Terror Hecho Amor

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Summary

Decían que eran monstruos. Ellas solo querían ser amadas. Cuatro hermanas, cuatro formas distintas de locura. Una marcada por la pérdida, otra por la ira, otra por la sangre... y la última por los celos. Cuando un chico alegre entra en sus vidas, se convierte en su refugio, su juguete... y su condena. Porque nadie puede escapar del amor cuando nace en la oscuridad.

Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
16+

1. Aceptación Irracional.

En plena oscuridad, dentro de una casa, se escuchaban gritos y destrozos. Una pareja acababa de ser asesinada.

Un ser cubierto de sangre remataba a sus presas mientras reía de manera fría; continuaba perforando los cuerpos para asegurarse de que no se movieran.

—Patético, patético... qué patético —susurraba, con la voz empapada de desprecio.

Todo era observado desde un pequeño agujero en la madera. Dos niñas miraban con el rostro descompuesto; la mayor abrazaba a la menor con fuerza, intentando que no hiciera ruido.

La entidad se incorporó, lista para marcharse. Eso motivó a las niñas a acercarse un poco más, intentando ver mejor... pero ya no estaba.

Un silencio espeso cubrió la habitación por unos segundos. De pronto, el agujero fue tapado por una mano carmesí. La sangre chorreaba entre los dedos.

La hermana mayor reaccionó al instante, acercando a la pequeña hacia sí, alejándola del orificio.

—Qué interesante...

La voz se filtró por la madera, suave, casi entretenida. Las niñas no se movieron. No respiraron. El asesino sabía que estaban ahí.

El silencio volvió. Pero ya no era el de antes: era el tipo de silencio que anuncia algo peor. La noche guardó el secreto. Los gritos, la sangre, las huellas... todo se desvaneció entre sombras.

Las niñas sobrevivieron. No porque el monstruo las perdonara, sino porque prefirió dejarlas vivir. Nadie entendió por qué.

Los cuerpos fueron encontrados días después, y el caso quedó marcado como una tragedia inexplicable.

Las niñas crecieron. Ya no fueron víctimas: se convirtieron en cazadoras. Pero esa noche nunca desapareció. Solo esperó. Solo esperó renacer con fuerza.

—Despierta... que despiertes. ¿Me escuchas? Despierta, chico. —El hombre de negro, al ver que el joven no reaccionaba, elevó el tono de su voz—. ¡Que despiertes! ¿Vas a dormir todo el día? ¡Levántate ya!

Ante tales gritos, un pelirrojo se despertó. Estaba atado y con la cara contra el suelo.

—Oí que un cazador de demonios llevaba a uno en la espalda. Pensé que sería más extravagante, pero es solo un niño cualquiera —dijo un hombre con dos espadas en la espalda, anillos en los dedos y brazaletes.

—El niño infringió las normas llevando un demonio consigo —exclamó un hombre de melena amarilla con puntas rojas.

—Pero no mataremos a un niño tan lindo —dijo una mujer de enorme busto.

—Parece que sí, Mitsuri —pronunció otra mujer de pelo negro largo con broches de mariposa.

—Es un pájaro negro... ¿cuál era su nombre? —exclamó alguien pequeño.

—Pobre niño, rezaré por su alma desafortunada —habló un hombre de gran tamaño y estatura.

—¿Quiénes son ustedes? —dijo el chico de cabello rojizo como la sangre.

—No hables sin permiso... estás frente a los Pilares —dijo el hombre de negro.

—Tranquilícese, primero escuchemos al joven —exclamó una joven de pelo negro y puntas moradas.

—A mi parecer, él merece morir junto al demonio. Infringió las reglas —dijo el de mechones amarillos.

—Si ese es el caso, me encargaré de que sea una ejecución extravagante. Su sangre salpicará el suelo de forma dramática.

—Matar a un niño tan lindo... eso hace que se me parta el corazón —exclamó Mitsuri con pesar.

—Dejen al niño. Concentrémonos en Tomioka. Según lo que nos dijo Shinobu, él también infringió las reglas protegiendo al cazador y al demonio. Merece un castigo... ¿no dirás nada en tu defensa, Tomioka? —dijo el joven subido a un árbol con una serpiente en el cuello.

El mencionado estaba de espaldas a la mayoría, en silencio.

—Oigan, déjenlo quieto. Saben que vino sin oponer resistencia —exclamó Shinobu.

—Después pensaremos en lo que le hacemos —dijo la mujer de broches de mariposa.

—Ahora lo que importa es la historia de este joven... que ha estado viajando con un demonio a su lado a pesar de ser un cazador —replicó Shinobu.

—¿Dónde está mi hermana...? —El chico no pudo terminar debido a una fuerte tos.

Shinobu se acercó con una botella abierta.

—Toma despacio, estás herido. Le puse un analgésico para que puedas soportar el dolor... primero preséntate y luego dinos por qué llevas un demonio contigo.

—Mi nombre es Tanjiro Kamado, y mi hermana no ha lastimado a nadie. Les prometo que ella nunca ha devorado a un humano...

—Vaya, vaya... ¿Qué tenemos aquí? Un cazador de demonios diciendo que un demonio no come humanos. ¡Qué estupidez! Claro que la defenderás por ser tu hermana -gritó un cazador peliblanco con cicatrices.

—Sanemi, no hagas una tontería —dijo Shinobu.

-¡Aunque sea tu hermana sigue siendo un demonio! ¡Merece ser exterminada como el resto! -A lo dicho, el cazador sacó su katana y la clavó en la caja donde se encontraba Nezuko.

—¡Nadie lastima a mi hermana! Si no sabes diferenciar entre un demonio malo y uno bueno, no mereces llamarte Pilar. —El pelirrojo se levantó de golpe, corrió, esquivó el corte de Sanemi, saltó y le dio un cabezazo de roca al Pilar.

