Parte 1
Tete se encontraba en la sala mirando la televisión cuando tocaron la puerta de la casa, su abuelo le había dicho que invitó a unos amigos para ver el fútbol y tete le dijo que el los recibiría en lo que su abuelo compraba comida para la noche.
Se levantó del sofá con el vestido negro subido por la posición mostrando sus piernas regordetas, la prenda le marcaba la cintura y le apretaba de los pechos. Tete no se acomodó el vestido y caminó hacia la puerta, al abrirla vio a 4 ancianos de la edad de su abuelo.
—Buenas tardes, ustedes deben ser los amigos de mi abuelo.— dijo sonriendo y en un tono juguetón, todos lo miraron de pies a cabeza sin disimular.
—Si, somos nosotros.— contesto uno mirando sus pechos.
—Mi abuelo no está pero pasen yo me quedo con ustedes en lo que el llega.— dijo sonriendo y los hombres pasaron sin dejar de verla. Tete cerró la puerta y caminó hacia la sala, sintió los ojos detrás de ella cuando movió las caderas haciendo que el vestido se subiera un poco más.
Al llegar a la sala los 4 hombres se sentaron y ella quedó en medio con todos mirandola. Durante unos minutos estuvieron platicando con tete sobre cosas triviales y tal vez ella se cruzaba de brazos a propósito para apretar sus tetas y que los ancianos la miraran.
Para cuando su abuelo llegó tete se puso de pie rápido y corrió a abrazar a su abuelo.
—Abuelo llegaste! Te estabamos esperando.
Tete se puso de puntitas ocasionando que su vestido se subiera y casi mostrara sus nalgas, los ancianos sintieron sus pollas ponerse duras.
—Hola a todos bienvenidos.— dijo el abuelo tocando la cintura de tete.
—Amigo no nos dijiste que tenías una hermosa nieta.— dijo uno de ellos mientras todos se reían.
—Por eso los invite para que la conozcan.— contestó el abuelo y tete sonrió tomando las cosas que trajo su abuelo.
— Siéntate abuelo yo los atiendo.
Ahora que todos estaban sentados tete puso las cosas en la mesa de la sala y dio algunas vueltas a la cocina con los ojos puestos en ella, empezó a servir las botanas y les dio cervezas a los amigos de su abuelo.
Los utensilios estaban casi al final de la mesa y aprovecho la oportunidad para inclinarse lo suficiente para que el vestido se subiera mostrando el hilo rojo entre sus nalgas y su coño.
El abuelo sonrió y estiró su mano tocando su culo.
—Tengo una nieta muy descarada.— dijo sonriendo mientras manoseaba sus grandes mejillas.
Tete al sentir como su abuelo la tocaba se hizo para atrás acercándose.
—Si amigo, tu nieta es muy descarada.— dijo uno y estiró la mano tocando una de sus tetas. Tete gimió cuando se la apretaron con fuerza.
—¿Vas a compartirla con nosotros?— dijo uno de los ancianos tocándose sobre sus pantalones.
—Claro, no seré egoísta con mis amigos.— dijo el abuelo y todos se rieron acercándose y poniendo las manos en el culo de tete.
Tete sintió como le agarraban las nalgas y le tocaban el coño entre todos, los dedos arrugados se deslizaban por sus labios y se hundían en su agujero sobre la pequeña prenda, se removió excitada cuando además le dieron dos nalgadas seguidas por dos ancianos.
—Ah! Más! .— gimió excitada y los cinco la golpearon dejando su culo rojo y caliente. Los hombres se pusieron de pie rodeándola y le subieron el vestido hasta la cintura haciendo a un lado el hilo rojo dejando a la vista su coño mojado y su agujero guiñando.
—Mirate, estás desesperada por unas pollas.
—Si! Por favor! Quiero sus pollas dentro de mi!—Uno de los ancianos la tomo de la cintura alejandola de la mesa y uno se puso frente a ella.
—Me la vas a chupar zorrita.
Tete asintió desesperada y se arrodilló bajando el cierre del anciano junto a sus pantalones sacando su polla vieja y semierecta, enseguida se la metió a la boca y la empezó a chupar sintiendo el sabor en su lengua. El anciano se empujaba en su boca ocasionando que se atragantara pero seguía chupando con dedicación.
Los otros también se quitaron los pantalones y se masturbaban sus pollas ya erectas, pusieron a tete en cuatro y el primero metió la punta en su coño húmedo, tete gimió con la polla del anciano todavía en su boca cuando el otro se metió de lleno. La empezó a follar apretando sus caderas y los demás observaban su cuerpo y le tocaban las tetas.
—Oh! Si que rico!— gimió cuando el hombre saco su polla pero en seguida otro se la metió, tete abrió la boca y chupó hasta la base cerca de sus bolas, el hombre le empujo la cabeza y tete se ahogó, tenía la cara roja y cuando pudo respirar le volvieron a follar la boca.
El anciano se estampaba en su culo con fuerza metiendo su polla vieja hasta que se cansó y dejo que otro la follara, el anciano metió su dedo en su coño cubierto de fluidos y lo forzó en su ano.
Tete sintió como le abrían su agujero y le metían un dedo largo y arrugado, el anciano sacó su dedo y le metió dos haciendo que tete gima excitada, la folló con sus dedos unos segundos cuando otro se empezó a introducir en su ano, enseguida empezó a salir y entrar mientras el otro le follaba el coño teniendo así una doble penetración.
—Ah! Follenme duro!!— pidió tete y los ancianos arremetieron duro y rápido en sus agujeros.
Sus grandes tetas se balanceaban cuando la agarraron con fuerza follandola por los dos mientras tres esperaban su turno para que les chupara la polla. Tete gemía sintiendo su cuerpo ser usado por su abuelo y estos ancianos, le excitaban mucho los viejos por eso siempre dejaba que su abuelo la folle.
Sintió la polla dentro de su coño hincharse cuando de pronto el viejo se vino dentro de ella, gimió alto y en ese momento el que le follaba el culo también se corrió, el semen añejo se deslizó por sus agujeros rojos y cuando se salieron se empezó a escurrir.
—Abre la boca.— dijo uno de los hombres frente a ella y tiras de semen espeso cayeron en la boca de tete y se lo tragó, el otro se empezó a masturbar y se vino también en su boca, el otro en su cara y tete se tragó el semen de ellos.
Se pusieron alrededor de ella dándole sus pollas, tete sintió su coño mojarse más le encantaba chupar pollas viejas y arrugadas, lamió el semen de sus pollas y las limpio tragándose el semen, los que le follaron el coño y el culo también le dieron sus pollas ya flácidas y tete se las metió a la boca con gusto limpiando el semen.
—¿Mi nieta es la mejor zorra verdad?
Los hombres rieron.
—Gracias por compartirla con nosotros.
—Cuando quieran, ella puede atendernos a todos.
Tete sonrió satisfecha.
Si la historia tiene apoyo subiré más!!