Transmigrado a mundos Hentai con heroínas ¡No Jodas!

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Summary

Continuación directa de Trasnmigado a un mundo NTR con sistema ¡¡No Jodas!! Luego de su batalla con el caballero anti-ntr y de aceptarse así mismo, Hiroki se decide por pasar el tiempo con su nueva familia y resolver los asuntos en su mundo, antes de aventurarse al nuevo, sin saber que el destino le tenia preparado algo mas en mente y que por mas que crea haber resuelto el pasado, este mismo puede volver de una forma que jamas esperaría. [Mundo actual: Mundo NTR] [Mundo desbloqueado: Kuroinu] [Siguiente mundo: ???] Pueden esperar mas lemon, peleas y torturas como en el primer libro, solo que ahora me tomare el desarrollo mas enserio o al menos haré el intento de hacerlo mejor que antes, como ya saben, esta historia no es para todo publico y siguiendo la misma lógica que el anterior libro, si no les gusta el contenido, pueden buscar otra historia que se adecue a sus gustos.

Status
Ongoing
Chapters
23
Rating
5.0 4 reviews
Age Rating
18+

Prologo


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*Sonido de alarma*

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???: *Suspira*

Una figura envuelta en mantas, levanto una mano y apago la alarma que sonaba en su habitación con frustración, pero aun así tardo unos minutos mas en levantarse a regañadientes de la cama y abrir los ojos con notable somnolencia.

???: (Sigo viva......que lastima)

Sin ánimos para seguir pensando, la figura se levanto de la cama y contemplo el desorden que había en su habitación.

???: (Mas tarde lo limpio)

Saliendo del cuarto, la figura camino por el pasillo y se detuvo en una puerta en especifico, por un momento, su mirada mostró algo mas que melancolía, un arrepentimiento que la carcomía constantemente y le hizo recordar cosas del pasado.

???: *Aprieta los puños*

Queriendo ignorar ese sentimiento, la figura continuo su camino por el pasillo, hasta detenerse en otra puerta y hablar en voz alta.

???: ¡Kanoko! Es hora de levantarse

No obtuvo respuesta, pero no la necesitaba, sabia que ella debe haber oído lo que dijo y no tardaría en levantarse, por lo que debía ir a la cocina a preparar el desayuno....o al menos hacer el intento.

Kaede: (No tenemos muchos ingredientes, parece que tendré que salir a comprar....pero el presupuesto es limitado)

Haciendo su mejor esfuerzo con lo que tenían a la mano, Kaede hizo unas tostadas con mantequilla, acompañado de un vaso con jugo, dejándolos sobre la mesa, donde posteriormente apareció Kanoko, quien sin mostrarse muy animada, ni siquiera para saludar a su madre, se sentó y comenzó a comer en silencio, sin importarle si el sabor era bueno o malo.

Kaede: *Se sienta* Y....¿Como amaneciste?

Kanoko: *Come*....Viva, supongo

No era la respuesta que Kaede buscaba, pero tampoco podía forzarla, por lo que dando un pequeño suspiro, decidió comer en silencio, desde hacia tiempo, esta se abría convertido en su rutina....desde lo ocurrido aquel día que todo cambio.

La casa antes llena de risas, gemidos o gritos de placer, paso a convertirse en un ambiente sombrío y silencioso, donde solo proliferaban los recuerdos del tipo de cosas que ocurrieron en la peor etapa de sus vidas y que llevo a la propia autodestrucción de su familia.

Kaede: Por cierto ¿Lograste hallar un trabajo?

Kanoko: *Suspira* No, sigo haciendo encargos, por lo que sigo buscando

Kaede se mostró un poco frustrada, desde hacia meses, perdió su trabajo en la compañía que trabajaba, debido a su bajo rendimiento, por lo que tuvo que encontrar otro trabajo, esta vez de camarera en una cafetería, donde no ganaba mucho dinero, lo que les hizo tener problemas económicos.

Por otro lado, las notas de Kanoko habían bajado al punto de que podía repetir el año y como ya no podía pagar la matricula, ella tuvo que salirse de la escuela y conseguir trabajo, donde mas de alguno quiso aprovecharse de ella, por lo que tuvo que hacer recados o encargos tan solo para ganar algo para llevar a casa.

