All You Need to Know

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George oculta su amor por Alex salie do con alguien más. Alex nunca entendió por qué nadie le importó más que George.

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Is... All You Need to Know

Alex

En el tiempo que llevábamos de conocernos, siempre intenté ser un amigo en el cual, George pudiera apoyarse, en quien pudiera confiar y también en quien contar cuando las cosas se pusieran pesadas.

Él por su parte, había logrado que confiase rápidamente, nuestro tiempo juntos era genial. Con el paso del tiempo, nuestra amistad mejoraba, al punto en que estábamos tan enterados de nuestra vida, que cuando el escándalo de mi madre salió a la luz, vino a casa a apoyarme.

-Tranquilo, todo pasará. -

-¿Tú crees? ¿No crees que mi carrera…? -

-Si la gente lo insinúa, siempre puedes decir que no fueron acciones tuyas. –

-Pero…-

-Alex, sé que es tu mamá, pero tienes que separar a tu madre de tu carrera. -

-Helmut me está presionando. -

-Era lo más lógico, el anciano solo está buscando como molestar. -

-Entenderé si quieres dejar de ser amigos, George. –

-¿Por quién me tomas? Eres mi amigo, lo que tu madre haga es problema de ella, tu no tuviste nada que ver. –

-Ella dice lo mismo, pero sigue siendo mi madre. -

-Lo único que puedes hacer es simple. Fuera de los circuitos es tu madre, dentro… olvida todo lo que está ocurriendo. -

-¿quieres venir a mi casa en Navidad? –

-No, yo… voy a volver a Tailandia en las fiestas. -

-De acuerdo. Si cambias de opinión, hay un lugar con tu nombre. –

-Gracias. –

-Alex, siempre tendrás un hombro conmigo. Te llevaré a casa si lo necesitas. Nunca vas a estar solo ¿De acuerdo? –

-De acuerdo. Lo mismo para ti. ¿Algo más? –

-No, es todo lo que necesitas saber. -

La gente nos ve jugar en streaming, pero hemos corrido juntos durante mucho tiempo. Tenemos una gran relación, estamos muy unidos. Nos hicimos inseparables, los mejores amigos.

Cuando me comentó que se iba a Mercedes, como su amigo, realmente me puse feliz, así como cuando él lo hizo, al decirle que me iría de Red Bull.

-Voy a hablar con Claire, le diré que tú estarás disponible. -

-No George. – miré hacía arriba. Me encontraba recostado en su regazo mientras ambos veíamos el televisor. Nos gustaba ver repeticiones de Coronation St. y de Newsies. No le entendíamos nada a la trama, pero a veces era interesante que éramos los únicos del grid, que veíamos soap operas.

-Sí, Helmut tiene mala fama, no quiero que te deje fuera para el año entrante. -

-Realmente no sé si logre conseguir un asiento. – suspiré resignado.

-Entonces déjame hablarle a Claire de esto. Vamos Alex, no seas orgulloso. -

-Incluso aunque lo hagas, eso no me asegura que…-

-No lo hace, pero al menos te tendrán considerado. ¿Qué dices? -

-Ok, ok… gracias. -

-Eres mi amigo ¿Cómo no hacerlo? Realmente no quiero que te vayas. –

-Yo tampoco quiero irme, pero si no hay más, al menos lo disfruté. Y necesitaré que me invites a tu garaje entonces. –

-Obvio, eres mi mejor amigo. –

Llegar a una nueva escudería, en el lugar que solía ser de mi amigo me dio tranquilidad y a la vez, un poco de confianza, la que había perdido en ese otro equipo.

- ¿Cómo vas?-

-Es muy diferente, pero daré lo mejor de mí, para no dejarte en mal. -

-Eres un gran piloto, Alex. No dejes que lo que te hicieron se quede en tu cabeza. -

Conforme avanzó la temporada, comencé a salir con Lily, es una niña muy linda, educada y reservada, pero con esta nueva persona en mi vida, descubrí que George no le gustaba compartirme, mi amigo era muy celoso y se alejaba enfadado, pero volvía, como siempre. En eso se basa la amistad ¿no? En que podemos alejarnos mucho tiempo, pero seguimos siendo los mismos. Así era con nosotros, a veces jugábamos a recriminarnos que estábamos más con otras personas, que nos hacíamos falta.

En realidad, Lily necesitaba a alguien para que un empresario, dejase de acosarla y de paso, era mi boleto para limpiar mi imagen, era un buen trato, y si de esto nos beneficiábamos, adelante. El problema era que el contrato de confidencialidad no me permitía hablarle de ello a mis amigos cercanos, mi familia, pero sobre todo a George. Me molestaba no contarle, pero esto no era solo sobre mí, también la incluía a ella, debía respetar su privacidad y su deseo de que nadie se enterase de esto y con el tiempo, la relación con Lily se hacía cada vez más… cercana.

-No entiendo cómo es que no me dijiste ¿Por qué no sabía sobre ella? –

-No tengo que estarte diciendo todo George. -

-Claro que sí, soy tu mejor amigo, no sabía que estabas pensando salir, que tenías novia, ni siquiera que ya la había conocido. –

-Bueno, tú tampoco me hablaste de Carmen ¿No? Tuve que enterarme cuando te vi mal cuando estabas terminando con ella ¿No es así? Me ocultaste algo tan importante por más de 3 meses, yo no llevo ni 1 mes, no quería que todos se enterasen, te lo iba a decir. -

-¿Sabes qué? Haz lo que quieras. -

-George, lo siento. No quise ignorarte, pero tampoco es que Lily se sienta cómoda conociendo a tanta gente. -

-¿Quiénes son tanta gente?-

-Nadie. -

-¿Ya la presentaste a tu familia?-

-Mmm, solo a mi mamá. -

-¡¿CÓMO PUDISTE HACERME ESTO?! –

-George…-

-No, en serio Alexander ¿Cómo pudiste alejarme de algo tan importante? ¿A caso no soy importante en tu vida? ¿A caso ella te está alejando de mí y por eso no querías decirme? -

-No George, no es eso. -

-¿Entonces que es? ¿Me quieres lejos de tu vida? –

-No George, es solo que, bueno. No sabía cómo decírtelo. –

-No importa ya, porque ahora es ella quien te tiene. –

-¿Estás de broma? - sonreí, pero se alejó.

George era así, una diva de pies a cabeza como amigo, estaba acostumbrado a estas escenas, porque así es nuestra amistad. Sé que, en un par de días o semanas, se le pasará y volverá a llamar o a enviar mensajes.

Este había sido su berrinche más largo y una parte de mi me decía que tenía que ir a hablar con él y solucionar las cosas. No puedo simplemente dejarlo así. Lo intenté, de verdad, pero cada vez solo me ignoraba, las siguientes, ya no me permitían acercarme.

