 23 y esta en su momento donde puede pasar a la inmortalidad. Esta inspirado el genero xianxia, al ser un os no hay mucho dato que tomar, solo son 4.4k palabras de puro polnito riko ദ്ദി(˵ •̀ ᴗ - ˵ ) ✧




JungKook era el niño de sus ojos, demasiado bonito, demasiado amable, demasiado encantador, demasiado inteligente y, sobretodo, demasiado inocente. Lo suficiente casto como para recibir pronto el título como Líder de Yeonje-gu.


TaeHyung sabía que su dulce niño, su lindo conejo, ganaría ese lugar, era el más indicado para un título así pues, desde hace unas semanas, él se había encargado de que distintos discípulos de otros Clanes dieran su castidad gracias a un afrodisíaco que se encargaba de adelantar el celo, sin importar si fuera un omega dominante o alfa puro ─los cuales solían ser más difíciles en caer en ese tipo de afrodisíacos─. Hace unas dos semanas, había sido NaYeon, una joven omega que estaba en la lista como candidata a Líder de Yeonje-gu, después de cinco días fue TzuYu, una alfa del Clan Nam-gu, específicamente del Líder Min de Jung-gu. Y, la semana pasada había sido JiMin, un omega del mismo Clan, discípulo favorito del Líder Min.


Gracias a tal juego sucio, TaeHyung logró que el puesto como Líder quedara solo en su dulce discípulo y en YeonJun, un alfa puro perteneciente al Clan de Seongbuk-gu, conocido por tener fuerza y determinación en combate de espadas. En conclusión, el Clan tenía discípulos brutos.


Nada comparado a JungKook, su lindo y pequeño conejo al que ha cuidado con tanto esmero para convertirlo en un Líder digno para el Clan Yeonje-gu después de que el Líder actual de dicho Clan haya decidido retirarse para entrar en un descanso que dudaría mucho tiempo dentro de unas Cuevas que estaban al norte de Gyeonggi, una zona alejada y tranquila. Ha cuidado y protegido tanto a JungKook, alejándolo de amistades que solo lo llevarían a un mal camino donde no podría cumplir su sueño, una de las cosas que más ha estado protegiendo de su discípulo es: su castidad, debe ser virgen, completamente puro de alma y cuerpo. Era uno de los principales requisitos para poder ser parte de los candidatos a Líder de cualquier Clan en espera de uno.


Por ello, se había encargado de mantenerlo siempre a su lado, no había momento en el que su lindo conejo no estuviera a su lado, JungKook tenía que permanecer junto a él. Como un buen discípulo, su discípulo entendía lo que estaba bien y lo que no, siempre obediente, creyendo fielmente en todas las palabras que su sabio Sunbaenim le daba. Incluso si se trataba de ir más allá a la brecha de Maestro y discípulo. TaeHyung no podía evitarlo, su tierno conejito se estaba convirtiendo en un omega precioso, tanto que llamaba la atención de alfas apestosos que les encantaba merodear en el dormitorio donde JungKook se quedaba junto a otros discípulos, tocando la puerta, preguntando con una sonrisa estúpida por JungKook, con el fin de querer probar un poco de la dulzura del omega. Gracias a ello, no le quedó de otra que cambiar a JungKook de dormitorio, haciendo que ahora se quedé en su casita de madera.


Fue desde ese momento que TaeHyung se encontró en un dilema, pues se dio cuenta que, después de todo, no era tan correcto como solían decir.


No cuando llegó a su casita y encontró a JungKook tras la puerta, cerca de la entrada, arrodillado en el suelo, mirándolo con sus grandes ojos color miel, su cabello marrón caía con gracia por su frente y hombros.


Como era de esperar, JungKook termino postrado en el suelo, mostrándose sumiso ante el mayor.


──Este humilde discípulo saluda a su Maestro ──el omega volvió a su posición anterior, después de decir esas palabras. Aún arrodillado, con la espalda recta, con sus túnicas blancas perfectamente acomodadas, demasiado pulcro como lo era todo en JungKook.


