Capítulo 1
Observo el parque de enfrente, detallando el brillo del día caer sobre las pisadas crujientes de mis hermanos y los niños al correr; Puedo escucharlos y reír desde la lejanía al saber de lo que hablan, también, percibo el aroma de cada uno y de todo lo que nos rodea. Usualmente esto tiende aturdirme. Empezó hace poco, pero días como hoy, mis sentidos conviven dentro de mi, en una sola sensación de calma.
Ayudo a decorar algunos arreglos florales del negocio de mi tia, es la mejor amiga de mi madre, es decir, algún tipo de tía política, la conozco desde siempre. Vive sola, por eso, con mi madre y hermanos la visitamos todos los sábados, sin falta.
Por lo general, me quedo dentro de su casa leyendo algún libro de historia o ayudándola como ahora, es mas cómodo y tranquilo, no me gusta hablar con nadie, los niños, me dan asco, a excepción de mis hermanos y mis amigos y las niñas me tienen miedo, a excepción de mi amiga Helen y mi hermana. Así que no me queda de otra que ver a mis hermanos jugar desde donde estoy.
—deberías salir princesa—habla mi tia siguiendo mi mirada.
Todos parecen divertirse, Florián, mi hermano, esta en los columpios riendo con otros niños, Maleck, su mellizo, lanza unos aviones de papel con otros y Yelena, siendo la mayor, esta sentada en unas bancas hablando con unas niñas. Ningún lugar ahí me llama
—creo que estoy mejor aquí tia—enrollo un listón en el ramo
—amo que vengan a visitarme, pero eres la única de tus hermanos que nunca sale, ¿si sabes que eres una niña no?, deberías ir a jugar con los demás, socializa—pasa tras de mi para alcanzar unas tijeras
—ya socializo con mis amigos en la escuela, no necesito mas—sonrío, escuchando las carcajadas de mis hermanos—ademas, me gusta estar contigo
Ella suspira y guarda silencio. Sabe que no puede convencerme; siempre lo intenta, pero es inútil. No me movería de aquí. Centro mi mirada en una rosa de espinas puntiagudas, delicada y peligrosa a la vez. Si no la tomo con cuidado, me cortará. La observo unos instantes antes de limpiar sus espinas y tomar otra. Esta sí me pincha; la dejo caer y llevo el dedo a la boca.
Escucho un pequeño ahogo en la voz de mi tía. Intento asegurarle que estoy bien, pero su mirada, fija en el parque, deja en claro que su espanto no ha sido por mí.
Un niño moreno delgado, de cabello rizado intenta acercarse con nerviosismo a los demás, pero los amigos de mis hermanos, lo ven entre el fastidio y el miedo dejando de jugar. No posee el mejor aspecto, está sucio y su ropa esta carcomida, vieja, pero no parece malo, solo... triste.
—pobrecillo—comenta mi tia con una mano en el corazon. Sus lentes rojizos se empañan—Juliana debió vender la ropa que le regale, esa mald...—contiene sus palabras en un apretón de labios
—¿Quién es? —mis ojos no han dejado de verlo. Algunos niños se han ido, sin embargo, mis hermanos no, lo observan con curiosidad a diferencia de mi hermana, que lo ignora con las demás
—es el pequeño de juliana, una...
Mama irrumpe en la habitación, metiendo el celular en el bolsillo
—una adicta, no entiendo como no se lo han quitado, debería de hacer algo...—dice mama, enfocando sus ojos oscuros sobre el
—oh no hagas eso, sabes como son esos orfanatos—responde mi tia, tomando un refresco de la mesa
mama bufa en una negación sonora mientras Maleck y Florián le muestran al niño los aviones de papel con timidez
—¿por que todos se fueron? —pregunto a cualquiera
Mi tia suspira contestando—prejuicios princesa—arranca unos pétalos, mi madre a su lado, reúne otras flores para el arreglo
De nuevo veo al frente, no parece malo, solo diferente, debe tener mi edad, su sonrisa es contagiosa y sus ojos... nunca he visto unos así.
—¿quieres hacerle compañía?—pregunta mi tia, haciéndose a mi lado
Muerdo la esquina de mi labio inferior viendo de nuevo al niño, tratando de tomar con torpeza un ramo, que cae al suelo, veo a mi tia con ojos de disculpa. Ella no le da importancia pero mama... parece derretirme con la mirada, no tolera torpezas, al menos nunca en mi.
