死
Las creencias religiosas o espirituales que son tocadas directa o indirectamente en esta obra se han modificado o alterado con fines narrativos, no implican ningún tipo de imposición doctrinal, tampoco supone una sugerencia de fe o ideología. Es una obra ficticia que ha tomado inspiración en temas religiosos para poder desarrollarse.
Las prácticas que se narran tampoco son avaladas por ninguna clase de culto, cultura o movimiento, sirven a la trama y solo eso.
No se busca ofender ni sembrar duda en la fe personal que cada uno de los lectores profese.
Sin más, es mi placer traer esta obra para ustedes.
Había una extraña sensación de miedo presente en su mente. Trató de decirse a sí mismo que era el hecho de mentirle a sus padres acerca de sus planes para la noche, pero él realmente tenía ganas de ir a esa fiesta, nunca había estado en una, y sus amigos habían acordado cuidarlo y regresarlo a casa a salvo, incluso le habían conseguido un disfraz.
Se aseguró de llevar su maquillaje y los elementos de su disfraz que estaban en su casa, el plan era
bastante sencillo: sus amigos pasarían por él en un auto, irían a casa de una de sus amigas, donde se cambiaría, llegarían a la fiesta, se irían a eso de las tres o cuatro, dormirían un rato, y lo llevarían de vuelta para las nueve de la mañana.
Era fiable, seguro, y lograba apagar las alarmas en su cabeza por un momento.
Pero esa extraña sensación de miedo seguía ahí.
Se vió en el espejo antes de salir, se cuestionó si realmente esta terrible mentira valía la pena, pero de otra forma jamás conocería una fiesta con disfraces de Halloween.
No era la primera vez que mentía de todas formas.
Aunque nunca había sido una mentira tan grande.
Al bajar y pasar por la cocina, su mamá lo detuvo abruptamente.
— Hey, Lix, lindo, ¿llevaste tu cambio para dormir?
— Sí, má.
— ¿Cepillo de dientes? ¿Hilo dental?
— Sí, mami, ya llevo todo.
— ¿Tu rosario? No olvides hacer tus oraciones antes de dormir, y agradecer por la vida cuando despiertes.
— Sí, mami.
— Y llámanos cuando vayas a dormir para saber que todo está bien.
De acuerdo, esta última instrucción parecía más complicada...
Ya pensaría en algo.
Asintió con una sonrisa recta para luego encaminarse a la puerta de su casa, siendo detenido de nuevo.
— ¿Felix? ¿No dijiste que pasarían por ti?
— Sí, los voy a esperar aquí afuera, dijeron que venían cerca —justo en ese momento, el claxon se escuchó un par de veces desde fuera de la casa—. Y ahí están, me voy, vuelvo mañana, intentaré llamar pero puede que me duerma y lo olvide. ¡Adiós, má!
Se dió prisa a salir sin éxito, de nuevo, su mamá lo llamó.
— ¿Lix? —el chico suspiró con disimulo, no quería voltear y ver la dulce expresión conmovida de la mujer, lo haría sentir culpable, pero giró y ahí estaba, como si tratara de decirle que sabía lo que estaba planeando, no había forma en que lo supiera—. Te quiero muchísimo, hijo, confío en ti, sé que sabes lo peligroso que es en estos días... Solo cuídate, mucho, sabes que el diablo anda suelto, es su celebración.
La garganta de Felix sintió secarse, estuvo a punto de pedirle perdón por haber pensado en mentirle y volver adentro de la casa.
No lo hizo.
— Lo sé, hasta mañana, mami —se acercó a ella, le dió un abrazo y un beso, le dedicó una dulce sonrisa y luego salió de la casa.
Cuando llegó a la camioneta, el griterío de sus amigos lo saludó, aclamaron su nombre al unísono, casi hacían doler sus orejas.
— ¡Lix! Siéntate conmigo, vente, te guardé un espacio —le llamó su mejor amigo, JiSung, quitó la mochila a su lado y le palmeó el lugar para que se sentara. Felix se apresuró a la otra puerta para sentarse en el lugar indicado, JiSung sabía que él adoraba sentarse del lado de la ventana.
— ¡Eh, no vale! Yo te dije desde hace rato que me dejaras sentarme ahí, me tienes acá atrás con este.
— Cállate, Eri, o te bajo.
— Tú no bajas a nadie de mi troca, eh, te bajo yo a ti —reclamó Christopher, el chófer, primo de HyunJin, quien iba atrás sentado con Eri, quien estaba molesta porque HyunJin no había querido pasarle su número a su primo.
— ¡Tú no la defiendas! Va a creer que te gusta —gritó HyunJin desde atrás, demasiado ocupado en buscar ideas de maquillaje como para dirigir la vista al frente, o percatarse de lo rojo que se puso el rostro de su amiga: sí, sí la consideraba su amiga, aunque la tratara como si no—. Eh, JiMin, ya te mandé tres imágenes de referencia, checa, yo digo que el tercero se ve mejor.
JiMin, que iba de copiloto, sacó su celular para revisar las imágenes, en efecto, el tercero era mejor.
— Mira, Lix, ¿tú qué opinas? —el mencionado miró la pantalla, se trataba del maquillaje que le harían para complementar su disfraz—. Yo apoyo que el tercero es mejor, siento que queda bien contigo porque tienes ojos grandes, nariz delgada y labios grandes.
— Yo digo que ni necesita maquillaje —aportó MiJeong, que extrañamente logró ver desde el otro lado de la camioneta—, cualquier cosa que le pongas se va a ver exagerada, su rostro así se ve bien y queda con el disfraz.
— ¿Tú crees?... Pero se ve más fantasioso, juro que no voy a tardar mucho, ¿tú qué dices, Felix?
Él siguió recorriendo las fotos con la mirada, los tres se veían lindos, pero tenían algo en común.
— ¿Crees que me queden así con el cabello oscuro? —JiMin lo miró extrañada, acercó el celular hacia ella de nuevo para ver a qué se refería—. Creo que se ven así de bien porque tienen el cabello blanco, no me lo puedo teñir, mi mamá lo notaría.
— Tienes razón... ¡Pero! Tengo una idea, mi hermana debe tener algunos spray para pintar el cabello, le preguntaré si tiene alguno plateado o blanco para cuando lleguemos a casa.
— ¿Funcionan aunque no me decolore?
— ¡Claro! Son para maquillajes artísticos y cosas así... Va a funcionar, vas a ver que sí.
— Y se va a ver cool porque te dejaste el cabello largo —añadió JiSung a su lado, tomando una hebra delgada de su pequeña coleta.
Ese había sido su acto más rebelde del año hasta ahora, cuando su mamá lo cuestionó, él solo dijo que quería un pequeño cambio de look.
Gracias a... Dios, no se había opuesto demasiado.
Mencionar a Dios ahora mismo se sentía raro.
No había nada de malo, no estaba faltando a su fe y creencias, solo quería acompañar a sus amigos a una sencilla fiesta de Halloween.
Cuando llegaron a la casa de JiMin, ella fue la primera en bajar, gritó de emoción cuando resultó que sí había spray en color platinado, y luego los llamó a todos para que se apuraran entrar, debían darse prisa, habían ideado el plan perfecto para cubrir a Felix y que no se metiera en problemas por ir a una fiesta. Sabían que no eran los mejores métodos, pero era el único que se les había ocurrido.
Una vez dentro, varios cojines y mantas aguardaban regados en el piso, charolas con pocos snacks y dos refrescos, que serían algo como la paga para Christopher por ser el chófer de la noche, él solo debía llevarlos, regresar a casa de JiMin para terminar el proyecto que tenía con la hermana mayor de ella, y luego ir a recogerlos a eso de las 3 o 4 AM.
Y sí, él había aceptado los refrescos y las chucherías como pago por su servicio.
— ¡Han! —gritó MiJeong desde una esquina de la habitación—. ¿Trajiste las cajas de pizza?
— Aquí las traigo, solo conseguí cin-
— ¡PUAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!
No pudo completar su oración, Eri comenzó a reír de forma escandalosa mientras lo señalaba, atrayendo la atención de todos en la habitación, que giraron luego hacia él para ver el motivo de la risa de la chica. JiMin solo torció los ojos, al igual que MiJeong; Felix se limitó a sonreír leve, más por la fuerte risa contagiosa que por la situación en sí; HyunJin acompañó a Eri; y a JiSung le costó un poco entender la razón, pero suspiró fastidiado cuando lo hizo.
— Mira, Uchinaga, guarda silencio —ante la mención de su apellido la chica quedó seria al instante.
— Kim, por favor, agarré el apellido de mi mamá.
— Mmm, okay, Uchinaga.
— ¡Han JiSung! ¡Yo no tengo la culpa de que traigas un pijama de unicornios!
