Capítulo 1
La amé y la amare tanto que no puedo volver a perderla. Viví toda una vida sin ella, acepté que la amaba cuando fue demasiado tarde.
Me negué tanto a esa felicidad y cuando al fin me decidí a ser feliz con ella, la vida, jugando conmigo y burlándose de mí, solo me dio una probada de esa felicidad.
Después de perderla, la única razón que tenía para seguir adelante era mi hija. No volví a estar con nadie.
Ella dejó una marca en mi corazón que nadie podrá borrarla, porque jamás logrará otra persona llenar el vacío que dejo en mi o siquiera intentar tapar ese vacío.
Todos los días despertaba con la ilusión de volverla a ver, sin embargo, había días en los que no quería despertar porque soñaba con ella. Mi corazón se partió un sin número de veces cuando veía parejas siendo felices, declarándose su amor, jurándose estar juntos toda la vida, tal como tú lo hiciste conmigo, y yo, en mi ignorancia, repudié tu amor.
Mi vida sin ti fue una verdadera tortura constante, aunque hubo días buenos junto con nuestra hija, sin embargo, tuvo que partir de casa. No sabes cómo lloré ese día cuando vi su cuarto vacío. Pero lo que más me dolía era que no estuvieras conmigo, que no estuvieras a mi lado para decirme que era normal, que los niños se van de casa.
Ese enorme vacío era mi castigo por no saber valorar el amor que me diste.
Todas las noches pedía una oportunidad para volver a verte, aunque sea unos segundos más.
En mi desesperación divagaba y pedía a quien sea, para que retrocediera el tiempo, hasta pedí que volvieras a mi como sea. No me importaba si tú no me recordabas o si tenía que suplicarte amor toda mi vida. Porque era más que un hecho, que yo actuaría de la misma manera que tú lo hiciste conmigo.
¿Sabes por qué haría lo mismo? Porque ahora entiendo ese amor que tenías por mí, ese amor que tantas veces juzgué, recriminé, llamé enfermizo, anormal... incluso llegué a catalogarte de loca.
Mi vida, durante esos años sin ti, no solo me mostró la falta que me hacías también me mostro la realidad de cómo me amaste.
En mis noches solitarias, de tristeza y melancolía, yo solo deseaba devolverte todo ese amor que me diste. En el final de mis días lo único que pedía a cada segundo fue volver a coincidir en mi próxima vida contigo.
Cuando cerré para siempre mis ojos conocí a la diosa del amor (afrodita) a quien le pedí apiadarse de mí, pero no lo hizo, porque ante sus ojos yo no te merecía y consideraba que mi castigo de haber permanecido toda esta vida sin ti era muy poco
Sin embargo, no me rendí y le suplique no sé cuánto tiempo que al final me ofreció una propuesta, un trato para volver contigo.
Solo tenía una oportunidad, y si la desperdiciaba, nuestros destinos se separarían para siempre.
Sin pensar en las consecuencias e impulsada por la ilusión de volverte a ver acepté su trato. Aunque después me percate del riesgo de perderte para siempre, aunque tampoco tenía la seguridad de que, en otra vida, nos volveríamos a encontrar.
—Lilith, has menospreciado, pisoteado, negado y odiado al amor puro, sincero y noble que he creado y ofrecido para ti a través de Gin. Ella te amó desde el primer momento en que te vio, incluso olvidándose de que debía amarse a sí misma. Por esto, odio en volver a que se reencuentren en otra vida. Y para olvidarme de su terrible historia de amor, debes ganarte el amor de ella, en esta nueva vida. Más bien, debes recordarle cómo te amó en su anterior vida. Pero no te la pondré fácil —sentenció Afrodita—. Estas son las condiciones:
1. Vivirá a cientos de kilómetros de donde nacerás y crecerás tú.
2. Será mayor que tú y tendrá preferencia por personas mayores, por lo que no sentirá interés por alguien como tú.
3. Se encontrarán cuando ella cumpla 26 años.
4. Ambas olvidarán todo, pero es vital que la encuentres y vuelvas a enamorarla antes de que cumpla 33, la edad en la que murió en su vida pasada.