Con Lily hablaba mucho de las situaciones que teníamos en común, pero de alguna manera, la tensión y la incomodidad se hizo evidente cuando, George, comenzó a salir con Lewis, no lo supe por él, sino por el mismísimo escándalo de Nico. Nico lo había dicho en una entrevista, Lewis lo había engañado con George. Si era o no verdad, no me enteré. Ya no hablábamos, dejó de responder mis mensajes y eso me dolió demasiado, era mi amigo, mi mejor amigo y solo…

...decidió que ya no quería serlo.


Su relación con Lewis funcionaba, a pesar del escándalo.

Mi madre suele decir que, era un amigo temporal, yo no lo creo así.

Siempre consideré a George un amigo para toda la vida. La conexión que tenemos ha sido difícil replicarla, con cada foto, con cada portada, con cada mensaje no devuelto, comencé a darme cuenta, que quizá… no estoy dentro de la misma categoría de amistad para él, que la que él mismo es en la mía. Y eso, fue un poco desalentador. Decidí despedirme de él, era mi mejor amigo, pero él tampoco me dejó explicarle. Realmente quería a mi amigo y eso también era dejarlo ir. Nuestro tiempo se acabó y aunque todavía seremos colegas, no quita el hecho, de que me dolió su indiferencia. No es que quisiera que me contara sobre Lewis, pero me habría encantado que me dejara explicarle la situación.

-Alex ¿puedo preguntarte algo?-

-Si. Lily ¿Qué es? -

-¿Te traje problemas con tu amigo George? –

-No, ninguno. ¿Por qué lo dices? –

-Porque te alejaste de él. –

-Bueno, así es él. – asintió sin insistir. –

Cuando todos en el paddock comenzaron a replicar lo que decía la prensa sobre él, me molesté. Quería salir a defenderlo, pero no sé si esto haga más grande el asunto.

-Alex ¿unos minutos? –

Tomé la mano de Lily y asentí.

-Por supuesto. –

-¿Qué opinas de los rumores de que Russell es el piloto con más información comprometedora dentro del deporte? –

-A George le gusta guardar recuerdos, no veo como eso es un delito o algo. –

-Bueno, es que últimamente, ha habido situaciones que indicarían que es él, quien lanza todos esos rumores. -

-No lo sé. Ni me interesa. Venimos a trabajar, los chismes son eso, solo chismes. -

Caminé con Lily hasta el auto para volver al hotel y ella me miró. Comencé a desbloquear mi móvil, pero tan pronto como abrí el chat y vi mi último mensaje… lo recordé. Ya no somos amigos, y fue la primera vez que la realidad me golpeó de la manera más descarada y cruel. Las lágrimas amenazaron con salir y solo cerré los ojos para controlarlas.

-Lo lamento. –

-¿Por qué? – abrí la puerta para ella.

-Solo por si lo necesitabas. – abordó el auto y al girarme, lo vi casi recostado en el auto de Lewis, este lo estaba besando y ahí, sentí un vacío en el estómago. Subí a mi auto y conduje, alejándome del circuito.

-Alex ¿Puedo preguntarte algo? –

- ¿Qué es Lily? -

-Ven, siéntate. - lo hice.

-Solo quiero que me escuches y no te enfades. –

-¿Qué es? -

-¿Cuánto tiempo más, vas a estar lastimándote a ti mismo, por no haberle dicho que lo amas? -

-¿De qué hablas? -

-A George. Mira Alex, en el poco tiempo que llevamos juntos, me pude dar cuenta de muchas cosas, quizá tu ni siquiera lo considerabas, pero George… George se desilusionó cuando supo de mí. Yo no quiero problemas, ni ocasionarlos, pero si esto que tenemos tú y yo, este acuerdo, te está lastimando… Podemos deshacerlo. –

-Yo te prometí que…-

-Alex, tenemos un acuerdo, y te agradezco enormemente que me hayas ayudado, pero no puedo seguir viendo cómo te duele verlo con alguien más. ¿Alguna vez te preguntaste si, estar con Lewis es solo para probarte y ver cuanto te interesaba? –

-Siempre estuve ahí. Siempre le dije que lo quería, me refiero… es mi amigo, bueno yo…-

-Tu lo amas, no como amigo. No es ningún crimen ¿Sabes? Y es válido, porque él no te veía como amigo, nunca lo ha hecho. Solo se mantenía así a ver si tu…-

-George nunca se sintió diferente, lo conozco muy bien y él pudo decirme. Y luego huir como siempre. -

-¿Y tú que sientes? –

-No había considerado eso, hasta que lo mencionaste. Lily, yo…-

-Alex, no me molesta. Eres una gran persona, me ayudaste cuando no tenías por qué hacerlo. Está bien si lo amas. –

Con cada palabra de Lily comencé a comprender porque me dolía tanto que se alejara de mí. Sí, quizá siempre lo quise, quizá siempre he estado enamorado de él, pero no quita el hecho de que fue él quien me sacó de su vida.

-Habla con él, incluso si no obtienes la respuesta que anhelas, algunas cosas será mejor que sean dichas. Voy a salir. Regreso más tarde ¿Quieres que cenemos juntos o prefieres ordenar servicio? –

-Prefiero quedarme. Pasa una buena tarde. –

-No te desgastes pensado. – recibí un beso en mi sien.

Salió y me detuve a pensar todo esto.

Intenté rememorar desde cuando me enamoré de él y tras mis breves momentos vino un recuerdo que tenía todo muy claro. La noche que terminó con Carmen.

Esa noche había estado lloviendo y me llamaron de la recepción

-Sr. Albon, su amigo Russell está aquí. -

-Que suba-

-No puede. Sr. Está raro.-

-Ahora bajo-

Al salir del cubo del ascensor lo encontré tratando de negociar con un taxista.

-George... ¿Qué te pasó?-

-Este caballero... Quiere estafarme- estaba ebrio.

-No mi amigo. Estoy cobrando lo justo. -

Tomé el dinero y le pagué.

-Vamos George... –

-Alex... Eres lo más hermoso de mi vida, al menos tu si eres alguien leal... La única persona que me entiende y que me quiere por como soy-

-Eres mi amigo, sería estúpido serlo y no aceptarte como eres. ¿No crees? ¿Qué te pasó que estás... Así? -

-Carmen... Ella solo estaba conmigo por la exposición... No me quiere, dice que soy un chismoso de mierda. Solo porque dije eso de Lando.-

-Jaja,pero todos lo dicen, tu solo lo confirmaste. -

Rio al entrar a mi departamento.

-¿Ves? Tú no eres así.-

-Vamos a que te quites esa ropa. - lo llevé a la habitación.

-¿Me puedo quedar? - se sentó en el borde de la cama

-Si querido, si. -se abrazó a mí.

-¿Por qué a mi Alex?-

-No puedo saber todo lo que quieres, pero siempre te daré todo lo que tengo. Y ahora solo tengo mi apoyo. Vamos, date una ducha. Te traeré algo para que te vistas y algo caliente. -

Ahí, ahí fue. Cuando por la noche solo veíamos películas y entendió que la gente lastima a otros para lograr sus objetivos.

