Prólogo
Jeon Jungkook, un narcotraficante, el mejor y dueño de Corea del Sur y otros territorios completos. Un hombre de treinta años que logró mantenerse como el jefe de jefes en su propio imperio.
Todos obedecían sus órdenes porque nadie estaba preparado para enfrentar su ira.
Tenía la justicia de su lado y, bajo su régimen, nadie podría con él. Tampoco nadie se atrevía a decirle algo, o de lo contrario una bala adornaría su frente.
Jeon Jungkook era una bestia que nadie podría controlar. Y quien pudo hacerlo una vez en sus treinta años fue Jieun, su exmujer.
Quien murió hace cinco años, cuando fue secuestrada por uno de sus enemigos. Su vida se nubló durante dos años: mató y destruyó familias por diversión, por cosas mínimas.
Porque si él no era feliz, nadie lo sería.
Durante dos años esa se convirtió en su rutina, hasta que tocó fondo y “superó” la muerte de su mujer.
Su vida tomó sentido después de tres años, pero se volvió más despiadado. Sin embargo, cuando llegaba a su propiedad, donde su hijo —donde el único regalo que le dejó su mujer— lo esperaba.
Suho, su hijo, quien se quedó huérfano de madre a los cuatro años, preguntándole cuándo llegaría su madre, por qué tardaba tanto en volver de su viaje. En esos momentos, el mafioso Jeon Jungkook dejaba de serlo y podía llorar la muerte de su mujer, de la única persona que se robó su corazón.
Cuando Suho cumplió seis años y tenía más conocimiento, se le dijo lo que realmente había pasado con su madre. Tal vez no lo entendió a la perfección, pero pudo comprender que su madre jamás volvería. Sin embargo, tenía la seguridad de que siempre lo cuidaría, sin importar dónde estuviera.
Ahora, con nueve años, ya entendía muy bien lo que había pasado y había aprendido a vivir sin ella, pero la necesitaba aunque Jungkook fuera el mejor padre del mundo, sin importar su “profesión”.
Jungkook, fuera de esas cuatro paredes, era una bestia sin corazón ni remordimiento; pero dentro, solo era el padre de Suho.
Sus vidas eran “normales”. No había un cambio significativo, pero la de Jungkook sí cambió la noche en que prestó atención a alguien que bailaba en uno de sus clubes.
Una noche llegó al club que estaba a cargo de Kim Seokjin, uno de sus socios. Fue porque quería distraerse un momento, pero no tenía pensado que sería atrapado por alguien...
Y ese alguien fue Park Jimin, el mejor bailarín del club, la estrella del lugar y el único motivo por el cual era el club más cotizado del país.
Un chico rubio que cautivaba a cualquiera con un simple baile, con una mirada. Un chico que podría tener todo lo que quisiera con solo pedirlo.
Un baile fue suficiente para que ahora Jungkook fuera uno de esos hombres que no faltaban una noche en ese club por verlo bailar.
Esa misma noche, Park Jimin se convirtió en su obsesión y no lo dejaría ir, porque era suyo, sin aún serlo...
—Quiero a ese rubio aquí. Ve por él.
Esas fueron sus palabras y serían su realidad esa misma noche, porque aunque tuviera que llevárselo a la fuerza, Jimin sería solo suyo y nadie más lo vería.
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Park Jimin es un joven bello e inteligente que busca desesperadamente salir de la pobreza agobiante del barrio donde vive. A pesar del cariño de sus padres, vive resentido con la vida miserable que lo dejó sin uno de sus hermanos, Rose.
Quien, a sus diez años, había sido diagnosticada con leucemia y, por la “maldita pobreza” como él decía, murió al año siguiente. Su sufrimiento no duró mucho, pero sí fue doloroso para él y su familia.
Tenía un hermano menor y por él era por quien luchaba por salir de la pobreza. Si no pudo salvar a Rose, al menos quería hacerlo con Bogum.
Planeaba usar su belleza como método para entrar al mundo lujoso al que tanto quería pertenecer. Ni siquiera su novio, Eunwoo —un muchacho pobre de la vecindad que lo adoraba—, hacía que Jimin cambiara su manera de pensar y su carácter ambicioso y egoísta, razón por la cual lo terminó.
