Capitulo 1
MOCHY
Debería apartar la mirada. Esto no es algo que me esté permitido ver. Siempre que papi y yo estamos viendo un programa o una película
y aparecen cosas así en la pantalla, me tapa los ojos con su gran mano para que no pueda verlo.
Cuando oí el leve gemido pensé que podría saber de qué se trataba. Así que me arrastré lentamente por una sección de libros en la que nunca me aventuraba. La de no ficción. Me he mantenido en la sección de romántica desde que la encontré hace unas semanas.
Ahora es mi adicción. Me dio una idea de lo que mi papi ha estado
ocultando a mis ojos. Ahora creo que podría tener una visión real de ello.
Saco uno de los libros de la estantería para echar un vistazo a la siguiente sección. De ahí vienen los gemidos.
Hay una chica apretada contra la pared entre dos estanterías.
Sus piernas rodean a un hombre y él le mete la mano en la camisa.
Los pantalones del hombre están en el suelo y se balancea contra ella.
Cuando suelto un pequeño grito ahogado, los ojos de la chica se
clavan en los míos. Me sonríe y yo vuelvo a colocar el libro en su lugar
y me apresuro a ir a la recepción. Estoy mortificado. ¿Cómo voy a volver a la biblioteca?
Dejo el libro que quiero sacar en el mostrador y Deb me lo quita
—Este es bueno.— me dice y me guiña un ojo.
Dios mío. A estas alturas, mis mejillas tienen que estar ardiendo.
Agacho la cabeza para disimular mientras busco el libro que devuelvo de mi bolsa.
—Oh.
Busco más profundamente como si fuera a aparecer por arte de magia. —He olvidado el que iba a devolver.
—No pasa nada.— Deb me devuelve mi libro nuevo junto con mi tarjeta. —Puedes sacar más de uno a la vez.
—Gracias. —Lo meto en mi bolso para que papi jk no lo vea.
— ¿Te recoge tu padre? — Los ojos de Deb se dirigen a las puertas de la biblioteca.
—No.— miento. —Está ocupado.
Tengo en la punta de la lengua decirle que está en una cita, pero
no quiero pronunciar esas palabras. Sobre todo, quiero que deje de mirar a mi papi. ¿Qué le pasa a la gente? ¡¿No tiene su propio papi?!
Apuesto a que si le preguntara por el suyo, tampoco querría compartirlo.
Sus hombros caen. — ¿Sale con alguien? —Deb se coloca un mechón de pelo detrás de la oreja.
—No sale con nadie.— respondo con firmeza.
Deb ladea la cabeza y me dedica una media sonrisa. —Ya.
Me doy cuenta por su tono de que cree que soy un ingenuo
respecto a lo que trama mi papi, pero él no es así. Yo lo sabría. Papi jk dice que no nos guardamos secretos. Nunca.
—Tengo razón.— resoplo antes de salir de la biblioteca. Me pregunto si habrá otra biblioteca por aquí que pueda empezar a visitar.
En cuanto salgo de la biblioteca, veo la camioneta de papi. Él también me ve porque se baja y da la vuelta para abrirme la puerta.
Cuando estoy a unos metros de él, me arrojo a sus brazos. Papi jk me atrapa, me abraza y me levanta. Sin pensarlo, lo rodeo con las piernas como había visto hacer a la chica de la biblioteca. Cuando me toca las nalgas, se ríe.
— ¿Me echas de menos? —Asiento, pero mantengo la cara pegada a su cuello. Sigo extrañado por Deb
. — ¿Qué te pasa? —
Papi me da un apretón en el culo para llamar mi atención. Sacudo la cabeza porque no quiero hablar de ello. Pero por supuesto él no lo deja pasar.
–cariño .
—Quiero ir a otra biblioteca.
—Entra. Ya hablaremos.
A regañadientes, quito mis piernas de alrededor de él mientras papi me deposita en la camioneta. Después de abrocharme el cinturón, me mira a los ojos.
—De todas formas, tenemos que hablar de tus visitas a la biblioteca.
— ¿Tenemos que hacerlo?— Oh, mierda.
—Tenemos que hacerlo.pequeño
Papi jk mete la mano en la guantera y saca mi libro perdido de la biblioteca. Doble mierda.
— ¿Qué? —Juego con la punta de mi camisa , sin mirarlo a los ojos.
—cariño . Si quieres leer cosas de chicos mayores, es hora de que hablemos de lo que son esas cosas.
— ¿Tenemos que hacerlo? —Lo miro a través de las pestañas,
pero tiene la mandíbula rígida. Me resulta difícil leer su expresión.
Últimamente hace mucho eso y me hace moverme en el asiento. Igual que yo cuando leo alguno de estos libros.
—En casa.
Me tiende el libro y se lo cojo antes de meterlo en el bolso. Veo cómo se acerca a la parte delantera de la camioneta y tengo que luchar contra el impulso de inquietarme.
