─ 𝑼𝑵𝑰𝑪𝑶
Chan miraba la película con aburrimiento. En verdad no entendía porque esta película le gustaba tanto a Minho, su mejor amigo. La película era básica, la trama era predecible y con un desarrollo rápido, lo único rescatable que tenía eran las canciones.
—Y como está tu teléfono?— La voz de Minho lo sobresalto, mirando hacia sus muslos donde descansaba la cabeza de su amigo.
—Ya compre el nuevo.— Murmuró mientras veía una escena de la película que en lugar de dar risa le daba pena. —Ya pase todos mis datos solo me faltan las imágenes.
— Si... Aún me siento culpable por eso... Lo lamento, Chan.— Se disculpo su amigo.
Bangchan y Minho eran mejores amigos de la infancia, se criaron juntos gracias a que sus madres eran amigas desde la secundaria. Al principio, ambos se llevaban muy mal, no fue hasta que por un gusto en común se hicieron los mejores amigos.
Sus madres, felices de ver a sus hijos siendo mejores amigos no hicieron más que apoyarlos para que estuvieran más juntos de lo que ya estaban. Llevando a ambos a las mismas escuelas desde el jardín de niños, las mismas clases de baile cuando eran adolescentes y los mismos lugares turísticos en vacaciones.
Prácticamente ambos se conocían desde que estaban en las danzas de su madre. Por ello su relación era más de hermanos por todos los buenos momentos.
Aunque eso solo era para Minho, pues Bangchan no pensaba igual. El no sabe en qué momento se terminó enamorado de su mejor amigo. Tal vez cuando lo vio bailar por primera vez en sus clases de baile, o cuando Minho lo abrazaba y hundía su carita en su cuello cuando hacía frío. La fecha exacta no la sabe, solo sabe que está más que enamorado.
Un sentimiento que sabe que nunca será correspondido.
Minho lo ama, lo considera alguien importante en su vida pero no lo ve con ojos de amor. Lo ve con ojos de hermandad.
Y Chan lo sabe perfectamente, porque al ser el mejor amigo era el encargado de consolar a Minho cuando un chico lo rechazaba. O cuando su amigo estaba perdidamente enamorado de alguien.
─ No fue tu culpa, ya hablamos de eso. ─ Ánimo el castaño, jugando con los cabellos rubios en sus manos. ─ Fue mía por dejar mi teléfono en la cama.
Minho hizo un adorable puchero, puchero que Chan quería besar hasta perder el aliento.
─ Si tú lo dices... ─ Con aquel murmuró de inconformidad la plática dió por finalizada.
Ambos siguieron contemplando aquella película que estaba en tendencias en su país. Minho parecía disfrutarla, en cambio Chan hacia una mueca cada vez que la película intentaba un chiste y terminaba dando pena. Lo cuál ya había ocurrido varias veces.
Cuando los créditos llegaron, Chan por fin dirigió su vista hacia la ventana de su departamento, notando que ya estaba algo oscuro.
─ Chan ─ Hablo el rubio, mirando algo en su celular.
─ ¿Que pasa, Min? ─ Pregunto con una sonrisa, mirando a su amigo como muestra de que prestaba atención a lo que decía.
─ Se que es repentino, pero Seung y Hyunjin nos invitaron a una fiesta en la discoteca de siempre. ─ Minho explico, mostrando el mensaje al mayor.
─ ¿Ahorita? ─ Pregunto confundido, mirando una vez más la ventana.
─ Si, la fiesta en si es a las nueve, ahorita son las ocho, tenemos el suficiente tiempo para arreglarnos. Solo si deseas ir.
Chan lo medito, estaba aburrido. La película fue una completa tortura, tal vez unas copas no le harían daño. Y como un pequeño plus, tal vez podría ver a su amigo vestido con esas cortas faldas que siempre dejaban a la imaginación.
─ Bien, pero no beberemos mucho. ─ Explico, agarrando su teléfono de la mesita decorativa que había enfrente del sillón. ─ Mañana se estrena la nueva temporada del anime que estábamos viendo y no me lo quiero perder.
Minho soltó una carcajada, recordando lo Otaku que era su mejor amigo en ocasiones.
─ Bien, me vestire rápido. ─ Minho se levantó del sillón y caminó hacia el cuarto de visitas.
El departamento donde estaban era el de Bangchan, quien al terminar sus estudios, sus padres como regalo le dieron un departamento cerca de la ciudad. No era grande, era pequeño pero modesto. Tenía solo dos cuartos, un baño, una sala y una cocina más un pequeño balcón.