¡Realmente no se equivoco al escoger a JungKook como su discípulo! Ah, TaeHyung ya ansiaba el momento en el que su dulce Kook se hiciera Líder de Yeonje-gu. Dejaría de usar esas túnicas tan sencillas para vestir túnicas preciosas, de alta costura, de la seda más fina y de un sin fin de colores. Ya se lo imaginaba, desde un azul intenso hasta el rosa más pastel.


Se vería tan bonito, un omega precioso sin duda alguna.


──JungKookie, puedes levantarte. ¿Qué hablamos de esto? ──lo ayudó a pararse, disfrutando de la calidez que emanaba la piel del menor──. Mientras este Maestro este a solas con su discípulo favorito, no hace falta mostrar tanto respeto hacia mi persona. ──dijo, acariciando el rostro de porcelana de su discípulo, quien solo sonrió con sus mejillas sonrojadas, aferrándose a las muestra de afecto, como un lindo gato manso.


TaeHyung le sonrió satisfecho, posó su vista atrás del omega, donde habían dos maletas y una pequeña bolsa de tela, el alfa tarareó. Inocente, decidió preguntar: ──¿Sabes por qué te han enviado aquí, Kook-ah?


JungKook negó lentamente, con sus manos juntas, entrelazadas, apoyadas en su abdomen.


──Mmh, ha habido algunos cambios en estos días. Supongo que ya te has enterado de lo qué hicieron algunos discípulos de otros Clanes, candidatos a Líder de Yeonje-gu, ¿cierto? ──el de cabellos marrones asintió, apretando los labios. El alfa sabía que tal noticia había horrorizado a JungKook, quien siempre se negaba a asistir a los bailes que organizaban algunos Clanes o ir a tomar el té a lugares donde cualquier cosa podía suceder.


Él se había encargado de sembrarle un miedo ante lo que podía suceder si perdía la virginidad, si dejaba de ser puro, si alguien atrevía a tocar el dulce manjar que se escondía entre sus piernas. Nadie sería lo suficiente capaz para lograrlo, nadie podía, no cuando aún no se convertía en Líder, solamente él podía aspirar a tener al omega. Era lo que JungKook necesitaba, un alfa fuerte, imponente e inteligente, capaz de protegerlo.


Él era el único que sería lo suficientemente bueno para JungKook, se negaría rotundamente que, cuando este se convierta en Líder decidiera abandonarlo, terminando por casarse con algún noble. Y si así lo hacía ─que no sería el caso─, TaeHyung se lo pondría difícil, hasta que se rindieran y buscarán otro omega, un sustituto mientras seguían anhelando la belleza inocente de su preciado JungKook.


──Debido a que varios discípulos han estado rompiendo las reglas y han hecho caso omiso a las órdenes que les dan sus Maestros. Este Maesto piensa que sería bueno mantener a mi preciado discípulo aquí, para alejarte de malas compañías y evitar que suceda una tragedia ──comentó el Líder, agarrando con cuidado al omega del hombro para guiarlo más adentro de su casita.


Se sentó en una silla que tenía un respaldo, mientras JungKook optó por sentarse en el suelo, con sus túnicas blancas esparciéndose en el suelo como olas. Mirando al alfa con atención, quien, como siempre, disfrutó de ello.


Así es como debía ser, su precioso discípulo tenía que enfocarse solo en él, en nadie más.


──¿Te parece bien, Kook-ah? Este Maestro solo quiere protegerte y guiarte al buen camino como un futuro Líder ──dijo en tono engañoso.


La respuesta fue automática.


──Y-Yo... entiendo muy bien, sé que usted sólo quiere lo mejor para mí. Este discípulo lo entiende, no haré nada que usted no permita. Pasar mi tiempo con usted es un honor... Hyung.──confesó el omega, con sus mejillas pintadas de un carmín intenso, mientras veía a TaeHyung tras sus pestañas, sonriendo levemente.


El alfa asintió, satisfecho por la respuesta de JungKook.


Su tierno JungKook, TaeHyung sólo podía contar los días ─aún cuando faltaban tres medes─, con ansías para que su preciado discípulo tomara el puesto que desde siempre le perteneció.