La situación de ambas era deplorable, pero sabían que fueron sus propias decisiones las que las llevaron a estar en esa situación, una de la cual ya no había vuelta atrás y en donde perdieron mas cosas de las que creyeron ganar en su momento.

Kanoko: Mama....¿Como estará el?

Kaede miro a su hija, sabiendo a quien se refería, después de todo, el había sido noticia desde lo sucedido hace meses en la ciudad, aunque poco le sorprendió, después de haber visto su otro lado esa noche en la que torturo al que algunas vez creyeron, era un verdadero hombre.

Kaede: *Suspira* No lo se, lleva desaparecido hace tiempo.....me preocupa

Kanoko no dijo nada al respecto y miro su jugo en silencio, pensando en todo lo ocurrido, las decisiones que tomo, en lo que su “Hermano” se convirtió, pero sabia que no tenia derecho a quejarse, lo que hizo fue imperdonable y el se lo dejo claro esa noche, el ya no tenia una hermana mayor y mucho menos una madre.

Kanoko: *Suspira* (A veces me pregunto ¿Que estarás haciendo ahora que nos sacaste de tu vida?)

Terminando su vaso de jugo, Kanoko se levanto de la mesa y tomando un abrigo, se preparo para salir, no sin antes despedirse de su madre, quien aun no había comido ni la mitad de su comida.

Kanoko: Veré si hoy tengo suerte, te llamo si encuentro algo

Con eso dicho, Kanoko se fue, dejando sola a Kaede, quien estaba inmersa en sus propios pensamientos, pero que a los pocos minutos, dejo de lado los mismo y se concentro en terminar lo que quedaba de su desayuno.

Al poco tiempo de desayunar y lavar lo que se ensucio, se podía ver a Kaede, limpiar el desorden de su habitación, recogiendo basura y tirarla en bolsas, a la vez que dejaba la ropa acumulada en otra parte para lavarla, aunque no hacia esto con muchos ánimos, siendo solo algo que para ella se volvió rutinario.

Kaede: (Me he vuelto descuidada ¿Cuando deje que el desorden llegara a tal punto?)

En medio de su limpieza, ella se puso a organizar también la ropa de su armario, solo que en medio de esto, hallo unas cajas, las cuales contenían los recuerdos que ella mantenía sepultados en lo mas profundo de su mente.

Kaede:..........

La gran mayoría estaban etiquetadas con sus nombres respectivos y ella misma sabia que contenía cada una de ellas, en una caja, estaban todos los disfraces eróticos que tanto ella y Kanoko usaron para complacer a su “Hombre” alguna vez, desde faldas muy cortas, hasta ropa interior que dejaba expuestas sus intimidades, incluso disfraces de conejita, enfermera, colegiala, entre muchos otros mas, todos diseñados con el propósito de hacer que cualquiera sintiera una profunda atracción hacia ellas.

En otra caja, estaban guardados todos los juguetes que muchas veces usaron, vibradores, dildos, gel lubricante, sogas, vendas, todo destinado a incrementar el placer de ambas partes.

En una caja mas pequeña, estaban guardadas otro tipo de cosas y estos eran una cintas de vídeo, las cuales estaban grabadas cada una de las sesiones sexuales que habían tenido y cada una tenia su etiqueta correspondiente. incluso estaba el vídeo en el que ella misma decía renunciar al amor o reconocimiento de su propio hijo.

Kaede contemplo cada una de las cosas en sus manos, sin saber que hacer con ellas, una parte de ella, quería deshacerse de todo lo que le recordara su pasado, comenzar de nuevo, pero otra parte, quería seguir manteniendolos, preservarlos y quizás....volver a usarlos, como si hubiera un apego emocional que le impedía deshacerse de estas cosas del todo.

Ella misma lo sabia, era una mujer vulgar, alguien que deseaba ser dominada y tratada como una perra en celo y no supo que lo era, hasta que apareció ese hombre y todo cambio.

