Ashes: Elegía del Sector C

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Summary

En el aislamiento de Quebec, un complejo médico de acero guarda un secreto que el viento no ha podido sepultar. El Explorador se adentra en los pasillos estériles del hospital, donde el aire todavía huele a ozono y formaldehído. Su objetivo es documentar la verdad tras el incendio del hospital. Buscar información sobre los sujetos sometidos a experimentos de manipulación sensorial y genética bajo una ética inexistente. ​Entre salas de observación con cristales reforzados y archivos de pacientes descartados, los detalles emergen: camas con correas de cuero, monitores que aún emiten estática y restos de procedimientos quirúrgicos inexplicables. El Explorador pronto comprende que el hospital no está abandonado. Mientras las sombras de las víctimas se proyectan en las cámaras de seguridad que aún giran, el explorador descubre que entrar en el área del incendio fue fácil; lo difícil será no convertirse en el próximo registro del Hospital D'Armande.

Genre
Horror
Author
Stephanie
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Expediente del Sector C

Noviembre se arrastra por los bosques de Québec, con un viento que silba entre las ventanas rotas de las ruinas de un hospital desconocido, algo alejado de la ciudad.

Un explorador, de quién se desconoce su nombre, es atraído por el viento hacia ese lugar con vibras extrañas.

Acababa de salir de una de sus aventuras, algo cansado y con hambre, así que no entra al hospital ni por curiosidad, pero había algo que lo llamaba desde adentro. Se quedó mirando unos segundos en silencio, agarró su cámara y tomó una foto, decidido a buscar información sobre ese lugar y ver si valía la pena entrar.


El explorador recorrió un largo camino hasta su casa pero sentía la vibra extraña recorrer su cuerpo, sintiendo escalofríos que se volvían mas intensos conforme se alejaba. Pisaba hojas del suelo, que crujían y satisfacía al explorador.

Cuando llegó a su casa descansó un rato, se alimentó bien y finalmente buscó información sobre ese hospital. "Hace un tiempo hubo un incendio" "el personal entró en pánico" "quizás los pacientes provocaron el incendio en un descuido", le provocó mucha intriga la idea de estar en un lugar donde podrían encontrarse espíritus, de todas formas él siempre decía "Hay que temerle más a los vivos que a los muertos", de todas formas era un caso que quedó sin resolver, simplemente creyeron que en un lugar lleno de enfermos sería común no poder pararlos lo suficiente, pero ni siquiera habían medios que supieran decir quién era el dueño de ese lugar y por que no lo demolieron.

El explorador aún era una persona jóven, tenía reglas implantadas por sus padres, era tarde y no podía preocuparlos saliendo por las noches, menos con una lluvia tan fuerte que empezó a partir de buscar la información, así que solo fue a dormir, esperando al día siguiente.



Llegó el siguiente día de noviembre, empezando a chispitear, cayendo gotas de poco a poco por el cielo.

El explorador despierta, había mucha tranquilidad en él, el sonido de las gotas cayendo lo relajaba, pero recordó que tenía una misión, así que desayunó, alistó su materia y abrió la puerta de su casa para faltar a clases y adentrarse en la aventura del hospital.

Los padres del explorador, los cuales hace tiempo se habían retirado de ir a lugares peligrosos, lo detienen y notan el material que llevaba. Una cámara, una linterna, recalentado extra en su mochila, más material, no llevaba libros ni algo con lo que él pueda trabajar, ya que la mochila era liviana, entonces su madre lo confronta, supuso que él faltaría a sus estudios por ir a explorar más lugares de la ciudad, lo cuál no le agradaba del todo a sus padres , ellos ya habían vivido eventos traumáticos. Le dicen que deje esas cosas en su habitación y que vaya por sus libros, lo cual obedece... a medias. Mete los libros a la mochila pero mantiene adentro su equipo de explorador, antes de que sus padres puedan verificar que haya obedecido, se va, con la mochila más pesada y con sus libros, sus padres confiaron en él.


Hospital


Psiquiátrico de Sainte-Foy

El explorador llega al bosque, con hojas cayendo de los árboles por la estación del otoño tardío, crujiendo cada hoja que pisa, que pertenecían a esos troncos negros.

A medida que se acercaba, sentía que las hojas del suelo se arrastraban y algunas volaban por el viento, en dirección hacia el hospital. El explorador sentía tanta conexión con el lugar, que decidió abusar de la confianza de sus padres, faltando a clases.


Llega al hospital, siente el viento más frío, enciende su linterna, su cámara, y se adentra en el lugar, que estaba abierto, quien sabe desde cuánto tiempo.


Al poner el primer pie en el suelo, sintió más frío, un parálisis que le duró unos segundos, pero volvió a entrar. El hospital le parecía aterrador, veía muchas películas sobre hospitales abandonados, de todas formas, siempre le tuvo miedo a los hospitales desde que nació y nunca pasó nada malo, tenía que perderle el miedo a un simple lugar.

Fue iluminando por los pasillos donde pasaba, no parecía un lugar antiguo la verdad, solo quemado. Algunas cosas parecían ser de hace unos meses o unos cuantos años de estar ahí. Miró cada detalle, tomó fotos y miró juguetes, aunque parecía que nunca eran usados.

Siguió por los pasillos, buscando algo que le pueda gustar, como información sobre qué sucedió, objetos de valor y algo que se vea interesante para agradar a los demás. Aunque algo que llamó su atención eran las habitaciones, unas estaban abiertas, la gran mayoría cerradas pero no se podia ver a través de las ventanas ya que las cubría una tabla que ocupaba una llave para abrir el candado y poder abrir. En las habitaciones donde tuvo acceso, le llamó la atención que fueran paredes gruesas de cemento, no se escuchaba nada a través de las paredes. Otra cosa fue que no habían baños, las camas eran solo cemento y una sola cobija, eran habitaciones como para 3 personas pero a veces eran para 5. Por suerte parecía el lugar totalmente solo, algo extraño pero que todos estuvieron a salvo del terrible incendio, que hace unos meses había salido en noticias. Fue a otra sección de dormitorios, se dió cuenta de carteles con nombres de grupos en cada dormitorio.