Así que, los días pasaron como un parpadeo, JungKook pareció adaptarse muy rápido a pasar aún más tiempo con él, lejos de parecer incómodo, TaeHyung incluso podía decir que se veía encantado al vivir junto a él. Tomaban el té, le ayudaba con sus prácticas y en tiempos libres, visitaban las afueras de Gijang-gun yendo a puestos de comida, donde terminaba comprando infinidad de dulces y pasteles para JungKook, quien solo sonreía con sus ojos brillando en felicidad pura.


Y cuando llegaba la noche, TaeHyung siempre observaba a través de la túnica para dormir del omega, que a decir verdad, era demasiado transparente, dejando ver a simple vista sus jugosos y bonitos muslos, sus piernas largas y blancas. Sus bonitas curvas, lo suficiente tentador como para que un alfa sano como TaeHyung no quisiera probar un poco.


Cuando JungKook fuera Líder, podría intentar cortejarlo, darle lindos detalles y llevándole los dulces que tanto le gustaban. Poco a poco se ganaría su cariño, su amor, esperaría hasta que estuviera listo para poder tocarlo más allá de tiernas caricias.


TaeHyung ni siquiera podía contar todas las veces que su celo llegaba e imaginaba un sin fin de escenas donde JungKook siempre era el protagonista. Se lo imagina acostado, repleto de sábanas de seda, con la túnica a media cubrir, mientras abría sus bonitas piernas y se dejaba follar ese lindo coño suyo.


Otras veces, se lo imaginaba en su regazo, ambos mirándose a través del espejo, ordenándole al omega que observara como jugaba con su clítoris y le metía los dedos hasta que Kook lloraba y se corría tontamente entre gimoteos y sollozos torpes. Pero había momentos en los que simplemente lo veía encima de él, cabalgando su polla como un profesional, mirándolo perdido de placer, ruborizado, gimiendo por más, aferrándose a su tacto.


En momentos así, todo terminaba con él, tirando de los suaves cabellos de JungKook, para ponerlo a gatas, follándolo como un animal, brindándole más placer al jugar con su bolita de nervios mientras embestía con rapidez, a la par que le besaba su cuello lechoso, con el fin de dejar marcas en clara muestra de que ya le pertenecía a alguien.


Lastimosamente aún no podía cumplir todas sus fantasías, no cuando JungKook tenía que mantenerse puro para ser un Líder. Aunque en ocasiones así, solo le provocaba ganas de tocarlo, esperando cualquier reacción del omega, saber si sería lo suficiente devoto para dejarse hacer cualquier cosa sin rechistar. Sería obvio que se asustaría, incluso podría provocar que JungKook le tuviera asco. Por que, TaeHyung ya era un alfa viejo, un ser inmortal demasiado experimentado, intentando conquistar a un joven omega que apenas se preparaba para la inmortalidad.


Igualmente, esperaría pacientemente el momento para atacar, sin importar si eso significaba esperar por mucho tiempo. Él esperaría lo necesario.


Mientras JungKook se sintiera cómodo con su compañía.


𐔌՞. .՞𐦯


En la humilde casita de madera se encontraba un tranquilo silencio, TaeHyung se encargaba de limpiar su espada y la que le regalaría a JungKook, un pequeño regalo por ser demasiado obediente, un discípulo muy bueno. Además, a parte de la espada tenía otros regalos, hace una semana decidió partir hacia una ciudad para investigar ciertos monstruos que estaban preocupando a los habitantes, TaeHyung no se dio cuenta de lo mucho que podría extrañar al omega de ojos grandes hasta que pasaron días en los que termino en varios puestos comprando cualquier artefacto bonito y sencillo que podría gustarle a JungKook, junto a telas y túnicas nuevas de buena calidad.


Y TaeHyung terminó extrañándolo aún más cuando regresó y se entero que su dulce conejo salió de cacería junto a otros discípulos de distintos Clanes, desde hace tres días y regresarían hasta el domingo en la tarde.