Sanemi cayó al suelo aturdido. Tanjiro también cayó cerca de la caja de Nezuko. Los dos se levantaron lentamente, mirándose fijamente.

—Desgraciado...

La mujer de peloqueda mirando unos momentos.

—Ja, ja, ja... -Una risa leve se escuchó de la mujer de cabello negro—. Perdón, discúlpenme.

—¿No les parece raro que el Patrón no esté enterado? —dijo Mitsuri con extrañeza.

A lo dicho, la duda invadió a todos, dejándolos estáticos.

—El Patrón acaba de llegar —dijeron al unísono dos gemelas de mechas blancas.

Desde una de las puertas apareció un hombre de elegante vestidura y la parte superior del rostro con deformidades.

—Muy buenos días, mis niños... El clima se siente agradable... imagino que el cielo debe estar despejado... Gracias a todos por asistir a nuestra reunión anual.

—Muy buenos días, Patrón. Espero que goce de buena salud.

—Muchas gracias, Sanemi.

—Patrón, ¿Qué deberíamos hacer con este cazador y con su hermana demonio?

—Sobre ese asunto... yo acepto la situación de Tanjiro y Nezuko. Apreciaría que hicieran lo mismo.

—¡Por favor, Patrón! Le suplico que castigue a Kamado y a Tomioka -exclamó Sanemi, enojado.

—Me niego. Estoy en contra de aceptarlo —dijo el de mechones rojos y amarillos.

—No confío en ellos y no pienso hacerlo —dijo el joven con la serpiente.

—A mí se me olvida todo... realmente no me importa —exclamó el menor de todos.

—Yo acepto que el joven ande con un demonio. Por usted, Patrón —replicó Mitsuri.

—Tengen Uzui se niega a aceptar esta idea.

—Trae la carta —dijo el Patrón.

En seguida llegó alguien parecido a las gemelas, pero con el cabello oscuro y una hoja en la mano.

—Esta carta proviene del antiguo Pilar del Agua, Urokodaki. Leeré parte de su contenido -dijo la joven. Entonces comenzó-:

"A pesar de que Nezuko ha tenido hambre durante dos años, no ha devorado a un solo humano. Es una realidad. Le suplico, Patrón, que deje a Nezuko pelear al lado de su hermano. Si Nezuko probara la sangre, tanto Tanjiro, Tomioka y mi persona nos comprometemos a exterminarla, y después a hacernos seppuku, si llegara a suceder". —La pelinegra se detuvo—. Eso es parte de la carta que envió el ex Pilar del Agua.

—Esa no es la única noticia... Tanjiro Kamado ha sido el único cazador de nuestra generación en toparse con Muzan.

Los presentes quedaron atónitos ante tal revelación y empezaron a lanzar preguntas al Kamado. El Patrón colocó un dedo en sus labios, indicando silencio.

—Ante las pruebas y afirmaciones dadas, le doy mi consentimiento a Tanjiro para seguir peleando junto a su hermana. Si alguien está en contra, tendrá que mostrar una prueba que rivalice con lo dicho. ¿Alguno la tiene?

Los Pilares se resignaron a lo mencionado.

—Patrón, discúlpeme por lo que haré —dijo Sanemi. Luego se cortó parte del brazo, y dejó caer sangre encima—. Vamos, demonio. Muestra tu verdadera naturaleza.

—No va a salir en plena luz del día, esperará a que anochezca —exclamó Iguro.

Sanemi saltó dentro del salón del Patrón, a la vista de todos, clavó la espada en la caja y la abrió.

—¿Qué pasa, demonio? ¿No tienes hambre? ¿Eh?

—¡Nezuko! —Tanjiro intentó levantarse, pero fue detenido por el Pilar de la serpiente.

El pelirrojo luchó por levantarse, pero cada vez le aplicaban más fuerza. De tanto esfuerzo, Tanjiro ya no sentía los pulmones.

—Iguro, ¿no crees que estás aplicando demasiada fuerza? —exclamó Shinobu.

—Solo estoy usando más fuerza porque él se resiste mucho.

Tomioka intervino, agarró el brazo de Iguro con fuerza, permitiendo que Tanjiro se levantara y corriera hacia su hermana.

—¡Nezuko!

—¿Qué está pasando? —preguntó el Patrón.

—El demonio apartó la mirada de Sanemi, a pesar de que le mostró sangre.

—Creo que con esta prueba queda en evidencia que Nezuko no atacará a los humanos.

—¿Qué crees que haces, Tomioka? —dijo Iguro, soltándose del agarre.

—Espero que cuiden a los jóvenes.

—Entendido, Patrón —dijeron al unísono los Pilares.

—Patrón —exclamó la mujer de broches de mariposa.

—Diga, Kanae.

—Que lleven a los jóvenes Kamado a mi finca, para que se recuperen.

—Claro.

Al instante, más personas vestidas de negro se llevaron a Tanjiro y Nezuko. Después de que se marcharon, la reunión de los Pilares empezó oficialmente. El Patrón estaba preocupado por el reciente aumento de los demonios y por la debilidad de los cazadores actuales.

Al terminar, cada Pilar se dirigió a sus misiones y a sus fincas.

—¿Qué opinas del joven, Shinobu?

—Un alma pura... algo inusual, para ser sincera. ¿Y tú qué dices, nee-san?

Kanae queda mirando el suelo. Toca su barbilla con el dedo. Sonríe y habla.

—Me llamó bastante la atención. En especial lo mucho que aguanta el sufrimiento -dijo Kanae con una sonrisa.

—Qué interesante -exclamó Shinobu.

suyoku nareru riyu o shitta boku o tsurete susume.