Minho aún vivía con sus padres, pero se la pasaba más en el departamento de Bang han que prácticamente el cuarto de visitas era del rubio.
Bangchan solo fue a su cuarto por su viejo teléfono que estaba cargando. Este se había roto por un descuido del castaño, que dejó el teléfono en la orilla de la cama, para segundos después Minho llegará y saltará encima de Bangchan cayendo ambos en la cama, haciendo que su teléfono volara por el cuarto.
Compro uno nuevo hace dos días, aunque su antiguo teléfono seguía funcionando a la perfección la pantalla estaba toda rota, lastimando su mejilla cuando hacía llamadas.
─ Listo. ─ Minho apareció en su campo de vision, vistiendo una falda negra de cuero que le llegaba abajo de los muslos y una sudadera del mismo color. Cuando notó lo último sonrió.
─ ¿Otra vez robando mis cosas? ─ Se burló, intentando ocultar el calor que sentía en su pecho al ver a su amado usando su ropa.
─ ¡Combina con mi falda! ─ Minho dió una pequeña vuelta y después sonrió. ─ Vamos, hemos compartido hasta los calzones cuando eramos niños.
─ Si ya entendí, vámonos. Yo conduzco. ─ El castaño interrumpió a su amigo cuando este comenzó a hablar de su niñez.
No era porque tuviera mal recursos, si no que recuerda lo incómodo y vergonzoso que fue usar las bragas de su amigo cuando tenían diez años. Todo porque Minho no utilizaba boxers como él.
─ ¿Seguro?. ─ Pregunto Minho, mirándolo con desconfianza. ─ ¿Tomaste tus pastillas para dormir?
Bangchan rodó los ojos, recordando las pastillas que su doctor le había recetado para su insomnio y ansiedad.
─ No, no las he tomado. ─ Comento con seguridad, haciendo que su amigo se tranquilice.
─ ¡Vámonos! ─ Grito Minho emocionado, dando esos pequeños brincos que tanto amaba Bangchan.
El camino no fue realmente largo, solo fueron veinte minutos con canciones de pop pegadizas que cantaban ambos cada vez que tenía la oportunidad.
La discoteca a la que iban con regularidad era una famosa en el centro. Su espacio era suficiente para unas cien personas en el local, las bebidas y la música estaban bien. Era una discoteca segura a la que iban en ciertas ocasiones solo para beber, se podría decir que eran clientes frecuentes.
─ ¡Chicos! ─ Seungmin les grito desde su asiento, sentado a un costado de su pareja ChangBin. ─ Al fin llegaron, realmente pensé que ya no iban a venir.
─ Solo fueron unos minutos. ─ Minho se quejo. ─ Hola chicos.
ChangBin fue el único que les devolvió el saludo, pues Seungmin estaba más interesado en beber de su vaso y Hyunjin estaba perdido besando a un pecoso que en su vida había visto.
─ Vamos, beban. ─ Seungmin les pasó una botella. ─ Compramos estas botellas para perdernos está noche.
─ No vamos a tomar mucho. ─ Dijeron los dos al mismo tiempo, soltando una risa cuando ambos se dieron cuenta de lo que hicieron.
─ Ya hasta comparten la misma neurona, ahhh, el amor los trae tontos. ─ ChangBin se burlo, pasando su mano por los hombros de su novio que lo miró con una cara de disgusto que causó risa en los presentes.
─ Chan y yo somos como hermanos, crecimos juntos. ─ Minho sonrió mientras bebia un trago de su bebida.
Bangchan solo asintió, tomando su vaso, intentando disimular el dolor que aquellas palabras le causaban cada vez que las escuchaba. A veces se preguntaba cuando se acostumbraría a ellas.
─ Si tú lo dices. ─ Hyunjin por fin los miro, abrazando por la cintura al chico de cabello azul y pecas regadas por su rostro.
─ They have wonderful chemistry; they make a lovely couple. Congratulations! ─ Dijo el chico en el regazo del mayor del grupo haciendo que todos lo volteen a ver confundidos.
─ ¿Que dijo? ─ Pregunto Minho hacia Hyunjin, quien tenía un rostro sereno.
─ Ni puta idea que dice, pero besa increíble. ─ Todos se rieron, dando asi
inicio a la fiesta.
Chan se acabó su cuarto vaso de alcohol, estaba ligeramente mareado pero aún estaba bien. Sabía que no debía tomar mucho pues era el conductor designado de su amigo.
