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Tras ordenar el escritorio de su jefe, Jimin decide volver al suyo y el teléfono suena.
Gemidos se escuchan por el auricular y el rubio sabe que es Sohee y lo hizo a propósito.
Hace un mes nada mas, le puso punto final a la relación de follamigos que tenía con Jungkook, al saber que se había comprometido con la morocha.
Por mas que el castaño le dijo que solo era por negocios, él no quedaría como el amante y ensuciaría su nombre.
Lamentablemente, la chica descubrió lo que sucedía y comenzó una guerra silenciosa contra él.
Jamás le dijo nada a su jefe, porque ya estaba a punto de irse y no le importaba lo que la chica hiciera.
El grupo de amigos de Jungkook estaba furioso por la decidión del menor. Veían que él y Jimin hacían una excelente pareja, pero al parecer era mas importante satisfacer los deseos de su madre que luchar por su amor.
—Oh Jimin, ¿sigues aqui?— Le pregunta Namjoon con un par de carpetas en la mano.
—Hola Nam, si... Ya terminé todo, hoy es mi último día— coloca sus cosas en una caja.
—¿Él lo sabe?— Se acerca con rapidez.
—Creo que se olvidó al tenerla a ella entre las piernas— el teléfono vuelve a sonar y le extiende el auricular para volver a escuchar gemidos.
—¡Que asco de mujer!— Cuelga.
—Ella cree que somos amantes y logrará algo con esto, pero se ahoga en su propio veneno— rie bajito.
—Jimin... Sabes que todos estamos de tu lado, es una pena que él no pueda ver mas allá de su familia... ¿Ya sabes lo que harás?—
—Viajaré a Paris, para presentar mis bocetos y entrar en el proyecto de Dior. Es mi mas grande sueño, y tengo todo listo... Y... No le digas nada Nam, el último día le dije lo suficiente y terminé con todo— termina de recoger sus pertenencias y suspira.
—Tu reemplazo tendrá una gran tarea desde hoy, y no me quiero imaginar lo que será esto— mira alrededor con él.
—La señora Jeon pidió dos secretarias, ya están entrenadas y van a ser sus ojos y oidos aquí... Cuidado con ella; no le importará nada y si quiere hará que Jungkook se aleje de ustedes— le estrecha la mano y sale, con la despedida incluso de los chicos de seguridad y limpieza que lo despiden en el recibidor.
Park Jimin dejó el edificio, y tras él su corazón roto, por un amor unilateral que se acabó antes de iniciar.
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Jungkook se duchaba después de recibir a Sohee en su departamento.
La chica ya tenía la clave que su madre le proporcionó y aunque se sacaba las ganas con ella, no estaba tan feliz de que lo estuvieran empujando cada vez mas.
Aceptó la unión en matrimonio porque era un negocio familiar y además, la morocha tenía leucemia y estaba en tratamiento.
Sus padres eran grandes amigos y en especial su madre creía que era la chica perfecta para ser la siguiente señora Jeon.
—Ya puedes irte, tengo trabajo— le dijo vistiéndose.
—Pero vine para pasar el día, traje comida y no hay nada importante hoy en la agenda— se descubre mostrando su cuerpo.
—Ya te cogi, y ahora tengo trabajo. Te dije que este matrimonio solo es por tus padres y los mios; la pasamos bien, no lo arruines con tus berrinches y desaparece— le señala la puerta.
Toma su celular y se sienta en su escritorio viendo la próxima reunión en la computadora, cuando revisa que llamadas salientes se marcan a la oficina.
Él no llamó a nadie. Piensa y bufa, para alcanzar a la morocha, porque sabe lo que hizo.
—Detente ahi -la toma del brazo- y escucha con atención: aun estoy a tiempo de dejarte sola y terminar el compromiso; sigue jodiendo a Jimin y te voy a destrozar— la mira con enojo.
—¡No me agarres asi! Me duele que me hables de esa manera, y yo no-—
El timbre suena y es la señora Jeon quien ingresa como si nada.
—Buenos días queridos— les sonrie.
—A partir de hoy, ninguna de ustedes ingresará a mi departamento. Cambiaré la clave y no quiero escuchar ninguna excusa estúpida... No quiero verte ni hoy ni el resto del mes Sohee; y en cuanto a ti madre, tus dos víboras de secretarias no estarán en mi oficina, ni me traerás a nadie. ¡Me hartaron!— Se gira y camina a la oficina.
—¿Qué hiciste Sohee? ¿No puedes tenerlo tranquilo y feliz siquiera?—
—¡No hice nada! Él solo se acuesta conmigo para no pagarle a una prostituta y luego me echa... ¿Cómo voy a ser una esposa real si no le intereso? No le importa ni mi enfermedad— solloza.
—¿Se cuidaron?—
—Si, él siempre usa preservativo y no me deja hacer nada a mi—
Sunhe bufa, porque al parecer no es fácil manejar a su adorado hijo.
Nadie sabe que Jungkook ha descubierto muchas cosas y por eso está tan enojado. Solo le queda un proyecto para terminar y con ello tiene una decisión que tomar.
—Vamos a intensificar tu enfermedad. Quiero que mi hijo muestre preocupación y los medios nos ayudarán a que eso ocurra, para espantar a todo el mundo—
—¿Qué quieres hacer?—
—Déjamelo a mi. El dinero compra lo que sea, y vas a aprender lo que implica ser una Jeon y conseguir lo que quieres a cualquier costo— suspira.
—¿Siguen aquí? Ya me voy a la oficina, pueden irse— señala la puerta y las dos mujeres salen juntas.
—Puedo escucharte enojado y -se detiene en la puerta- no sé que hizo Sohee para que la trates asi, pero soy tu madre y merezco respeto. No volveré a este departamento, y me disculpo por ingresar sin tu permiso— saluda con la cabeza y sale.
Sonrie con satisfacción porque cree que la lastima hará que su hijo no siga enojado con ella.
Jungkook bufa, y sale por la otra puerta, cambiando los códigos de acceso.
—Sabes bien lo que hiciste y lo que haces... Aun no es tiempo madre, pero no falta mucho— conduce su auto hasta la oficina.
Llega siendo saludado por todos, y en sala de juntas, recibe nueva agenda y todo listo para su viaje del mes.
—Señor Jeon, seré su secretaria hasta que ingrese la nueva. Tiene todo a su disposición y enviaré por email cada nuevo contrato—
—Gracias Lina. Hablaré contigo para coordinar lo demás luego— asiente y el día de trabajo recien empieza.
—Con permiso— sale.
—¿Dónde estás Jimin?— Abre su cajón con llave y saca una foto de ambos.
Sonrie, aunque lágrimas se reflejan en el vidrio. El escritorio ya está vacio, él se fue.