5. Seguirás siendo una persona famosa y privilegiada. Sin embargo, ella perderá todo el poder y el dinero que tuvo antes. Además, llevará una vida muy triste: perderá a su madre a temprana edad, será maltratada y humillada hasta el punto de desear quitarse la vida en innumerables ocasiones.
— Esperemos que sea lo suficientemente fuerte para mantenerse firme hasta su reencuentro.
—¡Espera, por favor! — llame con desesperación— ¿Por qué la harás sufrir? ¿No fue suficiente el sufrimiento que yo la hice vivir? Se supone que quien debe ser castigada soy yo, no ella. Esto ¡Es injusto! —reclamé con desesperación.
—Es injusto dices— grito furiosa —. Esto no es nada injusto. Porque esa será su prueba por haberse aferrado tanto a ti, olvidándose por completo de sí misma. Así como se aferró a ti con tanta terquedad y desesperación, ahora tendrá que hacerlo con la vida, para que aprenda a amarse.
—Te suplico — decía con un nudo en la garganta— al menos, un poco de su dolor pásamelo a mí —rogaba.
—No es una opción. ¿Acaso piensas que se rendirá tan fácilmente? —me desafió con la mirada.
—¡No quiero que sufra! Ya lo hizo conmigo, por favor... —supliqué nuevamente.
—Es mi última palabra. ¿Lo tomas o lo dejas? —preguntó con frialdad.
—Al menos considéralo... Acepto tu trato — hablé apretando mis puños —aunque me parece una gran injusticia —decía frustrada.
—¿Injusticia? — pregunto más furiosa— ¿Quieres saber qué es verdaderamente injusto? —me miró con fuego en sus ojos—. Injusto es que solo cuando ella estaba muriendo te dieras cuenta de que la amabas. Injusto es que nunca conociera a su hija. Injusto es que, hasta su último aliento, lo único que suplicaba era recuperarse y no por ella, sino para que tú no te quedaras sola, ni sufrieras. Eso es lo que más me enfurece de ella: que hasta el final de sus días se preocupó más por ti que por sí misma. Lilith te recuerdo que yo soy la diosa del amor, no de la tristeza —me recordó— lo único que recibí de ustedes dos fueron sentimientos de dolor, remordimiento y tristeza. Solo al final su amor fue recíproco, cuando ya todo estaba perdido —gritó histérica estas dos últimas palabras—. Aunque debo admitir que admiro tu valor al tomar esta decisión por las dos, apostando todo sin siquiera saber si volverán a encontrarse —sonrió con malicia.
—Ahora mismo tengo la certeza de que, si no aceptaba tu trato, nunca volverías a entrelazar nuestros destinos —hable con sinceridad.
—¿Y por qué piensas eso? —preguntó intrigada.
—Porque no solo estás enojada conmigo y con Gin. Tú estás furiosa. Y cada vez que vuelvas a ver nuestra historia, te enfurecerás aún más por el final que te dimos —contesté.
La diosa sin filtros comenzó a reír ante mi respuesta.
—Eres inteligente, y no te equivocas. Siempre encontraría una excusa para apartarlas. Aunque, en algún punto, debía volver a unirlas en otra vida, pero podrían haber pasado millones de años para que eso sucediera de nuevo. Sin embargo, con este trato que aceptaste ahora, el cual solo tienes una oportunidad y si fracasas, yo tendré toda la autoridad para romper ese maldito hilo que las une —hablo triunfalmente.
—Por favor necesito que me devuelvas a mi nueva vida sin perder mis recuerdos. Yo mantendré mi palabra de no acercarme a ella hasta que cumpla sus 26 años, pero por favor necesito recordar todo para no cometer ningún error y hacer que cortes nuestro hilo —suplique.
—¡Acaso estas insinuando que no cumpliré mi palabra o hare trampa! —rugió furiosa.
—Jamás dije eso— me defendí— pero quiero tener una certeza de que cumplirás tu palabra— hable con un hilo de miedo en mi voz.
—¡Ya aceptaste el trato! Ahora vuelve —ordenó, su voz resonando con un eco distorsionado.