— ¡Yo tampoco! No tengo pijamas.
— ¡¿Cómo no vas a tener pijamas?! ¿Con qué duermes? ¿Con tu ropa de andar en el día?
— No...
— ¿Entonces? ¿Destinas una ropa en específico para dormir? Ni modo que duermas desnudo.
— De hecho —fue su único comentario justo después de dejar las cajas de pizza vacías cerca de MiJeong, haciendo que todos los presentes lo miraran sin habla—. ¿Qué?
— ¡¿Duermes en cueros?! —gritaron todos al unísono, probablemente los habían escuchado los vecinos.
— ¡Ay, por favor! Todo les parece raro. ¡No es mi culpa! ChangBin –su hermano mayor– y MinHo –el mejor amigo de su hermano mayor– me lo pegaron, llegué un día a la casa y estaban los dos dormidos encuerados.
Sí... Esa información no hizo que se les quitará la expresión de sorpresa, aunque añadieron una especie de sospecha en ella.
— ¿ChangBin y MinHo estaban dormidos desnudos? —cuestionó HyunJin.
— ¿Juntos? —agregó MiJeong.
— ¿No era que ChangBin tenía novia? —volvió a preguntar HyunJin, siendo apoyado de forma efusiva por Eri.
— Tiene novia, esta pijama se la pedí prestada a ella, y no, no estaban dormidos juntos, ChangBin estaba en su habitación y MinHo en la de invitados.
— ¿Cómo supiste que estaban desnudos si estaban en habitaciones separadas?
— ¿Por qué me interrogan a mí? Los raros son ellos: me dijeron en la mañana que había hecho mucho calor, luego empezaron a decir que dormir sin ropa era lo mejor, me dió curiosidad, lo intenté, me gustó, y por eso no uso pijama, ¿alguna otra pregunta, oficiales?
Todos en el cuarto lo miraron divertidos, pero decidieron no hacer más comentarios al respecto, era suficiente con el material nuevo que tenían para molestarlo.
— Oigan, ¿y Ningning? —cuestionó Eri, echando de menos la presencia de la chica cuando se dió cuenta de que aún había un cojín vacío.
— Debe estar por llegar —susurró JiMin, asegurándose de tener todos los materiales de maquillaje que usaría en Felix.
— ¿Por qué no vino en la camioneta? —indagó el chico, esperando a que empezaran a arreglarlo.
— Se me olvidó, llegó Chan, dijo que podía ir de copiloto para darle las direcciones, me acordé de ella cuando íbamos de camino a tu casa. Lo bueno es que vive cerca, dijo que llegaba en fa.
— Ojalá no tarde, no podemos tomar las fotos sin ella.
— ¿Y si empiezo a maquillarte? ¿Crees que te regañen si te ven con maquillaje? Dejemos el cabello para el último.
— Mmm... No creo, puedo decir que fue un reto o algo —JiMin asintió emocionada, comenzando a preparar su piel y dimensionando mentalmente lo que haría, quería asegurarse de que Felix se viera reluciente, quería que disfrutara de la fiesta al máximo y que se llevara un grato recuerdo.
JiSung se encaminó a ellos y se quedó de pie a un lado de la chica, que estaba arrodillada frente a Felix mientras trazaba su delineado.
— ¿Sabes? Sería cool que pudieras dibujarle ojos en las mejillas —la chica lo juzgó con la mirada—, para que se vea más, mmm, no sé, más loco, más de Halloween.
— Gran idea, pero no le voy a mandar una foto a su mamá con ojos en los cachetes. Además, quiero dejar sus pecas.
— Bueno... ¡Ya sé! ¿Y si le dibujas algo así como lágrimas? Puedes ponerle piedritas también, de esas que brillan, y dejas sus pecas igual.
JiMin dimensionó nuevamente.
— ¡Eres un genio! ¿Blancas o rojas?
— Blancas. Le queda mejor, se ve más celestial.
Estaban tan concentrados en el diseño de maquillaje que solo se percataron de la llegada de alguien más cuando una fuerte y aguda risa los hizo sobresaltar.
— ¡PUAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA! —miraron hacia la puerta, donde Ning estaba de pie, señalando a Han y sosteniendo su estómago, siendo acompañada de Eri al instante.
Genial.
Tras una larga discusión acerca de los beneficios y maleficios del dormir desnudos, finalmente, estaban por llegar a la casa en la que sería la fiesta. Está de más decir que Felix se sentía tan nervioso como ansioso, desde que subieron a la camioneta para dirigirse al lugar su mente estaba nadando en una emoción desconocida de incertidumbre y excitación, jugaba con los dedos de sus pies y con la tela de su vestido, tipo bata, pero que prefería llamar vestido, reconocía que habían hecho un increíble trabajo con él, cuando se vió en el espejo tardó un par de segundos en reconocerse a sí mismo, pero estaba fascinado.
JiSung, a su lado, tomó una de sus manos y se acercó a su oído para susurrarle que, si en algún momento se sentía agobiado, por la razón que fuera, podía buscarlo y saldrían de ahí al instante.
Él respondió con una sonrisa y dió un suave apretón a su mano, JiSung siempre había sido un gran amigo, todos, tenía la fortuna de tener amigos que lo apoyaban sin juzgarlo.
Apenas abrir las puertas del vehículo, el retumbar de las bocinas los golpeó, y eso que la casa estaba cerrada.
— ¿A qué hora me dijeron? —preguntó Chan, asegurándose de que no dejaran en la camioneta nada que pudiese ser necesario.
— ¿A las tres y algo te parece bien? —propuso HyunJin.
— ¿Tres y algo? Hmm... Bueno, pero si pasa algo, llamen y vengo por ustedes.
— ¡Gracias!
— ¡Gracias, Chris! —respondió Eri efusiva, acercándose al mayor para, según ella, agradecerle apropiadamente—. Es una verdadera pena que no pudieras venir con nosotros.
— Deja de acosarlo, ridícula, chu —ni siquiera tuvo tiempo de reclamar, HyunJin la jaló para, técnicamente, aventarla al resto del grupo—. Nos vemos, Chan, vete con cuidado.
— Sí. Cuídense, chicos, no acepten bebidas de desconocidos, sexo con protección, y no acepten salir de aquí a moteles o algo, no voy a pasar a buscarlos.
— Ya entendimos, mamá, largo —el mayor rió ante la actitud de su primo, volvió a subir a la camioneta y se despidió de ellos con un ademán justo antes de arrancar.
— ¡Déjame tratar de coquetearle!
— Eri, por favor, tienes como quince, déjalo.
— ¡Nada más me lleva dos años, exagerado! No es delito salir con alguien de veintidós siendo mayor de edad, ¿bien?
— Bueno, ya, lo acosas luego —fue MiJeong quien detuvo a ese par, podían quedarse toda la noche ahí discutiendo sobre nada—. Vamos, alguien tiene que lucir su disfraz.
— Dijo la que estaba en contra de que lo maquillara —se quejó la maquillista mientras se dirigían todos a la entrada de la casa.
— JiMin, silencio, se ve genial, yo sé que van a pedirle el número mínimo cinco veces.
— ¡Apuesto a diez! —anunció JiSung, sacando de su bolsillo dos monedas y un billete arrugado, obteniendo al instante las miradas juzgadoras de los demás—. ¡A ustedes nada les parece, mierda! Es lo único que traigo en efectivo, ¿bien? Traigo la tarjeta en caso de emergencia, aparte, las bebidas son gratis.
— ¿Dijo quién? —entonces JiSung se veía asustado, pero asumió que Eri le estaba jugando una broma, alzó la mirada y no parecía ser el caso.
— Mierda... ¿Algún alma caritativa que me invite las bebidas? —nadie—... Solo quiero recordarles que hay un Dios que lo ve todo, malditos. ¿Alguien que me preste y mañana le transfiero?
— Transfiere hoy —respondió Felix, Han se veía ofendido.
— ¡Lo están volviendo malvado! No te juntes con ellos, ven conmigo, te hacen daño —tomó su brazo y lo entrelazó con el propio, Felix reía alegremente, olvidó todo rastro de preocupación gracias a las bobas peleas de sus amigos.
— Bueno, ya, silencio, tenemos que lucir los disfraces.
Todos concordaron, y entonces guardaron silencio cuando estuvieron frente a la puerta. YiZhuo tocó y fue abierto de inmediato, el portero les invitó a pasar y elogió todos los disfraces, incluso el disfraz de vagabundo de HyunJin, que solo Dios sabe cómo se le ocurrió; sin embargo, rompieron a reír cuando, apenas pasando el pasillo, la misma Ning había tropezado con quién sabe quién, por suerte no fue nada grave y pudieron seguir riendo con tranquilidad, hasta que el ambiente finalmente abrazó a Felix.