Entró a la habitación del grupo K, tenía un olor extraño e intenso, el explorador tuvo que tapar su nariz pero sentia que incluso le irritaba los ojos. Al poner los ojos en la habitación se dió cuenta de algo que nunca olvidaría, un cuerpo.

No se veía como alguien que murió solo de hambre, tenía heridas abiertas muy profundas, había perdido mucha sangre y esa ya había quedado pintada en el suelo. Incluso si el cuerpo fuera por hambre o algo natural de la vida, el explorador no estaba acostumbrado a ver cadáveres, nunca había visto uno en realidad. Se dió cuenta que el cuerpo no contaba con todas sus extremidades, fueron cortadas, arrancadas, se veía que no hubo delicadeza, pudo pensar que quizas sus compañeros de cuarto, en un momento de crisis esquizofrénica pudieron lastimarla, aunque habían pinchazos de agujas y de equipo médico por todo su cuerpo. No aguantó ver más, por respeto no fotografió el cuerpo, solo corrió de la habitación, que ya sentía presencias extrañas, como si algún alma se hubiera ocultado de él, empezara a buscar con curiosidad.

El jóven sale de la habitación del Grupo K tropezando, su respiración es errática. El peso de los libros escolares en su mochila ahora se siente como una carga insoportable, un recordatorio de la vida normal que acaba de dejar atrás. Dejó su mochila en el suelo, solo cargando con su cámara de cinto y su equipo. Se apoya en una pared lejos de la habitación, limpiándose los ojos, que estaban irritados por el olor químico y tratando de calmarse con esa horrible imágen, intentando aprovechar el silencio para respirar y controlarse.

El silencio absoluto es roto por un sonido metálico, un ruido como de unas ruedas acercarse y unos pies descalzos.

"Lo que vi no era una paciente, era una pesadilla de metal y vendas. Mi linterna reveló primero su rostro y sentí un vuelco en el estómago. Ella no tiene una expresión humana; tiene una sonrisa eterna y macabra tallada a la fuerza, oculta bajo un arnés metálico que le oprime las mandíbulas parece que no puede cerrar la boca. Sus ojos... Dios, no hay ojos. Solo hay vendas en su frente, ni siquiera quiero saber que ocultará, no me quiero ni acercar a ella. Su torso, brazos y piernas están envueltos en vendajes apretados, el área del pecho estaba vendado, la única ropa que usaba era un bóxer, ¿Cuánta tortura habrá sufrido esa chica? Alrededor de su cuello brilla un collar metálico, un grillete, se que si ella se mueve demasiado podría lastimarse. Justo en el centro de su pecho, marcado sobre la piel o las vendas, sobresale una cruz negra, marcada con algo que la quemó, tendrá eso relación con alguna iglesia cercana? Incluso ella estando en ese estado, no se ve débil. Se mantiene en pie, sosteniendo con una mano un soporte de suero que arrastra como si fuera un arma o su único apoyo para no caer. La chica parecía un poco más mayor que yo, eso me asusta, quizás si yo hubiera estado en el momento equivocado, estaría como ella o como el cuerpo de hace unos instantes..."

El explorador sintió la necesidad de huir, pero su cuerpo no lo dejaba, volvió ese parálisis, solo su mente reaccionaba, cada vez escuchaba más ruidos y más cercanos.


"Me quedé allí, con la linterna temblando, iluminando a esa chica que parecía sacada de una pesadilla quirúrgica. No sabía su nombre, ni por qué estaba en ese estado. En los recortes que busqué en mi casa solo hablaban de un incendio y de un dueño desconocido, pero nadie mencionaba a una chica con un arnés metálico sin ojos deambulando por el hospital.

¿Era una de las pacientes que supuestamente causaron el incendio o era alguien a quien el hospital intentaba ocultar del mundo? Ver su cuerpo mutilado, con ese bóxer como única prenda y el collar metálico brillando bajo mi luz, me hizo darme cuenta de que la información que encontré en internet no era nada comparada con la realidad. El caso 'sin resolver' que vi en las noticias tenía un nombre y un rostro, aunque estuviera oculto tras vendas y metal.

Ella no hablaba. Solo se escuchaba el ruido del suero y esa risa forzada por la posición de su boca. Estaba solo frente a una víctima de la que no sabía nada, en un lugar donde las paredes de cemento se tragaban cualquier intento de pedir ayuda".

El cuerpo del explorador volvió a la normalidad y corrió de esa mujer con el cabello negro desordenado y ese arnés. Se dirigió hacia la salida pero notó a una niña, aproximadamente de unos 8 años, su apariencia era engañosamente frágil; tenía el cabello corto con un flequillo recto que le enmarcaba un rostro de facciones suaves, pero con una mirada profundamente vacía y triste. Esa niña estaba abrazando o cargando a una muñeca, con un tamaño similar a la niña, que medía aproximadamente 1.35 m o un poco menos quizás. Fue hacia ella, buscando ayudarla a salir pero algo lo asustó, ella tenía su cuerpo dentro del vestido de la muñeca, parecía como si fueran una sola pero si cuerpo no estaba pegado al de la muñeca. Ya que la vió claramente; la vió ocultando un órgano suyo dentro de su cuerpo, era asqueroso pero el corrió para no ser visto, lo cual no sirvió de mucho ya que la niña gritó y apuntó con su dedo hacia la dirección a la que el iba.