Se abrazó a mí y su llanto mojó mi camiseta. Besé su cabello.

-Ella se lo pierde. Georgie, hay muchas personas afuera, esperando a alguien como tú. Eres guapo, caballeroso...-

-Eres mi amigo. -

-Bueno, sí. -

-Gracias Alex, por no rendirte conmigo. -

-Vamos, tú me has prestado tu hombro muchas veces ¿Por qué no he de estar ahora contigo?-

-No lo hago para que me agradezcas. -

-Yo lo sé, pero es recíproco, querido. -

Ese “querido” era una muletilla común, no nos ofendía o nos molestaba. Incluso lo usábamos con otros pilotos.

Los recuerdos, mis recuerdos todos tenían George, era mi amigo, mi ancla y mi apoyo, comprendí que lo quería más que solo mi amigo, pero estaba demasiado preocupado por ser su amigo, y ser recíproco, que quizá me perdí las pistas.

Ojalá me hubiera dado cuenta antes, de que siempre fue él. Siempre ha sido George, pero no haré nada para que me odie más, prefiero quedarme con mi amor guardado que lastimarlo con todo este drama que se fue suscitando.



George

¿Qué si me dolió hacerle la ley del hielo y alejarme de él? Si, lo hizo.

Lo que yo no podía tolerar era que, nunca me hablara de esa mujer, que no me considerara realmente su amigo, su mejor amigo como para contarme que estaba con ella, quería provocarlo para que viniera a buscarme, que me dijera de que iba toda esa farsa con ella, pero no lo hizo, y yo, dejé de responder.

Necesitaba a Alex, sólo él era capaz de comprender mi drama personal y no intimidarse. No voy a negar que, me enojé y lo bloqueé y cua do se me pasó el berrinche quise llamarle, para que me dijera que no soy lo que dicen, esperaba que viniera y me dijera:

-Georgie, lo que dices solo confirma, no es chisme. -

Habían sido las 2 semanas más largas y cada vez, revisaba ese mensaje.

¿Acaso se estaba despidiendo de mi? ¿Acaso nunca consideró que yo lo quería?

Pero ¿Qué estoy haciendo? Estoy con Lewis, no puedo seguir pensando en toda esta maldita situación.

Lo peor de mi amistad con Alex, no era el hecho de pelear, era que las peleas siempre me dejaban agotado, no era su culpa, simplemente... Era yo.

Tenía un enamoramiento y yo mismo sabía que no podía hacernos esto. Alex, no se merecía que yo me enamorara de él, luego de que me compartiera muchas cosas personales que solo le dices a tus amigos, en confianza.

Comencé a salir con Carmen para intentar desviar mi atención enfermiza por él y permitirle conocer a gente, no lo hizo, era un poco extraño. A mí no me molestaba si decía que una chica era bonita, para nada, porque muy dentro de mí, siempre imaginé que era mío, porque... Siempre estuvo cuando mis relaciones fallaban. Porque siempre regresaba a mí.

Cuando empecé a salir con Lewis, fue diferente, ya sentía cosas que me hacían sentir celos y comencé a alejarme, odiaba hacerle escenitas, que el disculpaba diciendo que era parte de nuestra amistad, que eso la reforzaba. Yo sabía que no era así, si supiera lo que siento, quizá nunca me lo disculparía.

¿Que por qué no lo dije? No lo sé, una parte de mí siempre supo que, incluso si nunca éramos pareja, Alex siempre seria mío.

Patético.

Cuando todo este intento de escándalo comenzó, quería correr y pedirle un consejo, pero vi lo que respondió y me recordé que debía alejarme.

-¿Ese era al que llamabas amigo?-

-¿Nos vamos ya?-

-Claro.- Lewis tomó mi mano y salimos al estacionamiento, de pronto y de manera inexplicable, Lewis me besó, me hizo girar y me hizo recostar en el auto, mientras las muestras de cariño, eran un poco subidas de tono. Nunca me había sentido cómodo con ello, pero lo permití puesto que… Lewis no era expresivo, si le negaba, no iba a recibir su atención de esta manera y eso sería difícil de resolver.

-¿Quieres cenar algo antes de que te lleve a casa?-

-Mmm… Lo pensaré. – abrió mi puerta y vi a Alex subir a su auto con ella, pero cuando Lewis rodeó el auto, lo ví a ahí. Era Nico, con un rostro dolido. Agache la mirada, no podía verlo a la cara.

Yo no fui el responsable, pero si sentía dolor por él. Miré y la sonrisa ladina apareció en sus labios. Me besó para lastimarlo y yo, habría matado por ver una reacción similar de él, y darme cuenta de que también siente cosas por mí.

-¿Entonces?-

-Mm, no. Me encantaría, pero estoy muy cansado. ¿Qué dices de ir a ese lugar de helado vegano que tanto te gusta y luego me llevas a casa?-

-Mmm, me gusta la idea. –

La temporada seguía su curso, pero cada vez que intentaba cruzarme con Alex por casualidad, solo recibía una mirada inquisidora de un par de pilotos, como si ellos supieran cosas que yo no.

Mi karma llegó durante el parón de verano, era obvio que estaríamos descansando, pero en otras ocasiones, la pasaríamos juntos de vacaciones, pero este era el primer año que Alex no estaría conmigo.

Esa noticia me descolocó… Lily, había sido fotografiada en un restaurante con amigas y tenía un bello anillo.

No puedo recordar cuando paré de llorar, tomé mi móvil pero no era capaz de hacerle esto… cuando me detuve un par de días después… mientras caminaba por Harrods haciendo un par de compras, la vi con un hombre, ese hombre no era mi amigo, no era mi Alex. Estaba siendo descarada al estar abrazada y besándose con él en la cafetería de la tienda. Mi corazón dolió, Alex no se merecía eso, el hombre se alejó y ella se quedó esperando, caminé y me senté frente a ella.

-¿Alex sabe que le estás engañando? Porque no se merece esto.-

-¿Eso cómo te afecta?-

-Es mi amigo, mi mejor amigo. –

-Un amigo que se alejó porque estaba conmigo. -

-No se trata de mí, se trata de él. Lo quiero demasiado para interponerme, pero lo que sea que estás haciendo, no se lo merece, es la mejor persona que puedes tener y simplemente… lo vas a destrozar. -

-No más que tú. No creas que no me di cuenta ese día del estacionamiento, que estabas ahí solo para recordarle que lo sacaste de tu vida sin una explicación George.-

-Eso no es de tu incumbencia. –

-¡Oh, claro que lo es! – Creí que iba a gritar, pero en cambio; respondió de una manera educada, diplomática y tranquila. -Porque a pesar de todo, te justifica. Se culpa por no saber lidiar con lo que estabas pasando. Quiso estar ahí para defenderte de la gente, de la prensa y te defendió del Sr. Rosberg cuando tu ni siquiera le respondías el teléfono. –

-Yo no quiero que sienta que me debe algo, pero es que… debes entender que es mi amigo hace mucho tiempo, y que de pronto me dejara fuera es… -

-Supongo que él sintió lo mismo cuando no le dijiste sobre tu relación con Lewis e incluso así, te defendió con el Sr. Rosberg. –

-Lily, no quisiera que le rompieras el corazón, Alex es una gran persona, por supuesto que mejor que yo, pero no voy a soportar verlo así, porque no puedo volver como si nada hubiera sucedido. Me alejé y lo alejé, es mi mejor amigo. –

-¿lo es? ¿Es tu amigo o solo intentas probarte algo?- levanté la mirada.