Era totalmente diferente a cualquier cosa que hubiese conocido alguna vez.
Las luces de colores que distorsionaban lo que veía y lo que creía ver, el terrible pero genialmente fuerte volumen de las bocinas que se sentía vibrar dentro de su cuerpo, la cantidad anormal de ruido y gente moviéndose. Podría decir que era sobre-estimulante, pero no estaba seguro de odiarlo.
Claro que también estaban esos pequeños detalles en los que la gente se medio-desnudaba a mitad del pasillo o en los sillones de lo que solía ser la sala de estar, es decir, no tenía muchas ganas de verlos a punto de tener sexo, pero bueno, lo ignoraría.
— ¡Lix! —llamó JiSung a su lado, tal vez si no hubiera gritado no lo habría escuchado—. ¿Quieres beber primero? ¿O quieres bailar? ¿Qué quieres hacer?
— ¿Qué haces tú? —trató de imitar su volumen, era difícil.
— ¿Yo? ¡Beber! ¿Me acompañas?
Y ese "sí" fue lo que dió inicio a su increíble primer experiencia.
Tomar alcohol nunca había sido una costumbre, solo lo había probado un par de veces a escondidas de su familia, pero aquí aprendió que incluso se podía combinar un tipo de bebida con otro, añadirle refresco saborizantes, y demás. Increíble.
Bailó con JiSung, bailó con HyunJin, bailó con Eri, bailó con todos en grupo, bailó con gente que en su vida había conocido, bailó con chicas, chicos, y más de cinco ya le habían pedido el número, JiSung estaba por ganar esa apuesta.
Pero claro, se cansó en un punto.
— ¡Y cómo no! Te metiste a bailar con medio mundo.
— ¡Yo pensé que ustedes también estaban ahí!
— Nah, nos cansamos rápido, pero estuvo cool verte desde aquí —animó MiJeong, que era la que menos había bailado en la noche, solo había ido a lucir su traje de hada.
— No sabía que también te iban los hombres —comentó Eri a su lado sin ningún tipo de contexto, Felix la miró extrañado.
— ¿Por qué lo dices?
— Le pasaste tu número a dos chicos, yo ví.
— No porque me gusten.
— Ah... Bueno, asumo que no lo sabías, pero cuando se piden intercambiar los números, es porque hay alguna atracción, un interés.
— Más allá de ser amigos, dice ella —Eri asintió en acuerdo con HyunJin, que llevaba ya como dos litros de alcohol solo de mini cócteles.
— Oh... Bueno, supongo que no pierdo nada con intentar.
— ¡Wow! Y yo creí que tu actitud rebelde del año había sido venir a la fiesta, ¿ahora también tendrás sexo gay?
— ¡¿Quién habló de sexo?! Solo voy a ver si realmente resulta algo de eso.
— ¿Qué crees que va a resultar, genio? ¡Sexo! ¡Obviamente!
— ¡AH! Silencio. Nadie va a tener sexo hoy.
— Excepto JiSung —JiMin señaló con su dedo al sujeto en cuestión, haciendo que los cinco en la mesa –cinco, porque YiZhuo seguía bailando– vieran en esa dirección, Han estaba con quién sabe quién en alguna esquina de la casa.
— Apuesto a que es un faje y ya, dudo que traiga condones.
— A duras penas vino él, y eso porque le dijimos que vendría Lix.
— No te mentiré, se veía bien con el traje de policía —todos miraron a HyunJin luego de ese comentario—. ¿Ahora qué?
— ¿Acaso todos van a querer salir del clóset hoy? —Eri fue la primera en criticar, Hwang resopló—. Primero, Felix hetero-curioso, luego tú diciendo que JiSung se ve bien, lo que sonó muy fetichista. Ahora solo falta que Ji se esté besando con un hombre.
— De hecho —murmuró Felix, pero fue bien percibido por todos, incluso por el que preparaba las bebidas en la barra.
— ¡No mames! ¡Mi grupo de amigos es gay!
— ¡Yo no dije que fuera gay! —HyunJin intentó defenderse, sabía que no podría hacerlo, pero lo intentaría al menos—. Yo solo comenté que JiSung se veía bien con su traje, es como decir que Felix se ve muy guapo, es una realidad, no una preferencia.
— Hmm... Supongo —Eri giró a ver a Felix, JiMin realmente había hecho un excelente trabajo con él, se veía verdaderamente angelical—. Aunque sigo pensando que las lentillas blancas le hubieran quedado increíbles.
— Tú no entiendes la visión -murmuró JiMin de nuevo, arrastrando las palabras, llevaba un buen rato bebiendo también—. Tiene los ojos grandes y oscuros, contrasta, se ve misterioso, ¿verdad que sí, Felix?
Él asintió, debía estar en acuerdo con su estilista personal.
Poco después, JiSung llegó casi corriendo a la barra, donde estaban ellos, sacando su teléfono como si fuera una emergencia.
— ¿Me dejan salir?
— ¿Para? —JiSung obvió el asunto con la mirada.
— ¿Vas a coger con un hombre? —le cuestionó Eri, que, como habrán notado, era la voz del grupo, no tanto porque supiera qué decir, si no porque era la que más hablaba.
— Seh.
— ¿Estás bien con eso? —Han se alzó de hombros, restándole importancia.
— Es solo sexo, no hay mucho que agregar. Ya chequé la hora, sí alcanzo a llegar antes de que venga Chris por nosotros.
— ¿Tan poquito duras?
— Hey, tengo que aprovechar el ride, no me quiero ir solo en la madrugada. Nos quedan dos horas acá, vuelvo en una, más o menos.
— Usa protección —molestó HyunJin, JiSung le dió un codazo.
— Hey, ¿qué tú no eras el guardián de Lix? —la voz de MiJeong sonaba casi acusadora.
Felix solo jadeó riendo, aunque JiSung casi se arrepentía de haber aceptado irse.
— Es verdad...
— No necesito guardián, no me voy a perder.
— No, pero, ¿y si te pasa algo? ¿Qué cuentas le doy a tu mamá?
— ¿Qué me puede pasar? No salgo de aquí hasta que llegue Chris por nosotros, todo bien.
— Ya le dijimos que no acepte bebidas de desconocidos —volvió a decir HyunJin.
— Mmm... Bueno, igual no tardo, es un polvo y vuelvo.
— ¡Pero ya vete! —le apuró Eri, JiMin se burló de su desesperación—. Haces mucho rancho aquí.
— Ugh, ya, no vuelvo a invitarlos a comer pizza, amigos falsos.
— ¡YA! —gritaron todos juntos, Han se alejó riendo, realmente estaba yéndose a algún lugar con un hombre, incluso Felix estaba impresionado.
— No sabía que le iban los hombres...
Y ese fue el tópico de los próximos diez minutos. No podía resultar mucho más de un grupo de cuatro borrachos, cuatro, porque Felix aún estaba bastante sobrio, lo que le permitía poder pensar con cierta claridad.
¿Solo sexo? Había algo sobre lo que dijo JiSung que realmente le había hecho eco en la mente, reconocía que, en algún punto de su vida, su curiosidad fue más grande que él, empezó a investigar acerca de las tendencias homosexuales que habían agarrado fuerza en los últimos años... Eso era un pecado. Dios lo tenía estrictamente prohibido, entonces, ¿por qué? ¿Por qué su mente siempre tuvo este extraño tipo de curiosidad reprimida acerca del tema? Era como que quería saber, probar, conocer qué era tan bueno acerca de algo que iba en contra de Dios.
Por supuesto que nunca lo dijo en voz alta, su mamá no se lo perdonaría, su padre mucho menos, nadie a su alrededor, e incluso temía que sus amigos tuvieran cierta actitud de rechazo hacia él. Pero ver a JiSung decir libremente que iría a tener sexo con un chico, y que no era demasiado problema porque "es solo sexo" le había abierto de nuevo su curiosidad. Es decir, tener sexo antes del matrimonio también es un pecado, pero al menos no tenía riesgo de que este pecado fuera descubierto.; si lo hacía con una chica, estaba este terrible riesgo de embarazo, los métodos anticonceptivos jamás son del todo fiables, no quería correr ese riesgo; y tener ya veinte años y no haber tenido sexo ni una sola vez era incómodo la mayor parte del tiempo.
Así que... Si se lo proponía...
No, no, era seguro que solo era el enemigo tratando de sembrar malos pensamientos en su mente, suficiente era con haber mentido para irse a esa fiesta... Y estar bebiendo... Y haber pensado en pecar.
Bien, no quería meterle más faltas a la lista, ya tenía suficiente por qué confesarse la próxima vez que fuera a la iglesia.