Así que su humilde hogar se sentía solo, se había acostumbrado a tener a JungKook tenido en el suelo, usando un cojín como respaldo para apoyar su espalda, leyendo un libro o tocando el geomungo, de vez en cuando, solía pedirle que tocara para él y el omega, complaciente, lo hacía. Viéndose tan angelical y bello como una ninfa, justo como el día en que llegó al Clan.


JungKook tenía en ese entonces dieciocho, con su cabello corto, túnicas desgastadas y de color negro, con la mirada gacha. En ese tiempo, el omega estaba casi en los huesos, sus preciosos ojos estaban apagados y sin vida, nadie lo había aceptado como discípulo, diciendo que era demasiado débil y flacuchento como para levantar siquiera una espada. Pero, TaeHyung miró con tristeza como el omega se aguantaba las ganas de llorar, así que decidió que, si nadie quería a JungKook como su discípulo, él sí lo haría. Y así fue que, mes con mes, se notaba el esfuerzo del omega. Como un año después se veía tan saludable, con sus mejillas gorditas y con un rubor natural, vistiendo las túnicas de discípulo, hasta que cuando cumplió veinte empezó a usar túnicas blancas en señal de que ahora era discípulo principal del Clan de Yeongdo-gu.


Definitivamente haber tomado a JungKook como discípulo fue lo mejor que pudo hacer, tiene a un adorable omega que lo ve como si fuera el mejor del mundo, y él tiene la certeza de poder pasar toda su larga vida a lado de su pequeño conejo.


Así que, en conclusión: Sí extrañaba a JungKook.


Siguió limpiando su espada, agregando energia espiritual, para después hacer lo mismo con la espada que sería de JungKook muy pronto. Bueno, eso era lo que tenía pensado hasta que la puerta de su hogar se abrió bruscamente, dejando ver a JungKook, quien tenía la mirada perdida, con las mejillas rojas como el tomate, jadeando. El omega tenía su túnica hecha un desastre, estaba arrugada, batida de barro y lodo, entrando a la casita sin quitarse sus botas, dejando huellas por donde caminaba.


JungKook no aguantó mucho hasta que por fin cayó al suelo de rodillas, gimiendo, mientras su cuerpo ardía y empezaba a llorar.


──A-Alfa...


Esa simple palabra puso alerta a TaeHyung, frunciendo el ceño, se acercó con rapidez hacia el omega que lloriqueaba, intentando quitarse todas las capas de ropa pero era inútil, haciendo que volviera a jadear, totalmente desesperado.


Era extraño el comportamiento del omega, en celo no estaba porque su aroma no estaba por toda el lugar siendo empalagoso, lo único que sintió y lo hizo ponerse tenso fue sentir el aroma a excitación en el delicioso aroma a cerezo del omega. Algo había sucedido mientras estaba de cacería, ¡JungKook ni siquiera debió ir! Su pobre conejo ahora sufría.


TaeHyung suspiró, mirando con preocupación al menor, estaba sudado, temblando y con ojos vidriosos.


──Alfa, alfa, alfa, alfa... ──murmuró el omega, siendo sostenido por el inmortal quien, le beso la frente, secando sus lágrimas y acariciándole el rostro con sumo cuidado.


──Tranquilo, Kook. Estarás bien, ya verás, me encargaré de todo ──respondió el alfa, meseando al de cabellos marrones como un bebé, dejando castos besos en la mejilla del omega que respiraba con dificultad.


Aún así, JungKook se aferró a él, llorando más fuerte.──¡No se puede! E-Esto se siente tan... tan mal, me siento caliente, todo mi cuerpo- todo de mí arde, me quema, hyung. No p-puedo, ¿qué- qué hago, hyung? Y-Yo...


──Shh, encontraré una solución para esto. Debiste haber inhalado o ingerido un afrodisíaco.


Aunque intentó calmar al omega, fue lo contrario, pues empezó a sollozar, aterrado de la idea. Lo miró asustado, negando repetidas veces.


──Le juro que no hice nada, se lo prometo, TaeHyung hyung. No me atrevería a desobedecerlo, ¿me cree, verdad? Sabe que sería incapaz, no podría siquiera pensarlo ──balbuceó, separándose del alfa para mirarlo expectante, sus ojos estaban dilatados pero intentaba mantenerse cuerdo.