-¿De que estás hablando? –

-No lo sé, tu dímelo. – me miró como si estuviera intentando averiguar algo en mi mirada. Me asusté ¿Acaso lo ha notado?

-N-no, no es lo que tu piensas. –

-¿Y que es lo que pienso? –

-Que intenté separarlos. No, yo puedo ser todo lo que tu quieras o imagines, pero yo nunca haría nada para lastimar a Alex, yo aprendí muy rápido, que lugar ocupo en su afecto. –

-¿Lo sabes? –

-Si, por eso me alejé. Yo…-

-No sabes nada. No sabes lo que quieres George. No quieres estar cerca de él, pero estás aquí, recriminándome algo que no te incumbe. –

-Tienes razón, no tengo el derecho. Es solo que no quiero que sufra por un corazón roto, yo he estado ahí y no sabes lo doloroso que es ver al ser mas maravilloso, a la persona que amas estar a tu lado y ser inalcanzablemente imposible decirle que lo amas. –

-George…-

-No Lily, es cierto, no tengo el derecho, es solo que Alex ha sufrido bastante y yo siempre estuve ahí, no me malinterpretes no hago esto por fastidiar, es que me sentí desplazado, era yo quien estaba ahí, siempre. – me detuve y tragué un nudo de la garganta -Se lo prometí, que estaría ahí siempre, y yo mismo rompí la promesa. –

-¿Cuándo piensas decirle que lo amas? –

-Descuida, no soy tan ruin. – en ese instante descubrí que había hablado de más, me había descubierto. -No, no es así, me refiero a que… lo amo es mi amigo, pero nunca le obligaría a decidir entre algo que lo hace feliz y yo. –

-Voy a hacer algo por ti pero porque Alex ha sido increíble conmigo. Si de verdad lo amas como puedo notar…-

-Lily yo no…-

-Alex y yo… solo fuimos un contrato. Me ayudó cuando nadie quería y me dio un poco de seguridad. Alex no me quiere más allá de una amistad, como si yo fuera una hermana para él. Y si de algo estoy segura, es que no le va a doler que yo me aleje de su vida, como le dolió verte partir a ti. Sobre todo, si tu lo hiciste por una razón. Y tu y yo sabemos que esa razón es Lewis. –

-¿A que te refieres? –

-George, Lewis solo está contigo y te ‘encantó’ porque necesitaba un motivo para saber si el Sr. Rosberg iba a pelear contigo por él. Lo que nadie nunca esperó… Es que Alex te defendió y Rosberg ya no te enfrentó. –

-Lamento haberte…-

-Lo olvidaré si puedes compensarme con algo. –

-Lo que quieras. –

-Replantea lo que quieres en tu vida. Lewis es un gran currículum, sin embargo, Nico Rosberg siempre será una sombra y tu no tienes a donde ir, tu mejor amigo se quedó donde lo dejaste la última vez que hablaste con él. Y, decidas lo que decidas; Alex necesita saberlo. –

Fue, esclarecedor.

-Gracias, Lily. Discúlpame, yo solo...-

-No me hagas arrepentirme de haberte dicho esto. -

-Pero si Alex...-

-Te lo debes a ti mismo. Si y lo alejaste ¿Qué más da que rechace tus sentimientos? –

Dejé caer las lágrimas las cuales me esforcé en no dejar salir.

-No sé si soportaré que no podré estar cerca. Nunca intenté nada porque a su manera siempre estaba conmigo... Ahora está la incertidumbre de si querrá saber de mí. -

-Tendrás que vivir con ello. Es parte de amar a una persona.-

-Lo lamento, otra vez... Fui un estúpido. -

Las siguientes carreras fueron... buenas, mi mente seguía un poco nublada por todo lo que estaba pasando. Esta semana de descanso me ayudaría a despejarme.

-George. -

Esa voz me sacó de mi ensimismamiento, a tal grado, que recordé que estaba a mitad del pasillo en el supermercado.

-¡Oh, lo siento! -

-¿Estás bien? -

-Sí, lo lamento. No sabía que también frecuentas este super. No volverá a suceder. - dejé las cosas y estaba dispuesto a salir de ahí.

-Espera. ¿Tienes tiempo? -

-Nico, yo... Yo no sé si sea correcto, tu, Lewis... Yo no sé qué te hayan dicho, pero de verdad, yo no sabía que…-

-Quisiera hablar contigo es nada malo.-

Asentí.

-Terminemos nuestras compras y hablemos ¿De acuerdo? -

-Por supuesto. -

-El café de Tavistock Place ¿en 1 hora? -

-Sí.- dije con voz baja.

-Te veo en 1 hora ¿De acuerdo?-

-Si, claro.-

Me encontraba de pie, en la puerta, no quería entrar

-Hola George ¿Donde dejaste a Alex?-

-Hola Glenda. Uhm, supongo que con su mamá.-

-¿Lo mismo de siempre?-

-Me están esperando. Gracias.- di una media sonrisa.

-Eso no suena muy bien George, es como si engañases a Alex.-

-George…- miré a esa mesa y caminé.

-Disculpa la tardanza. - Nico llegó justo para que la sensación de culpabilidad que se asentó en mi estómago por escuchar que podía engañar a mi Alex, se hiciera más fuerte y pesada... Porque en cierta forma, lo hice.

-No hay problema. Espero no te molesté, pero ordené por ambos. –

-Esté bien. –

-George, tranquilo. –

Mi vista estaba puesta en la mesa, me enfoqué en la mancha de tinta que tenía desde que podemos recordar.

-Nico, yo no sabía que todavía estaban juntos cuando yo… - mi voz comenzó a romperse, ya no podía con tanta culpa que tenía en mi cuerpo.