Sus amigos dijeron sobre ir a bailar, pero él empezaba a sentirse entre mareado y cansado, así que optó por quedarse en la barra. En realidad, quería un momento de serenidad, había andado de arriba a abajo las últimas dos horas, y la barra era bastante más amena que cualquier otro lugar de la casa.
Existe algo en la gente religiosa que gustan de llamar "presencia de Dios", algo que les hace sentir cuando el peligro se acerca, cuando un espíritu ajeno al Espíritu Santo está rondando cerca.
Tal vez fue el ruido fuerte las bocinas que hacía temblar su piel desde adentro, tal vez fue el cansancio mental que sentía...
O, tal vez, simplemente, la presencia de Dios no había estado con él esa noche en primer lugar.
Cual fuera el caso, una suave, tersa, amable voz, interrumpió sus ilegibles pensamientos.
— ¿Puedo sentarme aquí?
Felix alzó su mirada en dirección a la voz, encontrando a un hombre joven, que nunca había visto antes, pero que era innegablemente atractivo. Podía calcularlo ligeramente más alto que él, sus facciones eran varoniles, suaves pero marcadas, su ceja gruesa y poblada le daba una oscuridad misteriosa a su mirada, y la forma delgada y masculina de su rostro lo hacía ver bastante guapo; llevaba el cabello corto, oscuro, tanto como la noche, perfectamente a juego con su traje completamente negro, pulcro, elegante, una corbata negra ceñida al cuello de su camisa blanca, le hacía preguntarse de qué era su disfraz.
— Adelante.
— Gracias —susurró él, esbozó también lo que Felix podía llamar la más preciosa de las sonrisas, una forma tan perfecta, tan cálida, tan amable, una sensación diferente recorrió su cuerpo.
Miró de reojo cómo pedía una bebida, estaba sentado en una posición tan formal en esa simple silla sin respaldo, su porte era imponente pero llamativo, no podía, no quería quitar su mirada de él.
— ¿Cuál es tu nombre? —el chico se sobresaltó un poco cuando notó que era a él a quien le hablaba, sintió que algo dentro de su garganta tembló al intentar contestar, ¿qué rayos le pasaba?
— F-felix. Lee Felix... ¿Cuál es el tuyo?
— Kim SeungMin, es un placer conocerte.
— El gusto es mío.
— ¿Bailas?
— Estoy descansando, mis amigos se fueron hacia allá. ¿Qué hay de ti?
— ¿La verdad? —su voz sonó como si fuera a retarlo, inspiraba seguridad, su actitud entera expresaba seguridad, se mostraba firme, su voz se escuchaba firme, incluso la postura de su antebrazo sobre la barra lo hacía ver como alguien de mucha clase.
Ponía a Felix nervioso.
— La verdad.
— Llevo un rato viéndote desde lejos, aproveché que estabas solo para venir aquí... Bailar no es lo mío.
Las cuerdas vocales de Felix fallaron en articular una "oh", su boca formó la postura y solo eso, la profunda mirada oscura del contrario sobre sus ojos lo hicieron cohibirse en su lugar, tomó su pequeño vaso de vidrio y bebió el contenido restante, con suerte podía culpar al alcohol del calor en su rostro.
Pudo sentir al contrario escanearlo por completo con la mirada.
Según su conocimiento, eso podía ser considerado acoso, pero no tenía la voluntad para confrontarlo, era como que dentro, muy dentro de él, algo se sentía curioso acerca de Kim SeungMin.
— Tu disfraz es maravilloso, te ves hermoso en él. Es un ángel, ¿cierto?
— Sí, mis amigos tuvieron la idea, dijeron que quedaba bien conmigo.
— Tuvieron mucha razón. La palabra correcta para describirte ahora mismo es "divino".
Nadie es inmune a los halagos, ¿bien? Ni siquiera él, ni porque vinieran de otro hombre. Una suave sonrisa se dibujó en sus labios, que resaltaban de entre su maquillaje por el brillo rojo sutil adornado con líneas blancas en forma de "x".
— También tienes una sonrisa hermosa, lo noté desde que te ví la primera vez.
Aún sintiéndose bastante tímido, se atrevió a inclinar la cabeza levemente en su dirección, el contrario miraba sus labios, luego sus ojos, luego sus labios de nuevo y sonreía ligeramente.
Si le gustaran los hombres, seguro le gustaría alguien como él.
— Gracias... ¿De qué es tu disfraz? —SeungMin se echó un vistazo a sí mismo antes de responder.
— ¿No es obvio? —esbozó una sonrisa bastante sensual, tomó su vaso y lo acercó a sus labios, hablando antes de darle un sorbo—. Soy Lucifer.
Y entonces la suave risa de Felix se escuchó débilmente, como si se burlara de él, pero no pareció molestarle en absoluto, de hecho, su rostro no tuvo ninguna reacción, solo esperaba a escuchar lo que diría a continuación.
— ¿El diablo? ¿Que no el diablo tiene cuernos y cola?
— ¿Tú crees? —Felix asintió, bastante más entretenido con la conversación—. Hmm... ¿Eres religioso, Felix?
Oh, hubo algo acerca de su nombre en su voz que lo hizo tragar saliva.
— Un poco, mis padres me criaron en la iglesia, prácticamente.
— Ya veo. Entonces, deberías saber que el diablo puede transformarse en distintas formas.
— ¿Y se supone que tú eres la versión elegante del diablo?
— Soy la versión del diablo que se camuflajea entre la gente común.
— ¿Crees que el diablo andaría con apariencia humana entre la gente común? —SeungMin se alzó de hombros.
— ¿Por qué no?
Felix sonrió, bien, si este Kim SeungMin quería un debate religioso acerca del diablo, podía dárselo, no por nada era el niño favorito de su maestra de catecismo.
— La biblia también dice que puede transformarse en ángel de luz.
— ¿Sugieres que tú podrías ser una representación del diablo?
— ¿Por qué no? —claramente fue una imitación de su anterior tono y postura, esta vez fue SeungMin quien echó a reír.
Inconscientemente, Felix sonrió al escucharlo.
— Eres bastante lindo, noble y dulce, dudaría que tú fueras Satanás.
— Tal vez adopté esa personalidad para hacerte dudar que sea él.
— No tiendes a mencionarlo directamente, ¿cierto?
— Mi mamá siempre ha dicho que debo evitar mencionarlo, podría terminar invocándolo.
— Eres tan puro... Me intriga saber, ¿no sientes curiosidad acerca de lo impuro?
— ¿Perdón?
— Es solo que... Te veo como el tipo de persona que va a la iglesia sin falta todas las semanas, ora por las mañanas y antes de dormir, bendice los alimentos y se persina cuando pasa cerca de una iglesia. ¿Me equivoco?
No, era totalmente acertado, era ese el tipo de persona que era él.
— Podría apostar a que ni siquiera dices palabras altisonantes, probablemente pides perdón mentalmente cuando te molestas con alguien, eres una persona pura, puedo verlo en tus ojos. Pero me hace sentir curioso, ¿nunca te ha tentado probar el mal? Solo un poco.
¿"Solo un poco"? Lo estaba probando. Había salido de fiesta a base de mentiras, estaba bebiendo, eso ya era probar la maldad.
Estuvo a punto de hablar, pero parecía que sus pensamientos habían sido leídos.
— No me refiero solo a tomar, claro está. ¿Qué hay en el mundo que te llame la atención conocer? ¿Nada? ¿Todo?
— ¿Qué esperas ganar con eso?
— Te lo dije, sólo me da curiosidad. Me gustaría saber cómo piensa la gente que ama a Dios.
— Tú no eres precisamente religioso, ¿no?
— Soy el diablo, por supuesto que no soy religioso, pero creo en Dios, sé que él existe, y no soy ignorante en tema bíblico tampoco.
— Si crees en Dios, ¿por qué no te integras a la religión?
— Creer en Dios no es lo mismo que adorarlo, Felix. Dios es el ser creador, pretende que le adoremos, pero nos dió libertad de elección por una razón. Tú eres libre, Felix, todos somos libres de decidir si queremos adorar ciegamente a un Dios lejano o simplemente disfrutar de lo que ese mismo Dios ha puesto a nuestro alcance en este planeta.
Se sentó recto viéndolo a él, aún manteniendo ese porte formal, Felix imitó su acción, ahora estaban frente a frente, y realmente le costaba mantenerle la mirada, su presencia transmitía demasiada fuerza. Desvío su mirada hacia sus piernas, pero, apenas bajar la vista, Kim SeungMin comenzó a frotar su pierna en medio de las propias, un escalofrío le recorrió la piel cuando logró abrirse paso entre ellas por debajo de su vestido, que apenas alcanzaba a cubrir la mitad de sus pantorrillas, el roce suave de su zapato acariciando su piel con delicadeza estaba haciendo algo en él.