Pese a haber sido violada, el sentimiento que experimento ese día, le hizo sentir tan viva como complacida, algo que no sentía desde que falleció su esposo, lo que le trajo melancolía, como monotonía a su vida, algo de lo cual estaba cansada de sentir y que por una vez, deseaba pensar mas en si misma, ya que había dedicado todo a sus hijos sin obtener algo a cambio, desde ese momento, se volvió adicta a ese sentimiento, no le importo lo que tuviera que hacer, ella quería mas, necesitaba mas.

No paso mucho para que se enterada de que Kanako también estaba con el mismo hombre, incluso Nao y Ayumu se les unieron, lo que no importo, tan solo quería seguir sintiendo este sentimiento, sentirse viva, creer que esto era lo que le faltaba, pero que al final, solo estaba engañándose así misma, creyendo en una falsa felicidad e hiriendo a la única persona cuyo unico crimen, fue seguir sonriendo pese al dolor que le hacían pasar cada día.

Hiroki era la viva imagen de su padre, un chico bondadoso como protector con su familia y amigos, alguien que enfrentaba los retos de frente y no sucumbía ante la adversidad o al menos eso creía hasta que lo vio una vez en su cuarto.

Era un día en el que se había peleado con alguien en defensa de Kanako y a duras penas gano, pero pese a lo lastimado que quedo y los regaños que le dio Kaede, el seguía teniendo esa sonrisa de confianza que lo caracterizaba y que por un momento, vio la imagen de su esposo reflejada en su hijo, lo que le hizo sentir orgullo, pero también otras cosas que prefería dejar de lado.

Creía que nada podía hacer sucumbir a su hijo, pero no fue hasta mas tarde que ella lo vio solo en su cuarto, viéndolo en un estado que jamas espero ver en el mismo.

Ver en un estado tan vulnerable a Hiroki, le hizo replantearse todo lo que pensaba sobre el, escuchaba como se decía así mismo, que debía ser fuerte por ellas, proteger lo que le importaba, asumir el rol que su padre le había dejado, lo que le tomo por sorpresa e hizo pensar que Hiroki era mas maduro de lo que creía y a una edad tan temprana, por lo que empezó a ver a su hijo con otros ojos a partir de ese día, ya que pese a ser un chico fuerte. no había que olvidar que incluso alguien como el, tenia sus momentos de debilidad.

El tiempo paso y pese a todo lo que le hacían pasar a Hiroki, este seguía sonriendo, pero en el fondo, sabia que era la forma que tenia para ocultar su dolor, cosa que no le llego a importar en su momento, a sus ojos, Hiroki nunca lograría ocupar el lugar de su padre o al menos eso creyó hasta ese día que algo pareció cambiar dentro de el.

De repente, ya no las vio con esa mirada cálida, su sonrisa había desaparecido y empezó a tratarlas con desprecio, lo que de alguna forma, impacto profundamente en ellas, pero los cambios no se detuvieron ahí, Hiroki empezó a hacerse mas fornido, mas rudo, pero sobre todo, un hombre hecho y derecho.

No podía creer esto o al menos ella se negaba a creerlo, pero las pruebas estaban ahí, empezó a hacerse una reputación en la escuela, había ganado y humillado a su supuesto hombre, pero sobre todo, corría el rumor de que era un mujeriego, cosa que resultaba difícil de creer, ya que se trataba de Hiroki ¿Cierto?

Pero la prueba definitiva, vino el día en que ayudaría que su hermana se uniera al harem de su hombre, solo que no esperaban la llegada de Hiroki, quien no solo lo evito, torturo al tipo y las hizo presenciar en primera fila, como lo hacia, demostrando habilidades que ella creía imposibles.

Tanto ella como Kanako, quedaron horrorizadas por la escena, solo Nao parecía divertida, al final, Hiroki las libero de su control y con un tono cargado de desprecio, advirtió que nunca se acercaran a su familia nuevamente, antes de tomar el cuerpo de Bert y llevarlo a rastras fuera de la habitación, siendo esa la ultima vez que verían a ambos o al menos eso creyeron.