Su pobre Koo, estaba sufriendo tanto y su única preocupación solo era no desobedecerlo.


──Claro que te creo, Kookie. ¿Por qué no lo haría? Deja de pensar en tales tonterías, este Maestro sabe que un omega tan dedicado y bonito jamás se atrevería a desobeder mis órdenes ──tranquilizó, regalándole una sonrisa cariñosa al chico que, estaba en un estado donde se veía particularmente bonito.


Pero, dejando eso de lado... ¡Tenía que buscar una manera de ayudar a JungKook! Lo más fácil sería darle varios tipos de té medicinales o incluso hierbas o plantas, pero en esta época donde el sol estaba a más no poder, era poco probable encontrar la flor que se necesitaba para ayudar a Koo. Los té no ayudarían del todo, solo aliviará el dolor por breves momentos y ser muchísimo peor. Además, justo ahora, JungKook parecía más afectado ante el afrodisíaco.


Los que habían provocado tal cosa realmente no sintieron compasión ante un dulce omega como lo era JungKook.


La única opción sería sacar la energía del afrodisíaco por otros canales, toda la energía Yang tenía que salir de alguna forma. Y esa forma era...


Esa forma era tener sexo, sacaría toda la mala energía, dejando en un estado inconsciente al omega. Solo que, este, era muy diferente a lo que el afrodisíaco quiere. En vez de dejarse llevar por la calentura y el momento, alfa y omega se pasaban energía, con el fin de controlar otra que ambos no manejaban, al ser más fácil pasarse energía de esa manera, la mayoría optaba por ayudarse mutuamente mediante el sexo. Con el fin de aliviarse, en varios sentidos.


El gimoteo del omega lo sacó de sus pensamientos, observando como JungKook empezaba a frotar y apretar los muslos, jadeando cuando parecía encontrar cierto alivio.


Soltó un largo suspiro, arrullando al omega, sin saber qué hacer.


Su mirada viajó hacia un espejo que tenía por la sala, volviendo su vista en Kook, tarareó, llamando la atención del omega que lo miró aturdido.


──¿H-Hyung?


──¿Ves ese espejo? Quiero que vayas ahí, te quites todas tus túnicas excepto la interior y te sientes en el suelo ──ordenó con voz suave como la seda, haciendo que el pobre omega asintiera con frenesí, levantándose con dificultad para hacer lo pedido.


JungKook sintió sus piernas como gelatina, sentía que ardía por dentro, deseando lo que no debía. Lo que estaba prohibido, pero simplemente no podía evitarlo, su coño goteaba tanto lubricante que en cualquier momento podría caer en la locura. Quería sentir algo, lo que sea, dentro suyo, llenándolo hasta que por fin se sintiera bien, que no pudiera pensar nada más que en la polla que iba a follarlo.


Gimió necesitado, quitándose capa por capa, hasta quedar en su túnica interior, una túnica blanca semitransparente. Se quitó sus botas, sentándose en suelo, se miró tras el espejo, estaba hecho un desastre: su cabello alborotado, sudado, con el flequillo pegado a su frente, sonrojado del rostro y cuello, con sus ojos vidriosos.


Apartó la mirada, empezando a preguntarse qué es lo que haría su Maestro para ayudarlo.


TaeHyung por su parte, caminó hacía unos cajones donde sacó un pequeño bote. Le serviría, su plan debía funcionar, solo esperaba no asustar a JungKook.


Se dirigió hacia el omega que, cumpliendo lo pedido, ya estaba en el suelo, sentado, solo con la túnica interior, frente al espejo, jugando con sus manos nervioso. El alfa se tenso, suspirando pesadamente, se acomodó detrás del omega, sintió el aroma del aceite floral capilar que solía usar con frecuencia a JungKook junto al sudor, se sintió mareado.


Tenía tan cerca a JungKook, tanto que justo ahora podría aprovechar el momento para solo voltearlo, quitarse sus pantalones y clavarle la polla en su húmedo y estrecho agujero. Sería tan fácil, jodida mierda si no, Kook estaba tan necesitado en estos momentos que, seguramente, lo aceptaría encantado. Disfrutando de ser abierto por cualquier alfa como una zorra, le daría igual si fuera él o un desconocido, mientras le aliviará el dolor lo haría con quien sea.