Amigo que se había perdido de su campo de visión hace varios minutos.
Seguía sentado con el resto de sus amigos, ChangBin y Seungmin se miraban complices mientras hablaban en voz baja, ambos ya estaban borrachos. Luego estaba Hyunjin que fingía mirar hacia otro lado mientras el extranjero besaba su cuello y tal vez otra cosa más que no quería saber.
─ Iré al baño. ─ Murmuró más para si mismo.
En realidad no tenía ganas de ir al baño, pero quería encontrar a Minho. Ya eran cerca de las doce de la noche y se tenian que ir al departamento.
Camino con cuidado entre tanta gente sudorosa y alcoholizada. Pidiendo disculpas cuando sintió que fue muy rudo con la gente al pedir permiso.
Mientras miraba los alrededores, notó que había un chico de cabellos negros y ojos rasgados que lo miraba desde el asiento de la barra con demasiado interés. Cuando sus miradas conectaron por unos segundos, Chan sabía perfectamente lo que ese chico quería.
Y aunque la tentación fuera buena, se dió media vuelta y siguió con su búsqueda.
La cuál terminó tan pronto llegó al otro lado del bar, en las mesas donde había gente tocándose un poco de más y donde la música retumbaba hasta llegar a lastimar los oidos.
Minho estaba ahí, siendo empotrado contra una pared por un tipo de cabellos naranjas y unos músculos grandes, no tanto como los de ChangBin pero sin duda más grandes que los suyos. Minho estaba pegado en la pared mientras sus piernas se aferraban a la cadera del peli-naranja que besaba sus labios y tocaba su trasero sin pudor.
No estaba lejos, pero la distancia fue perfecta para escuchar, aún entre la música fuerte, los gemidos de su amigo, rogando porque el tipo se frotara más contra su trasero.
Chan lo vio todo.
Y en silencio, se quebró.
No lloro, no se enojo, de hecho, lo tomo con tanta calma que se dió la vuelta y fue hacia la barra. El chico de antes seguía ahí, mirándolo con sorpresa y algo de lujuria, aunque lo que pasó no fue algo que el chico se esperaba.
Porque Chan solo se acercó a la barra y pidió una botella de whisky, una de soju y una de tequila. El chico que lo atendió no pareció sorprendido, pues hizo su trabajo y trajo las dos botellas rápidamente.
Chan saco su billetera y pago en silencio, mirando de reojo la cara de decepción del chico cuando vio que ni siquiera lo volteo a ver.
─ Oye ─ Chan se detuvo, algo sorprendido al ver que el chico si tomo la iniciativa de hablarle. ─¿No quieres divertirte un rato?.
Chan por fin se dió la vuelta y lo miró, solo para sonreír y negar con una gran tranquilidad.
─ Si, me voy a divertir, mucho, pero no contigo. ─ Dijo para caminar de nuevo y sin mirar atrás.
Cuando llegó al mismo lugar donde estaba Minho, agradeció a todos los dioses cuando vio que ya no estaban en la misma posición de antes. Ahora el pecho del rubio estaba contra la pared de ladrillos y el chico de cabello naranja estaba agarrando los muslos de Minho, quien parecía derretirse con su toque.
Miro a su alrededor una vez más y notó a un chico, evidentemente borracho hasta no poder más, intentando robar una botella a una pareja que estaban más interesados en conocerte con sus lenguas.
─ Hey, tú. ─ El tipo volteo confundido, aunque una sonrisa se extendió en su rostro cuando Bangchan le ofreció la botella de Soju. ─ Te daré esta botella para ti solo si empujas a ese sujeto de cabello naranja, solo debes tirarlo al suelo y alejarlo del rubio.
El borracho ni siquiera pregunto, solo tomo la botella, le dió un largo trago y fue a hacer su misión. Llegando hasta el peli-naranja que sonreía con felicidad mientras exploraba debajo de la falda del rubio.
Chan no se quedó a ver qué pasó, solo tomo de la muñeca a HyunJin y lo jaló hasta la salida. Su amigo parecía estar en una burbuja creada por la excitación y el alcohol en su sistema, aunque lo reconoció de inmediato, por ello no se negó.
─ ¡Chan! ─ Minho rio, estaba borracho pero Bangchan sabía que seguía lo suficientemente consciente como para reconocerlo. ─ ¿Que haces?. ¡Quiero volver!.