-George, respira, y tranquilízate, no estoy aquí para nada más que solo hablar. Vamos, mírame. -levanté la mirada. -George, sé lo que pasó, yo estuve ahí, y tu no tienes la culpa, lo que sucedió entre Lewis y yo, solo es nuestra culpa. –

-Si lo hubiera sabido, yo…-

-Alex me lo dijo, me dijo que no eres esa clase de persona, he de reconocer que te defendió fervientemente, lo admiro. Incluso cuando dije cosas desagradables de ti y él hizo un gran trabajo defendiéndote. -

-Lo siento. –

-Disculpa aceptada. Lamento lo que dije, no eres nada de lo que dije, solo lo dije en el calor de mi coraje. Estaba enfadado con Lewis, y tu recibiste mis ardides. –

-Lo tenía bien merecido. –

-No, no lo merecías. Eso es asunto mío con él. Tu eres su pareja ahora, pero yo no venía a esto, yo quería preguntarte algo. -

-Lo que sea. –

-Sé que me viste ese día, cuando… casi te empotra en el auto. –

-Yo no te vi, de haberlo hecho, no habría…-

-¿Cómo te sientes cuando estás con él? –

-¿La verdad? con mucha culpa, con mucha presión, con mucho miedo de no ser lo que necesita. –

-Gracias. -

-¿Cómo?-

-Yo me sentía así, pero creí que era mi imaginación. No soy nadie para decirte eso, pero… Sal de ahí, hay gente que realmente te aprecia, que realmente no te quiere ver sufriendo lo mismo que yo. Lewis es increíble, pero… no es de los que se compromete, lamentablemente, solo eres el chico en turno. Como lo fui en su momento. –

-Yo…-

-No dejes ir lo que has tenido siempre.- lo miré.-Me refiero a Alex, me recomendó este lugar. Dijo que solían venir juntos.-

-Si, antes de que lo sacara de mi vida. –

-Sé que quieres a Lewis, pero no lo amas George. No cometas mis errores, incluso si Alex no ha descubierto lo que significas para él, créeme que…-

-Lo amo, siempre lo hice. Y no voy a romper lo que para él ya está estable. –

-¿Y tú? Lewis no hará nada por ti. Si es lo que esperas. –

-Siempre supe que me estaba usando para darte celos. –

-Y no fue justo para ti, porque cuando viste al que realmente amas, con otra, tu mundo se derrumbó. –

–Nico, yo no sé qué hice…-

-Lo que hacemos todos, alejarnos por amor. – bebió de su té. -Yo me alejé de Lewis primero, porque lo amo, y esta vez, porque me amo. Por eso estoy aquí, para decirte que no tienes nada de que sentirte culpable conmigo. -

Lewis me miraba incrédulo ante lo que dije.

-¿Te llenó de mierda la cabeza?-

-¿Quién?-

-Nico ¿Creíste que no me iba a enterar?-

-No sabía que estaba ocultando eso, pero no. Si, lo vi. Nos encontramos en el supermercado. Él no influyó en mi decisión. –

-Ja.-

-Ríete lo que quieras, pero hemos terminado Lewis. –

-Georgie…-

-No Lewis, no me llames así. No me gusta que lo hagas y no. Yo… ya no quiero estar contigo. -

-George, esto… podemos resolverlo, ella solamente es una amiga. –

-No me interesa. Si es tu amiga o no, no es relevante ni es por eso. Ya no quiero estar contigo. Quiero…-

Mi móvil interrumpió mis palabras.

-¿Diga?-

-Alex está en el hospital.-

-¿Qué tiene?-

-Lo ingresaron de emergencia. -

-¿Qué hospital?-

Tras colgar la llamada, miré a Lewis.

-Fue... una etapa con mucha enseñanza. Gracias y ten mucha suerte. -

Salí de ahí casi corriendo, tenía que ir a ver que tenía, su familia, normalmente suele residir en Tailandia.

-Lily…-

-Lo están preparando, es una cirugía de emergencia. –

-¿Crees que pueda verlo?-

-Si, vamos. –

Abrió la puerta.

-Alex, tienes visitas.-

-¿Quién es…? – tan pronto me miró… -¿Qué haces aquí? –

-Yo… quería saber cómo estabas y…-

-Creo que me sacaste de tu vida hace un tiempo. No entiendo ¿Qué viniste a hacer aquí? ¿Por qué mejor no te vas? –

-Lo lamento. Yo… recupérate pronto. – caminé a la puerta y vi a Lewis. Enjugué mis lágrimas.


Alex

Cuando lo vi entrar, me sentí muy extraño. Me sentía mal, con mucho dolor y luego verlo con él detrás… me hizo enfadarme.

-¿Qué haces aquí? –

-Yo… quería saber cómo estabas y…-

-Creo que me sacaste de tu vida hace un tiempo. No entiendo ¿Qué viniste a hacer aquí?¿Por qué mejor no te vas? –

-Lo lamento. Yo… recupérate pronto. –

Lo vi salir, cabizbajo.

-George…-

-¿Por qué lo dejaste entrar?-

-Sr. Albon, ¿está listo? Es una cirugía ambulatoria, más tardaremos en entrar y salir que en lo que estará dentro del quirófano. – arrastraron la camilla y luego de un momento, entramos al quirófano.

A los 45 minutos, ya estaba en recuperación.

-Hola…-

-¿Cómo te sientes?-

-Un poco mejor. ¿Está George afuera?-

-Lo echaste ¿realmente crees que se quedaría? ¡Ay Alex, eres un idiota! -

-Lily…-

-Realmente no quería hacer esto, pero te extralimitaste. El chico solo está preocupado por ti. -

-No creo que…-

-Cierra la boca y escúchame. George no es una persona perfecta, pero está intentando acomodar toda la mierda que tiene en este momento en sus manos, no sé qué le esté costando tanto tiempo, pero lo entiendo. No es fácil para él después de todo lo que ha hecho y vivido estos meses. Vino aquí, a verte, porque yo misma le llamé y se fue llorando, porque lo echaste y todavía se culpa. -

-¿Qué?-

-Lewis… no venía con él, si es lo que te cuestionaste. Lewis me dijo que… No, no mereces saberlo, después de que le echaras. –

-Lily, por favor. -

-Sabes que te quiero, pero no. No lo sabrás por mí. –

La siguiente semana, ya estaba mejor, podría correr, y de paso… hablaría con él. Lo vi ahí, caminando mientras Checo lo abrazaba en señal de consuelo. Debo confesar que no se veía bien. Se veía cansado y ojeroso.

-¡Hey! ¿Cómo estás? –

-Bien Checo, gracias. Hola George.-

-Hola Alex, ahm tengo que volver a mi garaje. Adiós Checo, adiós Alex.- sin darme la cara, se alejó corriendo.

-¿Todo bien?- pregunté.

-Sí. O eso creo. Dice que está bien, pero no sé si le esté afectado terminar con Lewis o sea otra cosa. -

-¿Terminó con Hamilton?-

-Si, la semana pasada. ¿No sab…? Lo siento, olvidé que te operaron. –

Esperé un tiempo considerable para armarme de valor y buscarlo, esta semana de descanso, lo hice, fui a su departamento a buscarlo, subí como normalmente lo hacía y cuando iba a llamar a la puerta está se abrió.

-¿George?-

Empujé la puerta y vi algunas cosas tiradas, era como si alguien hubiera entrado a robar.

-¿George?-

Unos gemidos de dolor llamaron mi atención, cuando comencé a acercarme, lo vi ahí, tirado.

