Prólogo
Esta historia contiene mucha toxicidad. Si lo leen que sea bajo su responsabilidad. Lenguaje psicológico extremo. No es vainilla. Es oscuro.
El tiempo puede convencernos cuando algo no anda bien con nosotros. ¿En qué momento nos damos cuenta de que aquella pequeña oscuridad que habita dentro de uno se enciende como una llama en nuestro interior para ir asesinando cada una nuestras esperanzas de algo? Y sí, se siente como una marea que va subiendo para arrasar con todo y dejarnos sin nada.
¿Así se sentirá el perderlo todo? ¿O es tan solo una idea latente de todo eso que a veces ocultamos para no mostrar? La vida es una maraña de cosas que a la vista no se ven, pero que pueden sentirse cuando menos te lo esperas. Hay veneno en las palabras más lindas y sutiles. Hay destrozo en cada espacio tan efímero que desciende sin miedo. Y, aunque la verdad se asome y sea tan imperceptible, puede volverse como una gran destrucción en medio de un océano.
Las mentiras más grandes pueden verse como una pequeña capa que puede saborearse desde afuera. Una ligera bruma se esconde en cada rincón para enseñarnos lo doloroso que puede volverse tener que renunciar a algo. Nos encontramos atrapados tras nuestras propias garras, que, al final, aunque decidas mantener una idea diferente tras aquello que muestras, entonces serás capaz de construir mil mentiras más a tu alrededor.
Nuestros mundos van ligados, pero al mismo tiempo, también van por separado.