— Entonces, te pregunto de nuevo, Felix, ¿hay algo ahí afuera que te llame la atención? —dudó al intentar responder, era un total desconocido después de todo.
— ... ¿Por qué quieres saberlo?
— ¿La verdad?
— Si te digo que no, ¿qué dirías?
— Que solo tengo curiosidad.
De nuevo, su garganta se sentía seca, tragó pesado, algo estaba mal acerca de mantener esta conversación con este sujeto, pero no notaba qué era, o probablemente prefería ignorarlo.
— ¿Y si quiero la verdad?
— Entonces diré que mi motivo de acercarme a ti no fue solo debatir temas religiosos y elogiar tu belleza.
La piel interna de la boca de Felix probablemente estaba cansada de ser mordida cada vez que se sentía ansioso, ansioso, porque había una tensión eléctrica que el calor del cuerpo de SeungMin le transmitía al suyo.
No era estúpido. Pudo notar todas las veces que sonrió galante mientras su vista vagaba por alguna parte de su cuerpo. Podía sentir los roces ligeros de sus dedos en su muslo, que iban más y más arriba de a poco. "Es solo sexo". Probablemente SeungMin solo quería tener sexo con él, llevarlo a cometer una falta más en esta madrugada del treinta y uno de octubre, llevarlo a darle un regalo más a aquel por el que se hacía esta celebración: porque, si Dios se pasea y complace en medio de la alabanza y las buenas obras, entonces Satanás se deleita en la gente que infringe la ley divina.
Y había algo extraño sobre estar vestido de ángel y pecar contra Dios.
— ... Siempre he querido tener sexo —murmuró apenas contra el dorso de su mano. Inesperadamente, el contrario lo escuchó.
— ¿Ah, sí? —Felix asintió muy leve, SeungMin sonrió, como que esta fuera la oportunidad que estaba esperando—. Curioso, quería invitarte a venir un rato conmigo.
— No puedo, mis amigos se preocuparán.
— Apuesto a que ellos aprobarían que te diviertas un poco, ¿qué clase de amigos serían si no?
Él tenía razón, ellos lo habían invitado a ir ahí después de todo, seguro no tenían nada en contra de que tuviera un poco más de actividad en la noche.
Pero, ese miedo a pecar seguía ahí.
— Tener sexo antes del matrimonio es un pecado... Y ser homosexual también lo es.
— ¿Que no Dios es un Dios perdonador? ¿Qué clase de Dios misericordioso no perdona una falta pequeña como esa?
¿Era realmente una falta pequeña? Es decir, había muchos versículos que hablaban de que Dios estaba en contra de eso.
Pero tampoco era como negar su existencia o insultar su santidad.
— ¿Por qué conmigo de entre todos los presentes?
— Tambien lo dije hace un rato, eres hermoso, no pude apartar mi vista de ti desde el principio. Además, ¿no crees que sería divertido? Un ángel cayendo por Lucifer. Es un buen juego de roles.
— Es un fetiche, ¿sabes? —SeungMin rió casi en silencio, sus hombros apenas se alzaban, tallaba suave su labio inferior con su dedo medio.
— Supongo que puedes llamarlo así. ¿Y bien?
— ... ¿Tienes protección?
El rostro del contrario pareció... Oscurecerse. No como cuando alguien se deprime, más bien, como si haber aceptado fuera una maravillosa noticia para su lujuria.
Tomó su mano, dejó un casto beso en sus nudillos y luego se puso de pie, llevándolo consigo hacia las habitaciones de la casa que habían sido habilitadas para esa razón en específico. La gente los veía al pasar, algunos con sorpresa, otros parecían animarlo en medio de la ebriedad, Felix se sentía apenado, era raro que todos supieran lo que estaba a punto de hacer. SeungMin abrió una puerta cualquiera, estaba vacío dentro, su confianza en ello era como si ya lo supiera con anticipación.
Soltó su mano para colocarla en su espalda, mas no hizo fuerza, lo invitaba a pasar de voluntad, parecía que trataba de darle tiempo para arrepentirse.
Y lo cierto es que Felix no quería arrepentirse, quería entrar y hacerlo, era joven, estaba en sus mejores años, y si un sujeto tan atractivo, imponente y sexy como SeungMin estaba ofreciéndole una buena noche solo porque se veía bien en su disfraz, debía aprovechar.
Es decir, Dios podía perdonar su pequeño desliz.
Entró temeroso a la habitación, no sabía qué se suponía que hiciera, era su primera vez en esta situación. Detrás de él, Kim entró y aseguró la puerta, su mano acarició delicadamente la piel de su brazo antes de adentrarse, dejando un trazo frío por donde sus dedos le habían tocado. Caminó por la habitación como si estuviera familiarizado con ella y se sentó a la orilla de la cama, palmeó el lugar a su lado, invitándolo a sentarse junto a él. Dubitativo, se acercó, tomándose unos pocos segundos para recorrer el lugar con la mirada, la decoración era bastante sencilla, la luz era tenue, había un foco pero no estaba seguro acerca de encenderlo. Tragó en seco cuando estuvo sentado a la orilla de la cama, demasiado tímido para atreverse a hacer algo.
— ¿Estás nervioso? —preguntó SeungMin a su lado, Felix ladeó su cabeza, evadiendo la respuesta; enseguida, el frío tacto del dedo índice del contrario se sintió en su muslo, acariciando suave por encima de la tela blanca de su vestido, su voz se escuchó como un murmullo a su lado-. No tienes por qué estarlo, me aseguraré de que te sientas bien.
SeungMin tomó la aureola que adornaba su cabeza, una especie de corona hecha con algodón blanco y decorada con brillos, jugó con ella entre sus dedos un poco antes de girar a ver a Felix, quien estaba demasiado inmerso en los movimientos de sus manos como para percatarse de la mirada ajena sobre él.
— ¿Tienes alguna preferencia, Felix? —llamó su atención, el mencionado alzó su vista, haciendo que sus ojos se vieran un poco más grandes—. ¿Te gustaría ir arriba o abajo?
— No lo sé... Esto, ehm, me da algo de pena, pero... Nunca he tenido sexo —esperaba una respuesta sorprendida, tal vez una crítica, incluso una burla, pero, para su sorpresa, SeungMin no reaccionó en absoluto.
— Eso no es un problema, podemos intercambiar, si quieres, puedes probar abajo y arriba y decidir qué te gusta más, ¿qué te parece?
— ... ¿A ti qué te gusta más?
Hubo un silencio después de eso, solo el aire, sus respiraciones, y el eco de la música viniendo desde la planta baja hacían compañía a los latidos de su corazón que se escuchaban retumbar en sus oídos, había una vocecita dentro de su mente que lo hacía sentir que debía salir de ahí mientras aún tenía la oportunidad de arrepentirse, que podía evitar tener que pedir perdón por ese pecado.
Pero era simplemente tentador, era cautivador, era como tener un hilo invisible que lo mantenía atado a la curiosidad, al deseo de conocer, de sentir, de satisfacer un bajo impulso humano, un deseo meramente carnal y libidinoso, pero que mantenía su corazón ardiendo en necesidad.
Kim SeungMin, rodeado de toda la oscuridad que inundaba la habitación, se puso de pie, la luz casi imperceptible que entraba por la ventana permitió que sus ojos encontraran la atractiva manera en la que desabrochó su corbata, enredando un extremo en su mano derecha y sujetando el otro con su mano izquierda, la mantuvo sujetada a la altura de su delgada cintura pero sin tensar la tela.
— ¿Te lo explico o te muestro?
— Muéstrame —masculló Felix, creía haber sabido algo de eso, y realmente no había esperado que su primera vez fuera alguna práctica extraña de sadomasoquismo, pero, de nuevo, estaba siendo tentado por todo lo que no conocía.
Así que, ahora, lo siguiente que esperaba era que SeungMin usara la corbata para cubrir sus ojos, o para atar sus manos, pero no fue así: el sujeto alzó de nuevo la corbata a su cuello, atándola en él mismo, un nudo rápido y bien hecho que permitía que la tela se recorriera cuando jalaba un extremo, como si fuera un cinturón, la dejó un tanto floja y le tendió la punta libre a Felix, quien la tomó entre sus manos bastante confundido.
— Puedes jalarla cuando desees.
Quiso preguntarle qué haría, pero su boca se vió impedida de hablar cuando la contraria estuvo cerca, solo sus respiraciones se cruzaban, pero sus labios crecieron en ansiedad. Sería su primer beso. Temía ser un desastre en ello.
