Chapter 1
Todo comenzó con pequeños gestos, la mente de una niña no entendía lo que pasaba realmente, la mayor si estaba consiente de ello pero prefería meterse poco a poco dentro de la cabeza de su víctima
7/15 años.
Jenna encontró a los niños que hacían chistes de mal gusto sobre Emma, llamándola “gorda” o burlándose diciéndole que parecía lesbiana, trató de razonar con ellos pero al día siguiente habían roto el juguete favorito de Emma, así que decidió partirles una mano a cada uno de ellos.
Sin darse cuenta, estaba desarrollando una obsesión enfermiza, al principio pensó que solo era demasiado protectora, hasta que se dio cuenta de pequeños detalles. Como pasaba más tiempo con esa niña que con su propia familia, como cada vez que se abrazaban sentía su estómago revolverse, le daba asco pero a la vez era algo que no podía evitar sentir.
8/16 años.
Emma hizo que Jenna prometiera que no le haría caso a los chicos o chicas que se le insinuaran después de ver como una chica hermosa le pidió su número de teléfono en el parque, en un principio las dos lo tomaron con ternura hasta que la azabache si lo cumplió.
9/17 años.
Un primer beso por accidente, Emma solo quería besar en la mejilla a la azabache pero esta se movió por accidente y se terminaron dando un rápido beso en los labios, ninguna de las dos habló de lo que pasó sin embargo eso despertó un fuego dentro de ambas.
Emma todavía recordaba de forma borrosa como estaba sentada en la esquina de su cama, alrededor de varios muñecos pero abrazaba a uno en especial, un pequeño peluche de un oso color negro. Lo abrazaba tan fuerte como si quisiera volverse una sola con él, sus ojos no paraban de llorar por el punzante dolor en su rodilla llena de sangre, unos niños en la escuela le habían tirado su desayuno en el uniforme y en la hora de salida la siguieron tirándole piedras hasta que llegó a su casa, por accidente se había resbalado justo en la entrada, raspándose gran parte de su cuerpecito
— Jenn.. ¿soy mala? — Preguntó sollozando Emma, evitando mirar a la chica sentada frente a ella
— No cariño no eres mala, si no al contrario — La azabache colocó con cuidado una curita en la rodilla lastimada de la castaña, dándole un beso justo encima de la curita y regalándole una sonrisa cálida, haciendo lo posible para animarla
La niña no pudo hacer nada más que llorar en los brazos de quien consideraba su mejor amiga, a pesar de que Jenna iba en tercero de secundaria y Emma apenas en segundo de primaria.
10/18 años.
La azabache llegó a la edad de irse a la universidad y toda la familia Ortega se mudaría de país a Canadá, le ofrecieron una propuesta sobre una película a Jenna y a Aliyah, por lo que sus papás decidieron mudarse para reconstruir su hogar en un mejor país. Lo que la familia Myers organizó una despedida especialmente para ellos como gesto de agradecimiento por haber sido algo más que vecinos, los consideraban familia
Jenna Ortega es hermana de alihya, quién es mejor amiga de la hermana mayor de Emma, Isabel Myers, por lo que siempre estaban juntas ya sea en la casa de los Ortega o de los Myers, todas se llevaban excelente por compartir no solo una amistad desde la infancia si no porque también Isabel iba en el mismo salón que Jenna, ambas tenían quince años y Aliyah tenía dieciséis, así que compartían un vínculo desde siempre. Aunque Aliyah era bastante amable con Emma y le daba ternura solo por ser la menor, Jenna era realmente quien era su dupla, a menudo iba a dejarla a la primaria o pasaban la tarde juntas. Despues de todo Jenna no tenía hermanos menores, la familia Ortega era prácticamente inseparable de los Myers, hasta la fecha en que se mudaron
— Vendremos en cuanto acabemos nuestros estudios, lo prometemos emmy — Alihya le dio un fuerte abrazo a la castaña en lo que esperaban el avión, el aire en el aeropuerto se sentía tan tenso como si alguien acabara de morir
— Por favor jenn no te vayas! — Emma lloraba en los brazos de la mayor, aferrándose a la sudadera de esta como si le estuvieran arrancando una parte de su cuerpo
De solo pensar en como estaría años sin ver a Jenna, sin tener contacto alguno con ella, le ponía los ojos rojos de lágrimas. Sin entender porque su corazón dolía como nunca antes
— Perdóname niña, te prometo que volveré lo antes posible — El rostro de Jenna estaba en blanco, como si se hubiera resignado muy fácilmente a irse
— No! Por favor no te vayas! — Isabel tuvo que sujetar a su hermana menor en brazos, pues no dejaba de aferrarse con todas sus fuerzas a la azabache — Por favor por favor, te prometo que me portaré bien —
Como despedida, Jenna se quitó la sudadera antes de formarse en la fila para abordar el avión, se la puso a Emma y le dio un beso en la frente, alejándose junto con su hermana Aliyah, quien literalmente estaba llorando tanto que un guardia les preguntó si estaba bien
13/21 años.
Los años pasaron como décadas, los señores Myers tomaron la difícil decisión de mandar a Emma al psicólogo debido a que se había apagado por completo la chispa alegre en esa niña que siempre sonreía, digamos que no es como si su depresión durara mucho, unos nuevos vecinos llegaron pronto y se hizo mejor amiga de Hunter y Georgie, unos chicos que no eran hermanos de sangre, solo que sus madres eran una pareja lésbica que decidió adoptarlos a ambos
15/23 años.
— Cariño, la señora ortega me dijo que estaban considerando volver a Estados Unidos por problemas de trabajo de su esposo — Dijo casualmente la señora en un desayuno, espero una reacción exagerada por parte de Emma, sin considerar que ya habían pasado años desde ese entonces
— Señora ortega? — Preguntó confundida la ahora adolescente, divagando entre sus pensamientos para recordar bien quienes eran ellos — ah, esta bien, supongo —
Emma había bloqueado todos sus recuerdos sobre esa familia desde hace algunos años, no recordaba mucho sobre ellos al menos no hasta que se quedaba pensando por horas, era muy pequeña cuando todo eso sucedió y ahora le costaba acordarse de ellos, de todos ellos.
Mientras que Jenna se había vuelto loca todos esos años por volver a tocar la piel de la castaña. Ella si recordaba absolutamente todo, como la primera vez que tuvieron sexo fue en el sofá de los Myers un jueves cualquiera, como gemía la voz de Emma, porque quien había bloqueado todos sus recuerdos era Emma, por eso solo se acordaba de cosas buenas. Su cerebro había bloqueado por completo todas las veces que se había metido a la cama con Jenna cuando solo era una niña.
Puede llegar a ser confuso para algunos,
los recuerdos que se vieron al inicio son
solo recuerdos de Emma, no de Jenna.