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Las gotas de lluvia hacían brillar el asfalto, los pequeños charcos que se creaban en las hendiduras eran pisados por estudiantes apurados que ingresaban sin ver su camino. El reloj marcaba las 7:55 am. Faltaban solo cinco minutos para el inicio de clases y la puerta de entrada era testigo de todos aquellos que corrían para no ser castigados, y poder ingresar.
Taehyung caminó tranquilo con las manos en los bolsillos de su pantalón, sus brazos temblaban muy ligeramente debido a que solo portaba una camiseta negra con letras adornando el centro. Y a través de su piel desnuda lograba sentir las caricias de las ligeras gotas de lluvia. El castaño sabía que iba a llover, pero poco le importó debido a que no era de usar chaquetas ni sudaderas.
—¡Oye!—exclamó un chico a pocos metros de distancia. Los ojos de Taehyung recayeron en aquella persona y notó que se trataba de Yoongi, su compañero en clase de historia. El castaño siguió caminando y observó desde lejos como el peliblanco se limpiaba la ropa molesto debido a la salpicadura que aquella moto arremetió contra él.
Un chico alto, se quitó el casco flexionando los brazos y mediante esta acción mostró sus fuertes músculos debajo de su ajustada chaqueta de cuero. Bajó de la motocicleta y poco le importó haber mojado a alguien, sacó un cigarrillo de su bolsillo derecho y lo colocó en medio de sus labios antes de ayudar a bajar a su acompañante.
Taehyung bufó por las llamativas entradas que hacía Jeon y prefirió ignorarlo para seguir su camino. Sabía que estaba por llegar tarde, pero no le importaba mucho porque tenía matemáticas como primera clase, y sabía que su vago maestro aparecía después de la primera hora.
La Universidad a la que asistían no era de las mejores, se defendía en los campeonatos y también sacaba buenas notas en los exámenes de aptitud académica. Sin embargo la fama que llegó a hacerse con los años se centraba más en la personalidad de sus alumnos.
Más que ir a estudiar, asistían a joder un poco, no prestaban atención en clase, y casi la mayoría llegaba cinco minutos antes del horario de ingreso.
Taehyung sacó una paleta de uva de su mochila y la metió a su boca mientras tomaba asiento. Le gustaba sentarse adelante a pesar de no atender casi nada, los asientos de atrás solían ser ocupados por algunos chicos que se dedicaban a fumar, al castaño no le gustaba el olor a tabaco.
Su clase se encontraba medianamente vacía y se arrepintió por un segundo el llegar tan "temprano" Si fuera por él, directamente no asistiría, sin embargo su madre aún creía que podía ser un buen profesional, por eso prácticamente le obligaba a llegar temprano y no faltar ningún día.
Las voces de sus compañeros se detuvieron cuando dos personas se detuvieron en el umbral de la puerta. Taehyung giró la cabeza y al notar que se trataba de Jungkook rodó los ojos por su capacidad de llamar la atención.
Jeon Jungkook era uno de "los chicos malos" De su Universidad, a primera vista con su ropa se podía notar la fascinación que este tenía por el negro. Sus tatuajes se extendían desde el inicio de su cuello hasta sus brazos, pasando por su pecho donde tenía grabado un J.JM que no sabía lo que significaba. Su cabello castaño oscuro se asemejaba al negro, dándole un contraste a su rostro. Una de las características de Jeon era siempre tener un cigarrillo en la mano, al parecer fumar era su vicio diario, junto a las escapadas que se daba para drogarse un poco con el grupito que Yoongi poseía cerca del gimnasio. Existían muchos rumores sobre Jungkook, hasta decían que mató a alguien pero aquello aún no estaba comprobado, su actitud fría mantenía alejados a muchos, si te chocabas con él fácilmente te daba un empujón que te hacía volar. Su fuerza era muy visible y preferían mantener distancia.
Algunos murmullos se hicieron presentes y Taehyung no despegó la mirada al notar al chico que se encontraba a su lado. Achicó los ojos y lo recorrió por completo sin reconocer de quien se trataba.
