Prólogo
Durante el transcurso del tiempo de la evolución del hombre se pensó en qué pasaría si hubiera la posibilidad de que la ficción, que se creía sólo de películas, fuese realidad en otro plano existencial.
La mente humana ha maquinado constantes teorías sobre nuestra creación, el porqué y el para qué de las razones por la que el ciclo de vida ha trasfigurado con los años, de los continuos sucesos paradójicos que están en investigación con más suposiciones que certezas, pero, que seguirán siendo estudiados en busca de respuestas.
En cada parte del mundo acontecen extrañezas que son difíciles de explicar, incluso, hasta para los propios científicos más calificados y reconocidos. Porque a veces los fenómenos desafían toda explicación, se muestran como grietas en la realidad cotidiana y obligan a los expertos a reconocer que no siempre hay palabras, ni fórmulas, ni teorías suficientes para dar respuestas.
Si para ellos resulta tan complejo nombrar lo innombrable, ¿cómo podría hacerlo una joven común, que apenas empieza a comprenderse a sí misma?
Ella no era más que una muchacha, con una vida parecida a la de cualquiera. Sus días estaban hechos de rutinas sencillas: estudios, planes de futuro, pequeños sueños que la mantenían despierta y el amor que la iluminaba en silencio. Pero en su interior cargaba con una rareza que no sabía nombrar.
Una sensación de estática constante, que recorría su cuerpo como si algo invisible aguardara allí, expectante. No conocía su origen, pero tampoco permitió que se convirtiera en un obstáculo.
Continuó avanzando, con la firmeza de quien está a punto de graduarse. De quién las sombras del pasado no permitió hacer de ella un triste recuerdo, y de quién mostró más determinación y sabiduría a temprana edad, que sus mismísimos progenitores. Salvaguardando su propio espíritu como tesoro de inconmensurable valor.
Su sola existencia irradiaba la fuerza de una voluntad que busca su destino, y que pretende enmasillarlo con sus propias manos hasta moldearlo a su gusto. Alguien que traza y rellena detalles que nadie más digna una mirada. Y que sería una de las razones que la llevaría a cumplir un rol en el mundo.
Ella creía que había encaminado su vida hacia la calma, hacia un destino sin sobresaltos. Sin embargo, el universo no conoce la quietud. Lo que parecía ordinario pronto se revelaría como la antesala de algo mucho más vasto. Una sombra en el horizonte aguardaba su nombre, dispuesta a cambiar cada uno de sus pasos.
Un acontecimiento se abriría paso como un corte en la tela de lo cotidiano. Un instante que quebraría los planes que ella había trazado para sí, obligándola a mirar más allá de la superficie de la vida, más allá de lo comprensible.
Se vería envuelta en un secreto que rozaba lo inexplicable, en un misterio que pertenecía tanto al reino de lo sobrenatural como al de lo fantástico. Ese suceso no sólo alteraría su destino, sino también su compresión filosófica de la realidad misma.
Keyren, la joven que nunca sospechó el alcance de lo que latía dentro de ella, pronto descubriría que toda historia, incluso la más íntima y personal, la harían testigo de respuestas a preguntas que jamás había enunciado. Mas si pensado.
Infinito conocimiento que tantos habían anhelado, y que habrían glorificado, será descubierto. Un comienzo de la historia que ni siquiera el pasado podrá retener, pues el presente se entremezcla con él, y el futuro se muestra más incierto e inefable en su porvenir que nunca antes.
Las acciones en consecuencia se realzarán como encrucijada, en la que su idealista no verá que sus piezas del juego acaten sus órdenes, camufladas de benevolencia, sino que su rebelión hará de su pecado un sacrilegio ante la divinidad.
Es en esa paradoja que esconde un intersticio en planos tan aliados, como inverosímiles, que se manifiesta una oleada de sucesos desatados como plena tempestad, como campos bañados de odio y destrucción, y de entornos cargados de desesperación como desesperanza. De los que solo como errante uno podría salvarse.
Una red infinita, donde cada vibración en un extremo resuena en otro, y donde el destino de una simple muchacha puede convertirse en el eco que despierte los secretos de la eternidad.
Y que la llevaría de manera inevitable a encontrarse con él. Con Jaspen Aukan, un hombre enigmático, oscuro, con un halo de peligro que parece envolverlo, y con un trasfondo que le dejaría sin aliento.
Desde ese cruce sus existencias se enlazarían como dos senderos que, aun separados, terminan por encontrarse en el mismo claro del bosque. Sus caminos bifurcados descubrirían que la unión no era casualidad, sino el diseño de una red invisible.
La vida misma, en su inmenso entramado, los ataría a una cadena de circunstancias que los pondría frente a decisiones imposibles, pruebas que exigirían mirar más allá de lo humano. Pues tras él alberga un vacío, un abismo estelar, donde se entrelaza tantas variaciones y posibilidades que solo caben en maquinaciones.
Un silencio cósmico que interconecta sus raíces hasta un mismo origen. Uno, tan magnífico y envuelto de misticismo, que marcará el antes y después de una herencia olvidada. Dónde los espejismos del ayer no afecta a quien se presente, y dónde el ciclo se rompe pues jamás existió.
El Cronos silente que se bifurca en una dicotomía criptica, del cual es más afamado y codiciado por la soberbia que por los fieles, serán los límites inalcanzables de protección para los segundos, que con lascivia buscan entre los resquicios del tiempo un fulgor que nunca les perteneció. Pretendiendo acariciar con ansias febriles las ruinas de lo vedado.
Como si en ese exceso, tan vano como incontenible, pudiera hallar la absolución que le es negada. Pero no hallará más que espejismos, pues el Cronos que calla los mira sin clemencia, y en su mutismo encierra la burla más cruel: la de otorgar caminos sin destino y promesas sin raíz.
Keyren será la única testigo, entre los mortales, de que cada historia será parte de la telaraña que conforma la inmensidad del universo.