Sus metas de vida no eran iguales, porque mientras Eunwoo estaba dispuesto a seguir en medio de la pobreza, Jimin no. Él haría lo que fuera por salir de allí, de ese mundo al que no pertenecía.
Después de la muerte de su hermana, decidió buscar un trabajo, uno donde pudiera tener la oportunidad de encontrar lo que tanto buscaba: un hombre millonario que lo sacara de la pobreza.
Así fue como llegó a su lugar de trabajo: “Ruby's Club”, un club donde no cualquiera podía ingresar y que fue el lugar perfecto para Jimin.
Aunque hubo y hay muchos hombres millonarios, no eran lo que Jimin buscaba, porque no quería ser un amante más. Quería ser el señor y dueño de sus fortunas, no un sucio amante.
Con el paso de los días, se convirtió en la estrella del lugar. Sus bailes cautivaron a todos y cada uno que lo veía. Su sueldo era magnífico, pero no lo que él quería.
Una noche común y corriente como todas, y después de haber realizado su primer show de la noche, llegó un hombre muy grande al lugar donde estaba bailando con sus amigos y compañeros de trabajo.
—Joven, el señor Jeon lo ha mandado llamar. Está en aquella mesa.
Cuando dirigió su mirada a la mesa que el hombre había señalado, supo que al fin, después de tanto esperar, su ticket de bienvenida al mundo lujoso que tanto deseaba había llegado.
Porque claro que sabía de la existencia del narcotraficante Jeon Jungkook, pero jamás esperó que podría llamar su atención. Y ahora que lo había logrado sin querer ni esforzarse, no lo soltaría...
Mientras para Jungkook era una obsesión, para Jimin era ambición y para el destino una hazaña para unir sus vidas.
Sin embargo la pregunta al aire sería, de una obsesión y la ambición, ¿qué podría salir de allí?
Espero les haya gustado 💗
¿Qué les pareció el prólogo? ¿La leerán?
Bueno, la mafia no es lo mío, sin embargo, lo intentaré. Si veo que hay muchas críticas (más de lo normal), se irá a borradores y listo.
Mis primeras lectoras saben que ya hice una de mafia: “My Gangster Boy”. No me fue taaan mal, pero sí fue criticada porque querían a un Jungkook como Superman, y pues aunque sea mafioso no significa que sea de hierro, ¿no? Pero igual, aquí ando arriesgándome, porque quien no arriesga no gana (ganaré críticas o buenas reseñas, todo será bienvenido).
No sé si lo notaron (quienes no están en el grupo), pero Jimin es exactamente Teresa Chávez, mi ídola (es una telenovela mexicana súper vieja, pero mi favorita). En sí, el personaje de Jimin está inspirado en ella. Si saben de qué hablo, saben que Jimin no será el típico humillado o sufrido, sino la mera verdura del caldo.
Si no saben de qué hablo, busquen en TikTok quién es Teresa Chávez y entenderán todo.
Aquí no habrá un día o un horario de actualización, pero de que tendrán un capítulo por semana, lo tendrán. Más que nada porque es mafia y quiero revisarlo bien antes de publicarlo para que tenga sentido.
Aunque se llame “La Muñequita De La Mafia”, Jimin NO será tratado como mujer. Seguirá siendo hombre como en todas mis historias, solo será conocido así.
¡Espero me acompañen en esta nueva aventura! (Las espero en cada actualización, sé que les gustará 🥴).
Sin más, disfruten de la historia y no se la tomen taaan en serio. Todo es ficción, leemos para distraernos de la cruel realidad que nos rodea, así que disfruten de cada capítulo.
Portada hecha por dm_lalala ¡Gracias por ayudarme! ✨(la encuentran en wattpad).
Por cierto, no sé qué tan “fuerte” vaya a ser esta historia, así que síganme por Inkitt, que por allí la estaré publicando por si Wattpad nos da bajón con eso de que es bien sensible y no soporta nada.
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