Prólogo
Bajo el ángulo del marco de la ventana de cipres, habia una joven sentada, tenia el cabello oscuro brillante y flexible como las ondas más hermosas esparcidas detrás de ella, su piel era pálida como los lirios de los valles y sus ojos eran como el cielo despejado, evocando belleza y pureza en ellos.
- Como te atreves a ocultar aquella verdad Adelia! - la voz de la joven se percibía una ira apenas contenida.
Adelia Mingott fue la doncella personal de su madre Ariadna Bonnet, luego paso a ser suya después de su muerte.
- Usted aún era muy joven cuando había ocurrido, luego el Señor George la mandó a estudiar a francia, no había forma de que pudiera contarle, solo podía esperar su regreso.
No habia sospechado nada cuándo su padre se volvió a casar luego de la muerte de su madre, pensaba que quizás era una especie de consuelo casarse con Camelia. Sin embargo esta absurda verdad ha salido a la luz.
Parecíera como si todo lo que creía fuera una sucia mentira.
Ahora entendió por que su padre decidio enviarla a un internado en Francia, no queria ver aquel rostro que le recordaba a su difunda esposa.
Como se atreven... como se atrevieron hacer aquel vil engaño.
Él engaño a su esposa, y ella a su amiga. Repugnante.
Por que precisamente cuanto había sufrido un aborto, se enteraria así de aquella verdad. quizás incluso aquel suceso fue planeado...si realmente lo orquestaron juntos...
No puedo perdonar... no quiero perdonarlos.
Deseo que sufran en carne propia por todos sus pecados.
Mi padre ama a Camelia y haría lo que fuera por ella, sin embargo ella adora a Ivanna mimándola y consintiéndola, complaciendo todos sus caprichos.
El sufrimiendo de mi padre derivaria por Camelia y ella a su vez si Ivanna sufriera.
Ivanna Faberman. Mi querida hermana. Fuiste el fruto de aquel perverso amor. También la causante de la muerte de mi madre.
Siempre queriendo ser el centro de atención, pretendiendo ser una joven ingenua amable. Realmente no me importaba lo que hacías, incluso si pretendías repudiar a alguien con tu camuflaje de inocencia tonta y compasiva por el solo hecho de que hubiera alguien mejor que tu. Sin embargo ahora las cosas han cambiado.
Me aseguraré de arrastrate al lodo desde aquel pedestal que estás parada.
Obtendré todo aquel que deseas y ames. Quitándote tus pretendientes, poniendo en tu contra a tus amigas, manchando la buena reputación que has mantenido en los círculos sociales.
Incluso manipulare y conquistaré al hombre que siempre has mantenido en tu corazón. Lo haré mío y te lo restregare en el rostro.
No tendré limites para lograr mi cometido.