Cuando pensaron que tendrían que vivir con lo acontecido esa noche, paso el atentado en el que parte de la ciudad se vio afectada y donde poco después, se revelo el rostro de uno de los responsables, siendo en este caso, el de Hiroki, quien pese a la destrucción que causaba a su paso, este sonreía y pareciendo que no le importaban las vidas de los que le rodeaban, fue en ese momento que Kaede tuvo que aceptar la cruda realidad, la persona en fotos y vídeos, el hijo al que había querido y rechazado, se había convertido en un monstruo y ella misma colaboro para crearlo.

Por un momento, la idea de suicidarse paso por su mente, si lo hacia, ya no sentiría nada, el dolor que oprimía su pecho, la sensación de melancolía, el como convirtió a una persona amable en un monstruo, pero si lo hacia, dejaría a Kanako sola y tampoco tenia el valor de plantarle cara a su esposo, si se encontraban en el otro lado, si la viera ¿Que pensaría de ella? ¿Se decepcionaría? ¿La miraría con asco? Eran cosas que no quería presenciar, por lo que resignada, tuvo que apegarse a la vida que ella misma eligió y vivir con ese dolor.

Volviendo a la actualidad, Kaede observo cada una de las cajas y sin el valor de tirar nada, volvió a guardar todo, aunque algo llamo su atención y eso era un pequeño álbum que reconoció al instante y se hallaba guardado en lo mas profundo del ropero.

Dudo un momento, pero finalmente lo tomo entre sus manos y al abrirlo, lo primero que vio, fue la foto de su boda, se vio así misma en su vestido de boda y a su lado estaba el hombre a quien amo una vez.

Pasando sus dedos por las paginas, Kaede vio cada una de las fotos que se hicieron a lo largo de su matrimonio, paseando por el parque, bailando, sentados en el comedor, cuando dio a luz a Kanako y el primer cumpleaños de la misma.

Kaede: *Sonríe levemente*

Viendo mas paginas, vio mas momentos los cuales ella recordaba con cariño, pero no fue hasta que se detuvo en una pagina y vio una foto que creyó perdida hace mucho tiempo.

Kaede: *Sorprendida* ¿Cuando?

Ella creía que Hiroki había roto esta foto hace mucho tiempo, pero ahora estaba completamente arreglada, no sabia si había sido Kanako o alguien mas, pero mirándola, no pudo evitar que sus ojos se cristalizaran y siguiera pasando las paginas, donde vio mas fotos de Hiroki, sus cumpleaños, crecimiento, días de escuela, todo estaba ahí.

Kaede: *Lagrimea*

Cerrando y dejando el álbum aun lado, Kaede se sentó contra la puerta y retrajo sus piernas hacia ella, mientras pensaba en todo lo que hizo, las decisiones que tomo, lo que pareció olvidar, mientras las lagrimas corrían por sus ojos.

Kaede: Y-Yo...lo siento.....lo siento....por favor perdónenme.....por favor.....por favor......

Kaede: Hiroki....hijo mio....por favor regresa.....regresa conmigo....volvamos a ser una familia....

Pero ella sabia que nadie estaba ahí para oírla y sus suplicas era como si se las llevara el viento, pese a tener a Kanako, Kaede se sentía mas sola que nunca y lo peor de todo, es que ella misma se lo había buscado, por lo que estando en esa silenciosa habitación, no le quedo mas de otra que aceptar el dolor que estaba sintiendo y llorar en completa soledad, fruto de sus propias acciones, las cuales llevaron a la destrucción de su propia familia.



Pero lo que nadie sabia, es que el destino haría que sus caminos volvieran a cruzarse en cierto punto y no del modo que esperaban.

Y que en el mundo NTR, las cosas no son tan simples de resolver como parecen y al igual que la lujuria y el deseo proliferan sin frenos en su población, también lo hace el destino que le espera a cierto chico que decidió ir en contra de las leyes del mundo, el cual podría premiarlo por su fortaleza o castigar su osadía.

Esta es la historia de un chico que ansiaba una vida normal en un mundo NTR donde el fuerte pisotea al débil y las mujeres son usadas como entretenimiento sexual, su nombre es Hiroki Morí.