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Zapatos en la entrada

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Summary

Un grupo de chicas estaba dando un paseo por la naturaleza, cuando de repente se ven envueltas por una tormenta. A lo lejos visualizan una casa y deciden acercarse a pedir refugio hasta que amaine la tormenta. Lo que no saben, es que esa casa va a despertar en ellas deseos de pies que no imaginaban. Portada: https://www.deviantart.com/port1220/art/How-to-Walk-1125056842 ACLARACIÓN: Esta es una historia inventada, cualquier cosa que pueda sentar mal no se ha hecho a propósito, simplemente quiero escribir historias de pies que circulen por mi mente.

Genre
Fantasy
Author
feet5145
Status
Complete
Chapters
17
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Érase un grupo de amigas, compuesto por 4 chicas jóvenes de entre 20-25 años, vivían en un piso compartido e iban a la misma universidad.

Jimena era la más bajita del grupo, tenía un tono de piel blanco casi nuclear, el pelo le llegaba a los hombros, usaba gafas y estaba atractivamente delgada. No le gustaba mucho andar descalza y menos aún que nadie le tocara los pies, ya había tenido un novio fetichista y cuando estaba de buenas se dejaba, pero era la excepción.

Ana, al contrario, era muy morena de piel y eso siempre le generaba que los chicos se viesen atraídos, su pelo era algo más corto y tenía una estatura estándar para su edad, no necesitaba de gafas y también tenía un buen físico. Adoraba andar descalza y lo hacía siempre que podía, para su mala suerte, nadie que se le acercaba quería probar sus pies y ella siempre se quedaba con las ganas, ni siquiera con sus amigas más cercanas podía vivir la experiencia.

María también era morena, un poco más baja que Ana pero más alta que Jimena, en términos de edad era la más grande de todas y ya le faltaban pocos años para poder terminar su carrera. No le molestaba andar descalza y sus pies ya habían sido adorados, lo que realmente le gustaba era un buen masaje de pies.

Laura era más morena que Jimena pero más blanca que las otras 2, en términos de edad era la que estaba en medio, también usaba gafas y tenía el pelo más corto. Era la más abierta en lo que a relaciones se refiere, le gustaba andar descalza y sus pies fueron adorados un par de veces, además de que había mandado muchas fotos.

Todas compartían el mismo piso, que habían alquilado relativamente cerca de su universidad.

Después de varias semanas de intensos exámenes, finalmente tuvieron unos días en los que podían relajarse un poco y no estudiar como si no hubiera un mañana, Laura tenía una propuesta.

- ¿Os apetece salir al campo? - Preguntó. - Tanto libro, tanta presentación, tanto estar encerrada en un aula o en un piso me está cansando un poco. Necesito respirar. - Dijo un poco angustiada.

- Yo estoy de acuerdo. - Dijo María. - En las últimas semanas solo hemos hecho exámenes y pensar en otros exámenes.

- No sé chicas. - Dudó Jimena, era la más aplicada de todas y no le gustaba no aprovechar el tiempo. - La semana que viene tenemos exámenes.

- Por una tarde que salgamos no creo que pase nada. - Opinó Ana. - Salimos un rato, despejamos la cabeza y volvemos.

- Está bien. - Asintió Jimena.

María tenía licencia de conducir y vehículo propio. Por lo que esa misma tarde todas subieron al coche y tomaron rumbo lejos de la ciudad.

- Hay un paisaje natural muy bonito a unos 20 minutos de aquí. - Dijo Jimena. - No nos pilla mal.

El resto estuvieron de acuerdo y condujeron hasta allí, dejaron el coche en un aparcamiento que había justo antes de que se abriera el campo y empezaron a caminar.

Jimena, la que más necesitaba desconectar, tomó una profunda bocanada de aire.

- Aire puro. Justo lo que necesitaba.

Cuando llevaban un rato andando, Ana se fijó en que había una casa a lo lejos.

- Mirad. Una casa en mitad del campo. ¿Estará habitada?

- Seguramente. - Respondió Laura. - Hay mucha gente que acaba cansada del agobio de las ciudades y se va a vivir a plena naturaleza.

Alguien en la casa sintió la presencia de las chicas y se asomó por una ventana sin que ellas se dieran cuenta, sonrió mientras se relamía los labios.

Estuvieron andando un poco más mientras hablaban un poco de todo.

De repente, nubes de tormenta empezaron a concentrarse rápidamente justo donde ellas estaban, rayos cayeron y truenos sonaron.

- Oh, oh. ¿Alguien trajo paragüas? - Preguntó preocupada María.

- No. - Respondió el resto al unísono.

- No nos da tiempo a llegar al coche. - Dijo Laura. - ¿Pedimos refugio en esa casa?

- ¿Entrar a la casa de un extraño? - Dijo dudosa Jimena. - Ni hablar.

Conforme dijo eso empezó a caer agua con mucha fuerza, en cuestión de segundos todas estaban empapadas.

- Creo que no hay muchas más opciones. - Dijo Ana. - Además Jimena, no te preocupes, somos 4, si alguien intenta algo nos tenemos las unas a las otras.

Esa explicación bastó para que se convencieran, corrieron hasta la casa y vieron que disponía de portero automático, llamaron a él.

- ¿Quién es? - Se escuchó una voz femenina al otro lado del portero.

- Hola, disculpe, nos ha pillado esta tormenta y no tenemos con qué cubrirnos. ¿Podemos quedarnos aquí hasta que amaine? - Pidió María.

- Claro, pasad, bajo enseguida y os atiendo.

Se escuchó un sonido y el cierre de la puerta se desbloqueó.

- (Bastante moderna para estar en mitad del campo). - Pensó Jimena.

Una vez pasaron todas al portal estaban apunto de entrar a lo que parecía un salón, cuando rápidamente se dejó ver una figura.

Era una chica hermosa, morena y alta, aparentaba la misma edad que nuestras protagonistas, el pelo largo y, lo que llamó la atención de las chicas, iba en ropa de playa (bikini y bañador). No hacía frío esos días, pero tampoco calor precisamente.

Jimena se fijó en sus pies descalzos, nunca se había sentido atraída hacia ellos pero estos le atraparon la mirada unos instantes.

- Bienvenidas. Me llamo Cristina. - Dijo la figura.

- Hola Cristina, encantada. - Dijo Laura. - Yo soy Laura, y ellas son Jimena, Ana y María.

- Encantada chicas. Vaya tormenta está cayendo ¿no?

- Bastante, y sobretodo rápida. - Dijo Jimena. - ¿Podemos pasar?

- Claro, pero os tengo que pedir una cosa. - Dijo. - En esta casa no andamos con zapatos, tenéis que dejarlos en la entrada.

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Good Writing

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Compelling Plot

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Great Character

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