-¡Oh, Dios mío! Georgie, ¿estás bien? - estaba llorando, había sido golpeado. -¿Viste quien fue? –

-Ella.-

-¿Quién ella? –

-Nicole…-

Su rostro tenía un par de araños y le sangraba el labio, aunque también apestaba a alcohol.

-¿En dónde te golpeó? -

-Un par de bofetadas y unas cuantas patadas, nada grave. - no me miraba. Era algo raro en mi Georgie. ¿De verdad fui tan ciego?

-Vamos querido. Arriba. – tiré de él -¡Agh! – gemí con dolor.

-Alex ¿Qué tienes? ¿Qué te pasó? - se puso de rodillas y me miró. -Responde ¿Qué te sucede? -

-Nada, solo… olvidé que no debo hacer esfuerzo. -

-No debiste venir, solo sé darte problemas y lastimarte. -

-Georgie, necesitamos hablar. -

-No Alex, yo sé lo que hice, no deberías estar intentando hacerme sentir mejor, de verdad. Ni te disculpes por lo del hospital. Me lo merezco. –

-Georgie. Lo lamento. –

- Soy yo quien lo lamenta. – sus ojos derramaron unas lágrimas y su frente se recargó en mis rodillas. – Solo déjame respirarte un momento, para poder recordarte. –

-Querido, levántate. Por favor, Georgie. -

-Te amo tanto… - llorar no era una opción para él, y lo hizo, por mí.

-Lo sé cariño, vamos. Ponte de pie, necesito curarte esas heridas. –

-¿Por qué eres tan bueno conmigo?-

-Porque te amo, Georgie. -

-¿Qué has dicho? -

-Si te levantas y me dejas limpiarte, podremos hablar, querido. –

Lo hizo, se puso de pie. Se recostó en el sillón mientras iba en busca del kit de primeros auxilios. Comencé a limpiar su rostro con delicadeza. Tenía los ojos cerrados.

-¿Cuándo vas a abrir los ojos y verme?-

-No puedo Alex. Estoy demasiado avergonzado. –

-¿Por quererme? -

-Por todo lo que he hecho, porque por tratar de olvidarme… hice cosas de las que no me siento orgulloso. –

-¿Es cierto que terminaste con Hamilton? -

-Nunca debí aceptar esa relación, solo me engañé solo. –

-¿De qué hablas? -

-Lo que diré no me enorgullece, pero… cada cita, cada nueva persona en mi vida eran solo para desistir, cada vez, de decirte que no eras un simple amigo. Nunca pretendí nada contigo, porque, aunque te amaba, era suficiente con tenerte como mi amigo. –

-George, debiste decirme. -

-No, porque yo nunca noté que tu tuvieras una atracción por un hombre. Si lo hacía y tú no te sentías igual, solo iba a arruinarlo. -

-Eso no lo sabías. -

-¿Tú crees? Nunca mostraste sentirte molesto por ver a Checo con Max, pero tampoco hablabas de ello. Algo dentro de mí, siempre preferirá tenerte como amigo a perderte por confesarte mi amor. Pero ya lo hice, lo estoy haciendo, pero no te perdí hoy. Te perdí ese día, cuando hice esa escena. Lo vi en tus ojos Alex, te perdí. -

-George…-

-Alex, eres demasiado amable para decirlo. Antes de que te vayas, te diré algo, de lo que nunca me arrepentiré. –

-¿Qué es? -

-No importa que no esté en tu vida, siempre voy a querer que seas feliz, incluso si no es conmigo. –

Sentí en mi estómago, la amargura con la que lo pronunció.

-George, es que …-

-Dile que te cuide mucho… a quien sea que elijas para cimentar tu felicidad. Dile que te cuide, que te ame, que, aunque yo no esté en tu vida, te seguiré cuidando como tu amigo. No pretendo siquiera que me…- Acorté la distancia entre ambos, ya no podía siquiera soportar su dolor.

-No te quiero lejos. Estos meses han sido un maldito infierno. –

-Yo no puedo Alex, no puedo fingir que no te amo, que no te necesito, que no te deseo… No puedo fingir que no me importa que estés con alguien más. -

-Mi Georgie no se daría por vencido tan pronto. –

-No Alex, no me hagas esto. - Posé mi mano en su mejilla, retirando con los dedos las lágrimas que derramó.

-No debí hablarte así, querido. Fui un completo idiota… pero tú te alejaste, ni siquiera sabía que pasaba contigo. -

-¿Sabes que pasaba? Que odié verte con ella, que hice de todo para olvidar que no tengo una oportunidad, nunca me has visto Alex. –

-Siempre te he visto, Georgie. Es solo que nunca lo entendí hasta que no te tuve a mi lado. Siempre has sido tu Georgie. Si soy justo con ambos, nunca ha habido nadie, yo tampoco entendía porque no me atraía alguien más. Y era porque estabas ahí, te traté de mi incondicional, cuando siempre has sido el elegido. –

-No Alex, no me ilusiones con algo que me va a destrozar. –

-No tengo la intención de lastimarte de nuevo, querido. –

Junté nuestras frentes en un gesto genuino de reconocimiento.

-¿Tu… me quieres? –

-Muchísimo más de lo que siquiera puedo comprender ahora mismo. No soy capaz de saber todo lo que quieres, pero puedo darte todo lo que tengo, y todo lo que tengo es amor por ti. –




2 años después…

Durante la cena anual de los pilotos, nunca nos separamos. Parecíamos adolescentes, aunque teníamos un año casados, les ganábamos en melosidad y cursilería a ese par.

Estar tomados de las manos, casi abrazados era la sensación más agradable del mundo, pero siempre tratábamos de que estuviéramos en un salón privado, puesto que estar en algún Emirato, era obvio, que nuestras relaciones serían mal vistas. No nos importaba, pero al menos debíamos un poco de respeto por sus costumbres incluso si no estamos de acuerdo con ello.

Nuestras manos jugueteaban debajo de la mesa, besaba sus sienes, siempre que tenía oportunidad y a veces George competía con Max sobre quien era más cariñoso con su esposo.

Max tenía sentado en su regazo a su Checo. Georgie era diferente, no tenía que sentarse en mi regazo para subir la apuesta. Giró el rostro y comenzó a besar mi barbilla, solo pequeños besitos.

-Alex...-

-¿Qué es, bebé? -

-¿Crees poder soportar? -

- ¿Qué?- no debí preguntar o siquiera permitirle seguirlo.

Su mano comenzó a juguetear en mi entrepierna. Lo miré.

- ¿Si? -

-¿Quieres irte al hotel? -

-Uhm.. no. Quiero ganarle a ese creído. Tan solo míralo...-

-Querido... –

-Solo cúbrete...-

-Georgie...- susurré en sus labios.

-Es un engreído. Solo es por esta vez. Puede ser el campeón, y estar recién casado... Pero quiero ser mejor que él en algo. -

Las caricias en mi virilidad mientras me distraían eran un poco sublimes.

Ni siquiera sentí cuando lo sacó.

