Stuart & Max. [Bilogía: Los Hermanos Miller]

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Summary

Stuart ha pasado las peores vacaciones de su vida, y no la tiene fácil. Lejos de su familia por un error que se niega a aceptar, él debe iniciar otro año en la universidad para terminar en poco sus estudios, pero hay algo que no tenía en la ecuación esta vez: Max. Cómo un año de terror, y como si no fuese suficiente sus problemas, la universidad propone un viaje estudiantil en su carrera en donde debe compartir habitación con el chico que más detesta: Max Valmont. Stuart tendrá que soportar a Max medio semestre de clase, compartir la misma habitación que él, y tener tiempo de sobra para pensar en los problemas con su familia. Pero sucede lo impensable cuando nota que hay algo malo: unos sentimientos que no pueden controlar empiezan a aparecer, y esta vez, Stuart no podrá escapar de eso. Segundo libro de la bilogía: Los Hermanos Miller..

Status
Ongoing
Chapters
15
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prólogo.

Me desplomo en el pequeño sofá dañado que tenemos en la sala, aún tenemos la pila de maletas en la entrada pero todos seguimos lo suficientemente agotados por el viaje de ayer al volver a la universidad como para desempacar en nuestras habitaciones. Miro el reloj de pared y suelto un suspiro al ver que es medio día. Conrad baja las escaleras con la peor resaca de su vida, maldice mientras cierra las cortinas para evitar que entre más sol a la pequeña sala que tenemos.

—Me muero—susurra—. ¿Por qué estás respirando tan fuerte?

Niego con la cabeza para hacerle entender que no lo estoy haciendo, pero no le importa cuando me lanza su peor mirada mientras se cubre los oídos. La puerta se abre, Michael y Francisco entran con varias bolsas en las manos, el ruido que provocan el chocar entre ellas me hace cubrir los oídos cuando un dolor en mi cabeza empieza a aparecer; ellos están frescos porque se negaron a salir la noche anterior.

—¿Por qué hay tanto ruido? —reniega Conrad—. ¿Por qué son tan imbéciles?

Llegan con las compras de la semana, y al menos en los primeros días, ellos son los que menos se tardan en acoplarse para ordenar el lugar que está patas arriba.

—Trajimos aspirinas.

Nos lanzan la bolsa de la farmacia al sofá y Conrad es el primero en tomarlas con desesperación cuando Francisco llega con dos vasos de agua. Llevo la pastilla a mi boca y bebo el vaso con fuerza al notar que me encuentro deshidratado, vuelvo a dejar caer mi espalda en el sofá y cierro los ojos esperando a que los efectos de las aspirina aparezcan de una vez por todas. Y no estoy seguro de quien de los dos coloca algo de música, pero la leve melodía empieza a sonar de forma tenue, casi lejana.

—La próxima semana empiezan las clases—sentencia Michael.

—Que haga silencio—ruega Conrad—, aún no funciona la pastilla y le voy a arrancar la lengua.

—Pensé que el haber ido de fiesta en vacaciones los dos sería suficiente—inquiere Francisco—. ¿Por qué no visitaste a tu familia las vacaciones, Stuart?

No respondo a sus preguntas, me dejo regañar por la melodía de fondo mientras intento ignorar lo que he estado ignorando desde hace casi un año. Cierro los ojos con más fuerza mientras ignoro la pregunta de Fran, ninguno tiene idea de la razón por la que no puedo poner un pie en casa, porque Robert me mataría antes de si tan solo imagine volver a verlos luego de todo lo que pasó; ese tonto es solo unos cuantos centímetros más pequeño que mí pero está loco como una cabra cuando se trata de Kira. Asesinaría por ella, y tuve mucha suerte que Andy lo detuviese para que no me arranque el cuello.

—Fran tiene razón, antes te perdías todas las vacaciones en el pueblucho ese—exclama Conrad, olvidándose de su dolor de cabeza—. Estas dos vacaciones te la pasas en mi casa, creo que tengo derecho a saber porque me invades de esa forma.

Tiro un cojín a su rostro para que guarde silencio.

De solo pensar en mi familia, el vómito sube por mi garganta, mi hermana había ocultado un secreto demasiado grande como para que yo pueda digerirlo, algo… imposible de aceptar, y que no podría aceptarlo incluso en un futuro.

Conrad se quita el cojín del rostro y me lo tira con fuerza, suelto una maldición cuando choca con mi cara, lo miro de mala gana y me levanto del sofá con intención de regresar a mi habitación.

—¡Visitemos a tu familia, Stuart! —grita Conrad, estallando en risa—. Ahora tu hermanita si está permitida, ¿no? ¡Ya va a cumplir los dieciocho este año!

Cierro la puerta de mi habitación con fuerza cuando finalmente entro. Nunca he llevado a ninguno de ellos a casa, simplemente no se había dado la oportunidad porque los demás siempre visitaban a su familia en época de vacaciones, pero siempre hemos tenido la costumbre de hablar lo que hicimos de regreso, en especial yo, que no paraba de hablar de Kira cuando los visitaba. Esas vacaciones llegué sin nada nuevo que aportar para anécdotas, el semestre se había vuelto una pesadilla y las siguientes dos vacaciones le había pedido a Conrad asilo en su casa porque no tenía donde ir.

Llevo las manos a mi cabeza para alejar los pensamientos de mi familia, debo concentrarme en este semestre, es el penúltimo que me falta para finalmente graduarme, para empezar a hacer la tesis y buscar un trabajo apto para vivir… solo necesito dejar de pensar.