Pero el contacto que estaba esperando no llegó. SeungMin bajó a su cuello para recorrer un costado con su lengua, su aliento se sentía fresco, al igual que su saliva, cosquilleaba en cada lugar por el que pasaba, sus manos se tensaron cuando sus labios bajaron a su pecho, besando por encima de la tela una línea media invisible que paraba en su ombligo, luego se ocupó de besar su pelvis. Ahora Felix tenía una sensación de inhibición en su cuerpo, se sentía tan relajado como tenso, sus músculos no intentaban moverse demasiado, pero tampoco sentía su cuerpo pesado, una sensación desconocida para él.
Algo en su propia respiración cambió cuando sus piernas fueron alzadas hasta la altura de los hombros del contrario, obligándolo a recostarse sobre sus codos, SeungMin giró a cada una de sus piernas para desprenderle su calzado, un par de sandalias que se ataban por debajo de la rodilla y que pudo desabrochar con facilidad, pasando luego a recorrer la tersa piel de una de ellas con su lengua. Felix de nuevo se sentía extraño, en otro contexto todo este ritual le hubiera parecido totalmente raro, pero ahora se sentía tan... Sexual. Todo lo que pasaba parecía estar diseñado para despertar un deseo no conocido en él, un hambre que incluso parecía insaciable.
Un singular sonido obsceno escapó de su garganta cuando el tacto se sintió en la cara interna de su muslo, un lugar que no había sido tocado antes, mucho menos besado, cuánto menos lamido; SeungMin mantenía alzado su vestido con una mano mientras la otra masajeaba el muslo que no estaba atendiendo con su boca, recorriendo de paso el borde de sus calzoncillos con las yemas de sus dedos.
Mordió su lengua cuando la del contrario se posicionó sobre su pene, todos los músculos de la parte inferior de su cuerpo se tensaron a una sola cuando si boca también se cerró sobre él, el calor que emanaba de esa zona se encerraba dentro de los labios ajenos haciendo que su pelvis comenzara a cosquillear, de pronto toda esa zona estaba activa y alerta, en espera de otro movimiento. Movimiento que no tardó demasiado. La succión que hacía por sobre la tela, humedeciendo la misma con su saliva, mientras sus manos mantenían sus piernas separadas, logró hacerlo endurecerse rápidamente, al grado en que su ropa interior era molesta.
Él pareció leer su mente. Tomó el borde superior de la prenda entre sus dientes, la estiró y la llevó un poco abajo, lo necesario para que su miembro un tanto erecto pudiera salir libre de aquel lugar. Pero entonces comenzó lo verdaderamente intenso. La lengua de SeungMin ahora se encargó de rodear la punta de su pene, recorría la parte interna de su prepucio, luego subía un poco y simulaba penetrar la uretra, Dios sabe que era algo simplemente raro, pero se sentía extrañamente bien, aunque las ganas de orinar aumentaban dentro de su cuerpo. Cuando se aburrió de estimular la rojiza cabeza de su miembro, SeungMin simplemente lo introdujo todo a su boca.
E incluso la respiración de Felix empezó a tener dificultades.
Llegaba casi hasta abajo, podía sentir cómo golpeaba en su garganta, no chupaba, solo movía su lengua por debajo, alrededor de su falo, y alrededor de su cabeza cuando de nuevo iba hacia afuera.
Una vez estuvo empapado en saliva, SeungMin se dedicó solamente a succionar la parte de arriba, una de sus manos se encargó de masturbarlo ágilmente, apretando su mano alrededor de él moviéndose de arriba a abajo y simulando una circunferencia, su otra mano se ocupó de sus testículos, masajeándolos, jugando con ellos cuál bolsa de canicas.
Felix simplemente no sabía qué hacer.
Todo era demasiado. Muchas sensaciones que nunca había experimentado ahora lo estaban embargando de golpe. Sus piernas hacían el esfuerzo por cerrarse cuando los temblores le recorrían desde su pene hasta el resto de su cuerpo, solo para ser empujadas hacia afuera de nuevo por los brazos de SeungMin. Sus manos, igualmente desesperadas por hacer algo con el placer que estaba sintiendo, trataban de empujar al contrario lejos, jalaba su cabello intentado separarlo cuando sentía que era demasiado para sobrellevar.
Pero no lograba detenerlo.
SeungMin era fuerte, o tal vez no estaba siendo tan guiado por las reacciones naturales del cuerpo ante el contacto sexual, pero Felix sí, y sentía que podía desmayarse en cualquier momento, su mirada se nublaba de repente, su respiración fallaba completamente, no había manera en la que los escalofríos tan frecuentes en su espalda fueran algo normal, todo su cuerpo se sentía raro, y ni hablar de las ganas de orinar, si SeungMin seguía haciendo eso temía terminar orinando en su boca.
Pero tampoco su voz lograba salir correctamente, solo balbuceaba el nombre ajeno entre gemidos cargados de excitación, quejidos ininterpretables salían de su garganta cuando intentaba articular alguna oración más larga.
Se detuvo de intentar poco después, solo monosílabos salieron de su boca, acompañados del nombre de Dios en ocasiones, su espalda se curvó hacía arriba, su cadera se mantenía en su lugar gracias al agarre de SeungMin sobre ella, jaló su cabello con fuerza y apretó la tela de la corbata que sostenía en una de sus manos, apretándola alrededor del cuello de SeungMin, ocasionando un gemido pesado, y la vibración que sintió en su pene, que estaba completamente dentro de la boca del contrario, lo llevó a relajar la rigidez que su cuerpo había sentido en los últimos minutos, liberando lo que él creyó orina dentro de la cavidad bucal de SeungMin, pero estaba demasiado ocupado recuperando el aire para notarlo, sus ojos podían ver destellos brillantes que antes no estaban en el techo de la habitación, su piel se sentía sensible, erizada, susceptible a cualquier mínimo contacto, contacto que sucedió ser el del contrario paseando sus dígitos por sus piernas desnudas.
Felix hizo su mejor esfuerzo por bajar la mirada, encontrando a SeungMin apunto de pasar su lengua por la delgada línea de vello que había debajo de su ombligo, su corazón se saltó dos o tres latidos cuando la sintió y probablemente se adelantó unos cinco latidos cuando subió hasta sus pezones, su vestido no le permitía llegar más alto que ahí, estaba todo arrugado hacia arriba permitiéndole una vista completa de su torso desnudo.
La lengua de SeungMin subió a su cuello, se detuvo en la manzana de Adán y dejó mordidas ahí, succionaba su piel, trataba de atender cada sección de su cuello con total devoción.
Las manos de Felix se sujetaron a los hombros ajenos cuando una caricia de su lengua pasó por su mandíbula, su rostro se inclinó hacia un costado en respuesta inconsciente, quejándose cuando una sintió el lóbulo de su oreja siendo mordido.
SeungMin se separó de él, alzándose sobre su cuerpo para ver lo que había causado en él, la respiración acelerada de Felix, que alzaba su pecho lleno de pequeñas marcas rojizas, y que hacían resaltar los lindos botones cafés que se encontraban endurecidos en consecuencia de su excitación.
Era una imagen terriblemente candente.
Su maquillaje, que en primera instancia era divino, místico, y que lucía totalmente pulcro, ahora se veía ligeramente arruinado por el exudado de su piel, que podía percibirse enrojecida bajo la capa de maquillaje que la hacía lucir un blanco impecable.
— ¿Hay algo que quieras, Felix?
— Un beso —murmuró al instante, nunca había besado a nadie, y correr directamente al contacto sexual sin haber experimentado un beso le hacía sentir extraño.
— ¿Hmm?
— Bésame, no nos hemos besado aún, quiero hacer eso.
SeungMin lo miró un par de segundos, luego una sonrisa se formó en su rostro, no pudo evitar reír un poco, acercándose lentamente a los labios del contrario. Felix, sintiéndose bastante nervioso, tragó en seco cuando él estuvo bastante cerca de su rostro, le era posible sentir su respiración medianamente fría, era más fácil de percibir ya que si propia piel se sentía ardiendo.
— Lo lamento, Felix —masculló SeungMin sobre sus labios sin ningún rastro sincero de arrepentimiento, y entonces el momento que más había deseado llegó, sus labios se unieron en un roce muy leve, como si le permitiera probar la sensación simple de un primer beso, suave, placentero, muy sutil. Se separó lentamente, la mirada confusa de Felix logró ver el momento en que la corbata fue desatada de su cuello, SeungMin la tomó y la estiró frente a él—. Lo lamento, quería darte la oportunidad de experimentar conmigo, pero verte reaccionar a mi toque me hace querer destruirte. Así que solo sigue gimiendo por mí y disfruta, yo me encargaré del resto.