Estaba claro que TaeHyung no permitiría eso, nunca. Él se encargaría de brindarle eso que tanto necesitaba, con solo él basta. JungKook no necesitaba a nadie más.


──Abre un poco tus piernas... sí, justo así ──observó por el espejo como con vergüenza el de cabellos marrones hacia lo pedido, dejando ver sus piernas blanquecinas y un poco de sus muslos. TaeHyung sonrió satisfecho, acariciando con cariño la cintura del omega quien jadeo en señal de sorpresa.── Dime, Kook. ¿Dónde exactamente te quema? ¿En qué parte de tu cuerpo duele, mmh?


Sus manos viajaron por la cintura del menor, trazando un camino hacia los muslos, donde acaricio lento y con suavidad, apretando la tierna carne entre sus dedos, sacándole jadeos al omega que se deshacía bajo su tacto.


──M-Me duele aquí, q-quiero no... y-yo-


──¿Quieres algo aquí? ──acarició con delicadeza los labios vaginales del menor, quien chilló avergonzado, cubriendo su rostro entre sus manos. TaeHyung lo miraba divertido a través del espejo, dejando un casto beso en el hombro del omega.── ¿Aquí te duele, Koo? Voy a ayudarte, solo confía en mí ──dicho esto, acomodó a Jeon en su regazo, abriendo de par en par las bonitas piernas del pelimarrón sacándole un gemido ahogado.


Tocó los labios vaginales del menor por sobre la tela, acariciando con cuidado, fue delicado, sintiendo la humedad en aquella mancha que estaba empapada de lubricante. JungKook sintió sus mejillas arder, respirando entrecortado, trató de apartar la mano de alfa pero solo logró que el mayor doble la tala, dejando al descubierto una vagina brillante de lubricante, abrió los labios, observó los pliegues y el clítoris hinchado del omega, su pequeño y virgen agujero empezaba a expulsar más lubricante. Miró al omega por el espejo, tenía los ojos llorosos, mordiendo sus labios, totalmente avergonzado.


──Hyung, ¡ngh! N-No, ¡e-espera! ──JungKook gritó cuando sintió los dedos de su Maestro empezar a acariciar su clítoris, empezando a frotar en movimientos circulares lentamente.


El alfa con la otra mano decidió desnudar por completo Kook, besando su cuello, tratando de no dejar marcas, saboreo la piel sudada del omega y casi gime cuando ve al de cabellos marrones arquearse, quien se dejaba vencer por el placer, agarrándole de la muñeca para guiarlo más a su coño.


──Mmh, hyung, hyung, hyung... ──Koo gimoteaba, aferrándose por completo en la mano del mayor, meneando las caderas por puro instinto, jadeando ante el buen estímulo que le proporcionaba su adorado hyung. Su querido Maestro, siempre tan bueno y dulce con él.


JungKook le quería dar todo, que se sintiera orgulloso de él, quería que tomara todo de él.


──¿Te gusta, bebé? Mira el desastre que estas haciendo, debe gustarte que jueguen así ──expresó con falsa dulzura Kim, dejando la bolita de nervios para acariciar toda la raja del omega, hasta que decidió meter su dedo índice en la entrada del menor.


Estaba apretado, caliente y jodidamente cálido, su polla palpito y TaeHyung casi mandaba todo a la mierda tan solo para tirar a JungKook, abrirle las piernas y empezar a follarlo. Con ese pensamiento, agrego otro dedo más, y otro, embistiendo lento, mientras los chillidos y súplicas de su discípulo se escuchaban por el lugar. Tenía una voz tan bonito, tan melodiosa, tan dulce como la miel.


El chapoteo por los dedos que salían, entraban, por el orificio del omega solo causaba que este no dejará de gemir, quien desde hace un rato sintió la erección, el gran pene de TaeHyung, entre sus nalgas. Más lubricante salió de su agujero, haciéndolo sollozar.