—Creo que es su hermano—murmuró alguien a sus espaldas
—¿Tiene un hermano? Pensé que no tenía familia—respondió otro aún viendo a los dos chicos
—Si, ayer lo escuché hablar con la ditectora, al parecer recién empezará aquí. Tiene 18
Taehyung prestó más atención a aquel chico después de escuchar aquellas palabras. A comparación de Jeon era más bajo, su cabello negro caía sobre su frente y sus ojos se escondían debajo se algunos mechones, un barbijo cubría la otra mitad de su rostro y portaba una sudadera.
Jungkook llevó una mano a su cabello y lo acarició antes de dar una mirada a todos los ojos curiosos y decirles sin palabras que no se metieran con él.
Por aquel acto posesivo el castaño si pensó que se trataba de su hermano. Ese chico caminó tímidamente hacia el asiento que se encontraba a su lado y se sentó dejando su mochila en el piso.
Para mala suerte del castaño el profesor llegó apurado e hizo una reverencia para comenzar a escribir sobre la pizarra. Taehyung volvió a no prestarle atención, sin embargo esta vez sus ojos estaban sobre el chico nuevo.
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Taehyung por primera vez en su vida estuvo al pendiente de otra persona. Habían pasado siete días desde que aquel chico pisó su Universidad. Gracias al maestro de historia ahora sabía que su nombre era Jimin, Jeon Jimin. Sin embargo por más que tenían el mismo apellido no se parecían en nada, al parecer le gustaba usar cubrebocas, lo que hacía a su rostro poco visible. A veces usaba sudadera, otras algún suéter, no obstante no emitía aquel aura peligrosa igual que su hermano.
Taehyung intentó acercarse, existía algo en él que llamaba a su curiosidad. A comparación del resto parecía que Jimin si era aplicado en las materias, no hablaba mucho y a pesar que más de uno se acercó, él supo alejarlo de alguna manera, era gentil, pero tímido.
La primera clase terminó y con esto Jimin guardó sus cosas para trasladarse a la siguiente. Taehyung lo observó de cerca y lo imitó para poder alcanzarlo antes de que saliera, no compartían todas las materias, así que si quería entablar una conversación tenía que ser ahora.
Jimin se cargó su mochila y empezó a caminar en dirección de la puerta, varios lo imitaron y poco a poco el salón se volvió vacío. Taehyung lo siguió por el pasillo, recorrió la mirada por su entorno verificando que Jungkook no se encontrara cerca y avanzó.
Con el historial de Jeon estaba siendo un completo lunático por acercarse a su hermanito. Nadie insistía con Jimin porque sabían que Jungkook estaba detrás suyo de algún modo. Taehyung debería rendirse, pero algo le decía que no lo hiciera.
Sus pies detuvieron su caminar cuando vió que Jimin también lo hacía, a pesar de estar de espaldas notó como llevaba una mano a su cubrebocas y lo tocaba sobre la tela. En vez de seguir su camino a su siguiente salón, Jimin dobló por el pasillo para dirigirse al baño. El castaño lo imitó y en poco tiempo entró, intentando no llamar demasiado la atención y siendo suave al abrir la puerta.
Sus ojos enfocaron el interior y se asombró bastante al ver a Jimin sin nada cubriendo su rostro. El azabache se encontraba frente al espejo y sus dedos tocaban su labio inferior, en el cual se mostraba una herida y un rastro de sangre.
Jimin tardó en notar su presencia, pero cuando lo hizo se asustó.
—Lo siento—pronunció rápidamente para no espantarlo—¿Estás bien?—preguntó al notar la herida en su labio, sus ojos bajaron un poco más y en su mentón existía una marca que parecían ser de dientes
—Si...—respondió casi en un susurro colocándose el cubrebocas otra vez.
Jimin no dijo nada más, salió rápidamente del baño y Taehyung no lo detuvo al notar el ligero temor que creó en él. Sabía que usar cubrebocas en su cuidad era común, pero quizá Jimin no lo portaba como un complemento más, tal vez lo usaba para encubrir sus secretos.