─ ¿Por qué quieres volver, Minnie? ─
Chan abrió la puerta del coche y sento a Minho en su lugar, poniéndole el cinturón de seguridad y dejando las botellas en los asientos de atrás.
─ El chico bonito... ─ Murmuró
Minho , mirando hacia la discoteca pero sin moverse en absoluto.
Bangchan sabía que cuando Minho bebia, este tenía diferentes síntomas.
Pero nunca vomitaba, solo tendría un profundo sueño y mareos, y por la mañana; un terrible dolor de cabeza que no lo haría moverse por horas.
─ Te cuento algo, Minnie ─ Bangchan se subió al carro y se puso su cinturón, su voz sonaba tierna, incluso infantil.
─ El chico bonito nos espera en la casa. ─ Minho pareció contando con esa respuesta y en todo el camino decía incoherencias, pues le costaba formular palabras completas. Hubiera sido tan gracioso para Bangchan, si Minho no hubiera estado hablando de ese tipo una y otra vez.
─ Ya llegamos Min, súbete al departamento.
Minho hizo caso, caminando con pasos lentos y perezosos por las escaleras. Bangchan lo seguía a unos dos metros de distancia, cargando ambas botellas de alcohol y cuidando que su Minho no se caiga.
Cuando llegaron al departamento ambos fueron directamente a sus cuartos, Bangchan dejo las botellas en su cama y corrió al cajón de sus calcetines, buscando esas calcetas largas que Minho le había regalado como norma en su cumpleaños.
Cuando las encontró, las metió en su chaqueta y fue a su otro objetivo, en su mesita de noche estaban las pastillas que su doctor le había recetado y que ahora le iban a servir cómo nunca antes. Al igual que las calcetas, las guardo en su chaqueta y volvió a tomar las botellas en sus manos, caminando ahora a su verdadero objetivo.
Su Minho.
─ ¿Minho? ─ Chan pregunto antes de entrar al cuarto de visitas.
Minho estaba sentado en la cama, quitándose la sudadera y dejándola aún lado, parecía agotado y adormilado. Bangchan sonrió aún más grande.
─ Minnie, te traigo pastillas para que el dolor de cabeza no sea tan fuerte mañana ─ Minho lo miró como si fuera la persona más amable del mundo.
─ ¡Gracias! ─ Chan dejo las botellas en la cama, dándole la espalda al rubio, abriendo la de whisky y de paso sacando tres tabletas del frasco de pastillas.
─ Vamos, toma. Se acabó el agua hace rato y como nos fuimos a la fiesta no compre, solo tengo las botellas de alcohol. Espero que no te moleste. ─ Con un tono lleno de pena, Chan se acercó, ofreciendo la botella de alcohol abierta y las tres pastillas.
─ No te preocupes Channie... ─ Minho lo miró, sonriendo y cerrando sus ojos brevemente. ─ Confio en ti, además, ya estoy borracho, jaja.
Bangchan lo miró en silencio, viendo como su amigo hacía caso. Confiando ciegamente en su mejor amigo.
Y ese fue su error.
No pasaron ni cinco minutos, cuando Minho sintió que todo le daba vueltas y caía en la cama. Dormido, inconsciente.
Y lo peor de todo, vulnerable ante un depredador que se había cansado de esperar y ahora quería reclamar lo suyo.
─ Lamento mucho que no puedas disfrutarlo tanto como yo, Minnie. ─ Chan murmuró, comenzando a quitarse la ropa lentamente. ─ Pero te prometo que después de esto haré que te enamores de mi, para que la próxima vez estés consciente de esto, cariño.
Chan le dió una pequeña bofetada en la mejilla de su Minho, cuando esté no mostraba ningún signo de estar despierto, fue que la diversión había iniciado.
Con las calcetas en mano, se apresuró a amarrar las muñecas de Minho arriba de su cabeza con una de ellas.
La otra calceta la ocupo para cubrirle la boca al rubio y evitar que cualquier ruido saliera de sus labios.
No hizo falta desnudar al mayor por completo, solo bajo la falda, los shorts protectores y sus bragas, las cuales estaban empapadas por los toques que el peli-naranja había hecho anteriormente.
─ Al menos le agradezco eso. ─ Murmuró, estirando su mano hasta tomar una de las botellas de alcohol.
Abrió la botella y le dió un largo trago, haciendo una mueca por el sabor amargo del whisky.
Sin perder más tiempo, dejo caer todo el liquido encima del cuerpo de su amigo, encargándose de manchar cada parte de él, desde su cabello rubio y sudoroso, hasta el bonito y brilloso coño de Minho.