—sal de aquí, estorbas—habla, dándome un empujón fuera de la habitación, casi puedo sentir el blanco de sus ojos punzarse en el tono cansado de siempre
Veo a mi tia que niega en silencio tras de ella, nunca opinaba pero de ves en cuando la contrariaba en sus actitudes pero, al parecer esta ves no iba a ser una de esas acepciones. Me quito el delantal, dejándolo en sus manos con fuerza y mentón erguido, los ojos me arden con fuego.
— Adiós— tenso los dientes ,dándome vuelta
>>¿Por qué me trata así? <<
Mama y ella cruzan miradas sin decir palabra. Acomodo mi cabello tras el hombro saliendo de la casa, empuñando mis manos a los costados, lo puedo ver, oler, pero esta solo, ¿porque?. Busco a mis hermanos pero se han ido con los otros niños y mi hermana, aun habla con las chicas en la banca.
Al verme, sus cejas se levantan sonriendo, invitándome con la mano, pero me niego, no voy a donde ella y sus amigas presumidas. Quiero conocer al niño alto, al raro, como yo.
Tomo aire, acomodando mis hombros, el corazón me late con fuerza, en un suspiro cruzo la calle. La brisa caliente arrulla mis poros temblorosos, siento la vista de mi hermana y de sus amigas al verme caminar directo a el. Esta arrodillado viendo rodar un trompo con mucha concentración. Llevo casi tres minutos de pie pero no me ha notado, por eso me veo en la tarea de tocarle la cabeza.
— Mucho gusto, Naomi. — extiendo mi mano roja de orejas a cuello. Su rostro se ilumina con los labios abiertos, los rayos del sol acentúan los rasgos de su piel morena, es mucho mas lindo de ... cerca
Sin embargo no me contesta, tampoco acepta mi mano, solo se queda ahí, pasmado como si estuviera viendo un fantasma
—yo... amm.. yo no se jugar trompo— digo, agachándome frente a el para terminar de ver como el juguete da las ultimas vueltas.
El, sin quitar esa mirada miel como su aroma sobre mi, sonríe con nerviosismo. Viste una pantaloneta remendada por retazos mal hechos con una camisilla que le queda chica muy desgastada y sus brazos... tienen cicatrices redondas y marcas de apretones. Mi ceño se frunce sintiendo calor subir por las venas
La peor parte de eso, es que lo entiendo, comparto las mismas lesiones, la manga de mi vestido los oculta, al igual que en mi abdomen. Chirreo los dientes respirando hondo para calmarme, no quiero hacerlo sentir incómodo.
—tu, tus ojos ¿es...esta...estas enoja..jada? —pegunta el, ladeando la cabeza centrando mas su vista hacia la mía
parpadeo, para calmar el fuego que siento dentro de mi
—no... bueno, eso no importa —aparto el rostro para ver a cualquier lado que no sea el de el
—¿eres Calanthiana? en... mi escuela estamos viendo la caída de su reino y lo raro que esas personas tiene el... mmm como se dice... genusma —comenta el, tomando el trompo para lanzarlo otra ves
—rio entre dientes —no se dice genusma, se dice genética y no, no soy calanthiana pero... mi mama si
El asiente, volviendo su mirada al trompo que rueda a toda velocidad. No se mueve, ni se aparta de mi, ni si quiera me da una de esas miradas que las personas me dan cuando me ven enojada...que raro, aunque lo agradezco, usualmente siempre les doy miedo o molestia a los demás y no los culpo.
Según lo que he aprendido en la escuela, se supone que los Calanthianos tiene una genética fuerte que transforma sus ojos cuando se enojan o tienen emociones muy fuertes, su iris se agranda mucho, pero en mi caso... pasa algo anormal, todo mi ojo se vuelve negro.
Por eso, y por algunos... detalles, no le caigo muy bien a la gente. Aunque todo cambió cuando conocí a mis tres mejores amigos en la escuela, pero esa es otra historia. El sonido del trompo girando otra vez hace que mire al chico. Justo cuando nuestras miradas se cruzan, ambos la apartamos avergonzados
>>¿porque? que tontería<<
—¿me enseñas?—pregunto, repasando mis ojos en los de el, diferentes... muy bellos, miel como el dulce de su aroma aunque con un toque a cítrico..
>>¿ porque mi corazon late con fuerza? ¿Por qué me estoy ruborizando?... ¿que me pasa?<<
El, en respuesta asiente ofreciendo el trompo, la brisa caliente mueve sus rizos de un lado a otro jugando con la luz del día .Así pasamos la tarde, hasta llegar justo donde estoy ahora, con Yelena, mi hermana, en la entrada de la casa de tia Viv, son las 9 pm, la hora designada para que nos recoja el chófer de mama, ella aun esta adentro con los demás.