La tenía en su mano, lo atraje más a mi abrazo, si lo hacía de esta manera no podrían vernos. Esto, no era algo que solía hacer, ser improvisado.

Comencé a sudar un poco, y sentí una mirada. Cuando la localicé, pude ver a Max un tanto sorprendido. Me tensé. Comentó algo a Checo y de la manera más discreta la mirada se posó en nosotros.

Una sonrisa nerviosa se develó en sus rostros. La cabeza de Max negó ante la incredulidad. Tomó su bebida y le levantó haciendo un brindis invisible.

Checo rio y besó su mejilla.

-Georgie... Creo que...-

-¿Qué? – miré sus hermosos ojos y me besó delicadamente para callar mi gemido gutural por lo que estaban haciendo sus manos debajo de la mesa.

Cuando estaba seguro de que ya había calmado mi cuerpo, la guardó en mis interiores y se recostó más a mi pecho.

-Eso fue, bastante arriesgado, bebé- dije en un susurro cerca de su oído.

-Lo sé, pero es...-

-Te lo reconozco, George. Esta vez me superaste. Te dejaré ganar esta ocasión. -

La voz de Max lo hizo mirarlo.

-¿De qué hablas? -

-Sabes de lo que hablo. -

Sonreí por lo bajo.

-Pasen buenas noches. Tengo que llevar a mi señor, de vuelta al hotel, antes de que alguien nos denuncie. –

Con la mirada, nos mostró un par de ojos envidiosos.

-Salimos con ustedes. -

Una vez en la habitación tenía que solucionar lo ocurrido.

-Bien querido, Max pudo dejarte ganar, pero yo... Sinceramente tengo que cobrarme eso. –

-Alex...- el nerviosismo en su voz me dejó percibir que realmente no estaba esperando esto. -¿No estarás pensando...?-

-No sabes lo que estoy pensando...- me retiré la camisa, y luego el cinturón. -No puedes hacer esas cosas en público, no negaré que fue emocionante, pero no en un país como estos... Sabes que son muy cerrados.-

-Alex...- la anticipación estaba formándose en su cabeza.

-¿Georgie?-

-¿E-en serio? -

-Ajá-

-Alexito, pude mamártela ahí frente a él, pero me contuve. –

-George William Russell-Albon...- cerró los ojos para ocultar su excitación ante la severidad de mi voz.

-¿Si, bebé? – enunció susurrante.

Comencé a sentir la tensión en el aire, esa tensión que amo cuando se trata de él, el aire cargado de calor sofocante propio del país y de uno que provocó momentos antes, aire cargado de pasión; de la sensación de peligro.

Caminé aproximándome poco a poco a George, hasta quedar a escasos centímetros de su boca, le tomé por la cintura y lo atraje hacia mí, en un delicado, pero jodidamente caliente abrazo, respirando cerca de su oreja, acariciando suavemente su espalda.

-Uhm…- los suspiros cargados de excitación, me hicieron sonreír. Mordí el lóbulo de su oreja. -Alex… lo siento. Solo quería… Ah… -

-Lo sé, pero me aseguraré, de castigarte. -

Me comí su boca con necesidad, pasión, anhelo… todos los sentimientos en uno. Sus brazos serpentearon en mi cuello, mientras su respiración comenzó a ser errática.

Me alejé de él, pero Georgie, tiraba de mi cuello para seguir besándome, en cambio rompí su camisa, dejando que los botones volaran.

-Agh…-

Lo lancé a la cama, se irguió en sus codos.

-Alex…-

Tiré de sus pantalones y sus calzoncillos, su virilidad estaba a media erección.

-Oh, estabas esperando esto… ¿Cierto?-

-Ahm…-

-¡Oh Georgie! – me retiré el resto de la ropa en un tiempo menor al que marqué en mi primer sector durante la última clasificación. Algo se apoderó de mi interior y con mi cinturón, junté sus muñecas atándolas.

-A-alex, no…-

-Shhh.-

Me recosté sobre él y lo besé, bajé lentamente por su cuello hasta llegar a sus pezones, era una de las zonas más sensibles de mi adorado Georgie, los tomé con los dientes y arqueó su cuerpo ante la sensación, buscando la fricción en mi vientre, pero mi pene estaba tan listo para él… de nueva cuenta.

-Alex… no me castigues…-

-¡Oh, pero claro que lo haré! En 4, cariño. Ahora.-

-No puedo, me ataste…- lo tomé de la cintura y con agilidad lo hice ponerse en 4. Como pudo, lo logró; acaricié si cintura, masajeé sus glúteos… y le di un azote. -Alex…-

Mis dedos tocaron con delicadeza su entrada, quería tenerlo al límite, lo quería necesitado, lo quería al borde. Cuando lo logré, casi estaba llorando por la necesidad, trataba de frotarse contra la cama para obtener un poco de placer, pero le era imposible. Embadurné mi pene con lubricante y luego chorreé un poco, lo cual lo hizo estremecerse por la líquida invasión. Sin preámbulos, me alineé y lo embestí de una.

Evitó su grito en la almohada.

-Agh, tan apretado para mi…-

-Espera un… momento- su voz entrecortada era fantástica, amo llevarlo al borde del éxtasis, porque es una manera de demostrarle lo mucho que lo amo, pero a la vez es como un castigo. En este caso lo es, porque llevó todo esto muy lejos en un lugar donde las mentes son cerradas.

-Quiero escucharte gemir y gritar como un maldito alborotador calenturiento, y cuando vengan agolpear nuestra puerta a pedirnos que bajemos nuestros gritos, te haré ir a abrir la puerta, con mi corrida cayendo entre tus piernas. -

Comenzó a sacudirse ante mis palabras y yo, comencé a embestir, sacándolo casi en su totalidad y luego metiéndolo de una sola.

-Uhm… ay…-

-Parece que no estoy haciendo un buen trabajo, follando a mi esposo, no lo escucho gemir como si estuviera en celo…-

Mi mano buscó su pene, ya duro, con líquido preseminal en la punta, con mi pulgar, formé un par de círculos y lo hicieron curvear la espalda, sus manos atadas solo querían deshacerse de mi cinturón, para tocarme.

Mis embestidas comenzaron a ser rápidas, mientras mi mano se la jalaba para llevarlo a un orgasmo rápido.

-Ah… Alex… Uhm… Mgh… más duro amor…- mi mano libre fue a sus nalgas, dando un par de azotes y luego a sostener su cintura, con mi lengua recorrí su espina, lamiendo el sudor que resbalaba de él. -Alex, dame duro… -

Seguí sus órdenes, dando embistes duros, tanto, que su cuerpo se sacudía con violencia, sus manos estaban tirando de su cabello con frustración, yo sabía cómo aletargar su orgasmo. Salí de él y protestó. Lo levanté y lo puse frente a mí, llevé sus, todavía atadas manos a mi cuello y lo levanté en mis caderas y me fui a empotrarlo contra la pared, me metí en su agujero y sin previo aviso, comencé a empalarlo.