No entendía a qué se refería, pero se dió una idea, ató sus manos con mucha fuerza, sentía que dejaría marca aunque no las moviera.
Luego, manteniendo ambas sujetas sobre su cabeza con una de sus propias manos, usó la otra para escupir saliva sobre ella, llevándola a su ano para humedecerlo con ella e introducir dos de sus dedos.
Nunca, jamás, había imaginado que algo entraría por ahí, pero ahora se sentía adolorido, había un ardor en su piel que le hacía intentar repelar, pero sus manos permanecían atadas, sus piernas realmente no sabían qué hacer, y su voz fue silenciada antes de que pudiera decir lo que sucedía. Esta vez experimentó un beso mucho más sucio, la lengua larga de SeungMin se paseó dentro de su boca como si le perteneciera, podía sentir la saliva comenzar a escurrir hacia su boca, manchando sus labios, bajando por las comisuras, se sentía mal por arruinar el maquillaje que tanto le había costado a JiMin hacer.
La inercia reaccionó por él cuando un dedo más fue añadido a los movimientos de penetración, mordió la lengua de SeungMin en un reflejo causado por el temblor que sintió su cuerpo, pero él aún no se detenía de besarlo, era difícil seguirle el paso, nunca había experimentado ni siquiera el roce común y romántico de labios, ni hablar de este contacto que podía describir desesperado, parecía que intentaban comerse al otro, no importaba si besaban algo que no fuera sus labios, SeungMin bajaba a su barbilla para besar y chupar y luego su lengua dibujaba el camino de vuelta a sus labios, podía sentir su rostro entero pegajoso, en parte por el sudor, en parte por la saliva, y no estaba seguro de que eso fuera precisamente desagradable.
No supo por qué debía quejarse cuando una mordida fue a parar a un costado de su cuello a la par que un dedo más entraba en él, ¿era necesario pasar por eso? Casi una mano entera estaba dentro suyo ahora, y no sentía acoplarse a la sensación de su piel estirada, ¿se suponía que había que sentir algo bueno mediante eso?
Se retractó de lo dicho, oh, Dios, si volvía a presionar hacia arriba una vez más estaba seguro de que podía-
— ¡Ah! Seung- Se-... Oh, Dios.
— Shh, no creo que a Dios le guste ver a su ángel ahora mismo.
Pero, ¿a quién más podía llamar? Sentía que podía desmayarse con esos roces duros en su interior, ¿qué rayos era eso que estaba haciéndolo ver borroso? Sentía tanta pena de los sonidos que salían sin aviso de sus labios, pero no había mucho que pudiera hacer para acallarlos, si intentaba morder su labio inferior hacía tanta fuerza que sentía que podía sangrar, la tensión en su cuello era mucha, tanta como la de sus dedos apretando la palma de sus manos.
Estaba al límite de su cordura.
Lloriqueó cuando la mano de SeungMin salió de su interior, vió cómo se la llevaba a la boca, metiendo los cuatro dedos para lamer de ellos los pocos fluidos que había sacado de él, lo veía fijamente, esperando por su reacción al sucio acto que realizaba con su lengua.
¿Qué tipo de reacción podía darle? Su pulso estaba tan acelerado que dudaba estar sano, y su mente estaba demasiado extasiada como para pensar realmente en lo poco higiénico que era aquello, solo pudo observar el sensual gesto con su mirada levemente perdida, desenfocada, su pecho subiendo y bajando rápidamente y su rostro ardiendo en excitación.
— ¿Sabes, Felix? —SeungMin comenzó por quitarse el saco, desabotonó los botones de su camisa con calma mientras seguía hablando—. Dios probablemente se moleste si lo llamas ahora mismo, pero a mí no me molesta, al contrario, verte pecar es un deleite para mí.
Con su camisa desabrochada y las mangas de la misma dobladas hasta la altura de sus codos, SeungMin tomó ambas piernas del chico para impulsarlas hacia su pecho, manteniéndolas presionadas con una mano mientras la otra desabrochaba su pantalón. Felix no pudo ver mucho, pero una pequeña maldición escapó de sus labios cuando la punta de su pene entró por el estrecho agujero que ahora se sentía demasiado sensible por la previa estimulación.
— Llámame, ¿quieres? Quiero escucharte pronunciar mi nombre.
— Ah~... SeungMin... SeungMin, haa, SeungMin, por favor...
— No, no, así no... ¿No sabes cuál es mi nombre? ¿Hmm? ¿Mi ángel?
Felix intentó hacer memoria, ¿era realmente necesario cuando algo dentro de él palpitaba por un solo toque más? SeungMin, él dijo que se llamaba SeungMin, ¿qué otro nombre se suponía que usara para-
Oh.
— L-lucifer... Por favor, ¿puedes?
— ¿Qué quieres que haga, ángel mío?
— Lo que sea... Haz algo, p-por favor, por favor...
— ¿Así? —susurró suavemente a medida que se deslizaba más adentro, se sentía lleno, escalofríos le recorrían la piel, y su voz se entrecortaba, los cuatro dedos que lo habían preparado no tenían ninguna comparación a esto, ¿qué tan grande se suponía que era su pene? Sentía que lo rompería, podía sentir el calor que emanaba y lo fuerte que palpitaba dentro de él, seguro él también estaba teniendo un momento difícil abriéndose paso—. Haa, mi ángel, te sientes tan bien.
— Luc- Seung-... Oh, por Dios —se sintió desesperado por apretar algo cuando llegó demasiado, demasiado adentro, tal vez la tensión misma que estaba sintiendo estaba haciendo que fuera más difícil de asimilar, pero de verdad era demasiado grande, no creía que fuera normal sentirlo tan adentro, tan grande.
Su boca nuevamente llamó a Dios cuando, al fin, sus pieles se juntaron en un golpe brusco, la fuerza con la que se empujó hacia adentro de él le causó un fuerte espasmo, echó la cabeza atrás y apretó su lengua entre sus dientes, estaba demasiado adentro, sentía morir.
Comenzó a balbucear sin sentido, llamando el nombre de cualquiera que pudiera hacer algo por ayudarlo, estaba sintiendo tanto que no creía ser capaz de soportarlo, SeungMin se movía con fuerza y precisión en su interior, y lo que sea que estuviera dentro lo estaba estirando tanto y tan bien, todo su interior sentía ser removido con cada dura estocada, sus músculos se tensaban en un intento por relajar todas sus demás emociones. Además, aquel cierto punto específico que había ansiado tanto que fuera tocado ahora estaba siendo abusado sin misericordia, las ganas de orinar se acumulaban en su vientre, la tensión viajaba hasta sus testículos y hacía que su pene vibrara escurriendo gotitas de esperma.
— ¿Piensas en mí cuando llamas a tu dios, mi ángel?
¿Acaso podía pensar en algo más? Su conocimiento se nublaba y solo era capaz de ver estrellas a medida que era penetrado, los movimientos haciéndose más rápidos en cuestión de segundos. Asintió levemente, llamara a quien llamara, en ese momento su mente estaba ocupada pensando en su placer y en quien lo provocaba.
Su respuesta pareció encender algo en SeungMin, quien lo comenzó a embestir con mayor fiereza, no le daba tiempo aún a su voz de formar el sonido de sus gemidos, permanecía sujetando sus muslos, sus dedos se encajaban con fuerza en su piel. No había forma en la que pudiera soportar tanto de eso, mucho menos siendo su primera vez, así que simplemente dejó a su cuerpo reaccionar por sí mismo cuando un golpe certero fue a dar en aquel sublime punto, sintió todo su cuerpo estremecerse justo antes de que su pene disparara con fuerza esperma, manchando su propio abdomen; sus manos, aún atadas, intentaron empujar a SeungMin lejos mientras su cuerpo se sacudía, pero no lo logró, parecía que su interior apretaba más a SeungMin pero él solo comenzó a hacer más fuerza, no detenía sus movimientos por más que lloriqueara, por el contrario, sus gemidos descontrolados lo impulsaban a continuar.
De pronto, al parecer, se cansó de estar en esa posición. Salió de su interior con rapidez y hábilmente giró su cuerpo, poniéndolo boca-abajo en segundos, sus manos fueron llevadas hacía el frente, a una altura que había que su pecho quedara completamente sobre la cama, entonces, su otra manl alzó sus caderas para acomodarlo en la altura adecuada para volver a entrar en él de una sola estocada, el grito que soltó Felix al sentirlo nuevamente violentando su sensible próstata probablemente fue escuchado por toda la casa, ¿era normal que el sexo fuera algo tan intenso?