— ¿Por qué no me dices por qué quieres ir a otra biblioteca? —
pregunta papi mientras nos lleva a casa. No es un trayecto corto, ya que vivimos fuera de la ciudad. Vuelvo a juguetear con la punta de la camisa porque no quiero decírselo
. —Dime,pequeño . —
Papi jk se acerca y me pone la mano en el muslo.
—La bibliotecaria está enamorada de ti. ¿De acuerdo? —
exclamo, cruzo los brazos sobre el pecho y miro por la ventana. Papi suelta una risita, así que me giro para mirarlo.
—Cuidado, cariño . —Me aprieta el muslo y dejo de mirarlo.
Aunque me gusten los azotes, no me gusta que papi se enoje conmigo. Haré lo que sea para hacerlo feliz. Cualquier cosa.
—Lo siento, papi.
—No pasa nada.
Me pasa los dedos por el interior del muslo. Siempre encuentra formas de tocarme y me hace sentir muy especial.
—Todavía tenemos nuestro acuerdo.mochy
me recuerda papi, y eso me hace sonreír
. —Eso es parte de lo que tenemos que hablar cuando lleguemos a casa.
— ¿De qué tenemos que hablar? —
pregunto, aunque es difícil pensar con claridad cuando los dedos de papi jk siguen subiendo por el interior de mi muslo. Lucho por no cerrar las piernas, aunque apretarlas ayudaría a aliviar el dolor que siento entre ellos
—Te meneas mucho.cariño
— ¿Uh? — ¿Me estás escuchando, pequeño ?
Los dedos de papi se deslizan bajo mi muslo y me agarran con fuerza. Suelto un pequeño chillido de sorpresa.
—Lo intento.
—Es por estos libros que estás leyendo. Te hacen pensar en cosas de adultos. En las citas y en todo lo que conllevan.No se equivoca. Ciertamente me hace considerarlo. Mucho.
—Lo sabía. —Suspira
y saca la mano de entre mis piernas.Quiero agarrarlo y traerlo de regreso.
— ¿Estás enojado conmigo?
—No, cariño No estoy enojado. —
Por su expresión, no estoy seguro de creerle. De hecho, durante todo el camino a casa está callado.Cuando entramos en casa, papi me coge de la muñeca y me lleva a su habitación. Me sorprende, porque nunca puedo entrar en su habitación.Cuando entro, me invade su olor delicioso y reconfortante
. —¿Seguro que no tengo problemas?
—Siéntate. —
Señala la cama y se dirige a la zona de estar, al otro lado de la habitación. Coge una botella de cristal de la mesa junto a laventana y vierte el líquido marrón en dos vasos. Cuando vuelve y me da uno, vacilo en cogerlo.
—Pensé...
—Quieres hacer cosas de mayores.cariño
antes de beberse el suyo de un trago.Me hace un gesto para que Hago lo mismo, pero en cuanto trago siento el ardor. Toso mientras papi vuelve a llenarme el vaso.
—Así conseguirás relajarte.
Me río, y él me sonríe satisfecho. Me encanta complacerlo, así que repito la acción. Luego otro hasta que siento que la cabeza me da vueltas.
—Vaya. — digo más para mí mismo, pero él me quita el vaso de la mano. —Sí que me siento más relajado
—Ahora hablemos de los libros.
—Me gustan mucho.
suelto. — ¡Upss!— Me tapo la boca con las manos.
—No pasa nada, cariño
Papi se sienta y me coge en brazos antes de colocarme en su regazo.
— ¿Por qué te gustan? — Su mano
vuelve al interior de mi muslo y me acaricia.
—Me hace sentir cosas.— Aprieto la cara contra su cuello
inhalo su aroma. Siento la tentación de lamerlo, pero ¿qué pasaría si lo hiciera? Probablemente pensaría que estoy siendo tonto
— ¿Los sientes aquí? — me pregunta mientras su gran mano acaricia mi sexo.
—Sí. — respiro contra su cuello.
—Estás mojado jimin
—Lo siento. Me sigue pasando. los pezones. Siempre me aprietan mucho. También me duelen también están puntiagudos
—Ya veo. —Levanto la cabeza para mirarle.
—Acordamos que no podías salir, pero parece que necesitas atención.
Papi jk Me acaricia mi polla
—Pero...— Papi me interrumpe antes de que pueda protestar.
Suelta un fuerte suspiro. —Y ahora lo has hecho,cariño
— ¿Qué? —pregunto inocentemente mientras lo miro a los ojos.
—Has hecho que tu culo esté necesitado.
Sacude la cabeza como decepcionado
. —Ahora que sé que hay un culo necesitado cerca de mí, mi polla lo deseará.
Respiro.
—Así que puede que haya que volver a poner las cartas sobre la mesa.
— ¡No! Dejaré de leerlos. — suplico.
Juro que veo a papi jk sonreír por un segundo antes de que su expresión se vuelva seria
. —Creo que puede que sea demasiado tarde.cariño
dice papi jk , y entonces siento que me tira de las bragas hacia un lado








