A
A veces tengo la esperanza
de que nuestros caminos se volverán a cruzar.
Entonces, el mundo a nuestro alrededor se detendrá
y en ese momento estaremos juntos,
solos frente al mar.
Y en un intento de devolver el tiempo,
con un tono tonto, te preguntaré:
¿Cómo estás?
Pero en este momento no puedo escribir lo que continuará,
porque tus palabras y todo tú
son tan impredecibles
como un fenómeno que no se puede anticipar.