— uuuuh te gusto — dice mi hermana esbozando una sonrisa
— claro que no — respondo cruzándome de brazos
— tus orejas dicen lo contrario — enarca una ceja divertida, descubriendo el rojo en ellas
— no sé de qué hablas, mis orejas están bien — contesto sacando la lengua
— aja si — da un toque a mis costillas
La corriente pasa por mi columna, provocando un quejido
—Yelena no, me duele—encorvo la espalda
—lo siento— responde ella, con la vista en mi estomago
Sus ojos verdes cruzan con los míos. Me alegra que papa nunca la golpe, es su princesa, de hecho ella y mis hermanos son los verdaderos príncipes de la casa
—esta bien, solo no me hagas cosquillas—contesto, en una medio sonrisa
Ella asiente, empezando hablar de sus amigas, hasta que el sonido de un claxon muy particular, silencia nuestras voces, ¿porque?... ¿por que el esta aquí?, siempre nos recoge el chofer de mama, el nunca. Paso saliva sintiendo escalofríos correr por la nuca. Mama desde dentro de la casa, sale con mis hermanos con el ceño fruncido, ella tampoco lo esperaba.
—¡papa!—sonríe Yelena, brincando en un abrazo hacia el, quien planta un tierno beso sobre su cabeza
Mis hermanos lo saludan con voz apagada pero mucho mas animados que yo al verlo, entran al auto junto a mi hermana mientras mama se sube al lado de el, gracias a los cielos el no cruza vistas conmigo, así es mucho mejor, si no me nota, respiro hondo, sentándome adentro. Dándole un último vistazo a mi tía despidiéndome con la mano, odio tener que hacer eso, odio tener que despedirme, no quiero volver a esa casa.
—¿todo en orden?— pegunta papa al aire, sin quitar los ojos del camino, pensé que respondería mama pero los mellizos son los que contestan
— estuvo genial, hoy jugamos con los vecinos y ... — con eso, parlotearon durante casi todo el camino. Para cuando terminan ya estamos cruzando la mitad de nuestro pueblo. El silencio vuelve arroparnos
—¿Cómo estas? — me observa por el retrovisor, sus ojos verdes me congelan
mis hermanos voltean a verme, no se que contestar
— si, te hablo a ti Naomi— me dice
— ella esta bien, hoy jugo bastante— mi madre voltea a ver, detrás a mi asiento, pero mi padre la ignora
— ¿jugaste? — vuelve a mirarme por el retrovisor, con sus dagas esmeraldas
>>¿por que me habla? nunca lo hace... nunca le importo<<
—con mis hermanos—digo, apretando los dedos en la mochila que esta en mi regazo
— si, pero también con un niñ... — mi hermana, caya de un pellizco a Florián
>>chismoso<<
lo quemo con la mirada junto a Lena y Maleck
—¿que ibas a decir?— pregunta papa, directamente a Florián
pero de nuevo no hay respuesta, no me queda de otra que limitarme hacer lo que mejor se me da, divagar
— amm— miro hacia la ventanilla buscando ideas, si digo algo diferente... tal ves podría meterme en problemas —amm
—amm ¿es lo único que sabes hablar? — ese tono... si no le doy una respuesta rápido, las cosas se pondrán feas
—No señor ... — contestamos al tiempo con Yelena, cosa que nos hace voltear a ver cual de las dos hablara primero, ella lo hace.
—no papa— pasa saliva—es que me estoy mareando— dice Lena, bajando la ventana del auto, el calor de la brisa nos golpea en la cara.
—¿que ibas a decir Naomi?—repite el, ignorando a mi hermana
—aamm decía que hoy hice con Yelena unas manualidades y nos quedaron muy lindas ¿ quieres ver? —comienzo a rebuscar en mi mochila de oso
—Es cierto, nos quedaron muy lindas papa — apoya Lena
—mira — le paso un papel con recortes y cosas que habíamos encontrado por el campo—este es el de Yelena y este es el mío
Papa, guarda en su bolsillo el de ella y el mío lo toma de mala gana, arrojándolo sin mirar por la ventana
—déjate de bobadas, niña estúpida
mi madre voltea para reprobarme con la mirada, mientras que mis hermanos y yo nos tomamos de las manos en silencio.
Claro que se eso, de hecho nada de lo que yo haga, les interesa lo suficiente como para demostrar un gesto de amabilidad o interés, entiendo como funcionan las cosas con papa y mama, simplemente no me quieren, pero ¿porque? ¿Qué había hecho mal? ¿ que me hace falta? .Mis ojos empiezan a nublarse.
