EL INFIERNO (NO LO MIRES II)

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Summary

🩸PENSARON QUE LO PEOR HABÍA PASADO, PERO EL INFIERNO AÚN NO HABÍA EMPEZADO🩸 Nyrelle creyó que huir era libertad. Evan creyó que romper con su apellido bastaría. No fue así. Fuera de sus familias no hay refugio. Fuera de las mentiras, solo queda el frío, el hambre y una ciudad que no perdona a los que caen sin red. Y cuando no queda nada, el infierno vuelve a abrir sus puertas. Las Bestias no ofrecen salvación. No protegen. No negocian. Knox tampoco. Y volver no es una elección, es una condena. Y, esta vez, no hay pactos, ni treguas, ni ilusiones románticas que maquillen la verdad. Porque Knox no ama para salvar. Ama para poseer, para romper, para recordar que nadie sale ileso de su reino. En el infierno no se huye. No se gana. Solo se sobrevive… si él te deja. Y cuando el Rey reclama lo que considera suyo, mirar a otro lado ya no es una opción. 🗡️🩸🗡️🩸 ❝Knox Blackwood no viene a salvarte. Viene a destruirte. ❞ 🗡️🩸🗡️🩸

Status
Ongoing
Chapters
13
Rating
n/a
Age Rating
18+

PRÓLOGO - EL SILENCIO DUELE

“No hay castigo más cruel que el silencio de quien destruirte.”

LAS BESTIAS

El humo del cigarro flotaba en el aire, mezclándose con el olor a sudor, sangre seca y metal. La habitación privada donde solían reunirse parecía más una celda de castigo que un sitio dónde realmente relajarse.

Knox estaba sentado en el sofá roto, con los codos en las rodillas y la mirada perdida en el suelo. El labio partido goteaba aún sangre que ya no se molestaba en limpiar. La pantalla del móvil sobre la mesa llena de botellas y colillas lo iluminaba con titulares, fotos y él sentía que cada palabra se le hundía en la carne como un cuchillo.

Los hijos de las familias Viremont y Cross expulsados oficialmente de sus casas tras los escándalos con grupos pandilleros del Norte”.

Fuentes confirman que uno de los pandilleros, que se hace llamar a él mismo Rey, Knox Blackwood fue quién reveló su relación con la heredera de Viremont Corp., Nyrelle Viremont, detallando encuentros sexuales mientras ella era pareja del hijo del Ministro de Defensa, Lucien Vale.”

Veil estaba en el otro sofá, encorvado, con la camiseta aún pegada al cuerpo con rastros de sangre seca, y pasándose la mano por el pelo como si intentara arrancárselo. En su mano también había más imágenes, más noticias de lo que había ocurrido apenas horas atrás.

Nadie hablaba, solo se escuchaba el zumbido lejano de La Jaula.

Knox suspiró, encendiéndose otro cigarro.

—Mierda… —susurró, exhalando el humo.

—Los hemos arruinado… —murmuró Veil, con los ojos aún clavados en la pantalla—. Los hemos destruido, a la fuerza…

Knox se levantó de golpe, agarró el móvil y lo estrelló contra la pared, haciendo que el cristal explotará en mil pedazos.

—¡JODER! —rugió, golpeando la pared con los nudillos hasta abrírselos de nuevo—. ¡JODER, JODER, JODER!

La sangre manchaba el yeso, pero no le importaba. No conseguía calmarse. El dolor, la decepción y el daño ganaban por goleada.

—Se supone que tenían que venir con nosotros…. —escupió él, con las venas del cuello marcadas—. ¡Les dimos la oportunidad de dejar todo eso! ¡Ella me lo prometió!

Los recuerdos lo golpeaban una y otra vez: Nyrelle gimiendo, con los muslos temblando mientras él la devoraba. Como le suplicaba que no la dejara, que no parara, que estarían juntos….

Y ahora, solo veía esas imágenes de ella saliendo de su casa, con la barbilla en alto como si nunca hubiera pasado nada. Veil levantó la cabeza, mirándolo con tristeza.

—Nunca nos eligieron, Knox. Nunca lo iban a hacer… y nosotros solo los hemos empujado al vacío.

Knox lo miró, desquiciado, y en dos zancadas lo agarró de la chaqueta, levantándolo a la fuerza para estamparlo contra la pared.

—¡Cállate!

—¡Pero es la verdad, joder! —le gritó, empujándolo de vuelta con los ojos envueltos en rabia—. Evan me dijo que me amaba… ¡y míralo ahora, humillado porque yo lo destruí!

Knox le soltó un puñetazo directo al pómulo. Veil se tambaleó, pero le devolvió el golpe con la misma fuerza.

—¡Todo esto es culpa tuya! —escupió Veil, con la boca ensangrentada.

—¡Culpa mía mis cojones!

Knox le lanzó otro puñetazo al estómago, haciéndolo doblarse, pero Veil se incorporó rápido agarrándolo del cuello y lo estampó contra la mesa, que crujió bajo el peso de sus cuerpos. Solo había rabia en ellos, y la necesidad de sangre, porque era la única manera que conocían de poder desquitarse un poco de todo lo que les estaba quemando por dentro.

—Nos odian, Knox, y con toda la razón del mundo —le dijo Veil, apretando su agarre en él, con la cara a centímetros de la de Knox.

Knox rio con una carcajada rota. De un manotazo apartó a Veil, y escupió al suelo. Se quedó ahí parado, mirándolo. Ambos chicos cara a cara, con las respiraciones rápidas y las manos en puños.

—¿Y qué me importa que me odie? —gruñó Knox, jadeando—. Puede odiarme todo lo que quiera, pero sigue siendo mía.

Veil lo miró, negando con la cabeza mientras suspiraba. Se dejó caer en el sofá de vuelta, con las manos en la cabeza.

—Evan nunca volverá a mirarme igual, nunca querrá volver conmigo…

—Pues destrúyelo —le dijo Knox, con una sonrisa cruel—. Si no es tuyo, que no sea de nadie.

Veil levantó la mirada, siguiéndolo mientras se dejaba caer a su lado y se encendía otro cigarro lentamente.

—Ella me dijo que me amaba … —susurró Knox—. Que lo dejaría todo, y ahora, solo tengo silencio de su parte.

Sacó su móvil, el que nadie podría rastrear nunca y tecleó con las manos temblorosas de rabia.

¿Donde estás, princesa?”

Y esperó, pero al respuesta nunca llegó, aunque saliera que había sido vista. Tiró el móvil en el hueco entre él y Veil, con desesperación. Dando una última calada, se levantó y miró a Veil, que seguía con los ojos pegados a él.

—Los vamos a encontrar.

—¿Y si no quieren ser encontrados? —preguntó Veil, con calma.

Knox encendió su mechero, la llama iluminando esos ojos enrojecidos, y miró la llama como si fuera lo más bonito que había visto en su vida.

—Entonces que se escondan bien, porque si no vuelve conmigo, voy a quemar cada puta esquina de esta ciudad hasta que no quede ningún lugar donde pueda esconderse.