Diferencia en los colores

Summary

Recopilación de Drabbles y OS para el siguiente evento: Este fanfic participa en el evento colaborativo “BkDkBk desean en Año Nuevo” Link del evento: https://www.facebook.com/share/p/17qD8hHV89/ De la página Mandy.Chan.Aki – FanFics en español, en facebook. Capítulos: 4 Los shipp's de las historias varían. BakuDeku, DekuBaku y BakuDeku/DekuBaku, si no les gusta ninguno no lean o dejen comentarios con insultos. Los personajes no me pertenecen sino a Kōhei Horikoshi. Doy sus respectivos créditos. La imagen de la portada no me pertenece, doy créditos a quien pertenezca.

Genre
Romance
Author
Futakubl
Status
Complete
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
16+

Coincidencia tardía-BakuDeku

❤️Rojo❤️: Ayuda a atraer el amor y la pasión. Se cree que usar este color va a permitir al portador conseguir una pareja o relación estable ya que promueve la conquista y la sensualidad.


Por fin era 31 de diciembre a poco tiempo de que inicie el Año Nuevo. Uraraka estaba feliz de poder celebrarlo con sus amigos, sin embargo, en vez de esperar el conteo regresivo con ellos en la sala, tiene que estar afuera de la puerta del baño hasta que su mejor amigo salga.

—¡Izuku apresúrate!

—¡Estoy haciéndolo lo más rápido que puedo!— responde del otro lado.

—¡¿Por qué tienes que cambiarte la ropa interior ahora?! ¡Lo hubieras hecho en la mañana como yo lo hice!

—¡Así no funciona! —La castaña suspiro golpeando ligeramente su frente contra la puerta. No iban a empezar con esa discusión como el año pasado.

—¡Si me pierdo el conteo otra vez, te juro que mi meta de este año va a ser que comas chile por una semana!— advirtió, provocando que el peliverde se asustara. Sabía que habla en serio, así que tomo la ropa interior roja que había sacado de la mochila que trajo con él para ponérsela.

—Que esta vez si funcione. —Quería tener un novio este año, como el año anterior y el anterior. Nunca obtuvo nada, ni siquiera le hablaban los chicos acerca de cualquier cosa que no fuera relacionado con la universidad.

Se graduarían algún día y jamás saldría con alguien.

Siguieron las insistencias de su amiga, así que ya saldría.

—Por fin. ¿Izuku por qué tardas tanto?… ¿Y tus pantalones?— indagó. El peliverde tardo en comprender a lo que se refería, así que al bajar la mirada, se dio cuenta de que no los tenía puestos.

Soltando un pequeño grito, además de que su rostro se volvió completamente rojo de la vergüenza, cerró apresuradamente la puerta para buscar la prenda que le faltaba. Tampoco le era de mucha ayuda el alcanzar a oír la risa de Uraraka.

Su última torpeza de este año, ojalá no suceda mucho en el que viene.

Estando completamente vestido, tomo su mochila. Era extraño para sus demás amigos que la llevara ese día, pero tampoco lo cuestionaron.

Al abandonar el baño, la castaña dejó de reírse antes de tomar de la mano a Izuku—. Vamos o llegaremos tarde. No querrás comer esos chiles, ¿o sí? —Sonrió al haber visto como el peliverde negaba con fuerza. Era sencillo el amenazarlo con lo picante, no era para nada su favorito. Dejando de lado la diversión, los guio hacia la sala donde ya comenzaban la cuenta regresiva.

Caminaron entre algunos para llegar hacia donde se encontraba Iida. Quedándose al lado de él, iniciaron a contar.

Izuku deseaba que el nuevo año empezara bien, no solo para él, también para su mamá y sus amigos. Fue una lástima que no estuviera con Inko este día, pero ella se encontraba de viaje, así que tendrían que festejar en lugares diferentes.

Por fin había llegado los últimos segundos para darle la bienvenida a un nuevo año. 3… 2… 1…


Uraraka se encontraba disfrutando de su comida hasta que vuelve a escuchar el sexto suspiro de su amigo en lo que llevaba del día. Ojalá fuera la única vez que lo oía, no lo era.

Bufando, comentó: —Izuku, por favor, deja de suspirar, llevas haciéndolo por casi dos meses.

—No puedo evitarlo— aclaró levantando su brazo derecho para colocar el codo sobre la mesa de pícnic y la mejilla contra su mano. —Creía que esta vez sí iba a funcionar.

En esta ocasión fue el turno de la castaña de suspirar. Ahí vamos otra vez. —Izuku, el desear una pareja de la noche a la mañana no hará que aparezca de pronto. Yo también me puse ropa interior roja, ¿y acaso tengo a mi novio guapo frente a mí? No, solo estoy sentada aquí con mi mejor amigo intentando almorzar. Así que te sugiero que hagas lo mismo antes de que se termine la hora del descanso.

El peliverde quería objetar, sin embargo, se dio cuenta de la mirada seria de Uraraka. Desistió de decir alguna palabra y tomó su cuchara para empezar a comer.