Admirando como el coño de Minho parecía abrirse y cerrarse ante el chorro de alcohol que le caía directo en su entrada húmeda. Chan rio, dejando de tirar el líquido y dejando a un lado la botella.
Agarro su pene y comenzó a masturbarlo ante la increíble vista que tenía, su miembro ya estaba duro, goteante por atención y el se la iba a dar.
Pero la increíble idea de inmortalizar el recuerdo llegó y se aferró a él, que sin saber exactamente en qué momento, se levantó y fue por el teléfono roto que tenía.
Lo desbloqueo y le fue directo a la cámara, donde apretó el botón de grabar. El vídeo comenzó a grabarse, captando directamente su miembro duro mientras caminaba por el pasillo oscuro del departamento.
Grabo también cuando abrió la puerta y cuando se acomodo entre las piernas de rubio, tomando con una mano las caderas de Minho para comenzar a rozar su gran bulto contra el coño brilloso de su amigo.
─ Tan bonito... ─ Jadeo, haciendo zoom al video para que se pueda apreciar mejor cuando entraba en su amigo.
Si su amado estuviera despierto, se hubiera encargado de jugar un poco con él. De besarse y tal vez hacerle un oral para prepararlo. Ninguno de los dos era virgen y el lubricante natural que Minho tenía era suficiente como para poder entrar sin dolor.
Lo último que quería era hacerle daño.
─ Siempre escogiste a otros idiotas antes que yo, ¿Sabes cómo me siento?. ─ Cuando su pene se introdujo por completo, Chan comenzó a hablar; ─ Cuando te vi de ofrecido con esa naranja andante me sentí como si me hubieran apuñalado. Si querías que te tocara me hubieras dicho.
Por cada palabra se encargó de embestir con fuerza, disfrutando las increíbles paredes de su amigo que lo recibían con gloria.
─ He esperado tanto esto, voy a disfrutar tu cuerpo tanto que con nadie vas a poder hacerlo. ─ Susurro, cortando por fin el vídeo y dejando el teléfono a un costado.
Minho aún inconsciente, se removió incómodo entre sueños. Haciendo que Bang sonriera mucho más y detuviera sus embestidas.
En silencio, le dió la vuelta a Minho, dejando ahora su culo en alto su preciosa y trabajada espalda a su disposición. Volvió a introducirse de golpe en su coño, embistiendo con fuerza, como si quisiera demostrar pertenencia ante la nada.
Agarro la botella de alcohol que se encontraba a la mitad con su zurda, le dió otro trago más hasta que el líquido se resbalaba por sus mejillas y después con su diestra agarro el culo de Minho. Exponiendo su otro tesoro.
Su otra entrada que no estaba lo suficientemente lubricada como para ingresar en ella, pero si lo suficiente como para meter algo más pequeño.
Algo como una botella.
─ Sera divertido verte con el culo lleno de alcohol. ─ Se burlo el castaño. ─ No solo te llenare de semen, si no también de alcohol. ¡Las dos cosas por las que más ruegas!... Es una lastima que no podré firmar mi obra de arte.
Lo peor de todo es que no sintió culpa, al contrario, sonrió satisfecho cuando a la tarde siguiente, Minho despertó con su coño lleno de semen que se desbordaba por sus labios vaginales que estaban hinchados y rojos. Y sin olvidar el alcohol que salía de su ano.
─ ¿Q-que paso, Chan? ─ Fue lo que le pregunto el rubio, con la voz entrecortada, llevando sus manos hasta su parte intima, tocando el alcohol que salía de su culo, notando de inmediato que era whisky.
─ Eso debería preguntar yo, metiste a un desconocido en la casa a altas horas de la madrugada. ─ Fue lo que respondió Chan, en un tono de molestia fingida mientras se cruzaba de brazos.
Después no hubo más palabras, solo el pobre Minho sollozando mientras le pedía ayuda a su amigo para limpiarse y le pedía (en inútiles intentos de palabras) perdón por traer desconocidos a su departamento.
Chan tenía todo preparado, tiró las botellas y vacío el garrafón de agua.
Las calcetas que había usado estaban lavadas y dobladas en su cajón y su teléfono antiguo estaba escondido en un lugar donde Minho nunca encontraría. Solo se encargó de ser el mejor amigo que estaba cuidando a su amigo después de una borrachera.
Una borrachera que trajo consecuencias para ambos.
Fin. 🧸
Todos los créditos correspondientes a @hyunttom♡