Northern lights: La novia fantasma.

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Summary

Northern Lights: La novia fantasma. "Hay secretos que se congelan bajo la nieve... y otros que necesitan sangre y calor para despertar." Sarah está hasta el cuello de deudas y con el aliento del pasado pisándole los talones; Cuando acepta un empleo en una mansión aislada en los confines del norte, cree haber encontrado una salida, pero el destino la ha arrastrado hacia una jaula de cristal. Allí la espera él. Un magnate de magnetismo oscuro y caballerosidad letal; un hombre que camina entre la elegancia y el abismo, cargando con el peso de una tragedia que la razón no alcanza a explicar; Su mirada es un incendio en medio de la ventisca, y su presencia, una advertencia que Sarah decide ignorar. La mansión respira, entre los pasillos de la mansion y el eco de una melodía espectral que nadie más parece escuchar, Sarah descubre que el lujo es solo una mortaja. En el corazón de la propiedad, un invernadero exótico resguarda secretos que no deberían respirar, mientras una presencia pálida la observa desde las sombras, reclamando con dedos gélidos un lugar del que ella es dueña. ¿Es Sarah la empleada que buscaba un refugio, o es la ofrenda necesaria para que un hombre desesperado recupere lo que la muerte le arrebató? En el juego dantesco de las Luces del Norte, la verdad es más fría que la nieve, el deseo es más peligroso que la oscuridad y cada latido podría ser el último antes de convertirse en un eco más en el silencio del hielo. Bajo la aurora boreal, nada es lo que parece. Y nadie está realmente a salvo.

Status
Complete
Chapters
15
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo.

Esta historia comienza de forma muy abrupta, sin mucho sentido al principio, con una muerte atroz, y deudos perturbados por el acontecer de las cosas.

Todo comienza en una fría noche, en una carretera desolada, y un alma que estaba pasando por un mal momento, ella estaba en mal estado anímico, así que caminaba sola por esa carretera a altas horas de la noche.

Ella solo quería comprender por qué le estaba pasando a ella esto, y en el mejor momento, cuando por fin había encontrado al amor de su vida y estaban prometidos.

¿por qué ahora que era feliz?, ¿porque no antes?, cuando pidió que esto pasara.

Moraleja, no siempre se tiene lo que uno quiere, pero cuando se tiene… bueno digamos la frase cliché “cuidado con lo que deseas”, aplicaba a ella ahora.

Solo quería tener una vida larga, junto al amor de su vida, en una gran casa, niños y tal vez un perro o gato, no esto, nunca esto.

Ella caminaba cavilando sobre su vida y lo mísero de tener esto; nunca se dio cuenta de que venían tres tipos detrás de ella a cierta distancia; anteriormente en esta carretera se tenían conocimientos de que había atacantes, los periódicos les llamaban: “los asesinos de la carretera”.

Se creía que estos atacantes eran los responsables de dejar restos humanos sobre la misma carretera, no se tenía conocimiento de cuantos eran, pero sí de su sadismo y violencia para matar, y ella, ella, tuvo la mala suerte de topárselos esta fría noche.

Se podría decir que el destino no estaba de humor para complacencias y que doblemente le iban a conceder aquello que años atrás, por una desilusión amorosa, había pedido…, morir.

La vida no podía ser más irónica, justo en el momento en el que se sentía con todas las ganas para vivir y para seguir adelante hasta su vejez; resulta que deciden concederle el deseo de muerte que tuvo hace más de tres años atrás, destino en contra de tu voluntad, supongo.

- señorita, qué hace sola a estas horas.

- ¿preciosa que llevas en la maleta?

-déjenme tranquila, yo no quiero problemas.

- quien dijo que vas a tener problemas, nos vamos a divertir - exclamó el tercer sujeto.

- ¡déjenme tranquila! - comenzó a gritar, mientras se le acercaban, el primer tipo la sostuvo de un brazo, el segundo la tomó del otro y el tercero venía custodiándolos; en su cabeza comenzó a despedirse.

Despedirse de su amado y su familia, sabía que no saldría de esto, su corazón ya le anunciaba que estos tipos eran los responsables de las muertes que se habían estado dando desde hace dos meses sobre la carretera.

El dolor, la angustia y la ira, hacían que ella comenzara a decir improperios, que quisiera luchar contra ellos, pero simplemente no podía, ella estaba demasiado asustada para hacer algo más que no fuera, solo tirar, gritar, y maldecir.