Sus rodillas perdieron la fuerza en algún momento, dejando que el peso de SeungMin tomara fuerza sobre él y llevándolo a recostarse por completo en la cama; sus piernas se cerraron en medio de las del contrario, posición que quiso cambiar al instante, podía sentir que apretaba más a SeungMin en su interior, pero eso no parecía ser problema para él, claro, la fuerza de sus embestidas hacía que sus pieles golpearan con fuerza, al punto en que su trasero ya ardía.
La delgada mano que antes lo había sostenido para alzar su trasero ahora se había posicionado sobre una de sus nalgas, masajeando con suavidad, contrario al movimiento brusco de sus caderas; se paseó por la extensión adolorida de su piel y luego la apretó, su mano completa pellizcaba y amasaba a voluntad, vaya que tenía manos grandes, podía sentir sus dedos abarcar casi todo.
Tal vez el roce constante con la sábana de abajo hizo que su pene tuviera mucha más sensibilidad, y tal vez la forma en que parecía que él también penetraba algo cada vez que SeungMin dejaba caer su peso sobre él aumentó rápidamente su excitación, el ardor que sentía su piel en su trasero y en sus muñecas había dejado de ser doloroso hacía rato, ahora solo quería que ardiera más, que doliera más, como si eso pudiese liberar la tensión en su vientre. Necesitaba liberarse nuevamente, quería sentir eso que la primera vez había sentido.
Su vista no tardó en desenfocarse, podía ver bordes oscuros y nublosos aún en la habitación oscura, y había destellos brillosos en las partes que se veían más claras, su saliva escurría por los costados de sus labios, que habían perdido la batalla intentando permanecer cerrados, ahora solo emitían sonidos gruesos y pesados desde su garganta que ya sonaba cansada de tanto llamarlo, de tanto suplicarle que hiciera algo para aliviar su cuerpo, de tanto pedirle que fuera indulgente con él, que se apurara, porque las sensaciones que acababa de descubrir lo estaban abrumando; se sentía embriagado por el sucio olor a sudor y sexo que inundaba la habitación, el aroma de SeungMin a sus espaldas, el calor que su cuerpo le transmitía, los sonidos rasposos de su voz cuando tenía que esforzarse más para seguirlo llenando con esa fuerza y los gruñidos que salían de su garganta a medida que pasaba el tiempo.
Su mano nuevamente buscó alzar su cadera, esta vez tomándolo por el estómago, hizo presión cerca de su ombligo y, por alguna razón, eso hizo que pudiera sentir su pene con más certeza acariciando aquello dentro de él que lo hacía derretirse en balbuceos. No alejó su mano de aquel lugar, y solo bastaron un par de movimientos más para que se corriera por tercera vez, los dedos de sus pies curvándose a medida que su semen era liberado sobre la sábana blanca, los dedos de sus manos apretándose sobre la palma al grado que podía sentir sus uñas perforando su piel, los leves espasmos de sus piernas que intentaban reponerse rápidamente pero se sentían adormiladas, hormigueaban.
Y aún así, el maldito de SeungMin seguía saliendo y entrando.
Gracias a Dios, no fue mucho más de eso, no pasó demasiado tiempo hasta que él también alcanzó su orgasmo, y fue apenas que recapacitó en la falta de protección, su esperma, caliente, cuantioso, se dejó liberar dentro de él, pudo escuchar el sonido de satisfacción que emitió el contrario al sentir cómo lo llenaba de su esencia, su interior aún palpitaba, probablemente cansado por la intensa actividad.
Lentamente, fue saliendo de él, un sonido curioso resonó en sus oídos ensordecidos cuando salió por completo, e inmediatamente pudo sentir como cierto líquido espeso salía en buena cantidad por su ano, escurriendo hacia sus testículos rápidamente.
SeungMin lo giró, desató el nudo de sus manos, permitiendo que la sangre circulars de nuevo con normalidad. Él las separó con cansancio, colocándolas a cada lado de su cuerpo mientras intentaba recuperar el aliento. SeungMin, con esa calma tan característica de él, se puso de rodillas para luego atraerlo hacia el borde de la cama, su rostro quedando entre sus piernas y su aliento recorriendo la parte interna de su muslo sudoroso con tranquilidad.
Lo siguiente que Felix sintió fue la bendita lengua del contrario lamiendo desde su ano hasta sus testículos, barriendo el rastro de semen que había escurrido por ahí, deteniéndose en la zona perineal para lamer y chupar, luego pasando a sus testículos un rato y de nuevo hacia abajo, asegurándose de dejarlo limpio de fluidos, una combinación de ambos que habían manchado su intimidad.
Se irguió sobre su cuerpo y tomó su pene con una mano. Oh, si volvía a hacer algo estaba seguro de que podía llorar.
Pero no iba a oponerse, no, había algo sobre el sexo que lo tenía necesitado, tal vez estaba creando una adicción que no convenía tener, pero Dios podía perdonarlo, es decir, él lo comprendería, había hecho zonas específicas de su cuerpo que lo podían llevar al límite de la cordura y que no eran estimulados en el sexo heterosexual.
Dios también había creado a este sujeto, que estaba a nada de meterse su pene a la boca por segunda vez en la noche.
Él lo comprendería, pero podía ocuparse de eso después, ahora mismo, la lengua de SeungMin pasando por todo su miembro era mucho más importante.
Besó la punta y la rodeó un par de veces con su lengua, permitiendo que un poco de su saliva escurriera. Se separó un poco y, antes de volver a meterlo, murmuró sobre él, con un tono tan suave y seductor que pudo sentir algo revolverse con ansia en su interior.
— Tú ya eres mío, Felix.
Faltaba poco menos de media hora para que dieran las 3 AM, que era la hora en la que debían empezar w reunirse por si Christopher llegaba por ellos.
Y Felix aún no aparecía.
Tenía más de una hora que lo habían perdido de vista, y los que pudiesen haber dado información de él estaban demasiado borrachos.
¿A dónde carajo se había ido?
Todos estaban buscándolo. MinJeong esperaba en la barra por si acaso Felix regresaba ahí, aún así, alzaba su vista en distintas direcciones intentado diferenciarlo entre todos los disfraces del lugar. Qué difícil era.
Permanecía enfocada en su búsqueda cuando una persona desconocida se paró a lado de ella.
— Buenas noches, ¿tú eres Kim MinJeong?
Ante la mención de su nombre, la chica miró en su dirección, encontrándose con este porte varonil, masculino, fuerte e imponente en un reluciente traje oscuro, perfectamente arreglado, pero, cuando intentó alzar la vista para ver su rostro, este parecía camuflajarse entre las sombras del lugar, se veía oscuro, incapaz de distinguir sus facciones completamente.
Culparía al alcohol, aunque realmente no había bebido demasiado.
— Soy yo.¿Quién eres tú?
— Eres amiga de Lee Felix, ¿cierto? Está en la tercer habitación del lado izquierdo en el segundo piso, se quedó dormido hace no mucho.
Felix... ¿dormido en una habitación?
— ¿Disculpa?
— La puerta no está asegurada, así que tal vez quieran darse prisa a ir por él, probablemente haya más gente buscando una habitación libre.
— Oye, espera, ¿quién eres? ¿De dónde te conozco y cómo sabes eso acerca de Lix? ¿Estaban juntos?
— Sí, estábamos juntos. Hasta luego, MinJeong.
Ella permaneció estática en su lugar por unos momentos, se veía que era un sujeto apuesto, incluso tenía una voz agradable de escuchar... Pero la fuerte presencia que tenía no podía ser algo normal.
¿Lo estaba imaginando?
Tal vez solo estaba exagerando.
Aún así, ¿podía fiarse del testimonio de un completo desconocido, de quien apenas y había podido entrever el rostro?
Envió un mensaje a sus amigos, avisándoles que alguien le había dicho en dónde se suponía que estaba Felix y pidiéndoles que se dieran prisa.
Lo vieron al instante, podía asumir que irían por él.
Ella se quedó a esperar hasta que llegaran los demás, una sensación extraña instalada en su pecho, y de pronto el aire se sentía más frío y pesado.
Era extraño, el sujeto que había ido con ella era extraño, había algo raro acerca de él, de su porte, de su presencia...
Ese ambiente se dispersó cuando JiSung llegó con Felix cargado sobre su espalda, dormido completamente, su maquillaje estaba medianamente arruinado y había una que otra marca rojiza que se visualizaba cerca de sus clavículas.
Era difícil creer que ese era su Felix.
— Intenté despertarlo —dijo JiSung fuerte a medida que avanzaban hacia la salida—, pero de verdad está noqueado, no sé quejó ni cuando lo cargué.
— ¿Quién era el que te dijo dónde estaba? —le preguntó JiMin a MinJeong, quien intentó dar una respuesta pero no lograba reconocer ni siquiera la silueta de su rostro.
— Yo... No lo sé.