Pero lo que lo hizo gritar fue que el alfa decidiera acaricar sus pezones, pellizcando y tirando de ellos, sin dejar de embestir su necesitado coño. Se sentía muy bien, mejor de lo que pensó que sería tener los largos dedos de su hyung dentro suyo. Era tan bueno, follándolo con sus dedos, se sentía rico, le gustaba. Aunque, todo sería mucho más fácil si decidiera meterle esa gran polla.


──Te encanta esto, Kook. Mira lo bien que entran mis dedos, lo bonito que te ves. Eres un ángel, mi ángel, mío ──ronronea encantado el mayor, volteando al omega para que ambos queden cara a cara.


Lo primero que hace es acariciarle el rostro, mientras los dedos batidos del lubricante del omega los lleva a los belfos rojizos de este. JungKook abre la boca, tímidamente saca la lengua para después chupar los dedos de Tae, gimiendo y moviéndose sobre la erección del mayor, mirándolo con los ojos brillantes, con lágrimas bajando por sus rojas mejillas.


TaeHyung gruñé, sacando los dedos con brusquedad, mirando al omega que sigue con la boca abierta esos dedos. Él sonrié con pereza, volviendo a jugar con vagina del muchacho, le acaricia el clítoris, viendo como Kook temblaba, agarrándose de sus hombros. Frotó su perlita, fue lento, siendo una tortura para JungKook quien lo miró necesitado.


Soltó una risa, dejando un beso en los labios del omega, sin perder el tiempo, empezó a frotar con rapidez. Lamió y chupo los pezones rosados, gimiendo ante el aroma de él, todo, absolutamente todo en JungKook, en su tierno discípulo, olía bien. Era tan bonito, tan dulce, tan suave, tan precioso.


A comparación de él, JungKook eran tan pequeño y delicado. Su pequeño y tierno conejito.


No pasó mucho tiempo para que el omega lo agarra con desesperación, impactando sus labios de una manera demasiado bruta, besándolo con una torpeza digna de alguien que en su vida había besado. Y eso basto para calentarlo aún más, dominando el beso, mordisqueó los labios de Jeon, chupó y se aferró a esa linda boquita. JungKook envolvió sus brazos alrededor de su cuello, gimiendo dulcemente durante el beso.


Solo eso basto para que, minutos después, su lindo discípulo se corriera, chorros saliendo de ese coño bonito y guarro, negándose a dejar el regazo del alfa. Jadeando en busca de aire, su pecho subiendo y bajando, con su boca abierta, tenía los labios hinchados tras el salvaje beso que se dieron, aún todo hecho un desastre, JungKook seguía viéndose precioso.


TaeHyung le acarició la espalda, arrullándolo, dejando pequeños besos en sus hombros, estuvieron así por un largo tiempo, con Koo recuperándose del orgasmo hasta que recordó un detalle importante.


Mientras ayudaba a JungKook en ningún momento le pasó energía espiritual.


Vaya mierda, con un solo lado positivo siendo que al menos el cuerpo de su discípulo ya no se sentía caliente. Los varios lado negativos: JungKook estaría enfermo, débil y faltaría a sus clases favoritas, tiro con arco. Lo cual sería, por varios días.


Soltó un suspiro frustrado, llevando al omega en brazos al baño, estaba durmiendo, tan tranquilo y delicado, ¡sin duda era una belleza única! Se estaba volviendo bello, eso atraería unos cuantos problemas, pero nada que no pudiera solucionar.


Cuando regresó al lugar de los hechos ─después de un arduo trabajo donde lavó bien al omega, lo vistió con una túnica de lino lo suficiente cómoda y llevarlo a su habitación─ TaeHyung encontró su alfombra hecha un desastre, estaba mojada y el aroma a cerezo de JungKook estaba fuerte en dicha cosa a medida que se acercaba. También se encontró con la sorpresa de que, se había corrido, pues sus pantalones estaban incluso peor que la alfombra.


El alfa ni siquiera tenía idea en qué momento se corrió. El recuerdo de la expresión del omega, su cálido y estrecho interior fue suficiente para que su polla volviera a hincharse.


Esto definitivamente tomaría tiempo.