Su rostro era sublime, los ojos cerrados, la boca abierta, con saliva saliendo de ella. Confía tanto en mí que sabe que por más pletórico me encuentre, nunca lo dejaré caer, porque su lujuria lo hizo dejarse follar, no podía siquiera enunciar alguna palabra, mi Georgie, cuando quería podía ser escandaloso, otras, como esta, se dejaba llevar por nuestras perversiones.

-Mgh, agh… Oh.- me corrí en él. Aunque él, todavía requería de otro orgasmo, uno que lo deje deshecho.

Lo puse de pie y desaté sus manos. Alguien llamó a la puerta.

-'pl,klAlex…- susurró.

Lo llevé al pasillo cerca de la puerta, justo donde hay una mesita y un espejo, lo hice mirarse.

-Shh, mírate… siempre listo para cuando quiera follarte, pero ve eso… - la puerta de nueva cuenta. -¿Escuchas eso? Ahora es mi turno de tu castigo. -

A escasos 5 pasos de la puerta, detrás de ella estaba alguien, le incliné a la mesa y lo ensarté de nuevo.

-¡¡Aaaahhhh!!!- ese grito fue de placer, mientras me movía tomé su erección y bombeé rápido -Alexander, aghh, Alex… así amor… Me encanta cuando me empalas…- habló mientras apretaba los dientes. Sin duda, quién estuviera llamando a la puerta, nos escucharía.

Mordí su nuca y se corrió justo en mi mano, pero era tanto, que manchamos la mesa y me descargué de nuevo dentro de él.

La respiración de ambos era errática. Llamaron de nueva cuenta a la puerta. Salí de él.

-Creo que quieres abrir la puerta…-

-Alex, es tu habitación…-

-¿Ajá y?-

-No puedo hacerlo así… No me hagas hacerlo. -

-Corre a la cama. - besé su mejilla, tomé la bata y la vestí. Fui a abrir.

-¡Vaya!-

-No me jodas, Verstappen.-

-Hey, eso le toca a George… Checo y yo nos vamos. Alguien nos vio besándonos y nos llamaron del hotel… viajamos ya ¿Quieren irse con nosotros después de que dejes de follarte a tu marido y que los saquen de aquí? -

-¿Ya van al aeropuerto?-

-Los podemos esperar abajo si quieres. -

-Dame 20 minutos para terminar de empacar algunas cosas… -

-De acuerdo. -

-Eh, Max… gracias. -

-Los esperamos abajo. –

Cerré la puerta y volví, mi Georgie estaba en la cama, cubierto con la manta, mirándome con preocupación.

-Alex…-

-Solo era Max, pero… lo mejor será viajar con ellos, y luego…-

-Ya lo entendí. No debí hacer eso aquí. -

-Vamos amor, apurémonos. -

-¿Crees que podamos repetir esto en el avión de Max? – sonrió de manera coqueta.

-Creo que podemos, no creo que ellos no lo intenten… además, yo no creo que solo porque los vieron besándose los llamaron, esos dos se comen en cada ascensor… debió ser inmoralidad o algunas mierdas de los árabes y así. –

Lo besé de nuevo y casi me tiento a volver a follarlo, así que me levanté…

-tenemos 15 minutos, vamos. -


Una vez en el avión de Max y Checo, lo intentamos un par de veces, en el estrecho baño.

-Estás tan lleno que, si no supiera que estás en anticonceptivos, ya te habría dejado un par de bebés. – susurré a su oído.

-Dejé de tomarlos en la boda de esos 2, no quiero que me gane de nuevo. -

-Amor…-

-Solo necesitamos tener mucho sexo, Alex. –

-Sí, tengan sexo, pero no en mi avión. – La voz de Checo nos sacó de nuestra charla.

-Ahí afuera trae la MV, así que…-

-Es lo mismo. Es su avión. – Max tiró de Checo a su regazo.

-Ahora veo porque los echaron del hotel. -reímos.

Por supuesto que tuvimos sexo en casa, de todas formas y colores, tan pronto cerramos la puerta, Georgie me saltó encima, listo para follar como conejos. Esa semana posterior a que terminase la temporada, nos la pasamos desnudos, eligiendo cada lugar para nuestro siguiente encuentro, la cocina, la sala, la terraza, nuestra cama…


-¿Qué te hiciste…?- cuestionó cuando me vio entrar a casa. -¿En serio? Pensé que estabas bromeando cuando…-

-No, decidí cambiar de look. ¿Te gusta?-

-Me encanta. -

Mi cabello rubio fue un momento de locura.

- ¿Tu esposo está en casa?-

-No, creo que fue con unos amigos a jugar pádel, así que, al menos tenemos un par de horas libres. - sacó mi polo y me acorraló en la pared. -Nunca he follado con un rubio… Dicen que… lo tienen pequeño ¿Eres la excepción? -

-Baja y compruébalo…-

Se arrodilló y comenzó a sacarlo, lo besó y luego se lo comió, como si estuviera hambriento.

-Mmm, delicioso… -

Sus mamadas eran monumentales, me hacía correrme demasiado pronto, y como recompensa, me dejaba perseguirlo y follarlo en cualquier superficie. Esta no fue la excepción, solo que cuando levantó la mirada, sus ojos tenían un brillo completamente diferente y lo supe.

-Georgie…-

-¿Mmhhg?- bombeó más rápido y no pude contenerme, me corrí en su boca.

-gmp.- cerré los ojos tratando de acompasar mi respiración. Cuando los abrí, seguía de rodillas limpiando su boca y besando mi miembro. -Georgie, espera… Amor…-

Tragó y me miró.

-¿Qué pasa Alex ¿No te gustó?-

-Si bebé… Ven aquí…- subí mis interiores y mi pantalón y lo ayudé a levantarse.

Tomé su rostro y su sonrisa apareció con emoción.

-No le gané a Max, pero…-

-¿Estás…?-

-Ajá…-

-Y ¿me lo dices después de una mamada? ¿De esa mamada? –

-Solo, quería que estuvieras cansado cuando fueras por mi… Y así poderte dar la noticia. -

-¿Quieres que le ganemos a esos 2 si lo anunciamos antes en nuestras cuentas?-

Asintió y lo levanté, abrazó mis piernas y lo besé con ternura. Me probé a mí mismo y luego lo besé por toda la cara.

No voy a mentir, le hice el amor después de lanzar la noticia y apagar los teléfonos, después podríamos lidiar con el mundo.

Hoy, era nuestra noche. Solos él, yo y el bebé.

Cayó dormido abrazado a mí y besé su frente.

-Bebé, papá no puede saber todo lo que quieres pero te daré todo lo que tengo. Es una promesa, la misma que le hice a papi cuando... Ni siquiera sabía que él era mi felicidad. Nunca estarás solo y eso es todo lo que necesitas saber...-

Cerré los ojos, tenía la felicidad en mis manos y era tal, que desbordaba.


Fin