¿Te cuento mi cuento?

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Summary

«Entendí que prefería tocar bien el ukelele que seguir tocando mal la guitarra, y eso fue como una nueva filosofía personal. Si no podés con la vida, probá con la vidita». PEDRO MAIRAL, La uruguaya y como no pude escribir novelas por dejarlas abandonadas probé con los cuentos y encontré mi lugar seguro.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
13+

POLVO DE HADAS

En un bosque mágico habitaban las hadas. Entre ellas, habia un grupo especial de amigas:

Hada de la Bondad, con sus alas brillantes volaba alto y le gustaba hacer trucos. Era la más divertida.

Hada de la Cooperación, compartia sus experiencias porque le gustaba dar consejos y aprendieran, pues siempre decia que si cometias un error había reparación.

Y una hada, con su vestido impecable hecho por ella misma, luciendo a las demás, un poco presumida por fuera, pero en su interior había mucho amor; solo que tenía cuidado de a quién compartirlo.

Envidiaba un poquito y no compartía con sus amigos. Le daba celos si ellos se iban con otros.

Imperfecta, pero tenía sus compañeras que le enseñaban que seguir igual no la llevaría a ningún lado. Le decían:

—Crece, Lia. ―Se llamaba así por ser la portadora de buenas noticias.

Ella se quedaba en el mismo lugar, siendo la misma, porque no quería cambiar. Pensaba que, siendo igual, también iba a gustar. ¿Por qué dejar de ser ella?

Sí, tenía un poco de envidia. Le daba un poco de celos y no quería compartir por mucho tiempo algo suyo. Quería que se lo devolvieran, por ejemplo, sus amigas.

Es que solo tenía miedo de perderlas.

—Tranquila, Lia —le decían—. Vamos a agrandar la comunidad.

Pero Lia tenía miedo de que no la aceptaran las nuevas amigas de sus amigas, de que cayera mal y de que quisieran cambiarla cuando ella nació con su poco de envidia, su pedacito de celos y su comportamiento hacia los demás porque no le gustaba ser tan perfecta y no ocultaba si algo no le salía.

Tal vez se le llegaba a ver en su carita terciopelada lo molesta que estaba al ver a Sia con las otras niñas y cómo la abandonaba, o a Sami, que estaba en la mesa hablando tan suelta, mientras ella estaba tan calladita que no se animaba a acercarse.

Su miedo la podía más.Por suerte, sus amigas se daban cuenta e iban hacia ella, la integraban, y de a poquito se soltaba. Sin embargo, seguía sintiéndose incómoda con nuevas personas y con lo que pudieran pensar de ella.

—¡Ay, Lia! Alguna vez te vas a animar a soltar esos miedos y a relajarte. Te queremos imperfecta, con ese poco de envidia y ese poquito de celos evidentes que te molestan y no lo ocultas, que te cuesta compartir y haces el esfuerzo, aunque te duele, porque piensas que te lo podrían robar.

Ahora Lia tiene más amigas y las cuida. Reparte sus polvitos mágicos porque ella es así: por fuera pura apariencia, pero por dentro está aprendiendo. Tiene la suerte de no la dejen de lado y de que la enseñen el Hada de la Bondad y el Hada de la Cooperación.

¿Tú también tienes "amigas hadas" que son mágicas y sientes que te enseñan cada día a ser una mejor persona? O, ¿eres la hada que ayuda y no aparta, sino que acompaña...?