Pronto llegaron a un paraje más frío y desolador que la misma carretera, esa era su madriguera donde todas las cosas atroces pasaban, ya tenían más de cinco asesinatos en su haber, todo lo que esa tierra no había presenciado ya, y lo que presenciará ahora.

Comenzaron a pasársela uno al otro a empujones, a forma de “juego”, tenían una hoguera prendida y un colchón viejo y sucio de… únicamente dios sabía que, comenzaron a reírse de ella, a tocarla y luego aventarla, pasándola de uno a otro, como una pelota.

Se estaban divirtiendo como nunca, sus víctimas, que no eran pocas, no oponían resistencia, la mayoría de ellas se habían quedado sin pelear, frías, asustadas por ellos, pero esta no, esta era fuego en la sangre, dura, gritaba y pataleaba, ya había rasguñado a uno de ellos en la cara, la diversión solo estaba por comenzar.

Esa noche se suponía se podrían ver las luces del norte, por ser una noche fría y despejada; ese no era el escenario que ella imaginó para ver las luces, eso no era lo que ella quería, intentó correr, pero la atraparon, cuando se cansaron de aventarla uno al otro, uno de ellos le dijo que ahora comenzaría la diversión, acto seguido la aventó sobre el colchón.

Ella comenzó a gritar con más desesperación, sabía lo que pasaría, ¿por qué a ella? ¿Por qué?…

Él comenzó a tocarla con sus manos lascivas, ella solo gritaba e intentaba quitárselo de encima, y lo hubiera logrado si él no estuviera con los otros dos, que llegaron a tomarla cada uno de una brazo.

Siguió encima de ella, besándola, tocándola, arrancándole la ropa y mordiendo los senos, haciéndoles daño lentamente antes de arrancarle la voluntad que le quedaba, y la cordura, ellos reían mientras ella lloraba y gritaba que la dejaran, al fondo escuchaba el fuego de la hoguera tronar, y en el cielo las luces del norte comenzaban a verse.

Él comenzó a penetrarla con los dedos, y ella ya comenzaba a dejar lo poco que le quedaba de alma, dejó de oponer resistencia, habían quebrado su voluntad, ellos siguieron riendo y diciendo cosas como, “ya te gusto verdad… perra”, “te vas a divertir mucho ahora”.

Cuando la penetro con su miembro, ella ya no estaba presente, se había metido muy dentro de ella en sabia dios, cuantas capas para no sentir, para no ver, se perdió viendo el cambio de colores de las luces del norte mientras él la violaba.

Cuando acabó, otro se subió e hizo lo propio, ella solo soltaba lágrimas sin hacer ruido, sin quejarse, era como estar con una muñeca, inanimada, estaba quebrada por completo, ellos podían seguir riendo y burlándose y seguir hiriéndola, pero ella ya había dejado atrás ese departamento.

Tan pronto acabó el segundo, el tercero se subió a hacer lo mismo; no tenían necesidad ya ni siquiera de sostenerle las manos, su resistencia se había ido hace unos momentos atrás, era una muñeca inflable para ellos, rígida y sin alma.

Cuando los tres terminaron de saciar sus instintos más bajos, la amordazaron, la amarraron de pies y manos y la golpearon hasta matarla, uno tras otro, la golpeó con puños y patadas, pronto la sangre comenzó a brotar de su cuerpo.

Los golpes ya la tenían malherida, tenía reventadas las vísceras, su útero estaba destrozado no solo por las patadas, también por la violación y la introducción de objetos, como una lata de cerveza, ya no veía nada, sus ojos estaban más que ciegos por los golpes y la tierra del lugar, tenía las costillas rotas, solo quedaba una masa sanguinolenta de ella, apenas respiraba, entonces el tercer tipo trajo consigo una piedra.

Piedra que estrello contra su cráneo hasta desbaratarlo, no paro de golpear hasta que el cráneo no era más que sangre y fluidos, habían acabado con ella en tres horas, tiempo récord para ellos, tiempo de tortura sádica para ella.

El segundo le dijo al cuerpo- ves preciosa, te dijimos que sería divertido…-una risa escalofriante salida de la boca de ese tipo, que inundó el lugar, él miró a los otros dos y cada uno trajo una sierra, mientras ellos cortaban cada parte de su cuerpo, él revisaba la maleta que ella traía, cuando la abordaron.

