…SoulƧ… Reinado de las Phobias

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Summary

El reinado del horror no ha llegado a su fin; los días transcurren, permitiendo que la oscuridad se cierna más pesada y sin piedad sobre la fragilidad de los mortales. Los Guerreros de Gaia son la última chispa de esperanza en medio de esta tormenta, pero el destino que se les escribió resultó ser demasiado abrumador para sus jóvenes almas. Sobre sus hombros recaen las vidas de cientos de inocentes, y con el alma en pedazos, los guerreros están dispuestos a desafiar lo imposible para reparar el daño que los Guardianes —con su arrogancia— sembraron en el mundo a través de las manos de un ente omnipresente y maligno. La fe de los corazones de Gaia se consume lentamente, como una vela que cede ante el viento... Con cada llama que se extingue, la fuerza de nuestros héroes se desvanece. Entonces, ¿acaso habrá alguna salvación? ¿O están destinados a caer, envueltos en aquella oscuridad que juraron destruir?

Genre
Fantasy
Author
Chomp
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

♱ OmniPhobia ♱

Omnis (Todo) y Phobos (Miedo)… Terror irracional y enfermizo a cualquier cosa



«Madre es quien ama, no quien engendra.»

¿Has escuchado ese refrán? Seguro que sí… tal vez con otras palabras o en diferentes contextos, y sin embargo, el mensaje siempre va a ser el mismo.

Hay mucha verdad en tan simples palabras…

Pues esta es la historia de una madre, una madre que amó tanto a sus hijos que sacrificó su propia humanidad.


Y las consecuencias que trajo consigo fueron fatales…


Sus ojos apenas lograron abrirse, pesados, como si los mismos aún quisieran arrastrarla a dormir. Una voz lejana llamó su nombre, una y otra vez. Ella no podía darse el lujo de soñar.

Se sentó sobre la cama y no se dió tiempo de girarse a verificar si su marido había escuchado también, ¿para qué? si no era a él a quien llamaron. Sus pies descalzos rozaron los fríos mosaicos de obsidiana de aquel inmenso palacio, deslizándose de puntillas al exterior de la habitación. Su denso cabello azabache se arrastró tras ella y sus oídos emplumados se prestaron atentos a cualquier ruido de alrededor.

Inferno es un continente tan lúgubre y muerto que es sencillo percibir cuando algo interrumpe su paz, pero aún con la tranquilidad de la gélida noche, algo la inquietó. Y cuando esa sensación la abrumó, caminar no fue suficiente y empezó a correr, agitando sus pequeñas alas negras para ganar impulso

Sus manos lanzaron fuera del camino a las cortinas traslúcidas de la habitación y la cuna, ahora vacía, le provocó agobio instantáneo. A punto de gritar, fue sometida por una fuerza más prominente que ella misma y, ahí mismo, cedió a la inconsciencia.

Ni los astros mismos pudieron determinar el tiempo que transcurrió, pero cuando ella despertó, las horas parecieron detenerse a la par de su propia respiración. Controlando la necesidad de vomitar, soltó un alarido que hizo desbordar sus lágrimas de dolor: Sus hijos, esos cachorros de apenas seis meses de edad, yacían inertes en el suelo.

Aun fuera de su alcance, ella, su Madre intentó arrastrarse por la celda y sujetarlos. Quería sostener sus pequeños cuerpos, quería darles el calor que ahora les faltó. Tan pronto hizo sonar sus cadenas al ponerse de pie, un dolor helado le atravesó el pecho. Madre cayó en un golpe seco tan pronto el filo abandonó su cuerpo y su sangre se mezcló con la de sus bebés.

El heraldo y su verdugo presenciaron con cinismo la obra de una familia destrozada. Pero no fue la espada lo que mató a la mujer; presenciar los cadáveres de aquellos seres que le habían alegrado la existencia y le habían regalado sentido a su vida fue lo que le arrancó el alma del pecho.

Aquel dolor crudo la inundó en odio y esa misma rabia se fundió con su médula. Cubierta entre su sangre y la de sus hijos, Madre resucitó, vomitando un enervante lamento que le desgarró la garganta y regresó a la vida a ambos seres inocentes, que lloriquearon al lado de su progenitora.

Todo pasó tan rápido que el heraldo, horrorizado por la escena, apenas logró escapar por los pasillos de la mazmorra mientras, detrás, el verdugo era despedazado por una fuerza tan colosal y vengativa que logró sobrepasar su propia resistencia.

Cada rastro de humanidad en Madre se convirtió en magia oscura, un poder descomunalmente sobrenatural y sombrío que se cobró la vida del verdugo y que el heraldo no se atrevió a enfrentar.

Ella se transformó en la encarnación de todos los miedos y en la guardián de los niños a quienes se les arrebató el último suspiro.

Nadie jamás podrá lastimarlos otra vez, pues ella es la Reina Marinella Strange de Inferno.

Y es la Madre de las Phobias

… Non fai male, Mamma… ?