Hubo tranquilidad al fin, hasta que la castaña gruño cuando una notificación en su celular sonó. No era de ignorarlo, así que refunfuñando por lo bajo, se giró levemente sobre el asiento para abrir su mochila posicionada a un lado de ella.

Su humor seguía decayendo cuando leyó el mensaje del peliazul que le decía que debían de apresurarse a llegar al salón, minutos antes de que apareciera el profesor. Uraraka ya no se molestó, ya que sí debían de irse. Ese profesor era muy puntual y prefería no recibir ningún comentario por parte de él, aunque haya llegado justo a tiempo—. Izuku, ya tenemos que irnos— informó guardando su celular de nuevo dentro de su mochila antes de tomarla.

—Pero acabo de empezar— se quejó, ahora tenía hambre y solo probó muy poco.

—Lo sé. ¿O te quedas aquí comiendo? ¿O escuchas los comentarios de Aizawa-sensei? Tú decides.

Palabras que sirvieron de incentivo para que el peliverde se levantara también. De ninguna manera volvería a escuchar los regaños por parte del pelinegro solo porque llegó un minuto tarde a su clase. Agarró rápidamente también su mochila.

Al tomar la bandeja y salirse rápidamente del asiento de la mesa, no se percató de que había alguien detrás de él, provocando que chocara su espalda contra el pecho de este. No le fue de mucha ayuda que no fuera tan alto o ser lo suficientemente atlético, siendo delgado.

Al caer hacia enfrente, tuvo la fortuna de que la bandeja no quedara bajo su cuerpo o en su cara, con esta humillación era suficiente.

—Carajo. Lo siento— mencionó aquella persona que había ocasionado el accidente. Aunque no fue del todo su culpa. Se apresuró a ayudarlo a levantarse. —¿Te encuentras bien?— cuestiona al tenerlo de pie frente a él, mientras sostenía la mano izquierda de Izuku y la otra la colocó en su cintura.

—Eso creo— contesta conteniendo un quejido, sus antebrazos se habían llevado la peor parte en el momento en que golpearon el suelo para no hacerlo contra la nariz. —Aun así, gracias por ayudarme. —Ya no podía seguir alargando más el tiempo. Por más que fuera grosero, debía dejar la comida que cayó en el suelo. Después se disculparía con el conserje y la cocinera.

Estaba por inclinarse para tomar la bandeja y dejarla en donde corresponde, hasta que la persona a su lado se le adelantó. Se acuclilló para agarrarla, permitiéndole al peliverde notar su cabello rubio cenizo. En ese instante el desconocido voltea a verlo, cruzando miradas con aquellos ojos carmesí.

¿Habría sido una casualidad?, Izuku tenía puesta ropa interior roja —uno de los muchos pares que se compró para utilizar todo el año. Había sido excesivo, pero al parecer valió todo el dinero invertido.

—Permite que te ayude en esto también— pronuncia provocando que el corazón de Izuku siga acelerándose. —Al parecer tienes prisa, así que yo lo limpiaré.

El peliverde estaba en blanco, no sabía qué decir.

La castaña había presenciado la escena desde el principio, y por más cruel que se viera, tenía que parar esto. Pediría disculpas después. Rodeo la mesa de pícnic para acercarse a su amigo, tomando la mano de este, al mismo tiempo en que sostenía con la otra su bandeja. —Muchas gracias— agradeció dirigiéndose al rubio. —Vamos Izuku, llegaremos tarde— informó tirando de él para irse juntos. No hubo mucha resistencia de su parte hasta que el peliverde se soltó de su agarre.

Sorprendida, Uraraka se giró para observar como Izuku regreso hacia el chico. Abrió apresuradamente su mochila para sacar su libreta junto con un bolígrafo. Busco una hoja en blanco y comenzó a escribir.

—Mi nombre es Izuku Midoriya. Estoy estudiando el tercer año en artes plásticas y este es mi número— transmitió arrancando la hoja para dársela. —Quisiera invitarte a cualquier lugar como compensación por brindarme tu ayuda.

El rubio sin dudarlo, acepto la hoja, al haber dejado una de sus manos libre. —Katsuki Bakugo. Tercer año en diseño gráfico. Y te llamaré. —Promesa que cumpliría. Le intereso el chico frente a él.

El peliverde comenzó a sonreír con alegría, provocando que el contrario le dé una media sonrisa. Una muy linda para el gusto de Izuku. Aunque se sobresaltó cuando sintió que jalaban su ropa por la parte de atrás de su cuello.

—Lo lamento, pero ya tenemos que irnos— reiteró la castaña tirando nuevamente de su amigo. —Fue un gusto conocerte Bakugo, y de nuevo gracias por todo.

—Por supuesto. —Vio el gesto del peliverde al despedirse, acto que imitó sin tanto entusiasmo, pero correspondiendo de buena manera. Al desaparecer de su vista, bajo la mirada hacia la hoja para leer lo mismo que Izuku le había dicho, además de su número.

Al parecer, el haberse puesto aquella ropa interior el 31 de diciembre, había funcionado. Quizás debía de agradecérselo de alguna forma a su amigo sin decírselo directamente.

El rubio intuía que vendrían cosas buenas este año.