Saco la ropa de la maleta, vio sus objetos personales, se guardó la joyería, el celular sin batería, la ropa interior, y les ordenó a los otros dos que los pedazos del cuerpo los fueran acomodando en la maleta como si fuera un rompecabezas, tenían que encajar.

Cuando acomodaron los restos ya estaba el amanecer por despegar sus alas, para darle paso a la luz del día; él había encontrado su identificación, y antes de cerrar la maleta, él puso la identificación dentro de esta.

El maldito infeliz lo hizo porque sabía que tardarían más en encontrar de quién era el cuerpo, y él no quería eso, quería vanagloriarse de lo que había hecho y por eso dejó la identificación, su ego al ver las noticias se acrecentaría, otro más que la ley no había podido evitar.

Como le gustaba ver sus atrocidades en las noticias, ver el arte de cómo dejó los cuerpos; era un artista frustrado, pero más un psicópata; salieron de la madriguera y dejaron el cuerpo dos kilómetros más adelante de donde la abordaron.

La ciudad despertaba y despertaba para encontrar este acto macabro, sádico y violento, no era una carretera muy transitada, tardó un rato en pasar un auto; a este punto la mañana ya estaba en su pleno, este conductor, vio la maleta acomodada sobre un aviso de tránsito y la curiosidad por saber a quién pertenecía lo hizo estacionarse y bajar del auto.

Cuando se acercó no noto nada raro, de hecho, pensó que a lo mejor alguien estaba entre los arbustos y árboles de la zona y quizá necesitaba ayuda, comenzó a preguntar si querían ayuda, si todo estaba bien, cuando vio que nadie respondía se dio a la tarea de buscar el cierre de la maleta para buscar una identificación o algo que pudiera decirle a quien estaba buscando.

Terrible hallazgo encontró, tan pronto bajo el cierre, sangre comenzó a brotar, cuando tenía la mitad abierta era imposible no ver un pie, la sorpresa fue tan grande que se fue de espaldas y nalgas al asfalto de la carretera, grito y vomito, otro asesinato más había ocurrido.

Pronto se llenó la carretera de policías acordonando la zona, de autos que jamás pasaban por ahí y de curiosos, pero esta vez la hazaña de dejar el cuerpo en la maleta, traería consecuencias a los tres asesinos, la policía siendo precavida llegó con perros, pensaron que tal vez habría droga o explosivos dentro de la misma maleta, pues no fue terminada de abrir.

No era así, pero los perros fueron muy útiles, dieron con un rastro muy ligero de sangre, que, si hubieran asistido sin perros, habría pasado desapercibido, gracias a ellos siguieron el rastro y dieron con la madriguera de los asesinos, al principio encontraron la hoguera y el colchón, pronto vieron que había ropas, sangre, condones usados, herramientas, todo estaba ahí, incluso las identificaciones de todas las víctimas que no habían reconocido.

Todo estaba ahí, menos los culpables, clasificaron todo de la madriguera, los periodistas llegaron después, con sus luces y sus cámaras, los forenses llegaron al último, ellos tomaron la maleta, la pusieron en una camilla y se la llevaron para analizar los restos, determinarían la causa de la muerte, si es que eso era posible, y determinarían la hora de la muerte.

La noticia cubría a toda la ciudad, pronto comenzaron a sonar los nombres de las víctimas a manos de estas bestias, con perdón de las bestias, para entonces ya habían llamado a algunos de los deudos de las víctimas de estos seres despiadados, habían logrado identificar a 6 de 10 de las víctimas, todas eran mujeres.

Todas habían corrido con un destino muy parecido al de la última víctima, el dolor inundaba a las familias, los forenses les dieron prioridad a los otros cuerpos por ser viejos, llevaban semanas intentando encontrar a los familiares de cada uno de ellos, pero no había pruebas de sangre para saber de quienes eran y sus posibles deudos.

Este descubrimiento logró que muchos pudieran tener un sitio en el cual llorar; cuando acabaron con los cuerpos viejos, comenzaron a analizar los restos de la última víctima, revisando los cortes, los golpes, compaginando con las armas que aún chorreaban sangre y en el colchón, sin duda era su sangre la que estaba plasmada, y encontraron detrás del torso la identificación de ella, sabían a quién tenían que llamar…

Pero eso fue hace muchas lunas 36 para ser exactos, ahora nos enfocaremos en el presente 36 lunas después, nuestra historia comienza en la siguiente página.