—De hecho— interviene mama — Nao por fin hizo un amiguito — siento como pone una mueca de disgusto— no es un mal niño pero es hijo de juliana y bueno... ya sabes como viven ellos en esa casa
—¿entonces ahora eres amiga del hijo de una adicta?—responde papa, en una risa irónica —una compañía perfecta para ti, fenómeno
me encojo en el asiento, volteando a ver la ventana
>>¿que es adicta? adicta ¿a que?<<
—con los de la fundación tratamos de ayudarlos, pero es difícil, si ella dejara ese vicio y esas parejas horribles, tal ves su vida podría ser distinta, encontrar un trabajo, a alguien mejor—comenta mama
—ja—bufa papa—¿Quién estaría al lado de alguien así?—habla, dándole un vistazo rápido — bueno, tu lo estarías, te gustan los rotos, los dañados — sonríe a mi madre con filo
No entiendo eso, pero al parecer mama si, porque es suficiente para no escucharla mas por el resto del camino; El pueblo en el que vivimos, esta a una hora del de mi tía, siempre es una misma carretera recta, en la que con mis hermanos jugamos en silencio a adivinar lo que vemos o a decir rápidamente las placas de los carros que van delante de nosotros.
Para cuando el auto se estaciona, me bajo, acomodando mi mochila de oso conteniendo el aire en los pulmones, camino, frenando mi paso en el marco de la puerta, contemplando el bosque que tenemos en frente, deseando ser uno de esos arboles, ellos están allá y yo aquí, atrapada.
—¿Qué esperas? muévete fenómeno — dice papa, jalándome del brazo hacia adentro
Mis hermanos suben el tramo enorme de escaleras que lleva a la segunda planta. Papa, parece ir a su estudio, mientras que mama va directo a la cocina, puedo subir pero... podría aprovechar esta oportunidad para volver a insistir a mama, tal ves cuente con la suerte de que me escuche.
Sin pensármelo mas la alcanzo con un toque en el hombro, ella gira a verme con el ceño fruncido en esos ojos negros que me hacen sentir mas pequeña.
—¿que pasa?
Tomo aire irguiendo los hombros
—vayámonos de aquí, podemos vivir con tia viv, mis hermanos son felices allá y yo podría trabajar en la tienda, contin...
El suspiro cansado de ella me calla
—¿de nuevo con esa idea?—abre la nevera—¿quieres algo de tomar?—seca el rocío del sudor pegado a su cuello
—mama enserio, vámonos, no eres feliz con el, nadie lo es, solo mi hermana, mis hermanos le tienen miedo y yo...—alzo mis mangas para mostrar las marcas purpura
Su mirada oscura brilla en la mascara fría de un rostro sin sentimientos, ya se cual va a ser su respuesta, pero aun así ,quiero seguir intentando.
—por favor, tu podrías trabaj....
Una mano enorme empuña mi cabello, sin dejarme terminar. Siento sus fosas airarse en el golpe seco que retumba mi cuerpo al caer al suelo, veo a mi madre en busca de ayuda pero se ha quedado inmóvil, ignorando, como siempre.
—deja de proponer ideas tan estúpidas como tu, mocosa—su voz profunda y aterciopelada me corta por dentro
No respondo ni me atrevo a mirarlo. Me tiembla todo el cuerpo y siento un nudo en la garganta. Al final, mis piernas deciden correr escaleras arriba hasta mi habitación. Cierro la puerta con llave y, gracias a los cielos me encuentro a mi hermana adentro.
—ven— me abraza— ya estas aquí — su presencia cálida con aroma a caramelo, hace que pueda aferrarme a algo diferente, que no sea a mi misma
Pasamos unos minutos así, hasta que ella se separa para llevarme a la cama, su habitación esta en el fondo del pasillo
>>ojala durmiéramos juntas <<
—mañana será un nuevo día —habla, en una sonrisa forzada
—siempre dices eso —digo tiritando
—porque así lo es — me acomoda la almohada — ya veras que será así
—¿Cómo lo sabes?—pregunto, en un hilo de voz envolviéndome en la cobija
— soy mayor que tu —da un toque en la punta de mi nariz
—nos llevamos 2 años — frunzo el ceño —esa no es mucha diferencia
—es la necesaria para saberlo todo —sonríe divertida —mañana será un nuevo día —repite, mas para si misma que para mi.
la observo, para luego suspirar cansada y posar mi vista a las manchas de humedad y oxido puestas sobre nuestras cabezas, ella espera a mi lado a que me quede dormida y yo pienso, en que tal ves tiene razón, hoy había sido diferente, había hecho un amigo nuevo, un niño... de mirada tan dulce como su aroma.