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Mientras los días pasaban Jimin seguía tan lejano como siempre. Taehyung intentó hablar con él, sin embargo siempre recibía respuestas cortas, recibía un trato gentil, Jimin parecía no tener ni un tercio de la actitud de su hermano, sin embargo no lograba entablar algo más. Además de su actitud tímida, su atención en clase y su lazo sanguíneo con Jeon, no sabía nada más del chico. Y comenzaba a encapricharse con él.
Taehyung no deseaba aquello, él no actuaba como un acosador ni mucho menos iría detrás de alguien que se notaba que no estaba interesado. Pero Jimin era diferente. Y aún no sabía porque.
Otra clase terminó y esta vez Taehyung guardó sus cosas tranquilo. Salió del salón y se encaminó hasta la cafetería para comer algo, olvidaría todo esto con un postre, el azúcar siempre ayudaba.
Después de diez minutos caminó con tranquilidad y sin dirección fija. Su siguiente clase era matemáticas y prefiría no asistir.
Sus pies lo dirigieron a uno de los sitios más desabitados de su Universidad, aquel lugar cerca del gimnasio que era visitado por los estudiantes a los que les gustaba fumar.
Taehyung no lo hacía, pero tampoco le daba miedo pasar por ahí.
El aroma lo disgustó un poco pero siguió caminando para poder llegar al otro lado, más allá existía un amplio césped donde podría descansar un rato.
El humo rondaba el lugar, y en los salones desérticos parecían haber algunos que estaban aprovechando el tiempo.
—Jungkook me duele—pronunció una voz que se le hizo familiar
—Te dije que puedo curarte y tú no quieres—respondió una voz que si reconoció muy bien
Taehyung detuvo sus pasos y observó como en un salón con la luz apagada estaba Jungkook y su hermano. Se acercó un poco más detrás de la pared e intentó que no lo notaran.
—No me gusta el alcohol...—respondió Jimin bajando la mirada
—Eso desinfectará tu herida. Ahora déjame curarte—dictó acercando un poco de algodón a su labio
—Ya te dije que dejaras de morderme. No tendría que cubrirme si no fuera por ti—se quejó tirando el cubrebocas al piso
—Bueno. Es culpa tuya por tentarme tanto a hacerlo—respondió presionando finalmente el algodón sobre su labio
Jimin llevó ambas manos a sus brazos y los apretó debido al ardor. Jungkook siguió limpiando su herida y se alejó cuando fue suficiente.
—Duele...—musitó tocando levemente su labio—No, aléjate—pronunció cuando el mayor se acercó lo suficiente para rozar sus labios
Jungkook respiró demasiado cerca, pasó su lengua por su herida enviando una corriente eléctrica por todo el interior del menor. Tomó su labio superior entre sus dientes y dejó una pequeña mordida antes de besarlo.
El pupitre donde yacía sentado Jimin se movió, haciendo que este estuviera a punto de caer si no fueran por las manos que lo tomaron por la cintura.
—Aquí no...ya te dije—jadeó Jimin separándose del beso
—No se si pueda resistir hasta llegar a casa—respondió bajando sus besos por su mandíbula, hasta detenerse en su cuello
—Si puedes—pronunció sintiendo como sus piernas comenzaban a fallar
—Con una condición—dictó deteniendo sus besos para mirarlo a los ojos—Dejarás que haga lo que quiera
—Pero duele cuando eres rudo, porque tú...—no terminó de decir su oración debido a la vergüenza
—Me gusta verte llorar cuando lo hacemos—respondió posando nuevamente sus labios en la piel de su cuello, succionó y dejó una muy visible marca rojiza
—Esta bien...—se rindió al sentir los besos de su hermano
Jungkook sonrió muy levemente antes de dejarlo libre para tomar su mano. Voltearon para salir de aquel salón, pero al dar un par de pasos Jeon notó al castaño que se encontraba a unos metros de distancia.
—¿Qué haces aquí?