—¡No, espera...! —grité
Mi cuerpo no se movía y empezaba a desvanecerme para ir hacia mi nueva vida.
Julio 23 de 2026 Hollywood
—Jenna, cariño, ¿Cómo te encuentras? — me preguntó mi madre preocupada.
—Me duele la cabeza— fruncí mi ceño, adolorida... ¿Podrías traerme un poco de agua? —pedí con mi voz débil.
—Nos asustaste mucho, ya viene el doctor para revisarte —me aviso mi padre.
—Ya llegó el doctor —entro avisando mi hermana.
El doctor me realizó un chequeo. Y me diagnostico con deshidratación y fiebre así que me recetó suero y electrolitos. Aun así, lo que me perturbaba no era mi estado físico, sino el sueño que había tenido. Todo se sintió tan real... Y recordar su rostro me hacía doler el pecho y sentir una profunda tristeza.
Ese día no fui a grabar por recomendación del doctor, me quedé en reposo total. No salí de mi habitación. Porque esa chica seguía rondando en mi cabeza, como si fuera un recuerdo atrapado en el fondo de mi subconsciente. Tenía la necesidad de tomarle una foto en mi cabeza, para poder retratarla e ir a buscarla. Pero no podía hacerlo, ella solo existía en mi cabeza.
Durante todo el día, mis padres y mis hermanas estuvieron cuidándome. A pesar de ser una estrella famosa, nunca viví completamente sola como otras celebridades lo hacían.
En toda mi vida siempre había sentido que me faltaba algo, me sentía incompleta. Especialmente en mis relaciones amorosas. Al principio, creí que era porque me gustaban tanto los chicos como las chicas, pero incluso después de aceptar mi bisexualidad, ninguna relación me hacía sentir realmente completa.
A lo largo de mi vida solo he tenido dos novios y una novia, pero con ninguno de ellos logré sentirme completa. Mi primera vez no fue especial ni significativa para mí. Pensé que quizá con el tiempo y la experiencia las cosas mejorarían, pero no fue así. Mi último novio tampoco logró despertar en mí esa conexión profunda que anhelaba. ahí fue cuando cuestioné mi orientación sexual y decidí intentarlo con una chica, ya que siempre me habían atraído.
Con mi exnovia Madeline duramos muy poco tiempo, porque el resultado sentí que iba a ser el mismo y no me equivoque. Así fue: nada cambió, seguía sintiéndome incompleta.
Pero eso estaba cambiando, desde hace dos semanas, he estado teniendo sueños recurrentes con una chica. En cada sueño, una parte de mí quería correr hacia ella, abrazarla y no soltarla nunca. Y ahora, este último sueño me dejó más confundida que nunca, pero siempre con ganas de estar con ella de todas las formas posibles.
Por la noche, aún medio dormida, la misma entidad del sueño anterior se presentó ante mí. O, como se hacía llamar, la diosa del amor (Afrodita).
—¿Qué eres? —pregunté con nerviosismo y miedo.
—¿Tan rápido me olvidaste? —respondió con una sonrisa torcida—. Soy Afrodita, y debo informarte que todos los sueños que has tenido son recuerdos de tu vida anterior. Así que ahora mismo estoy cumpliendo con mi parte del trato, el que hicimos: devolverte tus recuerdos.
—¿De qué hablas? —pregunté confundida.
—Ahora lo verás— respondió sonriendo maliciosamente,
Apenas termino de decir esas palabras mi mente se nublo por completo. Lo siguiente que sentí fue un dolor desgarrador, tristeza, remordimiento y angustia en todo mi ser. Todos los recuerdos de mi vida pasada regresaron de golpe. Mi pecho dolía y no podía parar de llorar. Mientras intentaba controlar mi llanto escuche la voz de Afrodita:
—Ahora que tienes tus recuerdos, no olvides nuestro trato, Lilith. Gin está a punto de cumplir 26 años. Su cumpleaños cae en el mismo día que en su vida anterior. Ella llegará a tu país en dos semanas. Pero recuerda bien las cláusulas de nuestro acuerdo — me advirtió amenazantemente.